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jueves, 14 de julio de 2022

Ser chicharrón es hacer revolución


alFredoTriFf

Levantarse por la mañana es ya, para nosotros, definir la revolución.*

Hay lugares comunes del poeta que ilustran el desvarío barroco del verbo vitierista. ¿Qué significa ese levantarse? 

Toneladas métricas de discursos salados sobre el pellejo. En efecto, “levantarse”, como dice Vitier, es mañanero-crujiente. 

“Nosotros”, o más bien ellos, refiérese al grupo de illuminati genuflexos marchando a-paso-de-conga detrás de la VOZ. Luego está el “definir”, en vista de la actividad crítico/práctica, diríase lo fundamental de la dialéctica marxista.  

“Definir” es vivir para experimentar el brusco pasmo de la realidad en las narices. La “p” de pellejo tostadito, bajo el sol, en la bóveda celeste platónico-castrista, fainestai saladito con cerveza fría, ¡en los 70! (década de la croqueta salva-Cuba).

Falta aún lo épico/heroico:

… con él bajó el discurso de la historia.**

Bajar, del Olimpo con LA VOZ, ungidos con la manteca de la resistencia.

¿Y quién es él)  

... el líder guerrillero 
barba negra larga
El poeta devoto
sebo puro 
blanco
Fofa piel 
no se siente manteca 
sino
lúdico músculo
lasca crujiente
meollo fiel




Lo seboso/poético vitierista es testimonio, realidad misma, eje de la mirada. 

¿Qué hay de poético en el chicharrón? Mejor dicho, lo cubano (en el) chicharrón. ¿Y cómo se da este exceso imprevisible en la poesía?

tocino sartén y manteca 

son esencia del soneto 

¿el secreto?

ser chicharrón 

¡es hacer revolución!


________________
*Tomado de Lugares comunes de Cintio Vitier, 1970. **Tomado de Lenguaje del Moncada, 1973. El poeta olvidó definir la categoría de “pellejo tostado”  en sus ensayos. Este modesto comentario intenta remediar dicha falta.

miércoles, 21 de abril de 2021

La miseria del castrismo (7)


Tire a un lado el trabajo voluntario, tire a un lado la conciencia, trate de resolverlo todo con el dinero, y tendremos Miami, no La Habana; tendremos el capitalismo, no tendremos jamás el socialismo, y ni soñar siquiera en el comunismo. (Discurso pronunciado el 29 de noviembre, 1987).

lunes, 27 de julio de 2020

doce frases castrogenéticas en La Habana (circa 1980)


alfRedo tRiff

(en la calle, en la TV, en el centro de trabajo, en una reunión del sindicato, o en un "círculo de estudio")

1. Compañero, no se equivoque, Ud. no sabe a quién se dirige. 
2. ¿No ha leído ni escuchado el último discurso del Comandante?
3. Aquí lo hay que tener las orientaciones bien claras.
4. Caballero, a ver si suspendemos los comentarios de pasillo.
5. Ciudadano, eso equivale a hacerle el juego a la propaganda enemiga.
6. ¿A ver, qué es lo que no entiende? Es muy sencillo: la coyuntura que vivimos requiere unanimidad de criterios.
7. Que le quede claro: sus palabras pueden tener consecuencias serias. 
8. Compañero, ¿somos o no somos?
9. Lo que me comunica habrá que elevarlo a instancias superiores.
10. Aquí la última palabra la tiene el Máximo Líder de la Revolución. 
11. Su traición es abandonar su país después que la revolución se lo dio todo. 
12. ¡Ud. es un escoria, un vendepatria!

domingo, 17 de mayo de 2020

Diez días de actos de repudio en la Cuba castrista


Carlos Molina

Lo que describo a continuación es un hecho ignominioso. El gobierno castrista, valiéndose del Departamento de Seguridad del Estado y el CDR instigó y dirigió una serie de actos de repudio en contra mía y de mi familia. El móvil del crimen fue presentar legalmente la salida de Cuba. Los hechos narrados son ciertos, vividos y experimentados en carne propia.

El sábado 3 de mayo de 1980 salí a la terraza de la casa y advertí que Abelardo Domingo, vecino de enfrente en la calle Goss me hacía señas para que cruzara la calle y hablara con él. Así lo hice y en voz baja me dijo que nos iban a hacer un acto de repudio en mi casa. Yo le rebatí el asunto. Le expliqué nos íbamos legalmente por avión y que habíamos hecho los trámites requeridos. No nos íbamos por el Mariel, el cual había comenzado hacía unos días, luego de la avalancha de cubanos que se metieran en la Embajada del Perú. Me confesó que le habían mandado una orientación escrita del Comité de Defensa para que así se hiciera. Retorné a mi casa extrañado de lo que me había dicho y con preocupación.

Hacía pocos días me habían expulsado de mi posición de profesor del Instituto Superior de Arte (ISA) con un acto de repudio organizado por el Decano Carlos Fariñas y ordenado por la Seguridad del Estado. Me puse en alerta y comencé a notar las caras extrañas con que nos miraban los que pasaban frente a la casa. Esperábamos con paciencia la fecha de salida organizado por la Sección de Intereses para principios del mes de septiembre. El Cónsul Edwin Beffel nos había asegurado que no habría ningún problema para ese primer vuelo de repatriación como norteamericanos.

Aunque no tenía trabajo, me quedaba algo de dinero con lo que iba sobreviviendo. En el ínterin estuvimos llevando a mis hijas a recibir clases de inglés privadas todos los sábados con una americana de Pittsburg llamada Katherine, viuda residente en Cuba desde hacía años. Ese fin de semana les tocaba clases y estuve esperando a que Marisa preparara la salida con las tres niñas. Sentado en el portal de la casa me di cuenta que algo pasaría pronto por el pasa-pasa y las miradas de miembros del CDR y vecinos que pertenecían al mismo. Recuerdo apurar a Marisa para partir rápido. Entonces sucedió lo que temía.

De buenas a primeras aparece una turba de decenas de personas presidida por Gladys Sanchez, la presidenta del CDR y su marido Fernando Peón, quienes se lanzaron sobre la terraza de la casa donde me encontraba sentado meciendo a mi hija Roxana. A la vez que gritaban y vociferaban consignas, insultos e improperios, comenzaron a lanzar objetos de todo tipo contra los cristales de la terraza, rompiendo algunos de ellos. Mi suegra, quien era la dueña de la casa, salió a enfrentarse a la turba con mucho valor, diciéndoles su posición diametral contra el gobierno. La violencia e impunidad de la chusma era tal que nos vimos obligados a entrar a la casa. Inmediatamente nos rodearon por todas partes; por suerte las ventanas estaban cubiertas por barrotes que impedían la entrada. Por entre los barrotes comenzaron a golpear las ventanas de madera, tratando de romperlas. Mientras lanzaban huevos, piedras y todo tipo de basura no paraban de gritar improperios acompañados del consabido coro de las concentraciones: “Fidel, Fidel, Fidel, Fidel”. Basilio Rodríguez, quien vivía con su familia en el apartamento de los bajos del edificio, se atrevió a romper los cristales de las ventanas entre los barrotes que daban al comedor. Nunca habíamos visto algo así.

Fueron momentos de terror, en especial para mis hijas: Roxana de 3 años, Martizita de 7 y Lizzie de 9. Roxana solo atinaba a taparse los oídos con las manos para no oír los gritos. Maritzita entraba y salía del inodoro y Lizzie la mayor, estupefacta. Los gritos continuaron por horas, acompañados de golpes contra la puerta y ventanas y arrojos de basura. Desesperado, llamé por teléfono a mis padres para decirles que vinieran y luego a Pedro Cañas, mi alumno y amigo, a ver si podía rescatarnos de alguna forma. Pedro se arriesgó a buscarnos en el momento más álgido de ese repudio. Llamamos también a Robert Hagen, vice-cónsul de la Sección de Intereses y le dijimos lo que estaba pasando. Nos dijo que iría enseguida a buscarnos con un carro oficial. Hablando con Pedro me cortaron la comunicación telefónica. A esto le sucedió el corte de la electricidad y posteriormente el agua de la casa.

Al tiempo Hagen se apareció en una camioneta con chapa diplomática. Se bajó del vehículo y la turba lo cercó, gritándole “Fidel, Fidel” en la cara. Un hombre solo rodeado por miembros del CDR que aumentaban el nivel de sus amenazas, Hagen no tuvo otra opción que montarse en la camioneta y abandonar el cerco.

Caía la tarde y nosotros sin agua ni electricidad. En la noche llegaron mis padres. Escuchamos como se dirigían a Gladys y Peón, suplicándoles que les dejara sacar a las niñas de ese infierno. Luego de un tiempo lograron convencerlos. A oscuras, mis padres pudieron sacar a mis hijas por el pasillo que salía de la cocina. Lloraban y pensaban que no nos verían más. No tuvimos contacto hasta muchos días después.

Al cabo comenzaron de nuevo los gritos de la turba. Ahora procedieron a pintar letreros obscenos en la fachada de la casa. A mi auto le poncharon las gomas y pintorretearon el techo. En letra roja se leía: MARICÓN. El asedio continuó hasta altas horas de la noche. No podíamos comer, menos dormir, pero lo por era el desasosiego de no saber cuándo ni cómo terminaría el asedio. Marisa cubrió las ventanas de nuestro cuarto con sábanas para que no pudieran ver qué hacíamos. Muy entrada la madrugada los gritos fueron cesando. Así esperamos toda la madrugada hasta el otro día.

Qué inocentes, pensamos que con la luz de la mañana todo se acabaría. La turba regresó y se repitió la misma situación del día anterior. Eran como olas: cada cierto tiempo los gritos, insultos y amenazas se sucedían y arreciaban. Nunca esperábamos un estado de sitio, las pocas cosas que teníamos para comer las consumimos con el inconveniente de no tener electricidad. Nos gritaban todo tipo de improperios: “Marisa, lechuza, te vendiste por pitusa”. A mí increpándome QUE SALIERA SI ERA HOMBRE (lo cual estuve tentado a hacer varias veces, a no ser por mi esposa que me atajaba). Llegada la noche, los dos urdimos vestirnos de negro e intentar salir por el fondo de la casa brincando un muro. No podíamos. Nos dimos cuenta que Aurora, quien no había aplicado para irse, se quedaría sola a merced de la chusma.

Al pasar los días utilizaron nuevas estrategias. Construyeron una tarima con altavoces en frente a la casa. Ahora el repudio iba acompañado con himnos revolucionarios. Improvisaban discursos inflamatorios, trajeron pioneros a recitar poemas. La idea era quebrantar nuestra voluntad, hacernos sufrir al máximo.

Con el silencio de la noche y desde el cuarto de mi suegra en el segundo piso de la casa escuchábamos los planes de Gladys y Peón. Tramaban simular que estaban entretenidos esa noche para que tratáramos de salir y de pronto caernos arriba armados de machetes. Por mucho tiempo tuve en mente acusar a Peón de intento de asesinato ante un tribunal de justicia cuando el castrismo hubiera desaparecido.

Así pasamos diez días en las mismas condiciones. A escondidas salíamos a recoger agua de la cisterna del fondo de la casa para podernos bañar con una palangana y una latica. Ahorramos los pocos víveres que nos quedaban en la casa, dividiéndolos entre los tres. Por suerte, no habían cortado el gas de balón y cocinábamos algo. Una noche, durmiendo a retazos entre el agobiante calor y los pocos ratos de calma en la madrugada, nos dimos cuenta que podíamos encender el aire acondicionado tarde en la madrugada (el aire funcionaba con 220 voltios y no con 110, como el resto de la casa). Fue una suerte poder dormir por unas horas evadiendo el cerco de la horda repudiadora.

En los pocos momentos de calma me sentaba con mi guitarra. Fue entonces que comencé a estudiar Una Limosna por el Amor de Dios, de Agustín Barrios. Pocas sesiones breves bastaron para aprenderme la pieza, la cual toqué en muchos conciertos por el mundo.

Un buen día tocaron a la puerta unos funcionarios del Ministerio de Cultura. Venían con la encomienda de “decomisar“ la guitarra Kohno que Cultura me había otorgado hacía años para usarla en mis conciertos. Se la entregué y pude seguir estudiando con otra guitarra que tenía.

Teniamos un radiecito de pilas y oyéndolo nos enteramos de las noticias. Se comentaba lo del éxodo del Mariel, después de la avalancha de casi 11,000 que entraron en la Embajada del Perú. Arturo Fuerte, guitarrista y alumno del Amadeo Roldán, vivía a unas cuadras de distancia de nuestra casa y nos había venido a buscar pocos días antes de nuestro repudio para que nos metiéramos junto con su esposa Magdalena Lauret y su niñita. Allí pasaron 21 días en dicha Embajada y según sus relatos, tenían que dormir parados con Magdalena apoyada en él, ya que eran demasiado las personas en un patio de una casona. Patricia, la niña de meses de la pareja, se enfermó y al fin le dieron un salvoconducto para que la llevaran a un hospital. Arturo se extrañó mucho cuando la niña daba gritos al inyectarla. Fue entonces que la enfermera le confesó con lágrimas en los ojos que la habían mandado a inyectarla con una aguja sin punta. Todo eso está en el libro que Magdalena escribió sobre los sucesos del Mariel.

Nuestra odisea parecía no tener fin. Pasaban los días con las mismas condiciones: mítines con actos amplificados, los gritos e insultos, la tiradera de huevos y basura, los golpes en las puertas y en las ventanas. Así transcurrieron diez jornadas de horror. Un día advertimos silencio y calma y nos asomamos. No había ni un alma. Salimos afuera de la casa a ver los daños que habían ocasionado. Muchos de los vidrios de la terraza estaban rotos, la fachada de la casa llena de basura, de huevos rotos y piedras arrojados por las turbas, persianas rotas por las patadas entre los barrotes, etc. Mi automóvil ponchado y pintado de rojo.

Nuestro amigo Jorge Carlos Ruiz Cerdá pasó por la casa. Sabía que el gobierno había ordenado el cese de los repudios. Esto se debió a que hubo enfrentamientos, incluso muertos de miembros del gobierno que intentaron sacar a sus parientes de esta situación. Lo cierto fue que Jorge llegó a la casa, se llevó las gomas ponchadas y regresó con ellas listas para que pudiéramos salir de allí. Limpiamos el carro como pudimos y salimos de la casa no sin los gritos e insultos a que ya estábamos acostumbrados.

Aquí termina la primera parte de nuestro castigo, el 13 de mayo de 1980. Es la primera etapa de un suplicio que duró hasta el 17 de diciembre de 1982. Treinta y un meses de hostigamiento fue el precio que pagamos por lograr la libertad.

(Continuará)

miércoles, 29 de enero de 2020

Fama y redes sociales versus tragedia comunitaria

JR

Hace apenas 48 horas las redes sociales y los principales medios de difusión comunicaban y difundían a una velocidad imparable la pérdida de una leyenda del baloncesto. La repercusión estaba más que justificada porque el reconocimiento social de una personalidad como la de KB explica por sí sola la dispersión de la noticia. Facebook, Instagram y otras redes hacían trascender la pérdida del atleta y sus acompañantes a rangos de dramatismo ciberestelar. Yo también estrujé mis manos una contra otra cuando recibí la noticia. Me cagué en la niebla que malogró la experiencia del piloto del helicóptero. Lloré con Le Bron, no la partida de un amigo, pero sí la de un deportista amado por sus cualidades y su competitividad. Me lamenté con mi compañera de la inmensa caída de una mujer que perdía a su esposo y a su querida  hija de un solo golpe. Terrible. Nos preguntamos uno al otro cuántos años transcurrirían para recuperarse, si se logra, de tamaño drama. Y a ello sumarle el resto de pérdidas de vidas humanas, dos de ellas aún en su etapa más inocente. Doloroso. En extremo.

Pero, me pregunto, ¿qué hacemos con ese episodio eclipsado por la prensa internacional de las tres niñas aplastadas por el derrumbe de un balcón habanero acaecido horas después? En el caso de Kobe, se emitió hasta una fake news de años atrás para ilustrar la caída fatal del helicóptero. Pero en el caso de estas inocentes cubanitas solo ha campeado la imagen del balcón derrumbado. Y, cojones, permítanme soltar un sollozo porque yo tengo hija. Y tengo mi nieto. Ambos en La Habana. Y si me los aplasta un trozo de hormigón extraviado, por obra y gracia de la indolencia de la dictadura, juro que mi cerebro y mi corazón no van a parar de clamar venganza. 

No sé qué van a hacer los padres de las chiquillas, pero de lo que sí tengo certeza es de que las redes sociales y los medios tienen que amplificar esta tragedia. Y hay que doblarse de dolor. No son famosas. No hay medallas, ni juego de las estrellas. Niñas con solo el trofeo de su disfrute de barrio. Humildes hasta la mismísima orilla de la angustia. Agazapadas en el pudor de la pobreza. Seguro habitaban espacios a punto de demolerse que olían a keroseno. Sus panties posiblemente raídos. Las medias deshilachadas. Apenas usaban fragancias y desodorantes. Regresaban a casa para alimentarse de un tentempié miserable para depués festejar la existencia con música barata. Ellas seguro que disfrutaron de los Grammys en algún TV ajeno privilegiado con antena clandestina, y sabían quién era Kobe. Y chateaban por WhatsApp con miembros de las redes como ustedes. Y se conectaban por WiFi para nutrirse de los chismes vecinales. Y trataban de descubrir el mundo en una más exacta dimensión. Pero su universo, el real, el decadente, se ha estado cayendo a pedazos desdichadamente desde que nacieron. Y esta frase pudiera haber sido metáfora hasta que definitiva y fatalmente dejó de serlo. 

Las víctimas mortales del derrumbe son María Karla Fuentes y Lisnavy Valdés Rodríguez, ambas de 12 años, y Rocío García Nápoles, de 11 años. En paz descansen.
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El primer reporte en medios internacionales aquí.

Ver respuesta tardía, breve y precariamente doliente de Díaz-Canel

viernes, 10 de enero de 2020

Fiesta roja en la Moncloa



JR

No sé yo ustedes, pero estoy feliz con la investidura de Pedro Sánchez.  Sé que de ahora en adelante me van a injuriar, pero reflexionen, las naciones requieren de etapas de crecimiento. España desde su primera república añoraba esta utopía. Una utopía de mierda, pero utopía al fin. Nunca se concretó. Los golpes de estado. La guerra civil. El franquismo. La transición, la movida, el despelote. Pero al final, Pedro Sánchez inaugura el pabellón rojo de España. Estoy dudoso con esto de la ñ de España., pero bueno al final nos pondremos de acuerdo.

Miren, los pueblos, como a nuestros muchachos en la adolescencia les hace falta una buena patada por culo para que crezcan. Y eso es lo que hay que entender. La nación española está inmersa como en batidora en un periodo de aprendizaje.

No, se los aseguro. No va a haber libreta de racionamiento.  No va a haber ofensiva revolucionaria interviniendo los pequeños negocios. No va a haber una Primera Declaración de Madrid, ni se va a declarar la condición socialista del estado español, ni se va a declarar una guerra al imperio americano y se va a denunciar al bloqueo yanqui.

Hay quienes han acudido a las redes sociales con esas teorías alarmistas. No, amigos míos. La Europa y la España contemporánea se comportan de maneras más sofisticadas, permeables y pragmáticas.

El gobierno de izquierda absoluta en la Península entraña varios peligros y se los enumero, aunque estoy seguro que se me quedan cosas e invito a los comentaristas a agregar:

Control de la jerarquías de la administración pública, eximiendo a candidatos de otros partidos
Discriminación y vigilancia de acuerdo a la militancia política desde niveles superiores hasta la base comunitaria. El ciudadano, indiscutiblemente, se va a sentir vigilado. Muy vigilado
Manipulaciones del erario público justificados por argumentos populistas y susceptibles de corrupción
- Raptos en los pretendidos presupuestos
Purgas partidistas
- Adhesión y apoyo moral  a dictaduras de izquierda en América Latina (la hija natural de la metrópoli, roja por cierto ahora)
- Emisión de decretos propueblo en el orden social y económico que generarán regresiones en la rentabilidad financiera del estado español. Y no me refiero a las medidas de beneficio social congruentes, sino a las que no lo serán
- Adoctrinamiento marxista en el sistema educacional completo: desde la enseñanza básica hasta las universidades
- Choques internos entre la izquierda moderada y la izquierda extrema. Olvídense de la oposición natural del centro y la derecha
- Nudo en la solución al tema catalán
- Negociaciones con el régimen de Putin
- Desafíos desatinados a la política norteamericana 

Me veo en la obligación de hacer una parada en el último punto. No creo que la línea del nuevo gobierno español va a causar mucho entusiasmo en el Presidente Zanahoria y eso es un big problem.

Si bien España ha sido el país europeo de crecimiento sostenido económico más estable hasta el momento, su economía sigue siendo después de la de Grecia, la más frágil. President Mr. Carrot tiene un manifiesto problema con la flexibilidad de pensamiento. Y es que sencillamente no tiene flexibilidad. Se lanza y se retracta, o se lanza o se retracta. Pero en su mente no fluye un abanico de opciones. No porque las desprecie. No se equivoquen. Sino, sencillamente,  porque las desconoce.

Imaginémoslo como un irlandés que acude al bar y si hay algo que lo enfada estrella su jarra de cerveza contra la mesa. Después pide perdón o tiene un gesto cortés o radicalmente no lo tiene y se muestra más hostil. Piénselo, es algo humano que ha tocado en la presidencia que no tiene arreglo y hay que admitirlo y aceptarlo.

Pues bien, esa alimaña pelicolorá si le da por imponerles sanciones a los rojos españoles por apoyar a Maduro, al régimen de La Habana, a los kirchneristas argentinos, al presidente comemierda de México, a los sátrapas nicaragüenses,  los hace mojones con confeti.

La estabilidad financiera alcanzada por el lamentablemente vilipendiado Rajoy se va a bolina.

Pero a los rojos les gustan las orgías de las cloacas. Las disfrutaron en los tiempos en que asesinaban a curas y feligreses en los templos, mientras que sus militantes eran liquidados a mansalva en las calles. La humanidad no olvida aquellos tiempos, españoles. Todavía andamos tras los restos de Lorca y no sabemos quiénes son más culpables si los generales o los líderes sindicales.

Ahora la sangre no va a llegar al charco. Pero los euros si van a engrosar los bolsillos. Porque no hay nada más corrupto en este planeta que un comunista.

El gran triunfador de esta movida indiscutiblemente es VOX. Se crecieron en las elecciones y se apuntan como los sustitutos naturales paras las próximas. Siguiendo el movimiento pendular de la época a ellos les toca. Como sucedió con Trump después de Obama. Ese es el futuro de España.

Les deseo, hermanos españoles, una feliz fiesta roja en la Moncloa. Entre la de ustedes y la nuestra, los cubanos, hay sus matices. A nosotros nos clavaron con una pinga por más de seis décadas.

Ya les explico, una pinga es un músculo genital, pétreo como una mandarria en la entrepiernas de un negro mandinga. Ustedes son penetrados por una polla. Un miembro reproductor sexual masculino más sonrosado, más terso, casi nada subsahariano y mucho menos agresivo. Entalcado, intelectual y deliberadamente más conceptual. En fin, más blandito, aunque disfrutable por esa drag queen guevarista pelilarga a la izquierda de Sánchez, a la que por cierto, ya dos socios míos nichardos que son bugas me han dicho que si la atrapan están seguros que la ponen en cuatro, le sueltan el pelo, la ponen a mamar y después la hacen gemir como a una puta. Vaya utopía erótica la de esos pervertidos, me digo yo. Qué mentalidad tan poco civilizada y a la vez tan incandescente. Una fantasía de tintes rojos, por cierto, más allá de si la relación es consensuada o no.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

¿Huida o patraña?




JoTa eRRE

Evo Morales se ha visto obligado a asilarse en México. La verdadera causa no responde a los motivos expuestos en su declaración de renuncia a la presidencia. Sería un acto de suma ingenuidad asumirlo. No es la pacificación del país su móvil. No es el evitar derramamientos de sangre. No es el acoso de la oposición, puesto que la violencia la protagonizan sus partidarios con centenares de actos brutales contra la propiedad privada y las instituciones públicas según lo demuestran los desmanes reflejados en la prensa.

No, Evo, te vas porque estás incriminado. Te vas porque violaste la ley electoral con una votación fraudulenta. Te vas porque estás involucrado en negocios corruptos. Te vas porque pueden saltar tus vínculos con el narco. Te vas porque si se revisan tus archivos en papel y se descodifican tus computadoras se revelan centenares de maniobras con Caracas y La Habana que te implican en turbias maniobras políticas y operaciones equívocas a nivel nacional y regional en el ámbito de las inversiones, regeneración de capitales sucios, fraudes financieros y la desestabilización de las democracias.

Estás hundido en el fango, indígena oligarquizado. Muy hundido. Y espero que los servicios de inteligencia boliviana vayan desenredando la madeja. Y si no pueden ellos que acudan a la DEA y al FBI.

Tu táctica va a ser promover la subversión. Vas a insinuar tu regreso. Esa es tu jugada. La patraña. Desde donde te encuentres. Ciudad México, Caracas, La Habana. Ciudades donde desembarcarás como todos los tiranos cínicos con las manos en alto y la faz alegre, despreciando el dolor que sembraste en tu tierra.

La estrategia de la democracia, en oposición, ha de ser desenmascararte limpiamente. Demostrar tu vocación de títere de todos los poderes: el comunista, el narco y el de la corrupción financiera.

Lograste huir. Ahora hay que frustrar tu premeditado retorno. Los pueblos resienten doblemente los reciclajes de la dictadura. Y en este instante de ajustes tú tienes algo en contra, Evo: los miles de ojos que te vigilamos. Un gran problema para ti. Antes no contabas con eso.

domingo, 27 de octubre de 2019

La vieja guerra indigna



JoTa eRRE

No hay mayor peligro para una democracia que desmarcarse de los intereses de la ciudadanía. La sismología política ha registrado consecutivamente cuatro sucesos críticos en el hemisferio sur de América. Estallidos sociales en Haití, Quito y Santiago de Chile. Más una confrontación en Bolivia resultantes de unas elecciones secuestradas por el régimen de Evo Morales.

La suspicacia de los que hemos asistido por seis décadas a las tácticas y estrategias del castrismo en el continente no dejamos margen a interpretaciones extraviadas. Quito ha zanjado la perturbación con una mezcla de contén y negociación. Un aperturismo que marca una diferencia con respecto a los errores de los gobiernos de derecha del siglo XX. Santiago no parece enfriarse, continúan las protestas, aunque el presidente Piñera reproduce las tácticas de Quito. Puerto Príncipe permanece en medio de un caos.

En el caso de Bolivia, las próximas horas dictarán el rumbo de su historia. La izquierda pretende a través de Morales perpetuarse.

En meses atrás observamos cómo se organizaron desde Centroamérica varias marchas de inmigrantes para llegar a la frontera de México con Estados Unidos e intentar entrar en territorio soberano norteamericano. La política de muro invisible de Trump, a través de negociaciones y presiones económicas a los gobiernos de la región, logró la disuasión de las mismas.

¿Y quiénes organizaban las caravanas? ¿Eran fenómenos espontáneos o había un plan meditado para desestabilizar la frontera sur norteamericana? La sucesión de caravanas y el soporte suministrado a las mismas en su recorrido evidencian que respondían a una conspiración articulada.

Al parecer un nuevo horizonte político se dibuja al sur del Río Bravo. Un escenario parecido a los años de la guerra fría. El eje Habana-Caracas perdió a Chile, Ecuador, Brasil y Argentina y los intenta recuperar. En este último país se trama la vuelta de Cristina. Simultáneamente se organiza una campaña para lograr el indulto de Lula. Hasta en Cuba se ha reclutado a un conocido escritor para que se preste como pregonero de la causa.

Las guerrillas en Colombia han comenzado una discreta reestructuración. De bajo perfil para no dañar la imagen de La Habana como negociador en el conflicto, pero los nuevos núcleos ya se reagrupan.

Hay quienes fijan el liderazgo de esta nueva empresa de subversión en Caracas. Otros analistas apuntan a La Habana. Muy difícil definir la subordinación entre ambos países. El paisaje político ha sido muy cambiante desde la muerte de Fidel. Uno provee el petróleo a Cuba. El otro, veinte dos mil agentes de inteligencia que soportan al madurismo. Una simbiosis de poder sin lindes distinguibles a estas alturas.

Tras ese maquiavélico eje, secundado por Nicaragua y Bolivia, se erige el respaldo de Putin, el indiscutible hombre fuerte del siglo XXI, gestor y administrador de un curioso híbrido, fusión de estalinismo y zarismo. Conoce mejor que nadie que Rusia carece de la pujanza económica de China, y por tanto sus aspiraciones se proyectan hacia el establecimiento de zonas de influencias, acuerdos militares y calculados compromisos económicos que le abran puerta a la paulatina penetración rusa según lo permitan los recursos del capital nacional.

Por tanto, la estrategia del putinismo a través de los movimientos, organizaciones no gubernamentales de izquierda y partidos infiltrados por agentes de Cubazuela se orienta hacia el aprovechamiento del más mínimo error de los gobiernos democráticos, para generar la combustión social y crear frentes subversivos.

La carne de cañón, como es habitual, se nutrirá de descamisados y jóvenes ilusos. De nuevo la mecánica engavetada de los movimientos de liberación nacional, activismo obrero y estudiantil y las alianzas procomunistas internacionales se ha lubricado y echado a andar.

Es decir, una vez más la vieja guerra indigna contra la democracia. Toma de calles, enfrentamientos con las fuerzas del orden, cocteles molotov, contenedores de basura incendiados, gases lacrimógenos, intoxicados, sangre sobre el asfalto, madres desgarradas, detenciones, ropas manchadas de carmín, ojos colgando de la órbitas, desorejados, frentes abiertas hasta el cráneo, la gran propaganda mediática, ahora multiplicada por las redes sociales, proclamas demagógicas, falsas noticias, cifras de muertos, cadáveres útiles o inútiles...

¡Ah!, se extraña a Reagan. Un presidente capaz de dinamitar con elegancia política y ejecución indetenible a potencias, gobiernos y movimientos subversivos extremistas. Puedo imaginar por un momento las estrechas alianzas con China, el estrangulamiento económico de Moscú, la pisada firme sobre los alardes del cookie face norcoreano, a Venezuela plagada de guerrillas contra, la presencia de tropas norteamericanas en Colombia o en Haití, las emisiones de ayudas de emergencia económica a Chile y Ecuador...

Pero Reagan no está y una vez más lo umbrío de la historia del sur americano se recicla.

Y hablando de esas oscuridades que se ciernen sobre el continente, viene a tema lo que me han contado de primera mano fuentes próximas a los militares que custodian la roca funeraria de Santa Ifigenia, quienes relatan espantados que en tiempos recientes, durante los turnos de madrugada, han visto desbordarse de la tarja que sella el repositorio del polvo satánico iridiscencias tan intensas que lastiman la retina envueltas en un denso humo sulfuroso.

Posiblemente, pienso yo, conociendo la naturaleza folclórica de mi pueblo, no pasan de ser inventos de mitómanos. O sea, pura narrativa de cementerio. Comprendo que hay fantasmas que inspiran un pánico eterno por la inquietante posibilidad del regreso. Más que por la repetición poco posible de su presencia, por la influencia en los adeptos. Por esa legión de seguidores incondicionales  provenientes de las sombras que intentarán, bajo su espectro, perpetuar los espacios ajenos a la luz en cualquier época. Son esos los que pudieran sabotear con nafta y pólvora las democráticas alamedas del continente.

miércoles, 7 de agosto de 2019

¿El fantasma del comunismo o el fantasma del fascismo?

Conferencia sobre el comunismo en Londres, 2009 (con Badiou, Zizek, Eagleton y Ranciere)
alFredO trIfF

El profesor de economía política Alan Johnson publica un interesante artículo en World Affairs titulado "El nuevo comunismo y la resurección de la locura utópica". El autor abre con las dramáticas palabras de Marx en el manifiesto:
Un espectro se cierne sobre la academia, el espectro de una visión del mundo que ha sido la fuente de inmenso sufrimiento y miseria, responsable de más muertes que el fascismo y el nazismo, se trata del regreso de un "nuevo comunismo". Una forma de totalitarismo de izquierda que ahora disfruta de celebridad intelectual, pero que aspira al poder político.
El fantasma del comunismo viene saliendo desde finales de los 90. Era de esperarse una izquierda fantasmática:
¿A qué viene este nuevo interés en el comunismo? Después de todo, los nuevos dirigentes comunistas se han negado a sondear la esencia de los fracasos históricos del pasado y no tienen idea de cómo proceder en el futuro. La apología se basa en un hecho por encima de todo: los nuevos comunistas  sostienen que la crisis del capitalismo contemporáneo, la degradación ecológica, la pérdida de confianza en la clase política, la explosión de la desigualdad, son sistémicos, relacionados entre sí. Estos problemas demandan una solución revolucionaria.
Lo subrayado en rojo es una apreciación correcta. La solución revolucionaria conlleva violencia, algo que asusta a Johnson:
A la hora de llevar la filosofía a la práctica, el nuevo comunismo le otorga un poder oculto y transformador a la violencia revolucionaria y a la expropiación. Lo que el fallecido socialista italiano Sebastiano Timpanaro llamara "la ética brutal de la fuerza". Badiou lo sigue: "¡Oh, deberíamos ser capaces de decir con Aragón, con el apoyo de Stalin: 'Abran fuego en medio del baile de los osos de la socialdemocracia'".
Lenin leyendo Pravda, circa 1920

El artículo cierra con este párrafo robespierreiano de Zizek:
El único prospecto "realista" es optar por lo imposible, asumiendo completamente el lugar y la excepción, sin tabús sin normas apriori ("derechos humanos", "democracia"), el respeto que nos hace imposible resignificar el terror, el ejercicio brutal del poder, es espíritu de sacrificio...  si esta opción radical es condenada por algunos liberales como fascismo de izquierda, ¡pues que sea!
¿El culto a la violencia? Nos recuerda la liturgia estética del futurismo italiano. Una pena que Johnson dispare sin puntería: Zizek, Badiou, Negri y Michael Hardt, Vattimo, Terry Eagleton, Rancière no pueden meterse todos en el mismo saco.  

Vamos por parte: Zizek ha coqueteado con la idea de la violencia. Su clave reza: "Más radical, más original".
Slavoj Zizek

Es una violencia es performativa, c'est-à-dire, se habla lo que está permitido (no precisamente la retórica del manual de Al-Qaeda, o del Unibomber). Zizek siempre llega acompañado con su socio de paja, como en este fragmento sacado de Violencia:
Ocidente es intolerante cuando a otros no se les da libertad de escoger, como en el caso de la mutilación genital, el matrimonio infantil, el infanticidio y el incesto. Pero ignora la tremenda presión de la mujer en occiodente a someterse a procedimientos tales como cirugía plástica, implantes cosméticos e inyecciones de Botox para mantenerse competitivas en el mercado sexual. (V, 145)
Argumentación retórica fraudulenta que lo ha llevado a aliarse en la cuestión ecológica con un enemigo tan improbable como Glenn Beck.

Alain Badiou

Badiou es un fenómeno más serio. El comunismo de Badiou lo hemos analizado aquí. Se trata de una IDEA que aparece como "evento", que "sutura" situaciones. Lo que materializa la "sutura" es la fe en el "evento" que rompe la marcha "normal" de la historia. Por ejemplo, Lenin tuvo fe en cambiar la historia. El grave problema de la fe de Badiou es su redundancia: fe es certeza, pero como tal, no hay tal certeza fuera de la fe. 

El enamoramiento fideísta de Badiou es un callejón sin salida que condena su tesis a la aporía. ¿Cómo invocar justicia desde la violencia, cuando, en tanto que violencia, esta no puede evaluarse a sí misma?   

Jacques Rancière

Otro comunista es Jacques Racière, para quien el comunismo es INactual. En su ensayo "Comunismo, de actualidad a inactualidad" de su reciente libro Disenso, Rancière da un paso revisionista discordante. Si históricamente el comunismo emerge del capitalismo, esto implica una especie de dependencia. Casi contra Badiou, Rancière declara que ser comunista significa  "pertenecer y no pertencer a un lugar".
Si el comunismo significa algo en lo absoluto es la idea de que tiene que ser radicalmente heterogéneo a la idea del capitalismo. Sin embargo no puede existir como tal sino en el mundo capitalista. No tiene lugar fuera de él. (...) En lugar de predicar la IDEA del comunismo subyacente a esa del capitalismo, debemos afirmar la radicalidad del comunismo como el poder de una separación. (D, 83)
La enrevesada respuesta (que avergonzaría a su maestro Althusser) implica lo siguiente: "si el comunismo funcionara ... si fuera bueno, no habría duda alguna que el mercado se apropiaría de él". 

Implica de esto que el comunismo no muere por causa natural: Es el mercado el que compró al comunismo (¿no está pasando en China, Vietnam, o en la Cuba futura?).

Ser comunista para Rancière es una paradoja: estar dentro y fuera. Significa "luchar en un mundo material e inmaterial".

No precisamente la propuesta violenta a la que Johnson le teme. 

Antonio Negri y Michael Hardt

En cuanto al caso Hardt/Negri, los remito a nuestro análisis de la noción de Imperio/Multitud discutida en tumiami (en la nota #6 al pie de ese post, explicamos por qué ni Hardt ni Negri le apuestan al tipo de violencia defendida por Zizek o Badiou).

¿En qué quedamos? La preocupación de Johnson palidece en comparación con lo que viene llegando. No se trata de violencia comunista, todo lo contrario. Son más de mil doscientos millones de chinos que le apuestan al capitalismo dentro del comunismo. Pocos académicos de la izquierda le han prestado debida atención a esta nueva alianza entre mercado y el comunismo. Y todo eso hace lucir al socialismo (paso anterior al comunismo) muy sospechoso. La discusión del comunismo y su violencia es una nube pasajera: nostalgia de un mundo binario que fue.

Demostración de simpatizantes del partido neo-nazi griego

El problema de hoy es diferente. Vivimos un mundo de mercado unipolar con dos caras (EEUU y China, con economías interdependientes), separado de las decisiones y necesidades intranacionales, a favor de una economía supererogatoria con dinámicas chocantes.  Es el drama de esa burocracia gigantesca llamada "Unión Europea". Y se ven los efectos de la reacción emergente en la Europa de este con la posibilidad del vuelco a la derecha de europa occidental. El gobierno europeo, sin ancla nacional, queda condenado a un círculo vicioso de inoperabilidad: carencia de identidad, capital político exhausto, incapacidad para lidiar con problemas como la inmigración ilegal, la deuda, etc, siempre que tales decisiones afecten el status quo del mercado (léase, estabilidad económica). 

jueves, 22 de noviembre de 2018

Debate en un balcón de Douglas Road: To be or not to be del putinismo en Cuba



JR
Para mis coetáneos (60 +) es sabido que los cálculos de tiempo y la precisión de los recuerdos se hacen evanescentes. ¿Cuándo fue? Quizás hace dos o tres años. O más ¿Dos años con trescientos diez días? ¿Había muerto Fidel? No creo. Porque mi contendiente me hablaba enfáticamente de la desaparición de Castro. Me argumentaba con pasión sobre la visión de las nuevas generaciones en Cuba.
“No, JR, olvídate del putinismo”. Eso no va a suceder en Cuba. Desaparecido los Castro se acaba todo”. “Y ahí la juventud se impone. El futuro viene con otro color.” “Eso se jode.”
En este amigo que polemizaba con entusiasmo siempre he elogiado su optimismo. Si de su imaginación dependiera, La Habana a la altura del 2018 se estuviera devorando a Miami.
Pero tristemente no es así. Mis vaticinios de entonces se han cumplido. La fórmula del castrismo postfidelista ha amalgamado cuatro asideros: Rusia, China, Viet Nam y Corea del Norte. Cada uno con sus peculiaridades y contribuciones específicas a la supervivencia del régimen cubano.
Pero, indiscutiblemente, y la actualidad no da pie a otro debate en el balcón, que la vía sellada por la reciente visita de Díaz-Canel a Rusia es la de clonar el concepto putinista, tomado en cuenta que putinismo es la prolongación de un stalinismo modernista hibridado con un zarismo reciclado en la nueva burguesía seudomarxista de los autócratas cubanos.
En el caso Cuba, esta tendencia previsible desde que altos oficiales licenciados de las FAR y el MININT en los años 90 se hicieron del control económico y empresarial de la dinámica financiera en la isla, puede interpretarse como la combinación de la gestión monopolista de una jerarquía revolucionarista con (a falta de zarismo) prácticas ancestrales de la oligarquía capitalista prerrevolucionaria. No se distingue mucha diferencia entre el poder de un Julio Lobo y las prerrogativas financieras del yerno de Raúl Castro, Luis Alberto Rodríguez Callejas, ascendido a general en el 2004, el hombre que dirige el emporio empresarial GAESA que controla el 80% de la economía cubana.
El putinismo es una Cosa Nostra surgida de una élite de la intelligentsia y del exmando armado soviético que conocían a cabalidad los entuertos del comercio internacional blanco y sucio. No hay transacción económica blanda, contrabando o lavado de dinero que no conozcan.
Una clonación que está en proceso en Cuba. Con la ventaja a nivel regional para la mafia habanera ante la metrópoli moscovita, de que tienen penetrado todo el submundo delictivo estadounidense y latinoamericano.
No en balde Putin busca alianzas con el mandato de un Díaz Canel-Castro, siempre vigilado de cerca por Díaz Callejas. No son casuísticos los cuarenta y tres millones ofrecidos por Rusia como crédito para rearmar a la estructura protoputinista que se gestiona desde ya en la jerarquía militar que administra la economía insular, cuyos tentáculos se extienden por todo el continente americano y ejerce influencias en la política española. Nos son millones para armar un ejército. Esa sería una suma exigua para ello, pero sí suficiente para apertrechar a cerebros gangsteriles que sabrían multiplicar negocios mediante la coacción de un arsenal de estreno.
Se añaden inversiones en ferrocarril, aviación, posibles asentamientos militares y de espionaje, infraestructuras portuarias, turísticas, convenios en los servicios médicos, negociaciones en el comercio del azúcar, otorgamiento de créditos bajos en intereses, facilitación de los convenios con los países asiáticos…Componendas todas con un negociador inestafable.
Y téngase en cuenta que Venezuela está sometida a merced de La Habana. Bolivia está sometida a merced de La Habana. Nicaragua está sometida a merced de La Habana. Y Madrid, con el gilipollas de Sánchez, posiblemente será puesta de rodillas. Todo eso, con Putin, detrás.
Estamos hablando de un eje en términos sociopolíticos  y en idiosincrasia narco,  en tráfico de indocumentados hacia USA, comercio ilegal de armas, penetración en círculos académicos e intelectuales, subversión ideológica, inteligencia, soporte de una izquierda extremista  y compra de políticos e influencias en diversas partes del hemisferio, incluido Estados Unidos.
Putin, para mí, se los confieso, es la figura del siglo. Perverso, carismático, egocéntrico, influyente, ha desplazado a muchas otras figuras líderes candidatas al liderazgo contemporáneo.  Ha sido pertinazmente competitivo con el obamismo y el trumpismo. Ha fomentado una actividad de inteligencia sofisticadamente tecnológica que le ha servido para sabotear pactos, influencias, elecciones en Estados Unidos, España y otros países. Se ha erigido líder en causas globales ante la ONU. Ha predominado en su estrategia en el Medio Oriente. Es el efecto indirecto con sus maniobras diversionistas en los resultados en la bolsa de New York. Alcanza a supeditar al mundo con cada decisión directa o derivativa a través de las rutas de la piratería informática.
Y Cuba ha caído en los antojos de Putin. Dato que implica la resurrección de evocaciones sovietistas y promesas ostálgicas de devolverle el impacto que tuvo la isla en el plano internacional durante la época de la guerra fría. Esa es la táctica cautivadora del putinismo y a esa estrategia responden los comportamientos de los actuales militantes partidistas de la élite cubana, que nada tiene que ver con el discurso fidelista demagógicamente sacrificial que le puede haber precedido. 

El putinismo entraña pragmatismo y desempeño empresarial. Es la cámara hiperbárica de la  supervivencia del régimen. A eso responde la actualidad cubana donde un dueño de una corporación con sombrilla estatal tiene el control del poder y el derecho al voto al que un olvidadizo opositor al gobierno que solo cuenta con el desencanto y carece de  programa para conquistarse espacios públicos y prominencia social no puede aspirar. 
Con el putinismo, Cuba ahora está más cerca de lo que un Batista megalómano de ideario socialistoide, autoritario y pandillero aspiraba como meta para la nación, que de la figura del Robin Hood guerrillero que no supo resolver y destruyó la historia posterior. 
A esos dos legados se abraza la actual doctrina de Moscú en una Habana inundada de millonarios rusos: el fulgencismo bogante de los 50 y al fidelismo épico fracasado durante más de medio siglo. Maravilla de fusión de aparentes antípodas. Como si a partir del 52 o del 59 hubiese que contar de nuevo desde cero. Y en ese conteo oscuro todo cubano decente, por supuesto, tendrá que sentirse definitivamente excluido.
El monstruoso fantasma encerrado en piedra convulsiona claustrofóbico. Es apenas un símbolo ante el cristal lucrativo del presente. Putin permite la iniciativa empresarial y ciertas flexibilidades liberales. ¿Puede la Cuba sobrecogida por la miseria resistirse a los resplandores de ese vidrio? La oligarquía cubana tiene la palabra. La respuesta en el tiempo no está muy distante.

lunes, 19 de noviembre de 2018

¿Qué hacer con el fantasma que retorna?



alFredO tRiFf

“¿Cuándo salen?
Salen cuando empiezas a sentir el hedor de los muertos.”-- Kwaidan, de Mayasi Kobayashi

Esperábamos la muerte [del susodicho] colofón básico a tantas soluciones posibles, aperturas, tanteos, transiciones o el cambio. Hoy hemos aprendido que la muerte [del susodicho] no clausuró necesariamente la reaparición del sujeto.

Cuando se alberga tanta esperanza sobre la frágil vértebra de la incertidumbre, cuando apostamos tanto al sólo aspecto -trivial e insoslayable- de la finitud, sucede que la muerte en sí [del susodicho] no apunta al desenlace añorado. La historia se repite. Pasamos por alto que era necesario que después de su muerte se abriera un nuevo capítulo de esa desaparición.  

No es que restemos importancia a la muerte física [del susodicho]. Es que en medio de tanto anhelo -catártico por demás- pasamos por alto (dados que somos a olvidar y reprimir), un hecho por venir, prematuro e insoslayable:

Su fantasma sempiterno.

Pero lo sempiterno también concierne a la voluntad viva de los vivos. El juicio de la historia dependerá de la historia del juicio y nuestro indomable deseo de justicia colectiva dirá la penúltima palabra.

¿Sabían? Hay dos muertes fantasmáticas: Una, olvidar al fantasma. La otra, que siempre-retorna, anuncia la dulce lucha de unos pocos locos escogidos: matarlo una y otra vez siempre de nuevo. 

martes, 30 de octubre de 2018

El peruano Augusto Salazar Bondy defendiendo la no necesidad de elecciones en Cuba en 1962


tomado de inCUBAdora:
El cacareo de la burguesía emigrada a través del altavoz yanqui se empecina en reclamar eso que llaman «elecciones libres». La masiva adhesión de Cuba a Castro y a los demás dirigentes bastaría para eximir de tal uso al gobierno de la revolución, pero a nadie inteligente se le oculta que dicha solicitud proviene de una santidad mocarra. Insinceros hasta un punto incalificable, los «demócratas» de Miami y el coro de sus amigos de las oligarquías latinoamericanas piden esas supuestas «elecciones libres» no para triunfar en las urnas, cosa que sería imposible, sino para despistar el interés de nuestros pueblos por la revolución agitando un señuelo falaz que desvía la atención de lo esencial ... ¿por qué se insiste tanto en el fetiche político del sufragio: «¿Es esto causado por un desinteresado amor por la democracia pura? ¿O lo es porque las elecciones romperían el ritmo de la Revolución reviviendo querellas y rivalidades políticas moribundas, y daría a la contrarrevolución la ocasión de reagruparse y preparar una vuelta antes de que las grandes reformas sociales hayan tenido tiempo de transformar a Cuba en una sociedad en que tanto la pobreza como el privilegio hayan desaparecido? Nuevamente nos parece imposible rechazar la conclusión de que el hecho de estar en contra o a favor de las elecciones depende esencialmente del lado en que esté usted situado respecto a la Revolución». Esto dicen los escritores norteamericanos. Fidel Castro, en efecto, que reúne un millón y medio de personas en una manifestación, ganaría las elecciones, quién lo duda, pero la revolución haría un contraproducente alto para embarullarse en el innecesario carnaval politiquero, perdiendo tal vez un tiempo precioso para las reformas.

sábado, 18 de agosto de 2018

Aretha Franklin - Think

-  Jesús Rosado 


 ¿Cómo te llamas?
-          Franklin
-          Te llamas Francisco ¿y te americanisaste el nombre?
-          No, me llamo Franklin. Como ves soy negro. Soy pichón de jamaiquino,
-          Ya. ¿Eres hijo único?
-          No, tengo un hermano que se llama Johnny. Y una hermana.
-          Por lo que sé estuviste en la operación de recogida de hippies del parque Fe del Valle en 1968.
-          Sí.
-          Según tengo entendido fuiste de los que te sentaste en la calle Galiano e interrumpiste el tráfico, convirtiendo el día en una jornada de protesta
-          Fuimos tres. El único negro era yo.
-          ¿Quién fue el primero que se sentó?
-          Fui yo, señor
-          Te siguieron los otros dos?
-          No me siguieron, sencillamente lo hicieron. No había líder.
-          ¿Tuvieron miedo?
-          Puedo responder por mí. Lo tuve, pero estaba tan obstinado con la ola represiva, con la persecución, que me importaba tres pitos que me mataran.
-          ¿Cómo empezó todo?
-          Los hippies nos reuníamos en el Parque Fe del Valle. Le habíamos cedido a los homosexuales el espacio del Ten Cents.
-          ¿No era eso un gesto de prejuicio y exclusión hacia los homosexuales?
-          Seguro. Pero era el pensamiento de la época. Y aun así creo que fuimos justos. Ellos tenían su espacio. El gobierno era el que no respetaba eso. Cada vez que podían le echaban a la policía encima.
-          Bueno, ¿entonces que pasó?
-          Nada, nos sentamos justo en el medio de Galiano frente al Ten Cents y se paralizó el tráfico. Se creó una crisis en breve tiempo y acudió la policía en masa. Contabilizamos 27 patrulleros y cinco carros jaulas. Era septiembre de 1968. Estaba reciente lo de mayo en París.
-          ¿Por qué lo hicieron?
-          El movimiento hippie en Cuba era totalmente pacifista. Reclamábamos derechos civiles. Queríamos una juventud tranquila con derecho a libertades. Queríamos escuchar la música que nos prohíbian.  Libertad de pensamiento, libertad de expresión. Queríamos pelo largo y vestirnos como nos diera la gana.Bailar como nos diera la gana. Divertirnos como nos diera la gana.Y el aparato represivo del régimen castrista no transigía con eso. Se montaron entonces quioscos en el parque Fe del Valle para reclutar a jóvenes para la Columna Juvenil del Centenario. Era la estrategia para reprimirnos, desarticularnos. Para hacernos desaparecer. Un abierto desafío al movimiento libre pensador de los hippies. Querían sabotearnos el parque que era nuestro santuario. Y eso fue la causa del choque. Nos retaron y la respuesta fue contundente.
-          ¿Qué ocurrió?
-          Pues recogida. Eso significa violencia, golpes, centenares de detenciones. La policía se la vio difícil porque encontró resistencia. Y las chicas, sobre todo, les hicieron mucho daño con objetos cortantes. El enfrentamiento se extendió a otros puntos donde nos reuníamos en La Habana. El Carmelo, el Capri, Coppelia...
-          ¿Y tú fuiste preso?
-         
-          ¿Te procesaron?
-          Sí. Me condenaron a dos años que cumplí completicos
¿Qué pasó cuando saliste de prisión?
-          Nada. Me fui reincorporando a la vida.
-          ¿Cómo te las agenciaste para ganarte la subsistencia?
-          Bueno, hay una parte que no voy a hacer pública porque es la vía cotidiana en la que un cubano sobrevive. Pero yo domino perfectamente el inglés oral porque se hablaba en mi casa y en algún momento pude conectar con programas de enseñanza del inglés que me permitieron sobrevivir. Luego comencé a trabajar de manera independiente como guía de turistas y los llevaba al lugar de los sucesos del 68. Les contaba los que había ocurrido. Les hablaba de mis experiencias en prisión. Y les mostraba las huellas de los maltratos y el bayonetazo en mi espalda recibido de un carcelero. Pagaban bien por la historia y así con el dinero reunido durante décadas abrí entonces una paladar, y otra, y luego otra que atienden mis hermanos actualmente.
-          ¿Por qué no te vas de Cuba?
-          ¿Irme?¿Por qué? Esta es mi tierra y mi circunstancia. Yo soy negro. Tengo un capital. ¿Ir a probar en Estados Unidos? ¿Más discriminación? No tiene sentido.
-          ¿Te sentarías de nuevo en el asfalto de Galiano?
-          Jajaja. Para nada. Por mucha causa reunida, hoy día los conductores de ómnibus nos pasarían sin escrúpulos por encima. Todo ha cambiado, my friend. La época es otra en todas partes.
-          ¿Qué música sonaba en aquella tarde de 1968 cuando decidieron retar a un régimen?
-          Aretha Franklin. Habían instalado unos altavoces. Y ponían canciones de Silvio y Pablo o a cantantes afroamericanos para atraernos hacia los quioscos de reclutamiento. En el momento en que se creó el conflicto se escuchaba a Aretha. Primero fue Respect. Mientras la oíamos nos preparamos y tomamos la decisión. Ya sentados irrumpió Think. Esa pieza se repite y repetirá irrevocablemente en mi memoria. Fue el trance, el éxtasis. La gloria. El olvido momentáneo del horror.  Después, ya conoces, fueron los golpes, el dolor, la rabia, la memoria imborrable…
Aretha se ha ido ¿Y ahora?
Aretha nunca se irá. Ella es el soul. Ahí están los que la siguen. Los reguetoneros. Los cronistas actuales. Las verdades se suceden en la música.
Hay mucha maneras de seguir entorpeciendo el tráfico.