jueves, 11 de junio de 2015

māyā ¿la engañosa?

ilustración de ikuma nao, via juxtapoz

¿Es que Dios quiere prevenir el mal, pero no es capaz? Entonces no es omnipotente.
¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces es malévolo.
¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge entonces el mal?
¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios? -- Epicuro



aTRiFf

admitiendo el derrotero de la libertad humana, ¿qué nos hace errar una y otra vez?

el propio filósofo alemán immanuel kant (alguien a quien no puede acusarse de pesimista) propone en su tardío y poco conocido tratado Die Religion, una gravitación hacia el mal del ser humano, ente perdido entre propensiones y deseos. esta inclinación a la depravación se contrasta con la fragilidad (fragilitas) y la impureza moral (impuritas, improbitas).

la depravación que debe ser entendida como "la reversión del orden ético en cuanto a los incentivos de un poder libre de elección" (Religion 6:30). este derrotero es una constante en la historia del hombre (género incluído).

¿no se aprende la lección?

la propensión al mal "yace" y se manifiesta cuando el ser humano decide "actuar" (Willkür) en conformidad con un cierto centro egoísta (del yo) que se opone a la ley moral. de ahí que kant propusiera su famoso oxímoron [ungesellige Geselligkeit] o "insociable socialidad".

y surge la pregunta, ¿no buscaba la filosofía occidental en el lugar equivocado?


¿puede el mal humano resultar de una incapacidad de comprender, especie de ignorancia con el bien? a diferencia de la filosofía occidental, el hinduísmo explica el problema como una circunstancia propiamente cosmológica.

vivimos una constante ilusión enraizada al mundo fenoménico. ilusión compartida por todas las almas aún no "liberadas" (y esa liberación conlleva una cierta evolución). la ilusión general es obra de māyā. y si dios es eñ autor de māyā, entonces se trata de un dictado divino.

māyā, en la doctrina monista advaita, corresponde a la idea de prakṛiti de la escuela dualista de samkhya. tanto māyā y prakṛiti aparecen como expresiones alternativas para el mundo fenoménico. la diferencia sin embargo es que mientras prakṛiti es un principio independiente, separada del alma, māyā representa una alucinación colectiva.

maia la primera y más bella de las pléyades, en la mitología griega

sin embargo no puede haber una alucinación "colectiva" a menos tal alucinación sea, de hecho, estructurada en la realidad y no algo "superpuesto" a la misma.

en otros textos menores de la tradición hindú se refiere a māyā como "engañosa". pero ¿qué sentido tendría que dios creara un universo engañoso? 
[...] en lo perteneciente al ser, por así decirlo a Dios omnisciente, hay tanto nombre como forma. Las ficciones de Nesciencia [avidya], no siendo definido como ser ni distinto a este (i.e., Brahman) y el gérmen de la toda extensión del mundo de los fenómenos, tanto la llamada ilusión (māyā), el poder (shakti), o la propia naturaleza (prakriti) del Señor omnisciente. (Upanishads, 2:1,14).
se hace entonces necesario presentar a Isvará, la identidad māyā/Brahman.

Brahman es lo imperecedero absoluto, pero como tal es indiferenciado, aún incondicionado. cuando el absoluto se concretiza a través de la malla fenoménica, precisamente, tenemos a Ishvara.

luego el "engaño" de māyā consiste en uno no saber integrar las diferencias, es decir la separación que existe entre X y no-X. ¿cuándo es X y cuándo es no-X? o mejor dicho, y aquí vamos a la médula del monismo advaitino,

el pato/conejo de wittgenstein

¿pero cuándo sabemos que ambos son lo mismo? ¿en UNO?

metafísicamente hablando, la realización del alma (el atman) no podría perderse en el océano de brahman, pues de serlo ya no se sabría sintiendo nada. es decir, algo debe retener de sí esa alma realizada para saberse a sí misma realizando.

¿quién juega el juego de la realidad, māyā o nosotros?

māyā es por tanto el poder cósmico considerado ahora como la causa material o auxiliar de la apariencia del mundo, de la aparición de la separación de las almas en su individualidad, incluso de las aparentes cualidades del propio Brahman (como el Señor). māyā aparece como la serpiente en una cuerda: es la relación ambivalente entre Brahman (lo inefable e inexplicable) y lo percibido, lo plural, en fin, nuestra oronda realidad.

por tanto toda alucinación colectiva termina siendo una forma de ignorancia (avidya) colectiva.

¿pero cómo?

ser humano es, en gran medida, vivir en ignorancia.

(sigue en un próximo post)

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