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martes, 1 de febrero de 2011

Poemas en la maleta (*)

Como "pálida cautiva/ de un astro esplendoroso desterrada". 

Como restos que trae y lleva el mar de orilla a orilla, con moluscos, con botellas sin mensaje, desde piedras pulidas por la ola donde "Esparcí mis cenizas. Hice versos/ sólo para conjurar mi mala fama".

Como zapatos de plástico chino, o salvavidas griego, como una caja de conservas con letras rusas que se ríe del pasado. 

Como un SOS, "no me puedo librar de ese ojo que mira desde el cuadro". 

Como bandera blanca,/ "yo tampoco aprendí nada sobre el orgullo de la gente".

Como canción de cuna, como silbido en fuga, como "el viento de los manicomios" o susurro en cine de barrio, como una seña entre peloteros. 

Como un teléfono que suena de madrugada, avisando, avisando, avisando; llamada de larga distancia que se corta, que enmudece a las cuatro y treinta ante meridiano. 

Como "Un sorbo de café a la madrugada,/ de café solo, casi amargo","temblando sobre el abismo,/ ¿Quién te empujará?", "Sólo miro ante mí llanto y dolores!".

Como "Las Palmas son novias que esperan", "Palabras escritas en la arena por un inocente", "Remordimientos para un cordero blanco", "Para el que no se esconde entre cada crepúsculo,/ ni atisba ni persigue ni vuelve nunca más..." 

Como "¿Alguien escucha mi canción?" (guardando las distancias) envío señales de humo que recorren el dolor del "Dazibao", "No vuelva yo a invocar refugio tanto/ de lo que así se crece en despedida". 

Como quien "ama al cisne salvaje", "para matar al último venado". 

Como "Todavía conservo gaviotas encima/ y niños que corren al mar con pañoletas muertas", "perdí las manos en los arrecifes/ todo me huye de adentro". 

Como todo lo encontrado, lo que se fue, pero que siempre puede volver, les envío estos poemas que delatan mi ánimo desde el invierno insular. 


Exceso de equipaje

Si me dejaran llevar todo lo que extraño 
Si me dejaran cargar la isla y el milagro 
No tendría a dónde regresar. 
No volvería a mí 
Ni a tus recuerdos. 

(*)Fragmentos de poemas. Por orden de aparición: Juana Borrero, Marilin Bobes, Reina María Rodríguez, Ángel Escobar, Antonio José Ponte, Nicolás Guillén, José María Heredia, José Martí, Gastón Baquero, Fina García Marruz, José Lezama Lima, Raúl Rivero, Dulce María Loynaz, Luís Rogelio Nogueras, Osvaldo Sánchez, Rosie Inguanzo, Wendy Guerra.

viernes, 7 de enero de 2011

Juguetes de nieve bajo el sol


Wendy Guerra 

Ya no tocarán esta puerta para jugar conmigo 
No existe rey ni dios ni mago que al amanecer sorprenda 
Mi trabajo es simular la nieve bajo el sol 
Mi fe resiste en las jugueterías desiertas 
Atravesar los vidrios sucios sentir olor a nuevo 
Oro Incienso y Mirra anzuelos de mi cuerpo 
Básico no Básico Dirigido hijos dispersos 
Lágrimas de juguete titilan sobre el mar 
A dónde van mis cartas pendientes con dibujos y ruegos 
Nadie tocará a esta puerta para jugar conmigo
Ya no escribo a la nada
Ya probé el sabor del agua 
No habrá rey que deshiele los ojos de esta niña.

viernes, 12 de marzo de 2010

Hasta siempre Varadero

Wendy Guerra

No hubo más ese lugar común donde flotar amnésicos.
Aplazar la escuela y los parientes, no decidir hasta septiembre, disimular
las cosas que dolían. Perdimos esa pausa, esos minutos concedidos al perdón
ese acuario personal de los desnudos promiscuos o apartados.
No existe más la huella blanca de tus pies sobre el plano
mojado y frío de las siete.
Ni esa obsesión de exponerse al sol sin sombrilla ni respeto
lúbricos y eufóricos, siempre niños.
Caracoles cortando los pies, comida con arena
y el polvo de luz cegándonos de ganas.
¡Ah! ese polvo culpable que te hacía un halo perfecto,
halo de santo inocente, iluminado,
es polvillo breve que soplas y que sientes, cuando hay sal en el viento
de las cosas perdidas.
Resbalo en el bronceado de la mantequilla,
aquellos últimos veranos juntos.
El mundo era entonces la insolación perenne y una rara propiedad de
libertad que en serio nos creímos.
Los cuerpos eran atléticas esculturas de sed
espasmos dilatados entre bandadas de mariposas amarillas.
Los campamentos hoy están poblados por extraños aromas
otras lenguas, otros ojos y ese olor a coco procesado con Chanel.
Los peces lo saben y andan cautelosos, ya no son los mismos peces
rozan desconfiados nuestros muslos con terror.
No hay fotos blanco y negro, ni juegos de mano en la lujuria breve del
último verano. Estábamos advertidos.
Yo no lo supe ver. Me hice la tonta y se nos fue como la arena.
Nos lo dijeron siempre en cada viaje, domingo tras domingo en la estampida.
Era la ceguera o el ardor
la fatiga y los kilómetros de playa nos hacían volver dormidos.
Una y otra vez nadando lo escuchamos
una y otra vez nos besamos
bajo aquella terrible amenaza bajo la bárbara lluvia de agosto se podía entender.
Cuántas veces miramos el anuncio
sin advertir una segunda vez.
Por falta de aviso no sería.
Ya lo dijo el cartel medio alumbrado a la salida del verano.
HASTA SIEMPRE VARADERO.

martes, 9 de marzo de 2010

otra de Habáname

Wendy Guerra: "¡Qué trabajo nos cuesta reconocer los valores en obra y vida de nuestros contemporáneos! Con lo que tengo, intento comprar discos, libros, serigrafías o películas que se hacen hoy y ahora. Existimos para compartir la misma época y contar sobre el momento en que transcurren nuestras vidas al unísono." (Pedro, el lobo y caperucita). 

Valga Wendyta legitimar a los que comparten nuestros días...contados (RI).

viernes, 26 de febrero de 2010

Niñas que llevan mi nombre

Wendy Guerra


Yo me tenso varonil y dúctil y al disparar voy al blanco a dibujar la diana

Atrevida flor que bebe agua del altar donde sólo los santos calman su sed

Bajo el tul de novia creció el miedo que me ancla al fondo como botín de guerra

Ya fui hembra y varón en escuelas donde castigada desarmé la palabra épica

Odio los bares si fragmentan líneas del texto que destila tu mensaje
en la botella

Este secreto sostenido cultiva culpas esbozando a medias raras
versiones del pánico

Niñas que llevan mi nombre yo imito sus voces en nuestro eterno canon: Peter Pan

viernes, 19 de febrero de 2010

Para que tú al volver no encuentres nada extraño

Wendy Guerra
Ilustración: René Magritte

Estoy en el lugar del crimen
No muevo pieza ni limpio sábanas rojas
Ahoga el desorden y silencia el descuido
Ruinas de incienso y muertos maquillados nos custodian
Sombrillas blancas y peces dorados me resguardan
Nada dicta frivolidad a la escriba
Insisto en la memoria del testigo
Nadie ocupa el lugar desde tu fuga
Inmóvil para ti reconstruyendo el hecho
Imitándome en tu retrato yo resisto
Tragando plomo y secando lágrimas
Azorada y breve escribo en las cenizas
Estoy en el lugar del crimen.

sábado, 6 de febrero de 2010

Embarra-moi

Wendy Guerra
Ilustración: Chaïm Soutine

Tumbados contra el lienzo
Destilando azul en celo memorable
cumplimos del invierno sus deseos
Viendo pasar sobre los cuerpos las breves estaciones
Desvirgamos los lienzos que traías a casa para matar desnudos
Colgadas como reces manaban de tu estilo las mil hembras
De réplicas y torsos bebieron nuestros sexos
Extraños se compraron con goce el frenesí firmado
Manchados de óleo fresco y carboncillo se fueron los ochenta
Tu marca en mis sentidos es pasado descompuesto
Borrón que juzga y salpica al minotauro
Acorralada entre los potros de abismo y desacato
Reaviva la humedad de la resina en el antiguo abrevadero
Amenazas con pintura fresca como opio en mi cara
Exhibo el vestido negro interminable y liso
-Embarra-moi.

viernes, 22 de enero de 2010

¿Qué haremos con esta herencia de dolor?


Wendy Guerra
(Ilustración: Cecilia Edefalk, Otro movimiento, 1990).

Lo que usted no vio

Encontrar viene de nunca haber tenido
O de recuperar lo conocido
Hallar entre las pérdidas
La cicatriz recuerda tu nombre
La profundidad de esta tajada
no es dibujo visible.

Lo que no te dejo ver

Ella se abre paso disfrazada
Riendo borrando daños
Lleva la cicatriz como arma en el abrigo
¿Qué hará con su herencia de rostros?
Hija de todos Mujer de nadie
Paga las cuentas de sus padres
Posa cruza las piernas cambia el tema
¿Qué haremos con esta herencia de dolor?
Ese rictus que aparece en su fotografía.

lunes, 11 de enero de 2010

¿Qué comen las princesas?


Wendy Guerra

¿Cómo despierta un héroe?

Mi capa es tu cuerpo
Resistir y vivir sin ser vencida
Tienes los rasgos del héroe
Dormido eres su mejor retrato
Te veo despertar enfurecido
Sonrió en el silencio aconsejado
Hasta eso es secreto
Pero
tu cara es mi historia.

¿Qué comen las princesas?

Sobras de lágrimas
Carmín olvidado violáceas lentejuelas de Egipto
Arroz crudo coloreado de óleo azul
Sopa de sal hervidura agua de violetas
Piel de guayaba cocimiento de rosas
Agua de coco y agua de lluvia
Maquillaje de tiza y ropa hecha en China
Comen poco juegan mucho
Suspiran y ordenan lo imposible
Dictan al vacío
Roban nuestra voz
Poseen mandan hacen deshacen
tienen
todo
también hambre.

Las fotos de IF

Isla castillo celda ruina pedazo de mar intervenido
Circuito de sol para turistas
Pasado muy presente sobrevive
Conde mapa aventura condena
Limada pared de días contados
Y tiempo para pensar
Y tiempo para trazar
LA FUGUE
Linaje y encierro alrededor de una idea
Bojeo exploratorio en círculo de sal
Ésta es la foto de IF
¿Pueden verme?

sábado, 26 de diciembre de 2009

Donde me duele


Wendy Guerra

Tienes el mapa de mí
No para el goce
No para el candor
Me tienes
Ceñida al calco delineada
de buena tinta
Me pronuncias
Estudias mi topografía
No para la felicidad
No para la serenidad
Has trazado la herida
justo
en mi confesión.

martes, 22 de diciembre de 2009

"Éstas no deben ser nunca más las calles del silencio"


Wendy Guerra reclama la calle:

¿Desde que aprendí a caminar los transeúntes, todos los que he visto son y han sido revolucionarios? ¿Qué esquema nos da el derecho de embotellar, de ideologizar a un peatón?

"La calle es de los revolucionarios", decían esta semana las voces desde la televisión nacional. ¿Las limpiarán y las restaurarán sólo los revolucionarios? Esas vías las transitan quienes conocen y quienes desconocen la dimensión semántica de la palabra. Quienes han dejado de creer y a quienes aun les va la vida en ello van a salir juntos de sus casas y transitarán juntos estas mismas calles. Quienes llegan queriendo creer, pero aun no conocen... ¿no pueden acaso transitar las avenidas? Sentirlas.

La calle es de quien la camina con decencia. En todo caso no será de quien pasa en su automóvil sin mirar y hace muchos años que no da un paso por ella, que no se moja cuando llueve, ni hace la cola del pan, ni lleva a sus hijos a la escuela, ni les 'inventa' la merienda, ni sortea los mil huecos para no torcerse el tobillo. Pero ni así, la calle en realidad es y ha sido siempre de todos, dije sonriendo mientras atravesaba la Plaza de Armas. Miré los libros viejos, los diccionarios hechos para comprender las palabras. Recordé cada persona con la que me he encontrado aquí. La calle es un plano tan infinito como el pensamiento del hombre. Cada cual tome la acera del sol o de la sombra.

La calle es de quienes pisan con naturalidad y respeto, y como en todas partes de este mundo, la calle en que naciste es una parte inalienable de la geografía de tu cuerpo.
Existe un pasadizo secreto, que, desde cualquier lugar nos conduce irremediablemente a nuestras calles. El patrimonio donde anclar nuestra memoria.

Cuidado con estas fallidas, vacías consignas que tanto angustiaron la vida de nuestros padres. En su nombre se quemaron en la hoguera muchos sueños limpios. Se humilló a buenas personas y se corrompieron ideales sublimes. Cuidado con las trifulcas entre cubanos, azuzar cualquier gesto agresivo entre nosotros es lamentable, doloroso, y al final, incontrolable en su secuela. Respetemos las mil opiniones que genera una realidad mil veces compleja, revolucionada.

¿No será que hablamos de lo mismo y no nos entendemos claramente por el ruido que genera la calle misma?

La escritora cubana Dulce María Loynaz, premio Cervantes, salió muy poco o nada de su
casa en El Vedado durante cuarenta largos años. Recuerdo a Bárbara, el personaje de su novela Jardín, vivía encerrada tras altas rejas que ponían coto a la realidad. Cito palabras de la autora:

"(...) Me he mantenido enclaustrada en mi casa habanera y al margen de la política que es terreno minado para un escritor. Las autoridades revolucionarias no me han tratado bien ni mal, pero me han respetado. Han sido 40 años de silencio".

Éstas no deben ser nunca más las calles del silencio.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Razones ajenas a mi voluntad


Wendy Guerra

¿Recuerdas la caseta donde te esperaba a la salida de las guardias?
No existe
¿La farmacia piloto con teléfono público y dispensario de madera?
Es un trozo de vidrio roto
¿El mirador de Bello Monte donde intentaste marearme con palabras y
tragos dulces?
Ya no abre en las noches
El cine en ruinas donde guardábamos las bicicletas para caminar la Habana Vieja
Lo perdimos
El hotel Capri con olor a pastelería francesa y vodka de reserva
está en reparaciones
No existe ya “La novia del Mediodía” y el tercer trampolín de El
Riviera ha sido clausurado
Nadie me sube en sus hombros para cantar en la escalinata vacía
Tus chistes tengo que explicarlos hasta perder la gracia
Y en la Casa del Té Marcel Proust es un diplomático peligroso
Toco una puerta donde nadie te conoce
En el teléfono de tus padres me contestan: -Equivocada
Los helados Coppelia de las 11 y 45 de la noche
cambiaron su sabor
La Playita de 16 es un solario de mutismo
La gente baila suelta y se pisa al marcar la clave montada
Las segundas voces son primeras por azar
Pocas veces me encuentro alguien conocido en plena calle
La ciudad que extrañas se fue contigo
Y mientras vuelves
yo también he cerrado.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Cura de espanto


Wendy Guerra
Ilustración: Atul Dodiya

Y que cierre la herida y que no quede cicatriz ni quejido cuando haga
el silencio que la noche ordena.
Ovillo de seda
Cuna concha cuchara balance o nido vacío
Nocturno de Chopin arpegios simples
En acertado tempo de un tranquilo andante
Yaquis que se clavan en el paso inquieto de tus pies cubiertos
Hijos duermen Padres descansan en paz Hombres viven lejos
Deja que la noche sane no encientas aparatos en lo oscuro
La madrugada esplende y viola el goteo de esa cuerda rota
Transcribe el insomnio en una mujer con ojos negros
Afloja la cuerda de tu cabalgadura despójate y regresa
Cuida la luz no te avives más que la luna del espejo
Que la noche calme la inclinación abstracta
Ese amargo sentimiento del que huyes
Traga insomne la fluorescencia más leve
Agua pura en vaso de toda la vida
Cura espiritual al alba cerrando culpas
Abriendo el cielo en una iniciación desconocida
Que se llama como tu país
Que se llama como te nombran con acento propio
Que se llama como te han llamado en sueños los más claros desconocidos.

martes, 17 de noviembre de 2009

Aguzados sentidos en lo oscuro


Wendy Guerra
Ilustración: Cecily Brown

A esos símbolos que saltan del pentagrama ilustrado en negras o
blancas corcheas con puntillo
Se le llama música
A ese quejido que llega entra por la ventana vecina cerrada con
afinado acento agridulce
Se le llama placer
A ese grito que enmudece tras el del golpe seco desconsolado
forcejeado y mezquino
Se le llama violencia
A ese encaje sonoro de confusiones y llanto se le encuentra una voz
precisa y clara
Se le llama denuncia
Puedes cerrar los ojos las puertas las ventanas
Descolgar el teléfono y zafar los cables que van
de la cabeza al suelo
Silenciarlo tragarlo hacerlo agua en tus ojos
Maquillar los rastros en tu cara
Pueden amordazar tu furia como esconder la fiera
Adormecerla
Apalearla en lo oscuro
Pero sentir es más intenso tu piel es el testigo
Los ciegos son los primeros en nombrarla
Táctil reconocimiento al que llaman Braille
Aire rojo del cielo manando hasta romperse
Lo heredé de mi madre como marca en el cuerpo
Reconozco ese agudo que estalla con razón
Nadie la anuncia pero puedo sentirla a oscuras
Es la tempestad.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cine mudo


Wendy Guerra

El mantel ha sido planchado sobre la mesa propia
La plata agria como tamarindo de invernadero
Es la visita ungida y agasajada por el agua de colonias
Ni peces Ni Venados Ni rezos para agradecer a los difuntos
Tierra lecho salud
Anís Estrellado en mis ojos
Las flores desfallecen coléricas al contacto
Los disgustos afloran con lágrimas azules sobre el arroz
Las velas tiemblan en tu descripción de Oriente a Occidente
Cumplidos al éxtasis de un exótico sabor
Y al borde de esta poca intimidad
escucho malas traducciones en mi abrevadero afectivo
Me explicas el país en que no vivo
Pronuncias mal mi nombre
Equivocas el nombre de mis Dioses
Y estallando en el quejido elemental del límite
me besas
atravesando el vestido y el mantel con la navaja
Coagulan la sangre y el silencio
La mesa aun está planchada
El plátano el frijol y yo dormidos
Es la sobra.

lunes, 26 de octubre de 2009

Haute Couture (automne-hiver)


Wendy Guerra

Entrar al closet
Al amparo de la doble costura
El centímetro nos diferencia
El agudo alfiler siega tu entalle y te advierte
Altura y moldes de breves medidas
confiesan tu falso esplendor
Entrar al closet enterrar la armadura y el arnés
Fundir mi pelo entre las telas
Inhalar la elegancia del polvo
Volver al silencioso huso de fibra lustrada
“Torciendo la hebra devanando en él lo hilado”
Sobre la gota roja se lee tu pasado
La cuchilla acariciando mis medidas
Frivolidad pensada Traición al estilo
Cortar el lazo de mi fe
tiza tela y plomo
El hilo de mi mente deshebrada
olvida la medida de tu espalda
Entrarle al closet hilvanada y breve
Esconderme en el zoo de los abrigos
Y anotar figurar en silencio tu rabia
La máquina cose y la cabeza remienda
Jugar a des vestirme por ti y sin ti conmigo
Cuna de lana y naftalina incandescente
Ensartar al hombre y al ánimo
Puntada invisible
Estocada para entrar en otro cuerpo
Boceto para curar tus pasarelas interiores
Ante la frialdad del cuerpo que vendiste
Embalsamada en disfraces estridentes
Entro al closet
Traslúcidos vestidos me cortejan
No exhibo no provoco no desfilo
Apago los neones de tus tiendas
me borro y me reescribo en el encierro.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Wendy Guerra: Cuerpo de guardia




Wendy Guerra, para elmundo.es:


Estoy en La Habana. Desde mi habitación siento ruido en las tuberías, son las dos de la madrugada y han puesto el motor, llegó el agua. Noto que la acometida fue reparada, ¡al fin! Ese otro ruido metálico que me despertó, fue el choque de la escalera del carro de reparaciones contra el poste de la luz. 

Durante los ciclones, o en apagón, hilo en mi cabeza un tejido que deriva en el intento de vernos las caras, los ojos claramente. Soy un nervio, la cuerda de un arco tensada hasta el colmo, pura sensorialidad. Noto cada cosa que ocurre a mi lado aunque esté... ¿dormida? 



Tengo pesadillas con eso de hacernos análisis de sangre una y otra vez. Siento la puerta y me inquieto. Me están cuidando, nos están cuidando, pero no me cuiden tanto que eso duele. Quiero ser agradecida, pero me aterra que los desconocidos llamen insistentes a la puerta. Siento la jeringuilla en mi brazo, acabo de analizarme y estoy perfectamente. Me investigo mientras vivo este raro sueño, la fobia, la hipocondría.


Me pregunto ¿si somos tan diligentes al señalar la locura en los otros, por qué no empezamos por reconocer la propia? Esperamos a las crisis, a que el cuerpo no aguante, a que ya no nos aguanten, a que las manchas agrieten el dolor para buscar un placebo... y a escapar. 

martes, 11 de agosto de 2009

El viaje en la maleta


Wendy Guerra

Puse tu libélula rota al fondo de mi maleta vacía.
Luego mantas y medias para este frío absurdo en primavera.
Ya sé que me leen los Diarios pero los llevo conmigo.
Me quitarán artefactos,
clavarán la mano en mi ropa interior .

¡Ah! pedir permiso para sacar mi cuerpo desnudo en los dibujos.
Allí van, solapados en la maleta de mi vida,
en el vidrio de mis lágrimas.

Mampara de dudas a contraluz del deseo de este viaje eterno.
Puse los discos de mi generación,
gritando el miedo,
disimulando,
regresando.

Sobrepeso de ideas,
ocultas pertenencias que no quiero declarar.
Me aterra.

Los libros de los muertos que me llevo para sobrevivir.
Los vivos que yo extraño cuando leo sus manos sobre el papel mojado.
Originales,
anclas,
algas que me hacen emerger del sentimiento ahogado.

Al fondo de las cosas unos mangos pintones de contrabando, olorosos, delatores.
Arena de Santa María y una virgen que ampara llegar flotando sin dolor.
Aleteando,
esta libélula rota,
esta cubana despeinada intenta meter su isla,
su viaje interminable en la maleta sin fondo.

viernes, 24 de julio de 2009

Parole d'esquimau


Wendy Guerra

Por ti dejaré la nieve y esquiaré en la arena
no escribiré grafittis sobre el hielo
tendré acento de occidente y ropas de verano
mis dientes no ablandaran otra piel que la tuya
mi olor se diluye en tu lavanda limpia
así como el esturión pierde el caviar perderé mi nombre
olvidaré el rito del iglú la mujer y la presa
miraré el deshielo como agua de mi sexo
no regalaré al extraño lo que es tuyo al final de la noche
quedaré en tu cama toreando al fuego
borraré de mi boca el cebo y el pescado
dejaré en libertad los perros del trineo
intentaré olvidar el exilio del hielo
invernaremos juntos mientras duela el invierno.
sobre el confín del iceberg viajando en la isla blanca
sobreviven una lágrima helada de mi madre
y el murmullo suplicante de tu padre
tal vez la amnesia sea lo mejor
aunque todo parezca cosa de otro mundo
cazaremos juntos
palabra de esquimal.

Pour toi je délaisserai la neige et je skierai sur le sable
je n'écrirai pas de graffitis sur la glace
j'aurai un accent d'occident et des vêtements d'été
mes dents n'attendriront pas d'autre peau que la tienne
mon odeur se dilue dans ta lavande propre
comme l'esturgeon perd le caviar je perdrai mon nom
j'oublierai le rite de l'igloo la femme et la proie
je regarderai le dégel comme de l'eau de mon sexe
je n'offrirai pas à l'étranger ce qui est à toi au bout de la nuit
je resterai dans ton lit à toréer le feu
j'effacerai de ma bouche l'appât et le poisson
je laisserai en liberté le chiens de traîneau
j'essaierai d'oublier l'exil de la glace
nous hivernerons ensemble pendant que l'hiver fera souffrir
sur le confine de l'iceberg voyageant sur l'île blanche
survivent une larme gelée de ma mère
et le murmure suppliant de ton père
peut-être l'amnésie vaut-elle mieux
même si tout semble extraordinaire
nous chasserons ensemble
parole d'esquimau.

___________________________________




Para Wendy y su músico

Jesús Rosado

Leyendo a Wendy no pude evitar que se filtraran unas distantes notas de Philippe Sarde, uno de los grandes autores de la música francesa contemporánea, conocido fundamentalmente por sus memorables scores para el cine. De sus tantas composiciones vienen de pronto a la mente, por ejemplo, la música concebida para Tess (1979) y Los inocentes (1982). Su primer trabajo para el cine lo realiza en 1970 para Las cosas de la vida del director Claude Sautet, un filme que dejara larga huella entre los cinéfagos setentosos y de donde proviene precisamente la Chanson d’Helene, que interpretan la adorable Schneider y el actorazo Michel Piccoli. Temas delicados como estos provocaban impetuosamente besos y roces subversivos amparados en las oscuridades de los cines. Y cuando se abandonaba el lunetario, exhaustos y con labios inflamados, era para remontar, en pleno Caribe, las calles de un utópico París.

jueves, 9 de julio de 2009

Archivos consultados




Wendy Guerra
(preámbulo de su libro inédito Diario Apócrifo de Ana
ïs Nin,1922-1923, -19 años de la autora)

He hallado mi foto en la crónica social del año veintidós
la máquina va amarrada a mi pecho
llueve duro
allí mi memoria en cristal líquido
aprisiona otros recuerdos
archivos desérticos que explican
por qué te amo de un modo
de este modo equívoco y despiadado
como si las cartas tardaran seis meses en traer consuelo
y noticias de ti.

En un vapor con nombre mediterráneo
llegas con la taquigrafía de una clave absurda
te pido que regreses
escribo arropada y loca
sin fumar
porque no aprendí en la escuela
en la propuesta de un matrimonio roto
como la copa de alabastro que no compramos
por no tener jamás ese apartamento juntos
vacío
listo para amueblar.

Es el veintiuno
no hallo tus ojos en mi abrigo
no aparezco en los archivos consultados
y por más que busque en los diarios
si no estás
Anaïs
no existo.