sábado, 13 de agosto de 2016

Los jugadores olímpicos de dictaduras presentan variante expresiva

 Rostros de los Juegos Olímpicos De Río De Janeiro

Rosie Inguanzo

En las olimpiadas los jugadores compiten a capacidades físicas y psicológicas extremas donde demuestran su resistencia. Para los que seguimos los juegos olímpicos es muy emocionante y para los psicólogos como el profesor David Matsumoto, resulta cónclave fascinante analizar los patrones expresivos de las emociones de los mejores atletas del mundo.

Según Matsumoto, quien además de profesor es entrenador de yudo, cuando los jugadores ganan o pierden al final de una competencia todos enseguida hacen algo con el rostro automáticamente y no tienen control sobre ello; ya un segundo después toman consciencia de que están en un escenario a la vista de millones y entonces controlan el rostro. ¿Qué nos enseña esto del comportamiento humano?

En 2004 en Atenas, Matsumoto fotografío a 84 jugadores de 34 países, durante los tres primeros segundos que siguen al dictamen del triunfo o la derrota, justo en el momento en que ganaban o perdían sus respectivos competencias y comprobó que todos los jugadores del mundo muestran "las mismas expresiones" dependiendo de si ganan o pierden. Los que ganan muestran una sonrisa feliz; los que pierden quedan generalmente inexpresivos, aunque algunos manifiestan tristeza, disgusto y otros angustia. Su trabajo es el primer estudio en un “ ambiente ecológicamente válido” como los juegos olimpicos. Según el estudio, incluso en las paraolimpiadas , los competidores ciegos (invidentes congénitos que no se ven a sí mismos), se expresan de igual manera. O sea, el estudio arroja la evidencia de que éstas reacciones son también biológicamente innatas.

Como he dicho, Matsumoto toma 8 fotografías por segundo del rostro de los atletas durante los tres primeros segundos de concluida la competencia; luego las cataloga de acuerdo a la expresión y la progresión del gesto.

El estudio nos dice que ante el triunfo el cuerpo responde con expansión del pecho, un puño en alto, miedo en el rostro, y algunas veces rostros congelados, como piedras. Luego del primer segundo, entre los segundos 2 y 3, se da la segunda expresión ya controlada y es ahí donde ya afloran las diferencias culturales. Algunos atletas empiezan a llorar otros hacen otra variante emocional. Ahí es cuando los “neutralizadores culturales” les caen encima. Según el estudio destacan los jugadores del antiguo bloque soviético de Europa del Este porque tienen una historia en común y ¡los cubanos! Éstos muestran algo sincero en el primer segundo pero para los segundos 2 y 3 ya está vedada la emoción, se hielan. Otro comportamiento inusual es el de los chinos, que tienden a sonreír incluso cuando pierden. Y durante los juegos en curso hemos visto cómo el norcoreano Om Yun-Chol se ha disculpado con el gobierno de su país por haber obtenido plata.  

Sospecho por qué los jugadores olímpicos cubanos, los de países del antiguo bloque socialista, los norcoreanos y los chinos presentan variaciones a la norma. ¿Será el miedo? Estos atletas compiten con una carga tenebrosa para ganar por su país y por sus respectivos gobiernos conflictuados. Productos de sistemas totalitarios y sus secuelas, estos atletas están entrenados a no expresar sus verdaderos sentimientos y ahí se explican las variantes que nota el profesor yudoka.

Así que no se llame a engaño, detrás del elegante uniforme de gala del equipo cubano diseñado por Christian Louboutin para Los Juegos Olímpicos De Río De Janeiro, detrás de los triunfos y las derrotas, la lágrima y las sonrisas, los himnos y los desfiles, la verdad del rostro que muestra lo que hay se hace evidencia y se convierte en dato para el lente de Matsumoto.

Atletas cubanos en Juegos Olímpicos 2016

Los datos nos dicen más sobre la sana competencia. Por ejemplo, todos en el podio recibiendo medallas sonríen, pero Matsumoto se las arregla para medir los músculos de la cara durante cada sonrisa o cada rostro helado, y la mayoría de los que reciben medalla de plata muestran una sonrisa miserable: el pestañazo nervioso y el temblor en el labio denotan que están ejerciendo un control sobre los sentimientos negativos, sentimientos encontrados de que por unos segundos pudieron llevarse el oro. Los que obtienen bronce también sonríen pero menos tensos porque tienen más razones para estar contentos cuando la alternativa siguiente era no ganar nada.

 Yulia Efimova sonríe miserablemente por su plata en Río 2016

Jugadoras del equipo de boleibol brasileñas 

Un ritmo cardiaco normal es 60 y 72 si estamos quietos; corriendo sube a 130 a 140. En los juegos, algunos de estos atletas llegan a 200 latidos por minuto y con esta pulsación deben mantener la claridad mental, la concentación, el ritmo físico. El desplome concluye en victoria o en derrota luego de años de rigor y esfuerzos para llegar a este nivel de performatividad. Como toma años e incontables ejercicios de control y autocensura ocultar los verdaderos sentimientos al que vive en una dictadura totalitaria.

 Raúl Castro saluda a los atletas cubanos

Otra variante del engendro totalitario es la cubana Glenhis Hernández sacando el dedo