martes, 27 de febrero de 2018

el impasse de la infinitud y la aporía de la conciencia


aLfredo trifF

en el post anterior dejamos la infinitud en el punto de su manifestación "verdadera". ahora sugerimos que tal manifestación deberá postergarse por el momento. ¿por qué?

porque estamos en presencia de la conciencia en una nueva forma: el infinito. pero el infinito
como tal, radica en la conciencia, no en el espacio.

no podemos olvidar que desde platón, el asunto del infinito pende del ropaje del ser. ¿qué es el infinito? un cuantitativo múltiple (un ejemplo es la sorpresa frustrante del niño cuando no puede parar de contar. incluso el niño no conoce el nombre de números tan grandes, pero no puede parar de hacerlo).

volvamos a hegel, quien propone una conciencia infinita dentro de la conciencia. en la fenomenología del espíritu se presenta el lema:

la infinitud consiste en todas las posibilidades abiertas a la libertad de la conciencia.

cuatro décadas después, Cantor estipula la equivalencia como el conjunto universal U:

U = {x ∊ A / ∂(x)}

(para los aficionados a la teoría de conjuntos U da lugar a otra jerarquía: lo cardinal y de este al siguiente: lo ordinal. entonces irrumpe el aleph: , que para cantor equivale a la diseminación total, es decir la desunificación del concepto de infinito). ahora la serie de los alephs nombra una infinitud de infinitos. es el maelstrom exacto y aberrante de la infinitud (ahora habrán tantos infinitos como números).

¿qué es lo absolutamente infinito? el infinito de todas las infinitudes pensables. ¿pero qué es? para cantor es DIOS super-numérico. claramente, el absoluto de hegel es distinto. y confesamos que la pregunta es un desvío a pesar de nosotros. volvamos al tema:

hegel no sigue el camino multiplicativo de cantor, sino que se lanza a una movida inesperada: fundamenta la infinitud  en el otro.

es decir, pensar excluye la posibilidad de ser un "yo" en abstracto y esto debe explicarse cuidadosamente:
tenerse uno a sí mismo por objeto ofrece la capacidad de relacionarse uno con el ser objetivo de modo que la significación deviene ser-para-sí mismo de la conciencia para la que es. cuando pienso  soy libre, porque no estoy en otro. (144, 5)
tal parece que en tanto que "yo" permanezco en comunión conmigo mismo, el objeto (y siempre hay uno) que para mí es ser esencial se torna unidad indivisa de mi ser-para-mí mismo. o lo que es lo mismo, la fase narcisista dentro de la conciencia. imaginen la mera reflexión de mí mismo sin quedarme atónito, sin poder descubrirlo. esto no es suficiente, aquí falta algo.

la reflexión del infinito-dentro-de-sí es un vacío del múltiple

continua hegel:
la razón ahora tiene un interés universal en el mundo, porque tiene certeza de su presencia en el mundo, es decir, que el mundo presente es racional. la razón busca un "otro" sabiendo que en él no posee nada más que a sí misma, es decir, su propia infinitud. (145,6) 
hegel anticipa un problema preocupante en el corazón del cogito. y aunque para el romántico esto no constituya una tautología desastrosa, deviene problema intrínsico de la llamada "clase de clases", desde el punto en que decimos conciencia, ya la conciencia se convierte en una clase que se incluye a sí misma, lo cual provoca una paradoja.

paradoja ésta que bertrand rusell descubriría y que zermelo postularía de la siguiente manera:

∃x ∀y ∼(y ∈ x), 

(no hay clase de clases que no se excluya incluyéndose. es decir, postular un infinito es acotarlo dentro de un límite que no impedirá una cota fuera de él). 

hegel simpatiza con el cogito racionalista y por otro lado intuye que este espíritu aparece distorsionado, pues todas las categorías universales y leyes que lo construyen son demasiado abstractas -y arbitrarias.

la filosofía del espíritu se da por momentos. y en este momento hegel advierte que existe una falta de desarrollo en la autoconcepción de la conciencia que la lleva a malinterpretar lo que significa verse a sí en el mundo:
... incluso si la razón hurga en las entrañas mismas de las cosas y abre las vetas para que pueda brotar y encontrarse a sí misma, no alcanzará la alegría (de encontrarse presente en las cosas), debe haberse completado internamente antes de que pueda experimentar la consumación de sí misma. (PS, 146)

el asombro de uno mismo no puede superar al asombro frente al otro, la razón es que los separa el infinito


(imaginemos estar dentro de un espacio X en el cual circulan energías trascendentes. ya sentimos esa sensación de óptima libertad (tanto más en cuanto que dichas energías circulan íntimamente en derredor de sí mismas en una fuerza centrípeta). surge entonces el horror extraviado de que este círculo podría ser una forma falsa de infinitud.

¿habremos creado un cerco protector en torno a nosotros mismos? eso sería equivalente a un falso infinito. no decimos un "mal" infinito, que tal parece que no existe consecuencia ética alguna a este nivel de jerarquía. siguiendo a hegel, llamémosle simplemente falsch begegnung? (falsa movida). de ahí tenemos dos aspectos: el verdadero infinito y el "falso" infinito (que no es más que el uroboros inmanente y devorador).

se necesita una solución al problema. y esta llega con la ordinalidad de cantor.

¿qué es lo ordinal?

si lo cardinal indica el tamaño del conjunto (en su sentido correlacional), lo ordinal indica la forma y el orden del conjunto. lo ordinal es el esqueleto de las jerarquías que deviene solución a la unidad absoluta en su presentación y en su representación infinita.

entre tanto, algo ha ocurrido. el movimiento de la conciencia ha tropezado con una aporía que no la deja avanzar. es necesario que volvamos a kant. ¿por qué?

la aporía lista a autodevorarse

kant comprende la dualidad escila/caribdis de la metafísica. no lo veamos como un gravamen. el genio de kant consiste en comprender los nudos metafísicos como consecuencia -no un defecto- de la metafísica misma. se trata de la sed de la razón ... esa sed que lleva a aquella a preguntas que no puede responder ni tampoco descartar (véase la crítica de la razón pura, A, viii).


el aviso de kant es cáustico: despertemos del sueño dogmático. ¿pero puede uno despertar del exquisito letargo del infinitismo?

aparece entonces la filosofía moral que es algo así como dejar el mundo de las formas y volver acá a la tierra y encontrar particulares prácticos. pero a esa solución kantiana hegel opondrá su dialéctica especulativa -y ya sabemos que lo que viene no es un asombro, sino el otro infinito llamado "sublativo", que traga lo que traga lo escupe como síntesis (me refiero al aufgehoben).

hegel añadiría que la metafísica está en su espacio legítimo de concepción, que es la especulación. espacio que señala el camino y dice:  

todo lo que pueda concebirse deberá ser concebido. 

a la metafísica jamás podrás decirle: ¡detente! ¡no sigas! 

ahora regresamos de lo infinito a la conciencia para preguntar: ¿y no será la conciencia una forma de seudoconciencia?

(esto deberá continuar en un próximo post).

2 comentarios:

El señor Albondiga dijo...

ey me encanta tu blog, me trae algo de no se que, gracias

atRifF dijo...

gracias, Mr. burger!