miércoles, 30 de septiembre de 2020

el racismo de marx y el negro lassalle

alFredoTriFf

El racismo se ha vuelto omnímodo. Anda por todas partes, asomando el hocico esnifando el menor rastro para acusarnos de racismo aversivo, ese que ahoga a la humanidad por los siglos de los siglos, que hasta alguien de color algo subido como Karl, el gran revolucionario de negros, blancos, rojos y amarillos, pudo alguna vez manifestar.  

Tan perverso es el esnifamiento que el anti-racista mismo cae en la trampa del aversivo. 

Recomiendo el libro de Betty Sigler-Rozen y Abraham Melamed titulado The Image of the Black in Jewish Culture: A History of the Other.

Aprendo que Marx  (judío converso) llamaba a Ferdinand Lassalle "el negro judío", pero aquí usa el peyorativo americano "n_ _ _er" en el original en alemán. Compruebo el asunto y en efecto, en esta carta a Engels (traducida al inglés) Marx se da gusto, no ya aversivo; más claro ni el agua:

It is now quite plain to me — as the shape of his head and the way his hair grows also testify — that he is descended from the negroes who accompanied Moses’ flight from Egypt (unless his mother or paternal grandmother interbred with a nigger). Now, this blend of Jewishness and Germanness, on the one hand, and basic negroid stock, on the other, must inevitably give rise to a peculiar product. The fellow’s importunity is also nigger-like.
Me resulta evidente que la forma de su cabeza, y la manera que le crece el pelo (¿Marx no ha visto pasas?), prueban que desciende de esos negros que acompañaron a Moisés cuando el éxodo de egipto (a no ser que su madre, o su abuela paterna se mezclaran con un negro). es esa mezcla de judaísmo y alemanismo por una parte, y la raza negra por la otra lo que da lugar a ese producto tan peculiar. su falta de tacto es también típica de n_  _ _ _s

¿Y ese complejo de superioridad marxista a qué viene? 

Me recuerda los supuestos insultos contra Marx de parte del explosivo Bakunin. En efecto, Marx era sospechosamente trigueño para la Alemania decimonónica. Hasta Engels, con cariño aversivo, lo llamaba Meine Liebe Moor ("mi querido moro")

Sigler-Rozen explica en el libro que el filósofo alemán era muy consciente de su piel oscura. Se habla de cartas de Jenny Marx de joven a Marx, repletas de insinuaciones sexuales relacionadas con el matiz exótico de la piel del filósofo (a Jenny le gustaba ya tú sabes). ¿No será que Marx proyectaba su complejo-de-inferioridad-de-negro aversivo sobre Lassalle? En la misma carta a Engles Marx se burla de la voz "de pito" y la manera rápida de hablar de Lassalle. 

Lassalle, alemán (dígase, se hacía el francés; su apellido verdadero era Lassal), mulato filósofo, mujeriego, socialista muy temprano, no-marxista, duelista, macho con honor (la vida le fue en ello) es personalidad digna de estudio. Debió de escribir una carta sobre Marx a alguien (acaso anda perdida por ahí, esperémosla, imaginémosla).

Al margen, y por eso de mulatos: ¿conocía este otro mulato de nuestra historia, oriundo de Banes, que el negro Lasalle era socialista? Me huelo que lo único que conocía era el colegio Lasalle de Santiago de Cuba.

domingo, 6 de septiembre de 2020

La dialéctica del humo

Ivan Cañás, Lezama con tabaco, 1969. 

alFredoTriFf

(Este post fue publicado en noviembre 2010, lo traigo de nuevo por una conversación con Pedro Cañas sobre su hermano Iván, amigo y gran fotógrafo). Abajo, lean el primer comentario a este artículo, del propio Iván, ahora en otras esferas.

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No se pierdan la exhibición Lezáma Inédito, de fotos de Iván Cañas en la Main Gallery del Miami Dade, Wolfson Campus, salto al 69 en la máquina del tiempo.

Acercarse a la intimidad de Lezama no era fácil. Se decía espacio de lo hermético, sanctum sanctorum del helenismo de la matriz origenista. Pero ni tanto. Iván Cañas lo demuestra: El ojo curioso, invitador, intuitivo, aleatorio, en busca del esplín sicológico del sujeto. Pero este no es lógico sino poético y en este caso se resbala del lente. No lo digo por disminuir la labor del ojo que tira. Cañas conspira, su sujeto tiene otros planes. Lezama está cerca, demasiado. Cañas ha dado con lo fortuito, y eso es "don exquisito, potente oportunidad".* 

El punctum de la camera lucida.

Compréndase el límite que nos ocupa. Siempre habrá distancia uno-y-otro, él-y-yo, sujeto-y-objeto (para eso son, dueto). El problema de la foto es otro, su dilema de no-ser. Ser es la cara redonda, de frente de madrugada, de pelo rizo cano, de nariz gentilicia, de bigote cuidado con olor a humo y café. No-ser es el reverso del universo, esqueleto del alfiler.

Reducir la separación entre colón y refugio, la mínima expresión del "espíritu en fronesis",  melao del limen, himen del tú-y-el-yo de la parábola. Nada fácil, el lente es invasión, pero ocurre que en estas fotos se crea una demanda misteriosa que dirige al retículo, le exige qué ver. Para decirlo mejor, la oposición se torna alianza sin trasdoblo de santos: Lezama se mira diáfano desde el lente de Cañas. ¿Cómo lo sabemos? Un cierto espíritu otro que transmuta el tabaco en pluma bucal. De ahí emana el alma del fondo. El asunto radica en la esencia del puro, la dialéctica del humo. Cañas consigue entreabrir esa vanidad espumosa envuelta en virutas "cual araña sonrosada que se traga el humo".

Hay una secuencia, mi preferida de estos retratos deliberados fortuitos i-cañeros, en la que Lezama cala el foco, mejor, seduce la antena justo en el montuno de la película. Empero, el poeta se defiende, tabaco en mano, contra el palo del tuerto. El "enigmático e imprescindible tabaco" le sirve de escudo cilíndrico, de ejercicio patricio, de defensa Ruy López. ¿De qué huye? Sin duda, de sí, del an sich que pulula las esquinas habaneras, la sospecha del no-ser de todo 69. Es entonces que el zumo nicotínico abre la llave y arranca del olvido la mirada inmanente y breviaria. Sonríe el poeta e improvisa a tropel, extemporáneo e incoativo, nervio en excurso, discurso del éter.

Cañas capta el mejor de los Lezamas: sin estruendo, sin estupor, sin frenesí. El Lezama  absorto en la efímera bocanada, el ligamento del tendón del verbo, la máscara de la fumada, la batuta cromática de la mano orográfica. El Lezama libresco en su morro, su estancia de los vivos muertos, su ecclesia mística, su consulado de virtudes.

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*Las palabras entre comillas, tomadas de diversas obras lezamianas. 
Lezama inédito, muestra de Iván Cañas,
Centre Gallery (edificio 1, 3er piso, salón 1365)
Wolfson Campus, 300 NE Second Ave.
Hasta el 17 de diciembre 2010.