Mostrando entradas con la etiqueta Racismo castrista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Racismo castrista. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de septiembre de 2018

¡ÚLTIMA HORA! "Entrevista a Don Fernando Ortiz en La Habana (tercera y última entrega)



La conversación ha comenzado. Don Ortiz y el entrevistador debaten animadamente.

FOr: Vayamos a otro punto ahora. Hablemos del mestizaje. ¿Se considera Ud. mestizo?

AT: Sí, muchos ancestros de muchas partes. ¿Y Ud.?

FOr: Por supuesto. Lo dejo claro en mi libro cuando traigo a H. S. Jennings: "Cada criatura tiene numerosas herencias posibles y el ser humano es el que tiene mayor número de ellas". (pág. 150). Cito a Jean Rostand: "Cada individuo tiene una originalidad de nacimiento, su unicidad de fábrica" y su refutación a la repetición cromosómica cuando dice: "Pobre artesano, el azar que ni siquiera puede hacer dos veces la misma persona". (pág. 151)  

AT: "Cada criatura tiene numerosas herencias posibles". ¿No le parece que Jennings ponga su conclusión sobre la herencia en tela de juicio? Mestizaje y herencia no se contradicen. Escribe Jennings en Prometheus & the Advancement of Man: "La humanidad, tal como la encontramos hoy en día, presenta diferencias entre individuos, y particularmente las grandes diferencias son mucho más frecuentemente el resultado de diferencias originales de constitución germinal". Rostand tampoco rechaza la idea de la herencia. Don Ortiz, la mayoría de los estudiosos que Ud. cita defiende la genética hereditaria. La genética es probabilidad y estadística. De la variación que Ud. tanto apoya, salen también prototipos.

FOr: Mi posición es que el prototipo estadístico es básicamente un resultado arbitrario. (pág. 131)

AT: ¿Por qué? 

FOr: No hay tipo real, se trata de una abstracción que solo se diferencia de la vulgar tipificación de la raza por su elaboración matemática. (pág. 132) Julius Evola ha dicho que es "una sustancia elástica que puede ser deformada dentro de ciertos límites y más allá de los cuales se rompe". (pág. 133)

AT: No veo cómo puede citar a Evola como defensor de su tesis. Evola es un racialista redomado. La diferencia es que su prototipo racial no es biológico en absoluto. El destino racial de Evola es la élite aristocrática del espíritu. 

FOr: Un camino equivocado. Sin embargo, Evola ha sido una lectura obligada para mi profesión. 

AT: No lo dudo. Acaso su mejor aliado, Theodosius Dobzhansky, es precisamente un geneticista estadístico. Ud. cita el conocido estudio de Dobzhansky de la Drosophila pseudooscura (pág. 167) como modelo para avanzar su punto de que no hay población genéticamente uniforme.

FOr: Ciertamente.

AT: Pero como resultado de dicho estudio, Dobzhansky ha elaborado la llamada "selección equilibradora", que destaca la posibilidad de que la selección natural favorezca la presencia de diferentes alelos de manera balanceada a partir del favorecimiento de heterocigotos. La teoría claramente defiende un prototipo estadístico abstracto que Ud., sin embargo, no acepta. 

FOr: ¿Se da cuenta de que no tengo que aceptar todo lo que dice Dobzhansky? Mi punto es que las diferencias de los genes no son solo cuantitativas, sino cualitativas (Ídem).

AT: Don Ortiz, la genética no favorece lo cuantitativo sobre lo cualitativo. Mucho de lo que hemos discutido hasta ahora concierne a parejas de categorías, por ejemplo: uniformidad y variedad, cantidad y cualidad, dominante y recesivo. En su rechazo a la herencia, Ud. por lo general cae en la trampa de favorecer una categoría sobre otra.

FOr: Dígame, ¿por qué una trampa?

AT: Porque ni la genética ni la estadística favorecen —a priori— una categoría sobre otra. 

FOr: (Interrumpiendo) No hay nada apriorístico en las ciencias inductivas, ¡por favor!

AT: En la ciencia no existen favoritos; existen métodos. Y el investigador usa el método que más aplica al caso en cuestión. Tome el principio de eficiencia de Pareto en economía. La fórmula es una abstracción pero corresponde a la realidad. Por ejemplo, en general se observa que hay un número reducido de individuos, aproximadamente el 20%, que necesariamente son más exitosos o productivos que el 80% restante. Ocurre consistentemente a través de toda la actividad económica. ¿Acaso es esto discriminación numérica?

FOr: Dígame, ¿cree Ud. que la raza tiene una raíz biológica?

AT: Estamos a mediados del siglo XX, nuestros estudios genéticos están en la infancia.

FOr: Respuesta maniquea y le ruego perdone mi franqueza.

AT: Su respuesta es pragmática. ¿Ha leído al filósofo de la ciencia Carl Hempel? El libro Estudios sobre la lógica de la confirmación de 1943 tiene mucho que ver con lo que estamos hablando. El potencial epistemológico de una disciplina no puede darse por sentado solo en el presente. En el año 1915, cuando Einstein presentó su teoría de la relatividad general, se pensaba que habíamos llegado al fin de un ciclo que empezó con la mecánica de Newton. Pero quedaban aún problemas insolubles en el horizonte. Diez años después hace su entrada triunfal la física cuántica, que es mejor que la teoría de la relatividad para describir los procesos en el micromundo. A lo que voy: para defender la raza no es necesario apelar a la biología.

FOr: ¡Vaya a saber! ¿Es Ud. seguidor de Vasconcelos o Ludwig Clauss?

AT: Dr. Ortiz, tengo los pies en la tierra. La idea de la raza puede fungir para un propósito muy distinto al que hemos discutido hasta ahora.

FOr: ¿Cuál es?

AT: Una combinación de origen común, lenguaje, geografía, costumbres, con vistas a reservas del futuro. ¿Ha leído a W. E. B. Du Bois? 

FOr: El sociólogo negro estadounidense, sí. En el año 35 coincidimos en el Ateneo de La Habana. He leído con mucho placer su The Souls of Black Folk.  

AT: Du Bois defiende la racialidad negra con argumentos persuasivos: "Somos negros, miembros de una vasta raza histórica que desde los albores de la creación ha dormido, pero medio despertando en los oscuros bosques de su patria africana. Somos los primeros frutos de esta nueva nación, el precursor de ese mañana negro".

FOr: Digna prosa. 

AT
: Aquí tiene un ejemplar, está en inglés.

FOr: Leo el inglés perfectamente, gracias. Comprendo a Du Bois, aunque parta de una premisa cuestionable. Autovalorarse de ser negro es una forma de racismo al revés. No es mejor teniendo una constitución física específica; el orgullo no está en ser negro o blanco o amarillo o alto o musculoso. El orgullo es ser un hombre o una mujer virtuoso y de bien. 

AT: (Después de una pausa) Dr. Ortiz, ahora debo marcharme.

FOr: ¿Así de súbito?¿Y cuál es la conclusión de nuestra polémica?

AT: Como en el Protágoras de Platón, no hay vencedores. No he venido aquí de tan lejos para ganar. Mi único deseo era conocer al maestro. He aprendido mucho. ¡Quién sabe si he sido inoculado por el antígeno Ortiz!

FOr: (Risas) Generoso de su parte. En lo que me toca ha sido un verdadero placer.

AT: ¿Un abrazo?

FOr: Por supuesto (abrazo fuerte).

sábado, 1 de septiembre de 2018

¡ÚLTIMA HORA! "Entrevista a Don Fernando Ortiz en La Habana (segunda parte)



alFredoTriFf


FOr: (Ambos toman asiento en la biblioteca) Dijo Ud. algo sobre mi discurso y me interesa conocer el desenlace. No tenga pena... de ofenderme. Valoro la discusión mientras sea respetuosa.

AT: Gracias, Dr. Ortiz. En el capítulo 4. Ud. escribe: "Debemos precisar el concepto moderno de la herencia en el sentido de que si la herencia significa transmisión, esta no se hace toda ella de manera ostensible ... a veces se verifica a escondidas, como si la herencia quisiera esconderse debajo de la externidad de algunos de sus caracteres engañosos" (pág. 162). ¿Qué quiere decir con esto?

FOr: El asunto de la raza está en la herencia, ¿comprende? De ahí sale una idea defectuosa. Lo que sucede es que el patrimonio somático es tan rico en variedades que su herencia parece transmitirse como la de un ricacho, cual si sus caudales estuvieran distribuidos en inversiones visibles y ostentosas como las haciendas, los palacios, los esclavos y los blasones, signos del poderío; mientras que otras permanecen ocultas, inactivas, sin empleo, solo en potencia, como tesores enterrados. (pag. 162)

AT: De nuevo la metáfora.  ¡Excelente! 

FOr: (Cara de sospecha) Ud. diría "más literario que científico"... 

AT: Nooo. Bien argumentado, aunque... el trabajo combinatorio de los genes no responde a racismo alguno, ¿qué sentido tiene evaluar los alelos como "ricachos" o "engañosos"?

FOr: Estoy apuntando al problema racial implícito en la herencia, no en la genética. Además, el lector debe entender que hablo metafóricamente.

AT: Pero eso no queda claro, Dr. Ortiz. ¿Qué se gana con normativizar lo genético?

FOr: ¿No es eso precisamente lo que hicieron los racistas nazis?

AT: No es el mejor ejemplo a seguir.

FOr: Por favor, no me interrumpa. Lo que quiero decir es que no hay seres blancos ni negros: la herencia no es totalitaria en sus procedimientos. (p. 160) Un individuo puede parecer puro, unirse a otros también aparentemente puros y reproducir su tipo corriente como manifiesta pureza, y sin embargo llevar oculta la impureza en su acervo genético, mediante un cúmulo de genes recesivos, escondidos en acecho. (p. 161)

AT: (como buscando en la mente) Estamos de acuerdo en que no hay nada totalitario en la ciencia. Pero debemos explicar el por qué. Los conceptos de "dominante" y "recesivo" son, desde Mendel, relativos en cuanto a su aparición. ¿Por qué? Porque la combinación genética es probabilística: en lo probabilístico no hay nada preescrito a no ser la probabilidad misma. 

FOr: No tengo nada que objetar.

AT: Decimos que un alelo "AA", "aa" o "Aa" es dominante en un fenotipo dado si se encuentra, 1.º en dosis doble, habiendo recibido una copia de cada padre (combinación homocigótica) o, 2.º como en dosis simple, en la cual uno solo de los padres aportó el alelo dominante. Aquí no hay nada bueno o malo. Es y ya.

FOr: Es un truismo...

AT: No existe tal alelo dominante "puro", ni recesivo "impuro".

FOr: De nuevo, me valgo de la metáfora.

AT: Ud. es antropólogo; la antropología es una ciencia.

FOr:  (Sonriendo) ¿Padece Ud. de metáforafobia acaso? A ver, cuando Isaac Newton, el gran físico inglés, habla de una “fuerza de atracción” entre cuerpos —¿no es eso una imagen tomada de la experiencia de la distensión muscular humana?

AT: Bueno, verá...

FOr: O Darwin en su teoría de la evolución, cuando describe la lucha por la existencia —una metáfora bélica aplicada a la biología. 

AT: Le doy ese punto. Y disculpe si parezco obstinado.

FOr: Nada de disculpas. Repito con Sócrates en el "Critón" que lo único que importa es la verdad. Dígame, ¿qué es la discriminación racial sino precisamente llamar a lo blanco puro y lo negro impuro?

AT: Cierto. Pero la genética nada tiene que ver con eso. No confundamos el descubrimiento científico con lo que nosotros los humanos hacemos con él. La fisión nuclear nada tiene que ver con la bomba atómica.

FOr: (Respirando profundo) Amigo mío, se ve que Ud. no es antropólogo. En países como el nuestro, donde las discriminaciones racio-sociales son a veces harto penosas, este nuevo concepto de la recesividad genética puede agravar el peso de los prejuicios. (pag. 165) La raza se define por la agrupación de individuos con caracteres somáticos similares, fijos y hereditarios. Si no hay herencia, no hay raza. (pag. 163)

AT: ¿Qué quiere decir "íntegramente"?

FOr: Lo que quiero decir es que en toda herencia hay coherencia y disherencia (o diferencia). (pág. 164).

AT: ¡El Ortiz literario! 

FOr: (Sonriendo) Vaya, por fin me anotó una. (Ortiz se deja caer en el sillón) Sabe... le voy a pedir que posterguemos nuestro encuentro hasta mañana, tengo un par de cosas que atender. ¿Le parece sobre las 10 de la mañana?

AT: Por supuesto. Nos vemos mañana a las 10. Y muchísimas gracias. 

FOr: He disfrutado nuestra polémica.

AT: Yo mucho más, créame, Dr. Ortiz. 

..........

FOr: Pasemos a la biblioteca por favor.

AT: Gracias. Quisiera que comenzara Ud. esta vez. Tome el aspecto que desee.

FOr: Creo que comentábamos la genética. Aquí hay puntos encontrados. Por ejemplo, los defensores racialistas desde la biología no le prestan la atención debida al fenómeno de la variabilidad. Y yo creo que este tema es muy importante para desmentir el racismo. (pag. 148)

AT: Le aclaro que racismo y racialismo son cosas muy distintas.

FOr: Se dice eso, pero no ignore que hay un nexo que los une: ambos creen en las razas.

AT: ... por razones muy distintas. El racista asume que su raza es superior; el racialista solo defiende la suya —y por tanto la de los demás. Hay una tercera vía: el "constructivismo racial". Estipula que incluso si no hubiera raza biológica, la clasificación racial aún puede tener sentido como hecho socio-cultural y geográfico.

FOr: Amigo mío, la cultura es mucho más que el color de la piel. Y eso es lo que cuenta para el ignorante.

AT: Muy buen punto. Pero más que color, "raza" todavía refiere una agrupación de individuos unidos por un grupo de variables sociales, geográficas y culturales.

FOr: Nada de eso es esencial. No sale de adentro de lo biológico, es meramente externo. 

AT: Buen punto, Dr. Ortiz. 

FOr: ¿Cuál será el argumento racialista que no acuse racismo alguno? Ir a su raza y defenderla es una manera de darle importancia, ¿no? (Capítulo IX titulado "La jerarquía de las razas"). No entiendo cómo puede defenderse un concepto que no tiene una base biológica. Si lo primero es arbitrario, esto lo es mucho más. Por ello tomo la definición de Ernest Hutton que alude a caracteres somáticos distintivos no adaptativos. Lo que busca el racista es que los caracteres no sufran variaciones: si fuesen variables una vez heredadas... podrían variar y adaptarse a las condiciones ambientales. (p. 137) Y siendo variables...

AT: ¡La raza desaparece!

FOr: Exactamente.

AT: He consultado a Hutton, en particular Up From the Ape,  libro que Ud. cita en su bibliografía (p. 408). En la parte VI, página 663, Hutton defiende la clasificación hereditaria. Explica: "La mejora de los caracteres hereditarios solo se consigue a través de selección genética". No es precisamente lo que diría un estudioso eliminista como Ud.

FOr: Ejem, Hutton y yo discrepamos precisamente en que él toma caracteres somáticos distintivos no adaptativos. Yo hago lo contrario. Lo he dicho: "Todo varía y por tanto la raza desaparece. La herencia es un fenómeno complejísimo, y nunca es simple repetición. Dos cuerpos conyugados no dan a los descendientes el aporte de sus caracteres". (p. 142)

AT: Habla Ud. de fenotipo.

FOr: Y de genotipo.

AT: Pero el genotipo es por definición heredable, no así el fenotipo. No pueden tratarse ambos de la misma manera. El genotipo es una categoría más básica —científicamente hablando— que el segundo.

FOr: Sí, pero esa herencia, véase cómo se vea, es complejísima. (p. 143)

AT: Dr. Ortiz, la complejidad del genotipo no está en tela de juicio. Lo que estamos discutiendo es el significado del aporte de caracteres. ¿Acaso sugiere Ud. que la complejidad disminuye la posibilidad de herencia?

FOr: Que hayan semejanzas en tal o más cual rasgo dado por genes de la misma índole o disparidad somática entre individuos, aunque sean engendrados por los mismos padres, no implica que los genes son fideicomisarios de la herencia biológica, es decir, que ese depósito tiene que traspasarlo necesariamente a los hijos. Nuestros padres no nos transmiten los caracteres, sino sus determinantes: o sea, sus genes. (pag. 154)

AT: De acuerdo, y esto indicaría que el genotipo es más básico que el fenotipo.

FOr: Ud. quiere defender la herencia a toda costa.

AT: No, defiendo el aporte científico de la genética hereditaria. Es una disciplina que va creciendo. No hay disciplina que exista sin que resuelva problemas específicos.

FOr: Tiene demasiada fe en la ciencia. Me permito ser un poco más escéptico. De nuevo, traigamos el ejemplo nazi.

AT: Los nazis coartaron la biología y la convirtieron en seudociencia. Pero se paga un precio. Toda ciencia que sea obligada a rendir resultados preescritos deja automáticamente de ser ciencia.  

FOr: (Interrumpiendo) ¿Qué le parecen un cafecito y un puro... como se ha dicho: "disfrutemos el placer, que luego termina".

AT: ¡Una gran idea!

FOr: No es mía, es de Lucrecio.

AT: ¿En dónde?

FORDe rerum natura. 

(continuará)

miércoles, 29 de agosto de 2018

¡ÚLTIMA HORA! Entrevista a Don Fernando Ortiz en La Habana (primera parte)


alFredoTriFf

La entrevista a continuación ocurre en el éter virtual de la cuarta dimensión, una tajada de tiempo y espacio real. Nos reservamos el modo de transporte por razones obvias. Nuestro corresponsal de tumiamiblog ha viajado en el tiempo con destino a 1946, siglo XX, a la casa de Fernando Ortiz en La Habana.

La entrevista cumple con solo una regla temporal e inamovible: el corresponsal no puede mezclar conceptos del siglo XXI con los del presente de Ortiz. El corresponsal ha de compartir la Weltanschauung del entrevistado. Por último, todo lo dicho por Ortiz aquí está tomado de "El engaño de las razas" (1946), excepto cuando la extemporaneidad de la conversación ofrece un color necesario a la entrevista.

 
__________________

Alfredo Triff: Dr. Ortiz, muchísimas gracias por concedernos esta oportunidad de conversar con Ud. 

Fernando Ortiz: No hay de qué, el placer es mío.

AT: Deseamos hacerle algunas preguntas a propósito de la publicación de su último libro, El engaño de las razas.

FOrtz: Con mucho gusto. Pasemos por favor a la biblioteca. Allí estaremos más cómodos.

AT: Dr. Ortiz, en el prólogo Ud. señala: "Hasta hace pocos lustros no han sido estudiadas las llamadas razas con rigor científico". (p. 30) ¿Qué puede decir al respecto?

FOrtz: En efecto, este libro de que habla se propone contribuir a esclarecer las ideas y las conciencias acerca de las razas, exponiendo las conclusiones de la ciencia más contemporánea. (Ídem)

AT: ¿Dónde quedan libros anteriores suyos sobre la raza como Los negros brujos y Los negros esclavos? ¿No fue aquel un trabajo científico?

FOrtz: Lo era ... pero eran disculpables y hasta cierto punto algunos muy comunes errores de prejuicio. Pero ya  hoy no pueden sostenerse los viejos tratos depresivos, so pretexto de insultantes distinciones raciales. (Ídem). Vea, la voz raza es discriminatoria por sí. No puede hablarse de razas sino para clasificarlas por sus valores. Ya hemos dicho que la raza es esencialmente un criterio de clasificación. (p. 57).

AT: ¿Y qué hay de problemático en ello? Su disputa presente al argumento racial puede verse como otra forma de clasificación ¿no es así? 

FOrtz: Esto no es un juego retórico, amigo. Si ha leído el capítulo 2 de mi libro habrá visto mi análisis biológico.

AT: Lo conozco. El capítulo 2 analiza la raza desde lo somático.

FOrtz: Entonces se da cuenta Ud. que el concepto de raza carece de definición exacta, el término refiere a la subespecie, un mero concepto de clasificación y agrupamiento (p. 61). Así decimos raza humana, especie humana, y género humano, cada uno en un sentido demasiado amplio. (Ídem)

AT: Dr. Ortiz, si me permite, le recuerdo que el concepto de subespecie tiene sentido, taxonómicamente hablando. El término "subespecie" indicaría variaciones morfológicas dentro de la misma especie humana. La taxonomía no debe, mejor dicho, no puede ser exacta puesto que es inductiva. El método es de "ensayo y error". Por ejemplo, entre los elefantes africanos hay dos subespecies: el de la selva (loxodonta africana cyclotis) y el de la savana (loxodonta africana africana). Se sabe que la taxonomía no es una disciplina nomológica, sino aproximativa.   

FOrtz: Todo eso está bien... pero verá Ud., nosotros los antropólogos no nos hemos puesto de acuerdo en cuanto a los caracteres corporales. Hay infinidad de caracteres de diversas índoles más o menos ostensibles, de ahí que sean numerosísimas las clafisicaciones opuestas. Se ha escrito un libro en tres volúmenes para estudiar una clasificación de las clasificaciones de los tipos humanos. (p. 63).

AT: ¿No cree que debiera establecer una distinción entre clasificación e imprecisión? En honor a su punto, estamos hablando de imprecisión, ¿no? su crítica no debe ser contra la clasificación per se, sino contra lo impreciso de la misma.

FOrtz: Ejem, verá... no estoy diciendo que los caracteres de los individuos humanos dejen de ser comparables... pero habrá que convenir que la división por razas será cuando más un mero problema taxonómico de zoología y que ella será siempre de índole arbitraria. (p. 64)

AT: ¿Y en qué consiste lo arbitrario de la clasificación?

FOrtz: Un solo carácter anatómico es fácil, pero debiéndose tener en cuenta los inevitables tipos intermedios, que se confunden y demuestran indefectiblemente la relatividad de una tal clasificación, entonces una división carece de sentido más allá de una simple nomenclatura convencional, impuesta por una caprichosa y más o menos útil metodología. (p. 63).

AT: ¿Conoce Ud. al filósofo alemán Karl Popper?

FOrtz: No creo,

AT: En el año 1934, Popper publicó La lógica de la investigación científica, libro que ha tenido mucho impacto en la filosofía de la ciencia en los últimos años. Popper ha lanzado la idea de "falsabilidad" que ha tenido muy buena recepción. La ciencia no debe —ni puede— confirmar definitivamente una hipótesis. Si aplicamos la falsabilidad al fenómeno de la raza, tenemos que ni la propuesta de que existen razas, ni su negación, parecen ser completamente demostrables. No habría un argumento definitivo ni a favor ni en contra. Algo así como decir en lógica: "ausencia de prueba no implica prueba de ausencia".

FOrtz: Pero bueno, ¿qué punto defiende Ud. al fin y al cabo? No me ha dicho. Andamos discutiendo y no sé qué discute Ud.

AT: Ejem, creo que estoy presentándole un contraargumento a su tesis en El engaño de las razas.

FOrtz: ¿Y cuál es?

AT: Que no hay tal engaño.

FOrtz: Vaya asunto. ¿Le importa que interrumpamos la discusión para fumarme un puro?

AT: Por supuesto que no. Y le acompaño. Fumar con Ud. es un honor.
....

FOrtz: Prosigamos. ¿Leyó el capítulo 3?

AT: El análisis de las variedades de los caracteres somáticos... es muy detallado.

FOrtz: En efecto. Comienzo por decir que es absurdo aplicar a seres humanos el principio de identidad. En la naturaleza todo es variedad. Nunca hay dos cosas idénticas en la realidad. Todos los individuos son varios. Cada individuo es único porque sus caracteres no son iguales a los de ningún otro sujeto.  No hay identidad de una A contra A en el decursar del tiempo. Estos infinitos "casis" constituyen la casuística natural. Casi es un caso. Es decir, la individualidad. (p. 116)

AT: "Casi es un caso"... ¡bravo! Dr. Ortiz, no sabe cómo he disfrutado ese veredicto. Disfruto mucho sus momentos literarios.  

FOrtz: Gracias ... entonces parece que lo voy convenciendo.

AT: Prosiga por favor.

FOrtz: Trato de analizar la variedad dentro de lo somático. Cuando los antropólogos clasificamos los seres humanos así para reunirlos o separarlos entre sí, lo hacemos considerando un conjunto convencional de caracteres. He citado al notable químico Joseph Needham, diciendo que el universo "no es sino una seriación de complejidades, desde el nivel subatómico hasta el órgano, el organismo y las entidades sociales". Traigo a Theodosius Dobzhansky, quien ha dicho que "los individuos de una misma raza pueden diferir entre sí por más caracteres genéticos que los de razas distintas". (p. 125) Presento a Jean Baptiste Lamarck, quien declara que la naturaleza solo hace individuos que luego se agrupan en razas. (p. 119)

AT: Muy acertado citar a Dobzhansky desde la biología evolucionaria.

FOrtz: Gracias,

AT: Recientemente Ashley Montagu ha debatido mucho este punto que Ud. trae con Dobzhansky. Para Montagu el concepto de raza sigue siendo útil.

FOrtz: (Sonriendo) Entonces, ¿Ud. es Montagu y yo soy Dobzhansky? ¿En qué sentido es la utilidad un criterio científico? 

AT: (Sonriendo) No esperaba esa pregunta. Veo lo útil como algo una forma de conveniencia. 

FOrtz: ¿Para quién?

AT: Para la ciencia. 

FOrtz: ¿Me habla la ciencia o me habla Ud.?

AT: Creo que preferiría ser yo mismo. Y me disculpa si parezco usurpar un podio inmerecido. Le entiendo, Ud. y Dobzhansky comparten la misma posición que pudiéramos llamar eliminismo, o lo que es lo mismo: NO HAY RAZAS.

FOrtz: Coincido, soy eliminista profeso. ¿Y usted?

AT: Si me permite, quisiera volver a la idea de "clasificación" tan importante en su argumento.
Ud. cita Biochemistry and Parthenogenesis (p. 412) de Needham en su bibliografía, pero no sé si ha revisado que Needham usa el término "raza" 15 veces en su libro y en ningún momento la pone en tela de juicio, por el contrario, la utiliza como categoría científica. Por otra parte, Lamarck, quien no tiene acceso aún a la genética de Mendel, busca garantizar la posibilidad de herencia de caracteres adquiridos. Proyecto harto clasificatorio. De ahí el famoso ejemplo de cómo la jirafa desarrolla un cuello largo en su Filosofía zoológica, cuya conclusión estipula "ir de lo general a lo particular". En la construcción de su argumento, Ud. enfatiza lo particular y desecha lo general. Admito que existen individuos, pero comprenda que no hay individuos como tal in vacuo. Si tenemos un individuo, ya tenemos una especie.

FOrtz: No, amigo, no desecho lo general. Mi punto es que la raza no es lo suficientemente general, o lo que es lo mismo, que se pierde en lo general.

AT: Pero ahí está el problema. Lo general no tiene que ser "absolutamente" general, pues entonces dejaría de ser general. ¿No dijo Ud. anteriormente que no hay identidad en el decursar del tiempo?

FOrtz: En efecto. 

AT: Me permito tomarle como ejemplo: Para Ud. decir que no es el mismo Ortiz, debe aceptar que es el mismo Ortiz.

FOrtz: ¡Santo Dios!

AT: La identidad no puede ser solo una; le hablo en serio.

FOrtz: (Se baja los lentes a la punta de la nariz) Prosiga, le escucho.

AT: Es cierto, hay una parte de la identidad del individuo Ortiz que cambia con el tiempo; el de ahora no es igual que el de, pongamos, hace 20 años. Pero para identificar dicho cambio, debe haber otro aspecto de la identidad que sea independiente del tiempo. Si todo está cambiando todo el tiempo no se puede jamás ser uno mismo. A la identidad que cambie le llamaremos "cualidad", y la que no cambie llamaremos "número".     

FOrtz: Simplifique este galimatías por favor ... ya me suda la frente.

AT: Ud. y yo somos distintos sin duda en cuanto a número, no así en cuanto a cualidad. El Ortiz cualitativo es muy similar a mí en muchos aspectos: respira, come, bebe, ríe, tiene amigos, gusta de la buena lectura, de la buena comida, del contrapunto del buen tabaco y con el buen ron.

FOrtz: Jajaja, ¿ha leído mi Contrapunteo?

AT: Gran libro. Favorito hasta ahora.

FOrtz: Bueno, deseo terminar mi punto sin que me interrumpa. 

AT: Disculpe.

FOrtz: Está claro que como agrupación específica la raza nunca será totalmente homogénea. (p. 122) ¿Está de acuerdo conmigo?

AT: Sí.

FOrtz:  El concepto de raza se escapa a medida que se quiere extender en su definición desde el individuo prototípico a todos los demás de su gente. (p. 123) ¿Está de acuerdo?

AT: Sí.

FOrtz: Por favor, entonces ¿qué estamos discutiendo, amigo?

AT: Su insistencia en el individuo como definición y —a la vez— como refutación de lo general. Con todo respeto, ¿no ve la tensión lógica y taxonómica? Hablemos de complejidad, que es un tema constante en su libro. ¿Acepta Ud. la complejidad?

FOrtz: Por supuesto. 

AT: Bien. La complejidad existe como jerarquía, pero también (y esto es importante) como diferencia. No puede haber variedad conceptualmente hablando, sin uniformidad. No hay caos sin orden, o generalidad sin particularidad. El individuo no está jamás en posición de contradecir la especie, ya que todo individuo para serlo deberá pertenecer a una especie primero. No se nace en el vacío.

FOrtz: Ud. no acaba de comprender mi punto y se pierde en detalles metafísicos. Estamos tratando la raza: un asunto concreto, real, y muy trascendente para el mundo en que vivimos. Insisto como antropólogo —y aquí le pido confianza en mi profesión.

AT: Disculpe, Dr. Ortiz.

FOrtz: Escúche: Los agrupamientos raciales hechos en relación a tal o cual distinción anatómica nunca corresponden totalmente con ninguno de los demás agrupamientos análogos, derivados de cualquier tipificación somática. La inclusión de un individuo en una llamada raza no significa que aquel tenga todos los caracteres definidores de tal raza y, por tanto, difiera totalmente de cualquier otro individuo de raza distinta. (p. 125)

AT: Me parece bien.

FOrtz: ¿Entonces?

AT: Dr. Ortiz, ¿se da cuenta de que ha usado "totalmente" dos veces? La salvedad, es la propia auto-corrección en su discurso, que es lo suficientemente honesto para atenuar una contradicción básica en su argumento. 

FOrtz: ¿Y cuál es la contradicción?

AT: Que para establecer la validez o no validez de la hipótesis de la raza no tenemos, ni que hacer corresponder "totalmente" ni hacer diferir "totalmente". Que la raza no sea un concepto antropológicamente exacto, que aún existan imprecisiones taxonómicas, o que extremistas nazis la hayan utilizado como un pretexto para el exterminio, no resulta suficiente para descartar su viabilidad y utilidad teórica. En nombre de la religión han muerto mucha gente y, sin embargo, aún consideramos la teología como disciplina viable y útil. Dr. Ortiz, he venido de muy lejos y le agradezco mucho su tiempo.

FOrtz: Está bien, termine su idea de una vez.

AT: Con todo respeto: Su discurso del engaño de la raza se muerde la cola. (Ahora Ortiz respira profundo y se incorpora un tanto mientras esboza una sonrisa maliciosa, mirando fijamente al corresponsal por encima de los espejuelos).

FOrtz: ¿Sabe? Necesito un cafecito. Y después un puro.

AT: ¡Excelente idea! Le acompaño.

(continuará)

miércoles, 1 de agosto de 2018

¿Por qué el castrismo se empeña en presentar a Fernando Ortiz como anti-racista?


aLfreDo tRifF

Comenzamos por lo más alto, la Academia de la Historia de Cuba. A continuación, un párrafo de la conferencia del historiador Jesús Guanche titulado "Fernando Ortiz anti-racista":
Una parte representativa de la voluminosa obra de Fernando Ortiz estuvo dedicada a demostrar el fundamento anticientífico de las «razas» aplicado a los seres humanos y a combatir las diversas formas en que se manifiestan los racismos en el contexto nacional e internacional que le correspondió vivir.
Observen que en párrafo arriba dice "una parte representativa está dedicada... " ¿Y la otra parte no representativa de Los negros brujos y Los negros esclavos? (el historiador daría cualquier cosa por que esa parte no existiera).
 
(en nuestro artículo anterior analizamos el racismo de Ortiz)

En cada foro y en cada publicación que tenga que ver con el conocido antropólogo cubano, el castrismo se ha empeñado en presentarlo como anti-racista. Por ejemplo:

Cubadebate,
EcuRed,
IPS en Cuba

Y si bien parece haber un segundo Ortiz anti-racista, no es menos cierto que el primer Ortiz defiende abiertamente el racismo desde la antropología.

El "anti"-algo casi por necesidad pide una atención especial a su falta (y en la falta pueden haber excesos). El consenso de la escuela de historia cubana castrista con respecto a Ortiz es sorprendente en su falta. Pareciera que esta hueste de ortizianos castristas, o no han leído a Ortiz o no quieren o no pueden aceptar al Ortiz racista. Nos inclinamos a una síntesis entre "no querer y no poder", que es lo que llamamos la CULPA:  
Proponemos que ese olvido y represión, exigidos ambos por el discurso blanco a la nación negra es la raíz de la CULPA negra. Dicha CULPA entonces induce una docilidad a la nación negra desde la República hasta el presente. De ahí pende la profunda neurosis en el seno de la sociedad cubana actual bajo el castrismo. 
Volvamos a Guanche, que desde su bitácora La cosa reproduce el manifiesto de la "Asociación contra las discriminaciones racistas" firmado por Ortiz con fecha 28 de enero, 1940. Hay dos párrafos muy raros del manifiesto. El primero: 
Importa recalcar sobre la precisión objetiva de tales preceptos y penas, que son absolutamente indispensables para remediar la vaguedad infructuosa del artículo 11 de la Constitución de 1901, donde la idealista buena fe de algunos delegados y la calculadora demagogia de otros suprimieron teóricamente todas las diferencias de castas y razas, que en la realidad de nuestra vida republicana siguieron existiendo como en la época colonial.
Esa "supresión teórica" de la Constitución de 1901 con respecto a la raza es precisamente la realización del proyecto martiano en "Mi Raza". Y la lista de los "idealistas" firmantes del documento aparece aquí, todos martianos de pura cepa. Cualquier martiano (incluyendo a Ortiz) deberían estar orgullosos de que la diferencia de raza sea suprimida.

¿E qué quedamos? Sabemos que Ortiz no pierde oportunidad de defender el texto de Martí. Apenas un año después del manifiesto en una conferencia sobre Martí y las razas en el Palacio Municipal de La Habana (1941), Ortiz explícitamente apoya la tesis martiana de borrar las razas. Apuntemos la contradicción.

Pero algo más, en el texto del manifiesto aflora un mea culpa involuntario, un incluirse sin admitirse, un apuntar la falta sin reconocerla. Dice Ortiz:
Tuvo Martí una expresión genial para esas razas inventadas por los antropólogos, midiendo cráneos, narices, pelos y pigmentos y acopiando datos y juicios en las crónicas apologéticas de las conquistas y en los relatos de los exploradores y los misioneros, siempre anhelosos de resaltar lo trascendente de su blanca empresa civilizadora.
¿Quién es ese antropólogo "anheloso de resaltar lo transcendente de su blanca empresa civilizadora" sino el propio Ortiz, el extraterrestre (que no se ve a sí mismo) de Los negros brujos y Los negros esclavos? ¿Olvida Ortiz que hace apenas 20 años defendía el lombrosianismo?

Estamos en presencia de una sub-textualidad sediciosa donde la que habla es la CULPA. En otro párrafo del manifiesto (1940) se menciona una breve historia de la "negrofobia" donde Ortiz proclama:
Frente a esta negrofobia injustificable, el negro ha ido expresando a través del tiempo su enérgica protesta, casi siempre asistida por la adhesión de espíritus progresistas, honrados y previsores, no negros, pero sinceramente interesados en una verdadera y genuina confraternidad cubana.
Leemos "el negro ha expresado su protesta gracias a la voz de espíritus..." —y debemos resaltar la hipérbole ortiziana— "progresistas, honrados, previsores, sinceramente interesados" ... ¿no negros?

¡Que ceguera! Ahora el antropólogo, investigador, político, estudioso de la cultura cubana, pasa por alto el discurso de protesta negro desde principios de la República hasta 1940. No es posible que Ortiz no conozca ningún escrito de Rafael Serra, Juan Gualberto Gómez y Gustavo Urrutia. No es posible que ignore que la Guerra de 1912 se origina desde una protesta contra la negrofobia. Más aún, dar por sentado que solo el blanco es capaz de protestar contra la negrofobia es hacer del negro un descapacitado intelectual (y llegan dos palabras en Los negros brujos sobre la intelectualidad del negro: "... tan primitiva").

Está claro que ese nuevo discurso de Ortiz a partir de 1940 es presa del paternalismo. Y preguntamos, ¿no será ese naciente discurso ortiziano acaso presa de una forma más sutil —e inversa— de racismo?

(continuará)

lunes, 30 de julio de 2018

Fernando Ortiz y el refugio más elevado del racismo en Cuba

Foto via "El retrato de los negros brujos" de Jorge Pavez Ojeda (para Aisthesis)*

De faltar el negro, a la larga, el blanco se aburriría mucho.— Gaston Baquero.

alfRedO tRifF


Durante el primer tercio del siglo XX el discurso blanco sobre el negro se alimenta de dos vertientes  plagada de tensiones. Por una parte está “Mi Raza” de José Martí, y por otra, Fernando Ortiz con Los Negros brujos (1906) y Los negros esclavos (1916). 

Martí borra la idea de la raza en pos de una visión ilustrada de igualdad de derechos para el negro. Así lo hemos planteado:
El discurso revolucionario martiano se hace inmune a la raza porque llega con otra divisa: Dígase hombre y ya se dicen todos los derechos. Ese hombre no tiene raza porque pertenece a una comunidad de SERES humanos. Que Martí rechaze el paternalismo colonial y el cientificismo racista de la época es avant la lettre. Sin embargo, Martí no se propone definir qué es la raza, sino que la da por sentado y borra sus diferencias. En esa tesis hay un subconciente blanco reprimiendo el trauma de la esclavitud. Una CULPA que impide comprender que el deseo obstinado de borrar la diferencia racial es una forma (oculta, inversa) de NO INCLUSIÓN.  
Martí no abordó la implementación de esa igualdad social, pues daba por sentado que la esfera deóntica (lo que atañe al deber y las obligaciones) superviene la esfera de la libertad del ser humano —pero ignoró a empiristas ingleses del siglo XVIII como David Hume, que dejaban claro que lo político y lo ideal son esferas de co-relación, no de necesidad.1

La historia de Cuba es una de sucesivos engaños y ficciones que dan lugar a LA CULPA.

Parte del legado de esa CULPA (de reprimir la nación negra), es el influyente discurso antropológico de Fernando Ortiz, quien desde las ciencias humanas, valida una versión colonialista y europea del negro como ser humano inferior. Una diferencia sustantiva es que, mientras en Europa el sujeto colonial no habita tierra europea, el negro cubano es parte de la nación y goza (al menos en teoría) de derechos políticos iguales a los del blanco. Desde la historia, el apologista puede justificar esta aporía como el desarollo propio de una sociedad recién salida de un sistema colonialista y esclavista. Y acaso de ahí justificar igualmente el consenso general de las elites blancas respecto a la raza negra como raza inferior —lo que refleja, precisamente, el deslinde entre el proyecto político martiano y su realización social bajo la república.

La inferioridad del negro, según Ortiz 

¿Qué clase de sujeto es el negro? En nuestro citado artículo (arriba) decíamos:
El negro esclavo antes que SER es ser-de-otro. No es un mero juego verbal. SER es figurar para-sí. Ser-de-otro es dejar de SER: agotar las reservas. Es sabido desde La Ilustración que, si bien la dignidad no se pierde, a ésta se le destruye. La ontología clásica no examina el SER desde el punto de vista del esclavo. Pero está claro que si existiera dicha ontología, el SER esclavo no podría figurar para-sí. El negro es esclavo por ser negro. Al negro se le sustrae su SER. El sistema esclavista lo lanza al mundo como un sub-SER.
En este contexto, Ortiz posiciona al negro como ser antropológico, veredicto disciplinario que comprende cuatro temas: el lenguaje, la fisonomía, la historia y la cultura.

Primero, el lenguaje. Para Ortiz la voz negra sale de una pelea contra los demonios brujos (ahora citando al lexicógrafo Estéban Pichardo). El negro no sabe hablar, no se le entiende:
Otro lenguaje relajado y confuso se oye diariamente en toda la Isla, por donde quiera, entre los Negros bozales o naturales de África ... este lenguaje es común e idéntico en los Negros, sean de la Nación que fuesen, ... (hablan) un castellano desfigurado chapurreado, sin concordancia, número, declinación ni conjugación, sin “R” fuerte, sin “S” ni “D” final, frecuentemente trocadas la “Ll” por la “Ñ”, la “E” por la “I”, la “G” por la “V”. En fin una jerga más confusa mientras más reciente la inmigración”. 2
Como etnólogo, Ortiz debiera describir el hecho ablativo y no emitir un juicio de valor. La supuesta incapacidad del negro para hablar correctamente debiera estar supeditada, por el antropólogo, a la condición social desigual del esclavo. No es así, porque lo que busca Ortiz es relacionar el hecho ablativo con un déficit atávico, es decir, la evolución social del negro recién llegado indica el déficit.

Es común en la disciplina temprana de finales del siglo XIX y principios del XX, que el etnólogo se permita evaluar desde una posición superior a la del linguista. Después de todo, la linguística en su orden de aparición y complejidad debe contemplarse como una parte del todo etnológico.

De ahí se comprende la posición paternalista de Ortiz: 3
La inferioridad del negro, la que le sujetaba al mal vivir era debida á falta de civilización integral, pues tan primitiva era su moralidad como su intelectualidad, como sus voliciones, etc. 4
¿No se permite Ortiz el positivista incoherencias en su método? En Discurso sobre el espíritu positivo, Comte exige del dato sociológico, o cualquier otra ciencia humana, que “cada fenómeno social pueda determinarse con exactitud” (y traemos a Comte por ser el padre del positivismo). Ortiz realmente no está investigando la raza desde el lenguaje, como dice proponerse. Mas bien, el contenido linguístico le sirve para justificar una tesis normativo-cultural ya preestablecida: el negro es un ser inferior.

Antecedentes disciplinarios a la tesis lombrosiana de Ortiz

A continuación quisiéramos demostrar que Ortiz altera (sea consciente o inconscientemente no es el asunto) el datum social para justificar una tesis preestablecida de antemano. La publicación de Los negros brujos y Los negros esclavos está marcada por la polémica disciplinaria en torno al método investigativo de las nuevas ciencias humanas (la historia, la sociología, la sicología, etc.) disciplinas básicas para el proyecto antropológico de Ortiz.

En Introducción a la ciencias del espíritu, el filósofo alemán Wilhelm Dilthey propone una división entre la idea de naturaleza y espíritu. El conocimiento del espíritu va más allá de procesos físicos u orgánicos específicos para incluir un todo más complejo que resulta la vida misma. Por otra parte, Dilthey reclama el concepto legítimo de ciencia, si esta se viera a través de un análisis sistemático basado, no en la explicación científica (Erklärung), sino en la descripción y la “comprensión” (Verstehen). 5

La etnología de fines del siglo XIX acusa dos vertientes, por una parte está La Societé ethnologique de Paris, marcada por el affair Schoelcher, 6 y por otra, la Ethnological Society of London, centrada en la figura de Thomas Hodgkin. La disciplina se debate entre dos tendencias en pugna. La primera busca promover el colonialismo europeo como una empresa civilizadora, mientras que la segunda condena el maltrato y etnocidio del nativo implícito en la dominación colonialista.

En Historia de la Etnología, el antropólogo español Ángel Palerm resalta la correlación entre la naciente disciplina y el expansionismo colonial europeo del siglo XIX, así como el apoyo de las elites criollas a dichas disciplinas como herramientas al servicio de intereses colonialistas. Palerm propone que a partir del auge del colonialismo, la etnología deviene “información necesaria para el control de  las misiones, el gobierno y la administración pública”. Esta conclusión coincide con la del historiador Michel Foucault, quien bautiza esta práctica como biopoder, es decir, el conjunto de dispositivos disciplinarios desde las ciencias humanas que justifican e imponen formas de ductilidad social.

Cuando Ortiz publica Los negros brujos en 1906, la situación socio-política del negro está plagada de contradicciones. Si bien tiene derecho al voto, el negro no disfruta de derechos sociales comparables a los del blanco, precisamente por su raza.

En 1904, el periodista negro Rafael Serra y Montalvo, contemporáneo de Ortiz, publica “El problema” de cierto modo rebatiendo la futura tesis de Ortiz:
No es tan despótico ni imposible, ni demasiado lo que pide la clase de color […] que se la proteja, respete y estimule sin tener que acudir a la fuerza del voto, que es lo único que le sirve de amuleto. 7
Serra pasa revista una por una (ahora desde el discurso incipiente del negro desde-el-negro), a las ocupaciones gubernamentales donde los negros apenas participan: la policía, la guardia rural, el cuerpo de artillería, la aduana, el magisterio, las obras públicas. Y considera bochornosa la ausencia de representación negra. El periodista concluye: “¿Habrá motivo para que se queje, y pida respeto, ayuda, protección y estímulo, la clase de color?”

¿Cuál sería la respuesta de Ortiz a Serra?
[...] sin patria, sin familia, sin sociedad suya, con su impulsividad brutal comprimida frente a una raza de superior civilización y enemiga, que la sometió a un trabajo rudo y constante al que no estaba acostumbrada. Cuando el negro fue libre, su libertad le sirvió para subir algo en la escala de la cultura, habiendo perdido varios jirones de su psicología africana en los zarzales de la esclavitud, pero no pudo salir de su ambiente restringido y separado del blanco. 8
Es precisamente la posición del apologista ortiziano que señalamos arriba. El diálogo hipotético entre Serra y Ortiz ilustra la paradoja del negro, ya que cualquier denuncia de falta de derechos en la esfera social (viniendo del negro) equivaldría a violar el balance de igualdad política en una comunidad pretendidamente no-racial de seres humanos —la tesis martiana de “Mi Raza”. Ortiz acepta la conclusión política martiana pero le añade la versión etnológica colonialista de moda: La raza negra es una especie humana inferior, propensa al crimen.

El atavismo racista de Ortiz 

Ortiz es artífice de dos versiones antropológicas influyentes del negro. La primera corresponde a la presentación científica del negro como ser antropológico, en Los Negros brujos y Los negros esclavos. La segunda, en Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar (1940), presentará al negro como ser transcultural. 9  En ambos casos el discurso ortiziano eclipsará el discurso martiano, pero ambos reprimen la locución del negro desde-lo-negro que empezaba a ganar fuerza. 

Los negros brujos y Los negros esclavos llevan el supertítulo “Hampa cubana”. En este caso “el brujo”, producto de la herencia esclava representa el prototipo del criminal (véase la foto del brujo Bocú encabezando nuestro artículo). Tanto el esclavo como el brujo reflejan una herencia religiosa inferior y defectuosa, que a su vez abarca una cultura con pasado recurrente. La teoría del atavismo criminal de Cesare Lombroso, muy de moda en círculos antropológicos europeos de principios del siglo XX, buscaba demostrar un prototipo racial específico partiendo de una labor de síntesis que utiliza la fisonomía comparada, la teoría de la degeneración, la psiquiatría y el darwinismo aplicado a la sociedad. 10 

El prototipo atávico en El hombre delictivo de Lombroso es, primariamente, un sujeto filogénico y después histórico. Su error está en que el atavismo criminal es hipotético-comparativo (metodología que merece una discusión aparte).11 Lombroso comienza con la comparación anatómica (principalmente craneológica, eg. estrechez de la frente, desarrollo de los senos frontales, desproporción de mandíbulas y pómulos, etc). Le sigue una comparación fisiológica (sensibilidad obtusa, longevidad, ausencia de reacciones vasculares) y finalmente psicológica (insensibilidad moral y afectiva, ausencia de remordimientos, imprevisión, agresividad, etc).

¿Cuál es el veredicto lombrosiano de Ortiz? El crimen en el negro (a diferencia del crimen en el blanco) es producto de una herencia atávica defectuosa, de raíz biológica, psicológica y social.

He aquí el resultado metodológico de Ortiz:  

Desde la sociología:
[...] el estudio é interpretación del valor real, positivo ó negativo, que para la evolución de la sociedad cubana tienen los múltiples y á menudo olvidados coeficientes que han determinado el estado actual de la raza negra en Cuba, de cada día más próspera y asimilable, no significa que los que en tal dirección acentúen sus esfuerzos intelectuales sean inspirados en impulsos bastardos ... la observación positivista de las clases desheredadas (es decir la raza negra)... y de los factores que les impiden un más rápido escalamiento de los estratos superiores, forzosamente ha de producir el efecto benéfico de apresurar su redención social.12
Desde la siquiatría
Así sucedió con los trabajos de los Pinel, los Esquirol, los Morel, etc., sobre los desgraciados locos ... los cuales trabajos el desarrollo de la psiquiatría que hoy exige que los alienados sean atendidos con la afectuosa tutela que merecen los enfermos y los niños.13
Bénédict Morel fungía como psiquiatra del prestigioso Salpêtrière (donde Freud estudió bajo la guía de J. M. Charcot). El Tratado de degeneración física fundamenta aspectos psico-fisiológicos anormales, generacionalmente heredados por factores ambientales; enfermedades, incluso depravaciones morales —rasgos transmitidos generacionalmente por alcoholismo, marginalidad, etc, para desarrollar una teoría de la degeneración.14

Desde la psicología
[...] la psicología del negro en general es tan primitiva, sobre todo en los pueblos que surtieron el mercado negrero, es relativamente tan poco compleja, que las diferencias de uno a otro no pueden ser de gran cuantía. Un negro difiere muy poco psicológicamente de otro negro, dice Cureau.15
Desde la cultura (via Cureau):

Les sociétés primitives de l'Afrique de Cureau es un libro olvidado, estudiado solo por historiadores del colonialismo. Cureau parte de la premisa de que “un negro difiere muy poco sicológicamente de otro negro”. El texto, repleto de aseveraciones deprecativas, traídas por los pelos, que desdicen el espíritu investigativo que el autor pretende demostrar, es lo más cercano a Degeneración de Max Nordau (acaso el texto más virulentamente racista de la época). De Cureau, citamos algunas frases del capítulo IX, titulado “La inteligencia del negro”.
“ [...] el negro imita pero no como creador... imita como un actor”.  (pág. 73)
“ [...] la fuerza del carácter en las razas superiores y su debilidad en las primitivas explica la uniformidad del alma negra”. (Ídem)
“ [...] el negro reconoce sinceramente la superioridad de la raza blanca”. (Ídem)
“ [...] nuestro sistema moral es demasiado elevado, puro demasiado abstracto para su intelecto”. (pág. 78)
Para Ortiz, la opinión de Cureau es fidedigna.

Los negros esclavos cita La colonización de los pueblos modernos, del economista y profesor del prestigioso College de France, Leroy Beaulieu. El texto es exahustivo en su defensa del imperialismo francés desde lo demográfico, lo económico, lo geopolítico e ideológico. El siguiente párrafo del texto de Beaulieu (pág. 841):
No es natural ni solo para los pueblos civilizados de Occidente ser cooptados indefinidamente en su hogar. Tampoco es natural que simplemente se hayan acumulado las maravillas de la ciencia, las artes y la civilización, que no conocen la falta de conocimiento ... hombres ineficaces que son como niños débiles ... o a poblaciones agotadas, sin energía, sin dirección, que pueden compararse con los hombres mayores.
La idea de la infantilidad de la raza negra, así como la “civilización integral” (civilización integral = civilización europea) recorren estos textos de Ortiz como fantasmas destrás de fantasmas:
Sería preciso que vinieran a Cuba religiones nuevas y superiores para una acción religiosa moralizadora. Acaso entonces se podría observar ...  que la conversión de los negros de los Estados Unidos al metodismo ha impulsado su mejoramiento moral. Pero, no obstante, mientras la psiquis africana se mantenga en Cuba con el mismo arraigo de ahora, una cruzada evangélica, por fructífera que fuese, no lograría desterrar el fetichismo, ni quebrantar el parasitismo brujo, que en la propia primitividad de sus supersticiones. 16
Lombroso dedica una breve nota a la primera edición de Los negros brujos, no sin antes apuntar una pequeña falta de método: Ortiz ha olvidado el análisis craneológico.
Nada tengo que sugerirle respecto a sus estudios futuros de etnografía como no sea la adquisición de datos acerca de las anomalías craneales fisonómicas y de la sensibilidad táctil en un determinado número de delincuentes y brujos, y en un número igual de negros normales.17 
¿Es Ortiz racista? 

Desde el siglo XXI es necesario aclarar que no tildamos a Ortiz de racista, lo cual sería fácil y contraproducente. Por otra parte Ortiz vivió lo suficiente para cambiar su postura racista para un texto importante como lo es El engaño de las razas (1946). Es suficiente probar que Ortiz es racista para este período de primer tercio del siglo XX con las herramientas propias de su época. ¿Cómo? Ortiz sería definitivamente racista para negros contemporáneos de su época, como Rafael Serra, Juan Gualberto Gómez, Evaristo Estenoz y Gustavo Urrutia, quienes comienzan a elaborar su propio discurso negro desde-lo-negro. Es lo que llamamos la desconexión entre la intelligentsia cubana blanca y el negro.  Urrutia escribe en 1928:    
[...] estos artículos míos tienen como una finalidad explicar a la raza blanca cada uno de nuestos conceptos, tal y como los vemos los negros, en los tiempos que corren ... porque habíamos notado, ya desde mucho antes, en la raza blanca esa falta de información concreta (de lo que pensamos). 18 
El apologista ortiziano dirá que llamar a Ortiz racista es injusto. Aquí hay tres argumentos. Primero, que En los negros brujos no se condena la raza negra, sino que habla específicamente del brujo. Falso: una consecuencia central del texto es que el crimen blanco difiere del crimen negro precisamente por el atavismo histórico y filogénico en el negro. Segundo, la falacia de pintar a Ortiz como anti-racista. Esta es la premisa del historiador cubano Julio Le Riverend en su prólogo a Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar (1978): 
Sin embargo, la tesis natural biológica de la conducta criminal de los brujos que el autor veía como evidencia del “atavismo” — supervivencia de lo salvaje— conformaba un esfuerzo extraordinario por liberar ese tema de las tradicionales consi­deraciones racistas y discriminatorias, sustituyéndolas por una investiga­ción razonada de la génesis del fenómeno. (pág. xix)
Le Riverend pierde la oportunidad de defender a Ortiz. No es evadiendo el racismo que le gana puntos al célebre antropólogo cubano.

Tercero, hacer ciego a Ortiz del fenómeno negro de su tiempo: 
Ortiz, siguiendo a sus modelos abordaba los problemas como si correspondieran a otro mundo humano aparte, sin reparar que eran consustancial consecuencia de una sociedad dada, su estructura y dinámica, caracterizadas por la desigualdad y la marginación irreversible. (Ídem.) 
Le Riverend no está solo, historiadores cubanos más jóvenes graduados bajo el castrismo comparten esa opinión. Jesús Guanche tiene un artículo titulado Fernando Ortiz anti-racista muy colocado en las redes cubanas que analizamos aquí, plagado de omisiones. Otros invocan textos de bien entrado los años 40 como El engaño de las razas para enterrar el Ortiz de los años 10 y 20.

En efecto, el Ortiz racista era muy jóven, extraterrestre.

La mejor defensa de Ortiz es admitir su racismo inicial y apuntar al Ortiz venidero (fue un hombre con larga vida en las letras). La responsabilidad investigativa de Ortiz viene dada por la huella de sus obras en el tiempo. Es necesario contraponer al Ortiz posterior, y contrastar la medida en que este último reenfoca y desdice al anterior.  Uno no tiene por qué ser racista toda la vida. Y Ortiz no lo fue. 

El consenso de la intelligentia blanca cubana en cuanto al atavismo negro 

¿Cuál es la recepción de Los negros brujos en la prensa cubana de la época? El periódico El Mundo alaba “las habilidades lingüísticas de Ortiz ... y la atención de Lombroso”. La Discusión califica los hallazgos de Ortiz como “contribución central a la antropología moderna”. La Unión Española declara: “Ortiz ha contribuido ... servicios incalculables a nuestra sociedad, exponiendo las heridas sociales repulsivas ... de acuerdo con las prescripciones de la ciencia moderna.” En Europa, tanto Lombroso como Max Nordau lo revisan  favorablemente. El criminólogo Alfredo Nicéforo de la Universidad de Bruselas y Enrico Ferri (ayudante de Lombroso) lo recomiendan entusiásticamente. 19

De la nochea la mañana, la antropología de Ortiz es la biblia de la elite blanca de la época.

 Las fotografías arriba, pertenecen al Atlas Criminal de Israel Castellanos, discípulo de Ortiz  20

En 1907, el conocido escritor Francisco Figueras publica Cuba y su evolución colonialLa tesis del tratado sigue el ritmo a Ortiz, aunque por razones de afinidades electivas, Figueras es más afín al escritor y educador positivista argentino Carlos Octavio Bunge. El texto de Figueras causó revuelo entre criollos mestizos y blancos cultos de la época. 

Hay puntos de contacto entre Figueras y Ortiz, como del contagio étnico, en el caso de la trata de esclavos, que corrompe tanto al este último, como a esos que participan o se benefician directamente de esta:
El esclavo, condenado por su estado social á ser foco y centro de todos los vicios, obra siempre como un fermento de eficacia tan poderosa para el mal que á su diario contacto se enmohecen los resortes del mecanismo social y se corrompen hasta las mismas fuentes del sentimiento humano. (pág. 173)
La tesis de Figueras, que carece del bagaje etnológico y la coherencia metodológica de Ortiz, se refiere de manera similar a ese consenso generalizado del limpiamiento racial a que alude este último. 400 años de migraciones y mezclas raciales han resultado en una incapacidad manifiesta en la formación nacional cubana aún en proceso de evolución. 
Y además de ennegrecerse la población de Cuba en su conjunto, se ennegrecía más la sociedad blanca en particular […] la colonización y la esclavitud los habían unido y contaminado a todos en el mismo pecado original. 21
Desencantado con la mezcla racial cubana, Figueras se refugia en el “índice encefálico”:
Más frecuente y más generalizada es la reducción precisamente del citado índice encefálico, la cual reducción debe atribuirse a su vez a la influencia africana, que por tanto tiempo ha pesado y pesará todavía sobre Cuba. 22 
Véase como la antropología deviene eje axiológico de la discusión de la humanidad del negro,  demostrando el consenso más allá del prejuicio. El sueño no-racial de Martí se convierte exactamente en lo contrario: una pesadilla racista con visos de crueldad:
[…] con solo verle [al negro] la mente evocaba sin esfuerzo el recuerdo del eslabón perdido en la cadena zoológica destinado a cubrir la plaza vacía entre el hombre y el gorila. Orgulloso vive todavía hoy un cubano, a quien por idénticas razones acostumbraban sus amigos a llamar El Mono, quien asentía al nombrete como si no quedara ninguna duda respecto a su justicia. 23 
Atlas Criminal de Enrique Castellanos, alumno de Ortiz. En la tabla XIV (arriba): “Negro criminal cubano, nótese la acentuada dolicoprosopia que presenta; la distancia enorme del punto sub-nasal al alveolar y la robustez del maxiliar inferior. Condenado por homicidio. La exageración de los caracteres típicos de su raza, aún dentro de su inferioridad étnica, le hacen un ser aparte y degradado de ella”. 

En 1912, Gustavo Enrique Mustelier publica La extinción del negro: apuntes político-sociales. El prólogo explica que el folleto es producto de la reciente llamada racista “que amenaza con el temor de la guerra y sus funestas consecuencias”. Prologado por Arturo de Carricarte, periodista, diplomático y destacado martiano de la época, quien anticipa que “El señor Mustelier se ha propuesto, y lo ha logrado brillantemente ... cuál es el verdadero lugar que al negro corresponde como factor social en la cultura cubana”, aludiendo “la calamidad que se nos avecina” inmediatamente después de La Guerra de 1912.

La retórica hiperbólica de Mustelier es típica del estilo de la época: 
[...] el negro trajo a nuestro ambiente elementos antisociales que han corroído el alma nativa produciendo verdaderos estigmas en el cubano: licencia desenfrenada en las costumbres, imprevisión peligrosa en los hábitos, brutalidad, e indomable egotismo que no son en manera alguna heredados del progenitor ibérico, sino habidas por contagio o transmisión del elemento negro. 24 
Mustelier defiende ciertas excepciones a la regla: El general Maceo y los poetas Plácido y Manzano. Del primero alaba al patriota puro, “adalid de cualidades morales difícilmente superables por ningún blanco”, aunque señala que su valor “es arrebatado, ciego y deslumbrante”. La crítica resulta más generosa que la alabanza: Maceo “... no logró sentar una pauta, ni establecer un procedimiento ... su muerte lamentable en una encrucijada casi sin combate revela su imprevisión”. Y cierra con esta coletilla: “La invasión que tanta gloria le produjo fue ineficaz a los fines revolucionarios”.  No es muy generoso Mustelier con Plácido y Manzano: “... la crítica ha encontrado mucho de debilidad e incoherencia -caracterísitca sicológica de la raza- en ambos escritores”. (págs. 26-29). La tercera parte del folleto titulado “Inferioridad étnica del negro”, cita profusamente a Crónicas de Viaje (1905-1906) del escritor argentino, y también positivista, José Ingenieros, quien asevera que los negros, “[…] son una oprobiosa escoria de la especie humana”. (págs. 47-52)

De modo que los escritos de Figueras, Mustelier, Ferrara, Castellanos y muchos otros, dan fe de que el racismo legitimado por Ortiz estaba institucionalizado. La diferencia radica en que después de la publicación de “Hampa cubana”, el racismo adquiere un refugio más elevado. El racismo se ha transformado en dictamen científico, avalado desde la antropología y la criminología del momento. Ortiz, sin proponérselo, legitimó una gnoseología racista que dividirá irreparablemente al negro y al blanco cubanos hasta el día de hoy. 


____________________
* Todas las fotos son tomadas del artículo "El retrato de los negros brujos", de Jorge Pavez Ojeda publicado para  Aisthesis.  1 El consenso es que Martí era más propenso al empirismo, via José de la Luz y Caballero, pero su norte era más el positivismo de Spencer. Sin embargo, en materia política, Martí es un idealista en su concepción racionalista y liberal del ser humano. Vea, Ricaurte Soler, Idea y cuestión nacional latinoamericanas, (Siglo XXI, Nuestra América) pág. 227.  2 Fernando Ortiz, Los negros esclavos (Editorial de Ciencias Sociales: La Habana, 1975) pág. 221.  3 Aquí Ortiz se aviene a la influencia de Edward Burnett Tylor, para quien la antropología superviene a la linguística. Desde esta jerarquía, el etnólogo se permite normativizar sobre la disciplina inferior. El estructuralismo linguístico ha señalado con razón la inconsistencia, o mejor dicho, la hibris de tal práctica. 4 Los negros esclavos,  pág. 14. 5 Las ciencias del espíritu no pueden aportar nuevos conocimientos sobre el mundo fenoménico abstracto basado en procesos físicos y químicos. Corresponde entonces a estas analizar redes más complejas del mundo histórico y de la experiencia de la vida. Las explicaciones que son adecuadas para el mundo histórico requerirán un análisis de los múltiples contenidos parciales que son relevantes en un contexto particular. Según Dilthey, las ciencias humanas deben reemplazar la metodología abstracta de las ciencias naturales con una contraparte analítico hermenéutica. 6 La Sociedad estuvo activa hasta el final de la Monarquía de Julio, y los eventos políticos precipitaron su declive. Publicó hasta 1847. Su debate más importante, informado con más detalle, se extendió en varias reuniones en 1847 y se refería a la relación entre las razas blanca y negra, en un contexto cada vez más turbulento a raíz de los debates. sobre la abolición de la esclavitud. Fue durante esta serie de discusiones que Victor Schoelcher, jefe a cargo de la abolición inmediata en 1848, defendió sus posiciones a favor de una abolición intransigente y la exposición de sus puntos de vista igualitarios. 7 Rafael Serra, Para blancos y negros: Ensayos políticos, sociales y económicos (Imprenta El Score: La Habana, 1907). 8 Los negros esclavos, p. 7. 9 Demos por descontado que no hay nación sin historia. Y el mismo concepto de transculturación de Ortiz (tan repetido por ortizianistas blancos, sin jamás criticarlo en relación al problema negro), solo oscurece más el asunto. “Transculturación” no puede referir un momento específico, sino un continuum que, de acuerdo a Ortiz, consta de tres normalizaciones: 1- aculturación, 2- des-culturación y 3- neo-culturación. Y estos tres momentos le sirven a Ortiz para anclar una narrativa histórica del fenómeno de la nacionalidad cubana (representada en este caso por dos metáforas fundamentales: azúcar y tabaco).  10 Lombroso despertó muchísimo interés en los círculos criminológicos europeos al rechazar la escuela clásica de Beccaria de  Los delitos y las penas de 1764, donde se sostenía que el crimen era un rasgo característico de la naturaleza humana.  11 El método hipotético-abductivo de Lombroso se acerca a la abduction del filósofo pragmático norteamericano Charles Sanders Pierce. De acuerdo a este último, la abducción es inferencia primordial en la inducción científica. Consiste en asumir una hipótesis y proceder a darla como verdadera a partir de su poder explicatorio. Luego, la fuerza explicatoria deviene prueba. 12 Los negros brujos, pág. 397. 13 Ídem, pág. 15. 14 Vale señalar que “degeneración” es un concepto determinista, lamackiano, es deicr, la degeneración no es causada desde dentro (genéticamente) sino externamente, por hábitos sociales. La teoría degenerativa de Morel es crucial para la metodología de Lombroso. 15 Los negros esclavos, pág. 52. 16 Los negros brujos, pág. 15. 17 Ídem, Prólogo a la primera edición. 18 Gustavo Urrutia, “Diario de la marina”, La Habana, 28 de junio 1928, pág. 8. 19 Alejandra Bronfman, Measures of Equality: Social Science, Citizenship and Race in Cuba. (University of North Carolina Press, 2004), págs. 50-52. 20  Escribe Ortiz sobre su discípulo Castellanos: “El autor promete ... si persiste en sus empeños hacia la observación positivista ... y trata de reflejar las teorías lombrosianas sobre nuestra fauna criminal ... tan abandonada” (Ortiz, 1914, cit. en Marqués de Armas, 2004).  21 Francisco Figueras, Cuba y su evolución colonial, (Isla S.A.: Habana, 1960). p. 173.  22 Cuba y su evolución colonial, pág 192.  23 Ídem, pág. 242.  24  Gustavo Enrique Mustelier, La extinción del negro: apuntes político sociales (Impr. de Rambla, Bouza y Ca., Habana: 1912).

sábado, 2 de junio de 2018

Denuncia: El racismo "estructural" en Cuba

via Cuba Posible (foto de  Ariel Maceo Tellez)

aLfreDo tRifF

La sicóloga y activista Afrocubana Sandra Abd Allah-Álvarez Ramírez publica en Cuba posible:
... cada día encuentro una evidencia del racismo estructural que algunos llaman institucional y tambiémn comentarios que afirman que somos un "paraíso" con relación a la discriminación racial, pues entonces me he dado a la tarea de juntar dichas evidencias".
Álvarez Ramírez enumera siete puntos:

1. La pobreza en Cuba tiene mayoritariamente el color negro

Álvarez Ramírez cita a la investigadora Mayra Espina:
Los estudios señalan claramente que las desventajas están especialmente acumuladas en la población de negros y mestizos, en las mujeres –aunque hay una franja de ellas muy empoderadas-, los territorios rurales, montañosos y dentro de las mismas ciudades hay franjas empobrecidas.
2. La sobrerepresentación de negros y mestizos en la población carcelaria en Cuba
... mucha gente alude que "las personas negras somos más proclives a la delincuencia". ¿De verdad? No será que el entramado de situaciones sociales y conómicas nos ponen en un estado de precariedad en todo sentido?
3. La nueva tendencia de "universidades blancas"

Álvarez Ramírez reporta que incluso aquellas universidades que antes de 1959 tenían un alto porciento de estudiantes negros, hoy "están cada vez mas blanqueadas". Trae el siguiente análisis de su bitácora Negra cubana tenía que ser:
Los datos así lo afirman: Según el Prontuario 2015-2016, que reúne las estadísticas de la Educación Superior en Cuba, hoy estudian, en las más de cien carreras, 109, 749 blancos (66,1%), 34, 320 mestizos (20,7%) y 21, 857 negros (13,2%). Estas dos últimas cifras han disminuido con el tiempo, como mostraron recientes pesquisas del Centro de Estudios Demográficos (Cedem). Los números convocan a interpretaciones, si se tiene en cuenta que, según el Censo de Población de 2012, existe en Cuba un creciente proceso de mestizaje.
4. El "racial profiling" cubano

De acauerdo a la activista "lamentablemente la cantidad de melanina que se lleva en la piel influye en que un agente decida pedirle identificación a un joven negro o mestizo o que sean tratados en la calle como si fueran delincuentes sin haber delinquido".  Abd Allah-Álvarez Ramírez comenta el estereotipo vigente de cualquier negro o mestizo que camine con un extranjero lo convierta automáticamente en un" jinetero", y cita el caso de Reiniel Eduardo Pool Rodríguez, residente de Trinidad.  en su post titulado "La policía, el asedio al turismo y el neoracismo cubano": 
Un joven profesional cuenta lo que le ha sucedido recientemente, al ser detenido por supuesto "asedio al turismo", cuando en realidad se encontraba con amigos y amigas extranjeras, a quienes les había dado conferencias sobre la ciudad donde vive, Trinidad, e invitado a asistir a un centro cultural. En la carta, el joven alega que el 95% de las personas que se encontró en la celda donde durmió esa noche eran personas negras.
5. La ausencia de normas jurídicas que enfrenten la discriminación racial

La discriminación racial, aunque es un delito no está lo suficientemente proscrita en el cuerpo jurídico cubano de manera que se hace difícil llevar procesos contra ella. Se percibe en el sector privado donde el color de la piel es condición para acceder a un puesto de trabajo. 

6. La ausencia de políticas públicas que incluyan afrocubanos en las dinámicas de actualización del modelo económico cubano

En la isla están ocurriendo provesos de gentrificación y blanqueamiento de universidades (arriba). Explica Álvarez Ramírez que es muy difícil luchar contra manifestaciones estructurales de racismo si el gobierno "no ha diseñado políticas públicas que optimicen el gozo pleno de los derechos a personas negras y mestizas".

7. La variable "racial" en los censos de Cuba.

De acuerdo con Álvarez Ramírez el censo cubano no cruza la variable racial con otras de importancia, como lo es la tasa de fecundidad, así como aspectos subjetivos en el proceso de llenar las aplicaciones. En este sendito la articulista menciona el artículo de Esteban Morales al respecto. El punto queda más claro con la siguiente comparación citada por Álvarez Ramírez. Vale la pena citarlo en su extensión:  
En los censos republicanos (1899, 1907, 1919, 1931, 1943 y 1953) era posible cruzar "color-raza" con urbanidad-ruralidad ... del mismo modo se podía conocer el índice de masculinidad para la población negra, así como la cantidad de personas por sexo, edad y raza, en una provincia determinada. Un dato tan revelador como la cantidad de mujeres, de la población de 12 años y más, por número de hijos nacidos vivos, por razas y provincias es posible hallarlo en el informa del Censo de 1953. Ahora bien, los tres censos realizados luego del triunfo de la Revolución —1970, 1981, 2002— nada han aportado en este sentido. El censo de 1970, reconocido como el peor de todos, aunque incluyó una la pregunta sobre el color de la piel, no reveló los resultados acerca de la cantidad de población atendiendo a esta variable. Del mismo modo, si se visita el sitio web de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información no podrá conocer jamás el comportamiento de ningún acápite o variable en correspondencia con el color de la piel.
La conclusiñon de Álvarez Ramírez ezs que si le interesa conocer la tasa de fecundidad de las mujeres negras, o cuáles son las profesiones en las que negras y negros están sobrerepresentados o la cantidad de personas negras en puestos de dirección, sus preguntas nunca serán respondidas por un Censo realizado en la Cuba post-revolucionaria.