viernes, 6 de febrero de 2009

Pata de mariguana


Ramón Williams
Ilustración del autor

Un pitillo de fiestas se estira y repliega a causa de un mecanismo de soplido y succión. El soplido es voluntario, depende del que sopla; el repliegue del pitillo sobre sí ocurre cuando se para de soplar.
Otra vez el viento en la cara de Nilo, el pie en el estribo, el saco de yeso junto al pie. En las calles los mismos escolares del año pasado ensayan asaltos remotos por control remoto, usan iguales barbas postizas y escopetas de palo; son hijos de carreros sigilosos, nietos de héroes, biznietos de zacarócratas criollos, negros esclavos y reyes africanos, nobles y bandidos españoles. No se llega Nilo a la Liga contra la Ceguera, los ojos irritados se explican por las noches de apenas dormir. El repliegue del pitillo de fiesta apunta hacia el Instituto, se estira rumbo al anillo del padre y se detiene en la oficina de la facultad. Allí era cosa de proponer la conjuntivitis y dejar a un lado los tíos muertos reciclables del nagüe Armando. Nilo hubiera querido llegar al Instituto abriéndose paso por una neblina espesa que convirtiera muros y faroles en cosas vivas. Le estaba deparado que el mediodía reventara sobre su cabeza como en el agosto más bochornoso. Su reino por un cigarro. Las piedras del camino de los faroles se rajaban formando una arenilla intransitable al paso de Nilo, tenía el aspecto habitual y conservaba su carácter de rodeo inútil para llegar a las aulas. Con el trillo del bosquecillo quedaba resuelta la evasión del mediodía y era posible llegar más rápido a la Facultad si así lo deseaba. Nilo dedicaría unos minutos a buscar el anillo de Matías. Se detuvo en el sitio donde done lo había visto rodar semanas antes. La sospecha de puntapiés le hizo desviarse del trillo unos pasos. La cañasanta perturbó las primeras tentativas. Entonces optó por alejarse del asfalto y adentrarse en la vegetación, hacia la hojarasca y ramas secas caídas entre la hierba crecida. En contraste con el chorro de luz que peinaba las copas de los arbustos, se imponía una sombra difícil para buscadores de objetos pequeños. Encorvado por el peso del medio saco de yeso, lacerado por el filo de las hojas de hierba y con decenas de insectos volándole a la cara, Nilo tuvo la idea de que no valía la pena. Aquello, única reliquia del borroso de Matías, no era su vanidad; sólo traía corizas a la hora de encontrarlo en los nidos de polvo del apartamento y aquel atoro con agua de mar cuando era niño. Barriendo el suelo con los ojos, Nilo se culpó de un sentimentalismo relicario que implicaba también la herencia kármica del padre de su padre quien fuera el séptimo portador y consejero secreto de célebres suicidas de la epopeya cubana; culpó al pedacito de oro viejo por los desvelos recientes y se dispuso a sembrarlo en el olvido. Hombre erecto otra vez, soberbio sobre el fango, escupió en la hojarasca. En ese momento todo se compuso: Los insectos cesaron, el polvo de yeso se hizo ligero al hombro, el follaje tupido de los arbustos concedió una brecha y un hilo de luz rebotó entre las hierbas. Nilo caminaba en dirección del brillo que se entrecortaba con el movimiento de los arbustos en lo alto, cuando en lo bajo una pirámide de excremento humano se interpuso. Resbaló el estudiante. El saco de yeso fue a dar contra el tronco de un arbusto. La nevada se cernió sobre la pirámide y tapizó un lecho abandonado a dos pasos. Tendido en el suelo Nilo alcanzó el anillo y se lo llevó a un ojo como anticuario celoso. Imaginó a la pareja sin dinero ni tiempo para una posada; cercados por la oscuridad, las alimañas y los ruidos de la noche. Alguno de los dos sufrió la traición de los nervios y apenas logró alejarse para descargar una cantidad del miedo en la mierda. ¿Por qué olía a canela? Ninguno de los dos advirtió el brillo de oro bajo la luna. Nilo se llevó el anillo al anular de una mano que le pareció sólo familiar. El aro quedó trabado en la segunda falange, se negaba a desplazarse con facilidad de siempre. Aquello no le pertenecía, a menos que el dedo hubiera engordado independientemente de su cuerpo desde la pérdida. Hizo otro esfuerzo y el aro cayó con toda justeza en la base del dedo que le pareció apenas familiar. Resultaba difícil creer que aquellas no eran sus manos ni aquellos sus dedos. Prefirió imaginar que alguien cambiara aquel anillo por el suyo; de ser posible, que perteneciera a quien trajo a la escena unas hojas de canela sobre las mantas y un cigarro torcido a mano que, acercándole la nariz, resultó auténtica pata de mariguana. Para que aquel intercambio fuera dado se requería de un impulso económico-filosófico y poético consistente en obedecer, en primer lugar, a una conciencia de “a cada cual según su necesidad”, y en segundo, la certeza del regreso poco probable del otro dueño de anillo al pajar del bosquecillo. Difícil. Pero podía ser. Precisamente esto, la conversión de un vago, dicho de paso, “poder ser” en un ser irrebatible resultaba lo mortificante. Algo caía en su lugar. O un lugar, sus manos, crecían para ese algo. Con el rostro, las ropas y las manos blanqueadas por el yeso Nilo se acomodó en el lecho; miró el dibujo del mediodía entre las hojas en lo alto, encendió la pata, aspiró profundo y cerró los ojos.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

inspirado para tipos pateros como yo.

Raysa dijo...

Uy, imagenes por todas partes. Lo que salva a Nilo es que no le interesa el mundo.

Me gusta mas dijo...

En ese tupido momento todo se Resbaló: Los insectos cesaron en dirección del brillo del polvo de yeso se hizo ligero al hombro, el follaje de los arbustos concedió una brecha, la nevada se cernió sobre la pirámide y un hilo de luz rebotó entre las hierbas cuando en lo bajo una pirámide de excremento humano se interpuso.

Fu Man Chu dijo...

Atrapan a hermanastro del presidente con Yerba en Kenya.

Ex-presidente prosigue con los ojos rojos.

Record del recordista arrebatándose el rostro como pez en el agua.

¿No es la hora de legalizar este regalo del monte, social y divino?

Este personaje parece ya sonado antes de encontrarse el cabo. No se me ocurre qué le desfilará por la mente después que cierra los ojos.

el cabron dijo...

Ramon:
Me gusta leerte y el de hoy es un poco mas largo/

Anónimo dijo...

Deja ver si logro seguir el hilo. Me cuesta trabajo terminar de leer el escrito. No puedo pasar de la 5ta oracion.

Fu Man Chu dijo...

Llegar a la quinta oración es bastante. Leo y cuando me obstino me voy a los comerciales.Este Ramón no es un desyuno en Mcdonalds.

A.T. dijo...

Las aventuras de Nilo es un acquired taste. Historia habanera ochentosa precoz, tómese poco a poco.

Inkieta dijo...

Whatever gets you through the night, Nilo!

Ojo májico dijo...

-Fidel, pst, oye, Fidel, soy yo Cuquito. Yo luché contigo allá arriba...las balas chiflaban, consorte, dime que no te acuerdas, Fidel, chico...
-Ese hombre está borracho,llévenselo a la ducha.
-Enseguida, comandante...
-No soporto a los borrachos,¡Prefiero mil veces a un mariguanero que a un borracho!

Contado por un testigo en la multitud, junto a cuquito, en los primeros días del ciclón del 59

La Autocritica dijo...

tirenle un look a esto:

Entrevista con subtítulos en español de una mujer árabe ex musulmana en el canal Al Jazeera de Qatar. Wafa Sultan. Otro punto de vista elocuente e interesante.

http://www.youtube.com/watch?gl=ES&hl=es&v=nUJhPrskAk0

Rolando Verde Porsupuesto dijo...

¡Saludos, blogoadictos!
Verdad, Cabrón, este post me pareció muy largo o incompleto o deliberadamente denso como el estado de cosas que cuenta. No queda claro a dónde va o de dónde viene.¿Es novela, cuento...?¿Seguro que los 80', A.T?
Raysa, parece que al Nilo no le interesa ni la salvación.
Fu Man Chu: El panal ya está revuelto, con paciencia pronto rolaremos serenos; tal vez los Kennedy están nuevamente detrás de las desprohibiciones obvias, sólo que ahora no es alcohol sino algo más sano.
Una sugerencia es leer el texto de abajo hacia arriba mientras te diga algo, si te dice algo.

R.W dijo...

Mata Pata, sigue inspirado, sigue aspirando.
Sí, Raysa, tengo estos ojos de mosca. La salvación ocurre o no pero siempre esta afuera de la pregunta por la salvación. La duda es la corrupción de la certeza.

Megustamás, eres tan sutil que no te entiendo. Reordena los factores como quieras, se nota que le has dado alguna cabeza, gracias.

Fu Man Chu, qué agudeza asociativa, mi chino. ¿Dónde la consigues? ¿Porqué de Mcdonalds?

El cabrón, gracias, estás en talla con lo de la extensión.

Cuasianónimo, evidentemente no le coges el Nilo tampoco a la lectura. No te desanimes, prueba con el dibujo, que tiene menos líneas. ¡Y no fumes por la parte encendida del cabo, pillín!

Inkieta, is my love supreme lo que me lleva through the night, por el negro río de la noche.

A.T, "Tómese poco a poco" me suena a a caldo caliente para la temporada y a pócima exorcista. Las dos le van.

Ojo, ojo contigo, eso es información gasificada,inflamable, no fumable.No te acerques demasiado a las ventanas.

La Autocrítica, con más mujeres así se construirían menos tanques de guerra y bombarderos. Valdría la pena un interlocutor de su altura y coraje y no el par de mediocres que le presentaron. Edición capciosa.Igual, gracias.

Rolando, gracias pero no te me adelantes.Haces buena pareja con Fu Man Chu. Sigan torciendo a diestra y siniestra y compartan con los que se atrevan.

Gracias a todos, incluidos los entrañables silenciosos de siempre.