jueves, 14 de julio de 2022

Ser chicharrón es hacer revolución


alFredoTriFf

Levantarse por la mañana es ya, para nosotros, definir la revolución.*

Hay lugares comunes del poeta que ilustran el desvarío barroco del verbo vitierista. ¿Qué significa ese levantarse? 

Toneladas métricas de discursos salados sobre el pellejo. En efecto, “levantarse”, como dice Vitier, es mañanero-crujiente. 

“Nosotros”, o más bien ellos, refiérese al grupo de illuminati genuflexos marchando a-paso-de-conga detrás de la VOZ. Luego está el “definir”, en vista de la actividad crítico/práctica, diríase lo fundamental de la dialéctica marxista.  

“Definir” es vivir para experimentar el brusco pasmo de la realidad en las narices. La “p” de pellejo tostadito, bajo el sol, en la bóveda celeste platónico-castrista, fainestai saladito con cerveza fría, ¡en los 70! (década de la croqueta salva-Cuba).

Falta aún lo épico/heroico:

… con él bajó el discurso de la historia.**

Bajar, del Olimpo con LA VOZ, ungidos con la manteca de la resistencia.

¿Y quién es él)  

... el líder guerrillero 
barba negra larga
El poeta devoto
sebo puro 
blanco
Fofa piel 
no se siente manteca 
sino
lúdico músculo
lasca crujiente
meollo fiel




Lo seboso/poético vitierista es testimonio, realidad misma, eje de la mirada. 

¿Qué hay de poético en el chicharrón? Mejor dicho, lo cubano (en el) chicharrón. ¿Y cómo se da este exceso imprevisible en la poesía?

tocino sartén y manteca 

son esencia del soneto 

¿el secreto?

ser chicharrón 

¡es hacer revolución!


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*Tomado de Lugares comunes de Cintio Vitier, 1970. **Tomado de Lenguaje del Moncada, 1973. El poeta olvidó definir la categoría de “pellejo tostado”  en sus ensayos. Este modesto comentario intenta remediar esa falta.