martes, 8 de noviembre de 2022

Prólogo para La soledad histórica y otros ensayos de Enrique Patterson

(Foto: Rosie Inguanzo)

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La soledad histórica y otros ensayos (Enola Publishing, 2021) de Enrique Patterson es un libro audaz, conversado en voz alta. A contracorriente de la historiografía republicana primero y la castrista después, el autor cavila y defiende la voz de la identidad de la nación negra. Voz que, pese a su justo reclamo, ha sido históricamente excluida y pospuesta por las élites del poder. 

El libro invita al lector a una discusión íntima y abierta que cuestiona dos siglos de historia. Por sus páginas desfilan corrientes definitorias de la nacionalidad como el reformismo, el autonomismo, el abolicionismo, el anexionismo, y más tarde, el independentismo. Aprendemos que desde la fundación de la república dos naciones quedaron deslindadas una de la otra. Les invito a examinar algunos puntos descollantes del libro. 

“La revolución de ‘Fuera del Juego’” contrasta las voces de Heberto Padilla con la del máximo líder. Éste arremete contra el poeta armado con la palabra. Patterson defiende una dialéctica de la burla que nos recuerda el cinismo de Diógenes de Sinope. Presenciamos la lucha de lo poético contra lo veterotestamentario, la metáfora contra la metonimia, la conciencia crítica contra el dogma, el choteo contra la parsimonia. La dialéctica de la burla sacude la realidad para que esta se muestre tal como es. Para nuestra sorpresa la metonimia evangélica del máximo líder pierde; trinchera ideológica que Patterson denomina, con bienvenida dosis de humor, “castrianismo”.

Patterson expone la banalidad de las promesas; recuérdese la consabida cola por “una magra ración de pan y tres boniatos” que, “una vez desinfladas, quedan apuntaladas a punta de pistola”. El autor defiende a Padilla como la “síntesis iluminadora … en el marasmo de movimientos históricos”. Escribe desde el pragmatismo crítico: “El poeta se propone encarnar la poesía en su realidad histórica, convertirla en instrumento de conocimiento, foro de discusión, reflexión sobre el destino humano”. 

En “Lezama: La torre de marfil” el escritor aparece cual Parménides discurriendo ideas imperecederas. Apuntando coincidencias, Lezama se refugia en la religión estética tanto como Castro se acoge a la religión política. Patterson anota contingencias no tan aleatorias. Para Lezama y para Castro, Martí resulta imprescindible: según el primero es el Cristo cubano; de acuerdo al segundo Martí es el autor intelectual del ataque al Cuartel Moncada (añádase que los tres: apóstol, poeta y máximo líder, son abogados). 

En este punto hace entrada el “problema negro” y Patterson apropia el lema mañachiano de que Cuba es “un estado sin nación”, para sugerir que el proyecto nacional criollo –blanco, entiéndase— es letrado, no histórico. El nacionalismo criollo se refugia en la literatura (de la historia), mientras que la historia real (la independencia, por ejemplo) recae sobre el negro. 


El autor se cuida de resbalar en el presentismo historiográfico de principios de la revolución (seducida por el argumento clasista marxista), y la ideología identitaria tan de moda en estos días. Hay que decir que en ningún momento Patterson reprueba a Martí o a Ortiz desde una posición de superioridad histórica o racial (lo que sería un pecado crítico). Por el contrario, elogia las figuras que critica. A Martí por la contribución humanista e independentista; a Lezama por su poética; al Ortiz que descubre un nuevo Ortiz; a Mañach por la cubanía cándida. Incluso a Arango y Parreño por la racista “agudeza sociológica” (sin ironías). Lo que reprocha a todos es la ceguera, de lo que sí podían ver el periodista negro Rafael Serra o Lino D’Ou a principios del siglo XX. 

El ensayo “Cuba: discursos sobre la identidad” elucubra imaginarios en pos de la nacionalidad. Rebate el estereotipo del negro “como esclavo, mambí, miliciano, deportista y héroe nacional del trabajo”. La historia que nos llega de Cuba es rechazo a lo inexorable; Patterson responde: sin el negro no hay nacionalidad. ahí procede el dilema agónico de las élites criollas: “convocar a la vez que excluir”. Los reformistas inventan el “miedo al negro”, los abolicionistas usan la magnanimidad desde la superioridad que el autor llama “igualdad por salvedad”; algo que el negro debe agradecer. El anexionismo imagina una Cuba calco del sur esclavista de la Unión Americana. Salvando distancias, Céspedes es un Arango y Parreño abolicionista. Superponer personalidades que comparten lo no aparente, es divertimento cínico de Patterson.

Llegamos entonces al Martí independentista de “Mi raza”, cuya tesis humanista eleva al negro a la categoría de ser humano, a la vez que lo deslinda de su raza. Queda articulado en el juicio del apóstol: “Los negros están demasiado cansados de la esclavitud para entrar voluntariamente en la esclavitud del color”.

El Ortiz temprano legitima el lema de Arango y Parreño: “todos los negros son salvajes”. Ironías de la historia: Hampa Afrocubana: Los negros brujos (1906) sirve, a pesar de Ortiz, de pivote para el segundo Ortiz. El concepto de “mala vida” indica una inclinación determinada no por la raza, sino por la cultura. Cuando el crimen alcanza tanto al negro como al blanco, la etnología le ha subido la parada a la antropología. Este hallazgo de una aguja en el pajar de la “mala vida” es todo de Patterson. Y es presentado cualitativamente como diferente al polo excluyente de Arango y Parreño, o el humanismo abstracto de Martí.

“La soledad histórica” es un ensayo atrevido y expansivo. Hay soledades sociales (del negro en este caso) que parten de una falta de “conciencia de sí”. La voz que se indaga no es la de un yo pienso cartesiano, sino un somos, eco de la comunicación con otros, el resultado de recibir y transmitir información. Patterson no requiere que la soledad histórica sea meramente “insolidaridad”. En el caso del negro, la información la subyace un entorno informativo que propicia el acompañamiento. Se afirma que no hay mensaje sin receptor. O también –lo que es más difícil de asimilar— si no se recibe como un “auto acompañamiento”.

Veamos. El negro llega sin universalidad, y casi “se hace negro” a la llegada al nuevo mundo (Patterson admite que no hay negro entre negros). Alguien sostendría que el negro como tal, tiene conciencia de sí. Patterson diría aún no. Son muchos grupos diversos, arrancados de culturas específicas, que sin embargo no tardan en auto reconocerse. El “auto-acompañamiento” empieza en los cabildos, tradición que continua con las conocidas sociedades negras durante 58 años de república. Es en el eco de estas sociedades que el negro establece su universalidad.

El autor da la cara a una pregunta durísima: ¿Por qué el negro se traga el cuento de la Revolución si ya había una voz con historia desde sí mismo? La respuesta es atrevida. El “estado dramaturgo” castrista ejecuta una puesta en escena superlativa, performance social que conlleva una “tachadura” de la voz del negro (desde el concepto de raza), suplantándola por otra de “logros” sociales. El dogma castrista asevera que en una sociedad sin clases donde el negro ya ha obtenido logros, la raza queda reducida a un atributo cultural significativo, sí, pero no esencial.

Irónicamente, la opinión pública internacional adoptó el discurso del “estado dramaturgo” que se luce de haber logrado, “por primera vez en la historia y en un tiempo brevísimo, eliminar el racismo que había persistido por siglos”. Triste epílogo para la historia del negro en Cuba, extendiéndose hasta San Isidro y sus negros presos, luego de más de 60 años de castrismo. Pragmático al fin, Patterson evita optimismos ilusorios y pesimismos recelosos. Sin soluciones mágicas, La soledad histórica apunta a una nación negra que continúa rehaciendo su camino. 

viernes, 4 de noviembre de 2022

Entrevista a Enrique Patterson por el lanzamiento de su libro La soledad histórica y otros ensayos



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AT: La filosofía es una disciplina de lectura. ¿Cómo empiezan tus lecturas? 

EP: Desde adolescente fui amante de los libros, acaso por el hábito de mi madre, que me hacía leer en voz alta mientras ella cocinaba, creo que como doble recurso. Uno, cultivarse ella (que no había cursado más del quinto grado y que acudía la lectura como método paliativo y a todos los recursos posibles para superarse). Creo que la vieja se propuso crearme el hábito de leer y lo logró. Vivía en Camagüey y tuve una adolescencia de lecturas propias de la edad (Verne, Salgari, Twain, Stevenson, libros de historia universal, ¡ah! y toda la poesía que me caía en las manos). 

AT: En la filosofía hay un primer amor. ¿Cuándo te enamoras de Sofía? 

EP: A los 16 años, cuando estudiaba para técnico de Artes gráficas en Guanabacoa. Me gustaba mucho la polémica y los razonamientos. Mi padre (sindicalista) y sus amigos discutían mucho de historia y de política. Me fui becado a los 15 años para La Habana a hacer el Pre-Universitario en el pre militar “Héroes de Yaguajay”, pero siempre estaba preso por mi innata rebeldía. Y también porque ya preso tenía más tiempo para estudiar las asignaturas académicas y para leer. (Risas) Ante posibilidad de que me enviaran a Pino del Agua, por mi conducta contestataria, me trasladé para la Escuela de Artes Gráficas “Alfredo López” en Guanabacoa, con el objetivo de trabajar y continuar estudiando. 

AT: ¿Recuerdas algún texto filosófico específico? 

EP: En la biblioteca de la escuela, choqué con el manualito filosófico Principios Elementales y Fundamentales de Filosofía, de Politzer. 

AT: Un manual clásico breve, escrito por un judío francés. 

EP: Georges Politzer era de origen húngaro. Pues bien, ese manualito, que ahora veo esquemático, me introdujo en otro mundo. Mi norma era buscar los filósofos que Politzer citaba e ir leyéndolos a ellos, y lo que se decía sobre ellos. Lo hacía en ese momento por curiosidad, para ocupar el tiempo libre, que era mucho, pues estaba solo en La Habana; becado y sin familia allí. 

AT: ¿Qué pasa después? 

EP: Rodé por muchos sitios. La persecución ideológica estaba al orden del día y mi exilio era el mundo de la filosofía y la literatura. Soy metódico, y comencé a leer a los griegos en orden, como aparecerían en las Historias de la filosofía. Y ya me dije que iba a estudiar eso. En 1971 terminé el Preuniversitario nocturno, ya devenido Facultad Obrero-Campesina y obtuve el segundo expediente del curso. Pero... la carrera de Filosofía estaba cerrada. Era una rama que según el régimen generaba problemas ideológicos. Entonces decidí matricular Lenguas y Literaturas Hispánicas, en la especialidad de Estudios Cubanos. Y ¡qué sorpresa! La profesora de Historia de la Filosofía era la genial Zaira Rodríguez Ugidos, quien había estudiado en la Sorbona y en Moscú. 

AT: Enseñaste filosofía en los años 80. ¿Cómo llegas ahí? 


EP: No enseñé filosofía per se. Siempre enseñé Historia de la Filosofía. Y eso se lo debo a la Dra. Rodríguez Ugidos. El caso es que ella fue la única persona de la que tomé clases, y descuidé otras asignaturas, como la Gramática Estructural. Por primera vez tenía ante mí a alguien especializado en algo que hacía tantos años me interesaba y estudiada solo. Mis notas eran de 100 y la Dra. Zaira un día me llamo para preguntarme en qué universidad yo había estudiado, y su asombro fue del carajo cuando le dije que solamente con ella. El Depto. de Filosofía estaba sin profesores. 

AT: ¿Cómo es posible? 

EP: Cosas del castrismo. Solo dos se salvaron del último pogrom y el caso era que necesitaban alguien que enseñara Historia de la Filosofía a las otras Facultades donde se daba la asignatura. A esas alturas yo era profesor de historia en un instituto. Así que Zaira me propuso trasladarme al departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades como Instructor. Y en el curso siguiente ya estaba enseñando en la misma facultad donde había sido estudiante. Y el mayor reto: Zaida me cedió sus propios alumnos. 

AT: Una historia que se repite en la filosofía. (Risas). 

EP: En ese departamento bajo la dirección de Zaira se estudiaba fuerte. Poco a poco se formó un pequeño grupo, casi todos de mi curso (de gente que ayudé a incorporar). De ese núcleo salieron los futuros profesores de Historia de la Filosofía, una vez que se abrió la Facultad de Filosofía e Historia. Todos veníamos de otras áreas y la mayoría éramos en gran parte autodidactas, que nos graduamos de otras disciplinas en la Universidad. 

AT: ¿Alguna especialidad? 

EP: Me especialicé en Filosofía Clásica Alemana, que era la misma especialidad de Zaira. Luego hice una maestría con el Dr. Vassili Passika (ruso él) en Filosofía Clásica Alemana. Soy fanático de Kant. 

AT: ¿Te ofrecieron alguna una beca? 

EP: No. Nunca estudié en el exterior, nunca me dieron un viaje de verano (que eran frecuentes), a pesar de que ya yo dirigía la sección de Historia de la Filosofía. Date cuenta que no era militante del partido ni me interesaba serlo. Y la opinión de mi conducta era que yo no seguía las orientaciones del partido. 

AT: ¿No tuviste problemas? 

EP: Mi competencia académica nunca fue cuestionada. Por suerte, vivía felizmente “insiliado” en el mundo del pensamiento … pero todo se acaba. 

AT: ¿Qué materias enseñabas, y cómo era el clima filosófico en ese momento? 

EP: Enseñaba “Historia de la Filosofía desde la Antigüedad hasta el Siglo XIX” para los cursos de humanidades de otras facultades. El programa no pasaba más allá del surgimiento del marxismo. Era como si después de Marx no hiciera falta saber nada más. Para los estudiantes de la carrera de Filosofía se incluían cursos como Filosofía Contemporánea, Lógica Formal y Lógica Dialéctica, Estética, Ética, Metodología del Conocimiento Científico, Historia de las Ciencias, Historia, etc. Y los alumnos eran ideológicamente muy filtrados con vanos resultados, pues los que estaban en verdad interesados en la materia iban tomando sus caminos teóricos personales, aunque los disfrazaran. Muchos están ahora enseñando aquí en Estados Unidos. 

 

AT: ¿Háblanos de los temas e inquietudes de los profesores de filosofía? 

EP: En cuanto a los profesores de mi núcleo, los que estaban bajo mi dirección, había de todo: yo tenía predilección por el existencialismo y la Filosofía Clásica Alemana. Había una colega brillante, que era católica en secreto. Iba a las misas de los pueblitos alejados de la capital para que no la descubrieran. La acompañé varias veces. Ella era fanática a la Filosofía de la Edad Media y de los pensadores místicos alemanes. Otro de los profesores, era neopositivista. Todos en sus clases hacían citas de Lenin, o Marx si venia al caso. Pero no había nadie fuera de nuestro ámbito que pudiera captar esos matices. Era muy divertido, cada cual iba a su aire con sus inclinaciones teóricas y citando de vez en cuando a Marx o Lenin cuando convenía a sus propios intereses. 

AT: En toda disciplina siempre hay una asignatura “clavo”. ¿Cuál era en este caso? 

EP: Mi gran sufrimiento era el “Comunismo Científico”. ¡Imagínate una ciencia sobre un objeto que no existe! (Risas). 

AT: “Ciencia del objeto inexistente”. (Risas) 

EP: Era pura teología. O esta otra: “Ateísmo Científico”. (Risas) Nosotros, los profesores de Historia de la Filosofía nos liberamos de toda esa basura. 

AT: ¿Cómo hiciste? 

EP: Nos habíamos formado a nuestro aire. Y claro, éramos ideológicamente sospechosos. 

AT: Tu pensador negro cubano proferido… de la Cuba republicana. 

EP: René Betancourt Bencomo. Cuando leí su libro Doctrina Negra, que encontré en una caja en un closet del Departamento de Filosofía, fue que empecé a hilvanar ciertas sensaciones que vivía a diario en un marco conceptual propio de la experiencia negra en Cuba. 

AT: ¿Cuál es la situación del negro en la Cuba actual? 

EP: En Cuba, desde la eliminación de la esclavitud a fines del siglo XIX, siguiendo la República y por último el castrismo, el negro ha vivido en un estado de apartheid extrajurídico. El resultado histórico del castrismo respecto al racismo ha sido que el negro lo sufría sin poder hablarlo o combatirlo en público, sin poder organizarse para llevar a cabo acciones sociales y políticas para cambiar esa realidad. El castrismo en ese tema es heredero del discurso de los esclavistas, y los ilustrados criollos del siglo XIX y XX. Para los primeros los negros tenían que “civilizarse” y comportarse de acuerdo a normas que no podían participar en su elaboración, y siempre eran mirados con sospecha. Bajo el castrismo se repite el esquema. Al menos en la república se podía luchar, organizarse, a pesar de las discriminaciones. En el castrismo ni eso. Además, la situación material de los negros es actualmente peor que en 1959 al triunfo de la Revolución. De nuevo el discurso oficial proyecta al negro como sospechoso. Habrá que recomenzar la lucha por la democracia junto a la lucha por una igualdad real y no solo formal, ya que al respecto la cultura cubana siempre ha sido muy hipócrita. Democracia y estado de derecho son las premisas desde las cuales los negros deberán enarbolar y luchar por la igualdad y el respeto. Sin eso como premisa estamos en desventaja. 

AT: ¿Cómo surge la idea de La soledad histórica y otros ensayos

EP: Surge de la reflexión particular del negro bajo el castrismo. La discriminación y el racismo mutaron con la revolución, pero no desaparecieron. Sin embargo, era la primera vez que se le decía al negro que eso ya no existía. Era la primera vez que fuera de Cuba se creía que el fenómeno había desaparecido en la isla, de modo que nadie seguía el fenómeno. No se habla de lo inexistente. Por último, era la primera vez en la historia que se le prohibía al negro hablar de sus problemas. Ese análisis me condujo a escribir este trabajo. Y no creo –o no he visto— que se haya tratado este término como categoría filosófica. Si al menos lograra establecer este concepto, nada ha sido en vano.

miércoles, 12 de octubre de 2022

"Unsettled" de Steven E. Koonin


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Acabo de leer Unsettled, de Steven E. Koonin (Benbella Books, 2021). El libro es una bomba atómica porque viene precisamente del lugar que no puede refutarse con el ad hominem "denier", tan en boga hoy en día. Koonin, físico teórico, y actual profesor de NYU, no puede ser culpado por el catastrofismo porque fue Secretario del Departamento de Energía bajo la administración de Obama. Leah Wilson, editora de Benbella esperaba una venta de 15,000 ejemplares y ya van por 100,000 copias, y por encargo. 

El Washington Post lo llama "Una opinión en contra que abre un ángulo nuevo e importante en la discusión científica del clima".   

Reproduzco un fragmento del libro (Introducción, página 4): 

Mis dudas comenzaron durante 2014, cuando nos reunimos para un "stress test" (prueba de estrés) sobre el estado de la ciencia del clima. Había sido invitado por The American Physical Society a preparar el mensaje sobre clima de la organización.  El propósito que teníamos era escudriñar a fondo el conocimiento científico que se tenía sobre el pasado, presente y futuro del clima en la tierra. 

Reunimos seis expertos en clima y seis físicos (yo incluído). Las dos preguntas, primero, hallar áreas débiles de datos suficientes para justificar la hipótesis general, y segundo, cuán confiables son los modelos que usamos para describir el pasado y proyectar el futuro. 

Casi todos los que leímos el resumen del workshop quedamos pasmados del estado de la ciencia climática hasta el momento. Por mi parte, no solo estaba sorprendido, sino perturbado al darme cuenta que la ciencia del clima es mucho menos confiable de lo que había imaginado. He aquí lo que descubrí:

* Los humanos causan una creciente (aunque físicamente pequeña) influencia en el clima. Las deficiencias de la data presentan un verdadero reto al desentrañar la respuesta adecuada a la  influencia humana en cambios climatológicos hasta ahora poco comprendidos.  

*  El resultado de los modelos climáticos no están de acuerdo, e incluso se contradicen entre sí en muchas de las observaciones. A veces se aplica un vago "juicio de experto" para ajustar los resultados del modelo y ocultar las deficiencias.

* Los comunicados de prensa de la ONU no reflejan los resultados científicos de los reportes. Existe un consenso en asuntos importantes, pero no es en lo absoluto el consenso fuerte que la prensa publicita. Muchos expertos en climatología (incluyendo autores de los reportes) se avergüenzan de lo que publica la prensa sobre las conclusiones de la ciencia. Para mí esto fue realmente inesperado.

* En resumen, la ciencia es insuficiente para hacer proyecciones útiles sobre cómo cambiará el clima en las próximas décadas, y mucho menos el efecto que nuestras acciones tendrán sobre él.

(Continuará)

jueves, 15 de septiembre de 2022

El cuento de "cero" neto emisiones no es más que la "exportación" de emisiones a otra parte

 


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1.

Leo el documento "La carrera en pos de cero emisiones..." de la ONU:

El cero neto es el objetivo para 2050 . Pero los países también deben demostrar cómo llegarán allí. Los esfuerzos para alcanzar esa meta deben complementarse con medidas de adaptación y resiliencia, y la movilización de financiamiento en el sector de desarrollo sostenible para los países en desarrollo.

¿Eufemismo o falacia? 

No hace falta ser iluminado para saber que no hay tal "cero" neto. Recordemos la ley de conservación de la energía que estudiamos en la secundaria básica: 

La energía no puede crearse ni destruirse, sólo convertirse de una forma de energía a otra.

¿Qué dice la ley en este caso? Que producir energía almacenada requiere de energía. 

¿Qué cuesta producir un EV? Y olvidemos por un momento la cantidad de metal en el motor, chasis, gomas, asientos, (mucho de ello petróleo sintético). 

El asunto está en LA BATERÍA de 1000 libras de un Tesla que conlleva 500,000 libras de materia prima. 

El costo de la batería es del 30-57% del precio total del EV. 

Volvamos al plan globalista del "cero" neto (de boca de la vocera de la ONU, la señora Algayerova):

Algayerova describió el estudio como "un llamado para que los gobiernos y el sector mismo tomen las decisiones correctas e inviertan masivamente en transporte público y tecnologías verdes para aprovechar estas oportunidades".

El sueño de la ONU requiere una producción del sector minero que se da en las partes de la batería  (a continuación subrayo los minerales en naranja; en verde, los derivados del petróleo)

 Ánodo: litio almacenado en estructuras de carbono, más recientemente en grafito.

Cátodo: óxido de litio y níquel, óxido de litio y cobalto y/u óxido de litio y manganeso

Colectores de corriente: cobre, aluminio.

Electrolito (líquido): sales de litio y disolventes orgánicos, generalmente carbonatos de alquilo.

Separador: polímeros sintéticos, específicamente membranas a base de poliolefina.

Cada batería contiene: 190 libras de grafito, 130 libras de níquel, 90 libras de cobre, 60 libras de cobalto, 30 libras de litio. 

¿De dónde salen estos metales? 

La extracción de cobalto en la República Democrática del Congo, por ejemplo, a menudo implica condiciones inhumanas, así como trabajo esclavo e infantil. Si bien las fuentes de extracción de otros minerales pueden tener menos impactos sociales, aún requieren la destrucción ambiental, agotan los recursos hídricos y contribuyen a la contaminación del aire, el agua y el suelo.

¡Un solo EV contiene más cobalto que 1000 baterías de teléfonos digitales! 

Abajo un diagrama ilustrativo del impacto ambiental del EV y sus derivados:


¿No quedamos que era "cero" neto?

Y la producción de dichos minerales aumentará de 400-4,000%. 

No existen minas suficientes en el mundo para producir la materia prima requerida en las baterías de los EVs que suplantaría la de los vehículos existentes del mundo de hoy. 

"Cero" neto es el eufemismo de exportar las emisiones del EV a otra parte. 😅

2. 

Para cargar la batería se necesita energía eléctrica suministrada por combustibles fósiles, (y por ello China e India están construyendo más de la mitad de las fábricas de hulla del mundo entero). 

China construirá 43 plantas de producción de hulla (el país consume seis veces la hulla de EUA, y 70% de su energía proviene de esta fuente). 

El desconecte energético de las elites occidentales es monumental. El caso egregio es Alemania es el país de Europa con la energía más cara, a pesar de 150,000 millones de euros invertidos en "renovables". 

La política "verde" occidental implica una asfixia energética (mientras, la China comunista continúa aumentando su influencia geopolítica global). 

El que no quiere ver, o es ciego, o se hace.  

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miércoles, 3 de agosto de 2022

Decálogo para escritores principiantes

(via Eslinda Cifuentes)

Juan Carlos Onetti

1. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo. 

2. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo. 

3. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda. 

4. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético. 

5. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar. 

6. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo. 

7. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios. 

8. No olviden la frase, justamente famosa: Dos más dos son cuatro; pero ¿y si fueran cinco? 

9. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. 

10. Roben si es necesario. Mientan siempre. 

jueves, 14 de julio de 2022

Ser chicharrón es hacer revolución


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Levantarse por la mañana es ya, para nosotros, definir la revolución.*

Hay lugares comunes del poeta que ilustran el desvarío barroco del verbo vitierista. ¿Qué significa ese levantarse? 

Toneladas métricas de discursos salados sobre el pellejo. En efecto, “levantarse”, como dice Vitier, es mañanero-crujiente. 

“Nosotros”, o más bien ellos, refiérese al grupo de illuminati genuflexos marchando a-paso-de-conga detrás de la VOZ. Luego está el “definir”, en vista de la actividad crítico/práctica, diríase lo fundamental de la dialéctica marxista.  

“Definir” es vivir para experimentar el brusco pasmo de la realidad en las narices. La “p” de pellejo tostadito, bajo el sol, en la bóveda celeste platónico-castrista, fainestai saladito con cerveza fría, ¡en los 70! (década de la croqueta salva-Cuba).

Falta aún lo épico/heroico:

… con él bajó el discurso de la historia.**

Bajar, del Olimpo con LA VOZ, ungidos con la manteca de la resistencia.

¿Y quién es él)  

... el líder guerrillero 
barba negra larga
El poeta devoto
sebo puro 
blanco
Fofa piel 
no se siente manteca 
sino
lúdico músculo
lasca crujiente
meollo fiel




Lo seboso/poético vitierista es testimonio, realidad misma, eje de la mirada. 

¿Qué hay de poético en el chicharrón? Mejor dicho, lo cubano (en el) chicharrón. ¿Y cómo se da este exceso imprevisible en la poesía?

tocino sartén y manteca 

son esencia del soneto 

¿el secreto?

ser chicharrón 

¡es hacer revolución!


________________
*Tomado de Lugares comunes de Cintio Vitier, 1970. **Tomado de Lenguaje del Moncada, 1973. El poeta olvidó definir la categoría de “pellejo tostado”  en sus ensayos. Este modesto comentario intenta remediar dicha falta.

viernes, 13 de mayo de 2022

Solo Dios basta

 

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Corre el año 1643 de nuestra era.

El infante Luis XIV es coronado rey de Francia.

Un raro instrumento lleno de plata líquida llamado barómetro ha sido dado a conocer por Evangelista Torricelli.

Jacques Lamercier da los toques finales al Palais-Royal (que el abominado Cardenal Richeliu nunca habitará).

La universidad de Utrecht lidereada por Gisbertus Voetius prohibe el método cartesiano (Descartes se orina de la risa). 

El Teatro Grimani de Venecia ha estrenado a bombo y platillo La coronación de Popea de Monteverdi.


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En una vieja casa cerca del barrio bohemio del Pont Neuf de Paris se dan cita seis amigos

*Pierre Gassendi (viejo filósofo y astrónomo),

*Jacques Champion de Chambonnières (bailarín y famoso clavecinista),

*Jean Baptiste Poquelin (poeta y dramaturgo, luego conocido como Molière),

*Jean Hesnault (cínico libertino), 

*Claude Emmanuel Chapelle (poeta y libertino) 

*Cyrano de Bergerac (poeta, libertino y narizón).

Son huéspedes del conocido clavecinista italiano Alessandro Constantini.

Conversan animadamente alrededor de la mesa servida con queso pan y vino.  

Argumento y discusión se forjan a morapio, espiga y horno. 

Chapelle (con facha de presagio): ¿Han oído las nuevas? La universidad de Utrecht condena el método 

cartesiano.

Chambonnières: ¡Tamaño ataque al método! 

Chapelle: Un teólogo nombrado Gisbertus Voetius... 

Los jóvenes gritan al unísono: ¡CENSOR! 

Hesnault (después de un sorbo): Descartes es tan creyente como el pietista holandés. 

Gassendi (interrumpiendo): No, Voetius defiende la fe. Descartes, la razón.                                                 

El clavecinista: ¡Dios mío!

Chapelle: ¡Dejad a Dios tranquilo! 

(Molière se incorpora y extiende los brazos como quien discursa en la palestra)

Dios es el único enemigo,

            del vano, 

            del audaz, 

            del sibarita,

            la sola esperanza, 

            el solo amigo,

Hesnault y Chambonnières: ¡Muy bien!

Gassendi (masticando un mendrugo): Molière ¿eres acaso adoxastôs? (referíase a la categoría 

"increyente" mencionada por Sexto Empírico) 

Molière: Gassendi, albergo la posibilidad cordial de hesitar. 

Hesnault (interrumpiendo con parsimonia): ¡Elemental, Gassendi! 

La miel por ejemplo nos parece dulce 

...  ¿pero ese dulzor, está en la miel, o en nuestro paladar? 

Aquí va otra (apunta el clavecinista)

¿Podría Dios hacer aparecer como verdadero lo que es falso?       

Cyrano y Hesnault: ¡Ouh là là!   

Gassendi (aspirando hondas bocanadas de su pipa de arcilla): Tratándose del omnipotente, es lícito suponerlo. 

Chambonnières: ¿No es ese el argumento del franciscano Guillermo?

Cyrano (volteando las manos enfáticamente): Dios puede hacer lo que quiera y estará bien

Chambonnières: Ese es el punto de Guille. Tengo otra guillermada(Chambonnières ejecuta un croisé 

devant )

Fe es la fuerza de la verdad invisible.

Chapelle: ¿Invisible?

Molière (acercándose a Chapelle): La fe no necesita pruebas, alegan los fideístas, hijos del fideo.  

Hesnault: ¡Viva la sopa! ¡Al ajo con el teísmo! 

Chapelle (secundando a su compadre): ¿Renunciar La raison? Jamais! 

Chambonnières (canturreando en puntillas alrededor de la mesa): 

¿Fe 

o rancia 

ignorancia?

Gassendi (categórico): ¿Ignorancia? ... Negar lo innegable.

Chapelle: Hermético.

Cyrano: Sugiero un verso patético ... del Lope. 

El alma humana es sufrimiento,

                        tantas veces rendida a la fortuna,

                                        quizá la FE de tantas veces una,

                                                            resistirá la fuerza del tormento.

¡Muy bien Cyrano! (exclaman los libertinos)

Gassendi (cruzando las piernas): Aquí va uno de mi Santa de Ávila. 

    Quien a Dios tiene, nada le falta.

    Solo Dios basta.

    Sin la paciencia,

    Confianza y fe viva

    Mantenga el alma.                                           

                                        Un silencio noctívago impregna las paredes

Chapelle: Después de todo esto, ¿cabe duda aún? 

Hesnault (como quien no quiere las cosas): Siempre cabe, ¿no eres acaso libertino? 

Chapelle (con importancia): Soy inocente, para ser inexacto. 

Cyrano: ¿Qué buscamos con todo esto? 

Molière: Discutir, prevaricar, atizar... 

Cyrano: O simplemente joder.

Gassendi (lanzando una larga bocanada): ¿Y hallar la verdad? 

Cyrano (agarrando a Molière por los hombros): 

¡Nuestra perdición!

Un luchar intenso, 

una discusión sin fin,

Es un entrar y continuo salir.

Hesnault: Y volviendo al ser supremo... ¿Qué les parece esta propuesta?

                     Dios existe pues lo pienso (atribuída a San Anselmo)

Chapelle: Adivinanza: ¿ES, luego lo piensas... o lo piensas, luego ES?

Gassendi (bataneando la sotana de mendrugos): ¡Versa y viceversa! 

¡Ya la tengo! (exclama Moliére con cara de Moliére) 

A veces pienso en la nada y pregúntome, 

                                                                ¿Existe la nada?

Chapelle (alisándose el bigote): Bien sûr! 

                                       ... como cuando admites no tengo NADA que darte

                                                            (RISAS alcohólicas)

Molière (pateando en el piso y extendiendo los brazos): 

No tengo sol ni noche malvada

                        No,

                        no hay

                        NADA.

Cyrano (con coz retumbante):

La nada es la lacra que nos corroe,

la esperanza de que el sueño torne.

(¡BRAVO!, grita el corro de amigos)

Chambonnières: Creo que fue Montaigne quien escribió: Lo finito se aniquila en presencia de lo infinito y 

se convierte en pura nada.

Alguien: Si no hay nada, or lo ruego, ¡dejad la nada! (RISAS)

Chapelle (acechando a Gassendi): ¿No puedo decir Dios no es posible? 

Gassendi: Toda imposibilidad ES, 

                                        NECESIDAD (otra bocanada a la pipa y el gargajo a la escupidera) 

Chapelle (echándose vino y con un guiño a Cyrano) ¿Cómo dices? Negaré la necesidad de Dios 

para convertirlo en probabilidad ... ¿tengo autoridad?

Gassendi (con voz de barítono): Negar la necesidad del SER y el NO SER apunta al peor resultado. 

Estupor en el salón

¡CONTRADICCIÓN! (vocean Gassendi y Cyrano)

Molière (melodramático y sombrero en mano): Se me ocurre una rimilla: 

¡Gassendi... 

                    filósofo del nouveau!

                                               mago de capa negra, 

                                                                                saca del bonete un conejo,

                                                                                                                            a silbo ido alegra,

                                                                            de hipo divo un huevo,

                                            última instancia,

de ídolo rancia. 

(¡ESPLÉNDIDO! vociferan todos)

Chapelle: Se me ocurre un chanza sobre la duda: 

                                                                La duda que duda ya confía.

Cyrano: La duda que no duda, es ignara.

Hesnault: ¡Oh duda, dúdame!

                                Creíble no resulta ni lo visto,

                                ¿quién sabe los secretos de lo claro?

                                apenas doy probanza de que existo.

Gassendi (ipso facto): Hesnault, mientras más dudas, más crees. 

Y ahora debo marcharme, se hace tarde. 

(El corro de amigos protesta que un rato más, que hay más asuntos por discutir, chismes que disfrutar)

Cyrano: Amigos, s'il vous plaît...  

                                   La noche y Gassendi se despiden, 

                                   En la fuma y con el vino discutimos,

                                   Amigos de alegrías y tristezas,

                                   Los sabios muertos nos hablan al oído,

                                   Los vivos indolentes nos desprecian.

(baja el tono de las voces, apretones fuertes, cada cual a su sombrero, se murmuran adioses)

sábado, 30 de abril de 2022

El brazo fuerte


Ingredientes

⅓ cerebro,
⅓ orfandad hogareña,
⅝ neuronas ungidas en Fundador,
⅜ memoria del sabor de un pitillo Moore,
Manolo Caracol y cante jondo de fondo,
pizca de antojo de jamón serrano
,
pan crujiente 
y queso manchego,

Modo de preparación

Busca en los recesos grises de tu conciencia un taburete con una larga mesa de cedro lustrosa. Sobre la mesa, el plato blanco contiene un mensaje escrito en tinta roja. La mesa comienza a girar y la fuerza centrífuga lo traga todo. Asciendes por el largo túnel colmado de ecos familiares, gigantes de película, música de banda municipal y bullicio de fin de año. 

Caminas cogido de la mano de tu madre, dentro de una tienda llena de sacos y barriles;  jamones y chorizos cuelgan del techo. Los estantes repletos de quesos de distintos tamaños exudan olor a cuajada. Hay turrones envueltos en celofanes brillantes y barras de membrillo fragante. La bulla de los parroquianos en la compra y la probadera. Te recibe un viejo fornido y sonriente, el ancho mostacho silbando una tonadilla. Mirándote, pronuncia: A Dios alabanza y al niño llenar la panza. Reparas entonces en un plato en la pared, con una inscripción escrita en rojo. Mami, quiero eso. Tu madre y el viejo se miran con suspicacia. Este último alcanza el plato y te lo muestra. No sabes leer aún, pero interpretas sin dificultad alguna que ese mensaje es solo para ti.
 

viernes, 18 de marzo de 2022

Todo concepto debe arrastrar el error consigo

alFredoTriFf

Es otoño del año 150 a. n.e. En Roma cunde el pánico de la peste. Una primera ola pasó inadvertida. Con la segunda se iniciaron mandatos ordenados por la Comitia Curiata. No resultaron. Se convocó entonces la Comitia Centuriata, legislando prohibiciones cada vez más gravosas. La aristocracia abandonaba la ciudad por sus residencias en el campo. El espectáculo de una Roma de fantasmas deambulando las polvorosas avenidas y animales salvajes morando en la columnata del senado.  

En la casa de huéspedes de Carino (senador de la república) Clitómaco y su preceptor Carnéades conversan animadamente. Mañana este último pronunciará un discurso famoso sobre la justicia romana en presencia del historiador Catón el Viejo. 

(Clitómaco en juego dialéctico lanza la pregunta)

¿Cómo puede creerse algo en tiempo de confusión como este?

¿A qué te refieres querido Clitómaco?

La última ola de la peste 

                                                        ... en la calle se discuten hipótesis muy distintas 

del mismo fenómeno

Astrólogos cartagineses lo atribuyen a una conjunción planetaria

Cinco vates traídos de Antioquía declaran un castigo del mismo Júpiter

Fírmico Publio de la escuela de Hipócrates ha elaborado una novedosa teoría sobre la miasma  

Los edictos estipularios se contradicen

Las prohibiciones aumentan (algunas llevan la pena máxima)

                                                 La gente ya no sabe qué creer  

¿Crees que se trata de un asunto de gobierno? (inquiere Carnéades)

Estimo que sí 

en cuanto al alcance apropiado de las medidas para remediar el estrago de la enfermedad

                                                                             (responde el joven y futuro fundador de la escuela jónica) 

¿Y de conocimiento?

Igual                                              

                                                                                        (en tanto que desea saberse qué causa la epidemia)

¿E ínfulas de poder?  

                                                                                        No hay gobierno sin la avaricia y ambición humana

Ahí los mandatos excesivos de la Comitia Centuriata 

                                                                                        pero las medidas extremas no resuelven el asunto  

No te agobies Clitómaco                (pronuncia el ayo mientras deambula por las paredes)

¿Qué enuncian los juicios de los políticos? 

De cierto no hablan de sí mismos 

si bien nos dan la impresión que proclaman "inequívocamente" algo de la cosa 

                                                                                                                  ...  ¿pero qué es la cosa? 


                                                                    ¿Qué es?

                                                                                   (reitera Clitómaco) 

La cosa no se sabe 

                                                                                    (Clitómaco asiente y toma asiento) 

Hay siempre confusión 

cuando el conocimiento trata de hacer de sí mismo un objeto 

                                                    Me confunden tus palabras (avanza Clitómaco)

Busco aclararte el asunto 

El conocimiento solo se da en forma de reflexión que retrocede desde el objeto 

                                                                                                    y deviene conocimiento de segundo orden

                                                                        que es ese conocimiento que corre contra la dirección natural 

                                                                                ¿Y cómo? (la pregunta pende y vacila) 

Es un ente encorvado  

Un mero "reflejo" 

                                                                                 (apela Carnéades entretanto mordisquea una fruta seca) 

Arcesilao lo llamaba intentio obliqua

No tanto un mirar el objeto

                                        sino

mirarse uno mismo

                                                        ¿No apelamos acaso a ese segundo orden? (interpela el joven)

El objeto no está en tu cabeza Clitómaco

n

                                                                    ¡sino allá afuera! 

Albergamos la esperanza que el conocimiento esté siempre en buena compañía 

                                                                              ¿Y no lo está? 

¿No es por ello que discernimos cuándo dudar? (esgrime Clitómaco como sermoneando)

El objeto mismo queda separado del conocimiento por una infranqueable barrera 

                                                        (Carnéades hace una larga pausa que interroga las nubes)

                   Los mandatos ante la peste ignoran algo cardinal 

                                                La peste es el objeto            

                                                            ... lo conocido 

                                                            ... un mero "acercarse" sin llegar jamás 

                                                                         ¿Entonces se conoce o no? (ahonda Clitómaco perplejo)

Sí 

algo se conoce sin duda 

Yel resto desconocido 

¿Qué es?

¿Qué será? 

Interrumpe Clitómaco 

                                            Dices que la peste y el concepto que se tiene de ella no es lo mismo

La peste y el mal olor 

(ataja Carnéades y otea al discípulo buscando risueñas avenencias)

Clitómaco sonríe 

Carnéades apunta asuso con el dedo índice  

El mundo es uno solo 

                                    las visiones empero son muchas 

Toma el concepto mismo 

la peste en este caso 

                                  El error ¿dónde está? 

                                                                                ¿Cómo el error? 

                                                                                Intercepta Calímaco

Todo concepto debe arrastrar el error consigo 

                                                                                                                        (aclara Carnéades y prosigue)

¿Cuál sabe más 

el conocer o 

el equivocarse?

                                                                                                                                    (Clitómaco demuda 

                                                                                                    Carnéades se arrima y lo toma del brazo) 

Te ofrezco un camino en tres pasos 

Lo primero contradice lo segundo

Lo segundo anuncia un tercero  más fecundo 

aunque no por ello más certero

(a este punto aparecen los esclavos para anunciar que la mesa está servida)