miércoles, 25 de noviembre de 2009

Irse o venirse


Alfredo Triff

Mi generación fue una generación inmoral. La promiscuidad barata y la hipocresía reinaban en la Cuba de los 70. El tiempo transcurría pegajoso entre necesidades, transgresiones nocturnas y sueños de libertad. Se cultivaba la escolástica de la mentira. La Habana estaba azotada por una escoliosis social: en la cuadra, en la escuela, en el trabajo, en la Plaza, todo el mundo decía que sí. ¿Qué quedaba? Recurrir al sexo.

No sexo como proyecto de revolución civil. No, detrás de nuestra emancipación sexual estaba la estrategia revolucionaria de “suavizar” la voluntad ciudadana. Había que arremeter contra la vieja moral burguesa. Era la moda y nosotros, burgueses al fin, adoptamos el lema: Sin patria pero sin gamos.

No digo nada de esto con ánimo de moralizar, por el contrario. Disfrutamos nuestras orgías: los “percheros” (donde los “pinchos” colgaban uniformes), los “palos” acuáticos en La Concha, Santa María y la Playita de 16, el sexo múltiple (en la escuela al campo), pero sobre todo el sandwhich de jamón sin queso que consistía en la rozadera contra cualquier pedazo (en mi caso) de carne fémina en las guaguas atestadas (mejor razón para montarlas). Otra hazaña era acostarte con la mujer de tus amigos (la amistad se hacía más íntima). La antropología centrohabanera de caerle atrás a una mujer desconocida, Galiano abajo, hasta el malecón y descargarle hasta “casarla”, para llevártela luego a la cama esa misma tarde. Luego le contarías a los socios la proeza en detalle.

En aquella triste Habana apuntalada no había mucho que hacer. La VOZ tronaba, el calor rajaba las piedras y la lluvia tumbaba las paredes de los solares. Chivateo y singueta a la orden del día. Queríamos irnos y le apostamos a venirnos. Me pregunto si Cuba es una isla proterva, si somos recónditamente sexuales, si nuestra sangre negra/española se aviene mejor a la guaracha y el guagancó que al respeto ajeno. No quiero decir Nisínino {gran jugador de damas que conocí en New Jersey, y con el que siempre perdí}.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajajaja.

JR dijo...

Excelente!

Willi Trapiche dijo...

lo disfrute!!! jajaja

Feminista dijo...

La verdad es que era deprimente el panorama.

Anónimo dijo...

Muy bueno Triff.

Anónimo dijo...

jajajajajaja, pero Alfred..... que clase de desparpajo es es? eh? 'Tas acabando...... Sin patria pero sin Que? jajajajajja Nice

R.L.R. dijo...

Hasta cierta edad nos parece mejor venirnos que irnos. Pero luego nos damos cuenta de que "el palo" es solo un paliativo y que "la vida está en otra parte".

Lisdo post, Triffo.

Alfredo Pong dijo...

Faltó el recurso de las escaleras ajenas y las azoteas, el Parque Lenin y el bosque de la Habana para los más temerarios, cualquier rincón era aprovechable para el apareo en una ciudad donde conseguir un lugar donde quemar las hormonas, era tan difícil como entrar a una posada sin cola.

Anónimo dijo...

Irse es como venirse,o mejor irse para venirse en libertad.HLM

lili dijo...

Y una las consigna era !Prohibidas terminantemente, las manifestaciones amorosas! Yo nunca entendia nada. !Bravo flaco! Genial.

A.T. dijo...

Gracias, amigos. Happy turkey to all of you.

Abel dijo...

ja,ja,ja y que me dices de los 80's, aquello era el acabose. Excelente, evidentemente eres mas temba que yo!,ja,ja,ja