sábado, 17 de mayo de 2008

Perfume de mujer


Alejandro Robles

Andrés tenía una amante doce años más joven que su esposa. Se llamaba Margarita y tenía aspiraciones de actriz o de bailarina. Es decir, no estaba segura si darle prioridad a la belleza de su rostro o la exuberancia de su cuerpo; en todo caso trabajaba en una oficina. Cuando Andrés la conoció le dijo, (pero era falso, lo terrible es que era falso) que se estaba separando de su esposa. Cada vez que iban a encontrarse, Andrés se bañaba en un perfume tan fuerte y empalagoso que, sólo después de varias sesiones de jabón, era posible desprenderse de su aroma. Una noche, su esposa le advirtió que si sus vibrisas volvían a excitarse con el más leve bálsamo femenino, sería el fin. Andrés le pidió a Margarita que no volviera a usar perfume porque era alérgico. Una tarde, sin embargo, Margarita cubrió todo su cuerpo con la fragancia delatora. Andrés recordó que justo junto a su casa había una gasolinera. Hundió las manos en el motor grasiento del carro. Después roció su ropa y sus manos con gasolina (el poderoso aroma de la gasolina enmascararía, sin dudas, la dulzona fragancia acusadora). Le diría a su esposa que el carro había sufrido una avería, que le había pedido a un empleado que le rociara las manos con gasolina para limpiarlas y que, el muy estúpido, la había derramado también sobre su ropa. Su artimaña funcionó. Andrés entró a la cocina y le pidió a su esposa que le prepara una taza de té. En la cocina su mujer encendió un fósforo. En ese instante vio algo en lo que Andrés no había reparado, algo que formaba parte de la oscura venganza de Margarita; sólo un detalle, una pincelada maldita que brilló y ardió ante sus ojos como el mismo furor de la combustión del fósforo. De pronto, con el pabilo de madera del fósforo consumiéndose entre los dedos, advirtió, en el cuello de su camisa de su esposo –cubierta de gasolina- la marca del pintalabios de una mujer…

18 comentarios:

Ingeborg Portales dijo...

me encantó

López-Ramos dijo...

Excelente historia, Alejandro, magistralmente narrada. A la altura de Juan Carlos Onetti.

Anónimo dijo...

Acabaste Robles.

el cabron dijo...

Mejor andar soltero.

Anónimo dijo...

Alex bienvenido.

Anónimo dijo...

Final de novela bien rosa,predecible.
Y dice lopez-ramos que a la altura de Juan Carlos Onetti,apretaste LR.
Yo diria a la altura de Delia Fiallo.
Zorro.

Particula libre dijo...

odio la mujer de perfume empalagoso

A.T. dijo...

Ale tiene su mendó.

Anónimo dijo...

El suicidio mas comun de la mujer cubana: Fuego!

Anónimo dijo...

Alex el cuento se las trae. Un tarro, una alergia, una veganza y mucha mala intencion. Ella es la que le pega candela a el.
E.

Anónimo dijo...

A mi me parece que esta a la altura de Garcia Marquez.
AT,es verdad que tiene mendo,deberia ser sonero o timbero.
Medallita.

JR dijo...

El que juega con fuego lo calimban con candela

Soy feminista dijo...

Robles: Bienvenido.

Anónimo dijo...

Alejandro.........
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Anónimo dijo...

ALEJANDRO MAGNO....

Anónimo dijo...

muy bien escrito! muy bueno!

Anónimo dijo...

Espectacular... lo quemo... y ya tenia gasolina echada, tenia la mesa servida y el mismo se la sirvio

Anónimo dijo...

Buenisimo... chicharon de infiel