miércoles, 3 de octubre de 2007

Un recorrido por mi paraíso caribeño


Adalberto Delgado

¡Que gratos recuerdos tengo del ancien régime! Para empezar, no me obligaban a ser pionerito, ni joven comunista o militante del partido. Esos discursos de ocho horas… ¡ni hablar! Claro yo vivo aún en el pasado capitalista. Salimos en el carro a pasear. Cogemos Zanja: veo puestos de fruta de chinos, helados naturales y las friteras (donde además de pan con bisté vendían majuíta frita). Doblamos por Aguila. Hay alegría en el ambiente, restaurantes por todas partes con sus letreros encendidos con luces de neón. Oigo el bullicio de la gente comprando por San Rafael y Galiano frente al Encanto, al cruzar el Ten Cents. Ahora bajamos y subimos por el Malecón a coger Prado. Oigo la música que viene y va mientras paso por los comercios, las voces de los vendedores ambulantes. Nos bajamos. Tengo un trajecito cuqui que me hicieron en La Borla y mis zapatos son mandados a hacer en La Manzana de Gómez. Veo galerías de arte, tiendas de curiosidades y souvenirs habaneros. Ahora les cuento de mis rincones preferidos: El Cinecito de San Rafael, Alicia en el país de las maravillas, El Bosque Encantado, Río Cristal, Connie Island. Vuelven los recuerdos: Mi mamá nos lleva en su baby Dodge al Bidet de Paulina (la rotonda al lado de la ciudad Deportiva) donde vendían hamburgers y hot dogs al estilo americano, tipo drive-in… ¡Qué rico el aire en la cara! Esas salidas vienen convoyada con todo tipo de refrescos, helados y golosinas. ¡Vamos a reunirnos en Rancho Luna el próximo domingo y de ahí vamos a montar caballo! Quizá no les parezca mucho mi paraíso caribeño. Pero es mi verdad y lo demás es cuento.

martes, 2 de octubre de 2007

Vigiliomambisista

Vigilar. Estar despierto: al tanto del asunto. No dormir. Cederísticamente hablando, vi-gi-lan-te.



Mambí: Ser Miembro, Machete en alto, Monta-caballo, Macho-con-cara-al-sol.




El macho de la película


Jesús Rosado

¿Qué miras? Nada, no estoy mirando nada Sí, sí estabas mirando algo Que no. Que no miraba nada Yusimir, si no le quitabas la mirada a ese tipo de la camisa amarilla Para nada Ah, no seas mentirosa, sabes bien que lo estabas mirando Que no, Reinier, que noo… Me estás engañando, coño Yo no tengo por qué engañarte Entonces dime la verdad, ¡carajo! Te he dicho la verdad, Reinier ¿Me vas a decir que no estabas mirando al tipo? No estaba mirando a nadie Pero es que te vi con mis propios ojos ¡Pues te equivocaste! ¿Yo me equivoqué? ¿¿Me equivoqué?? ¡Sí, te equivocaste, Reinier! Mira, Yusimir, ¡no me jodas! ¡Oye, que no estaba mirando a nadie! ¡Todas son unas putas! ¡¡No me ofendas, cooooño!! ¡Se creen que pueden coger a uno de comemierda! ¡¿Ay, que tú estás hablando, Reinier?! ¡Que yo no soy ningún tarrú, chica! ¡¡Ni yo soy ninguna puta, chico, y tú eres tremendo socomemierda!! No me faltes el respeto, Yusimir ¡¡Tú eres el que me lo estás faltando a mí!! ¿Yo? ¡Sí, tú! Y es más… si miro ¡¿qué!? ¿Cómo? Que si miro ¿qué? Estos ojos son ¡de quién! ¡¡Yusimiiiir..!! ¡Yusimir ni pinga, chico! ¡Los ojos son míos, coño, y miro con ellos lo que yo quiera! Fíjate lo que te voy a… ¡Fíjate nada! ¡Me tienes cansá con tus celos y tu comemierdería! Yusimir escucha… No escucho nada, Reinier. ¿A ver tú quieres que yo me vaya con el tipo de la camisita amarilla? Yusimir, cálmate No me calmo nada. ¡¡Contéstame!! ¿Tú quieres que te deje plantao aquí mismo y me vaya…? Tá bueno ya, Yusimir Tá bueno ya ni tá bueno ya ¿Eso es lo que tú me quieres? ¿Pá qué te pones con esa comemierdá? Coño, Yusimir Vamos, vamos, que no es pá tanto Coño, Yusimir… No te pongas así, si no es pá tanto Coño, Yusimir… Vamos, vamos, baby, no te pongas así Coño, Yusi… Dale, dale, Reiny, si tú eres mi machazo…

lunes, 1 de octubre de 2007

Singing in the rain



Miami se engalana hoy con una lluvia preciosa. ¿No crees?

Participa


Hola amigo. Un blog es esencialmente un lugar para el intercambio. A tumiami lo componen un grupo de románticos que desean un espacio virtual de complicidades al nivel de la cultura. Nos lees pero no participas. Crees que no tienes mucho tiempo, ¿pero ya... leíste y te vas? Este espacio no es una diversión ambiciosa; descarga personal nocturna, ni una salida a los problemas sicológicos del moderador. Al contrario, da mucho trabajo: lleva la diaria producción de convencer a los queridos amigos que manden algo (por cierto, hazlo ya, que siempre estamos cortos) y la disciplina de arañar ese próximo post para que encuentres algo en la mañana. Danos esfuerzo por esfuerzo. Si no tienes tiempo, escribe un pequeño saludo. Si no nos conoces, tu primer comentario lo cambiará todo (ya eres bienvenido sin comentario). Eso nos conforta. Matricúlate con gmail y opina que te esperan un montón de buenos amigos.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Nat King Cole



Nat King Cole es conocido como uno de los grandes cantantes americanos de la década del 50. Lo que pocos saben es que NKC es además uno de los pianistas seminales de la era post-swing de principio de los 40. Cole venía elaborando su estilo desde fines de los 30 con su original combo King Cole Swingsters (Oscar Moore en la guitarra y el bajista Wesley Prince; que no usara batería es ya una rareza). Su estilo mezcla el vaudeville de Earl Hines, el cool de Teddy Wilson y el virtuosismo de Art Tatum para crear un pianismo exuberantemente rítmico, con inventiva melódica de fraseo sorprendente (Oscar Peterson ha admitido la influencia de Cole). Para ponerle la tapa al pomo, Cole tiene la voz auténtica del crooner de jazz de la época (que Sinatra hiciera famosa). El video clip presenta Route 66 (de Bobby Troup) que Cole inmortalizara. La canción está incluída en lo que considero el mejor álbum de NKC, After Midnight (1957), con su trío y el increíble aporte de Stuff Smith en el violín, Juan Tisol en el trombón y Willie Smith en el saxofón. Observen el abandono de la voz de Cole, su dominio sobre la melodía y el optimismo de la inflexión (el solo de Moore en la guitarra es casi rocanrolero). La canción fluye deliciosa, apoyada por acordes sincopados, sutiles e imprescindibles. Cole estuvo en La Habana en 1958 para grabar su famoso Cole Español. Nunca olvidaré las fotos en que aparece la estrella, ataviado impecablemente para la fiesta que se le hizo después de su presentación en Tropicana (inmortalizada por José Zambrano, fotógrafo de la sociedad habanera de la época y luego violinista de la orquesta de la ópera de La Habana por los años 70).

sábado, 29 de septiembre de 2007

Birmania: Budismo y desobediencia civil

Mi placer de saber


Alfredo Triff
(a los estimados amigos de la blogosfera)

“Ser cultos para ser libres”. ¿Se te olvidó toda la seudo-ciencia que aprendiste en la escuela? Mira que aprendimos mierda. Por tanto, comparto con ustedes el modelo clínico de mi historia del conocimiento: 1- Primer lavado de cerebro con bazofia oral, filtrada por el ámbito del calor familiar: Papá y mamá. 2- Efecto soporífico de la “tradición” (lo que hoy llamamos cultura). “Somos lo máximo” te ayudará a conocer otros países del mundo. 3- En la escuela, ya sabes leer y escribir (actividad netamente regurgitante). 4- Tus ideas en materia de política, sociedad y economía vienen directamente dictadas desde una sala de redacción bajo la bota del poder (no te dicen que el poder no conoce afiliaciones políticas). 5- “Juventud, divino tesoro”. Ahora el bagazo del adoctrinamiento se asienta cómodamente en capas de negación de la negación y dosis alternas de duplicidad con la autoridad. 6- ¡Escribiste tu tesis de grado! ¡Eres especialista! Sabes, emites y repites criterios; generalizas a diestra y siniestra. ¡Qué rico vomitar intuiciones y defenderlas! 7- Tienes un séquito de “afines”, discípulos que jamás osarán llevarte la contraria (olvidas que hasta hace poco, eras uno de ellos). En las discusiones, evitando tensiones innecesarias, pones la mente en piloto automático. Un día al regresar a casa recuerdas la vaga intuición; murmullo interno e inconforme, aplastado, aprehensión siempre pospuesta que ahora reclama un espacio. Se trata de la pregunta que no has tenido tiempo de discurrir, esa que sacude tu intelecto, la que te aterra... ¿Qué sabes?

viernes, 28 de septiembre de 2007

Mortificaciones de la duda


Ramón Williams
(Ilustración de R.W.)

Nilo resiste las mortificaciones de la duda. Todavía el rostro puede no ser suyo. ¿A qué viene, por qué no puede ser más que muda y simple sombra en el asfalto ardiente? Inútil: leer, averiguar en el rostro de los otros es un don desvanecido en el curso de estos años, en igual baúl que su entusiasmo por rodar sin fin. Quisiera ver el reverso de la sombra, allí en la parte que toca al ser de las tres dimensiones el cuenco de la nuca. Un poco más arriba, donde uno guarda y recrea lo que no se debe saber de sí, lo que ha de andar oculto porque de trasmano implica a otros que a su vez ejercen su poder sobre uno. Poder para otra vuelta a la rueda, un poco menos de oxígeno y pudiera intuir la utilidad de mirar a expensas del terror planimétrico y del desgano que provoca la evidencia: toda sombra niega su reverso. Cuando no mirar, al menos decir, escribir una suerte de libro reverso de las sombras. Morder, chupar la sangre del lenguaje para leerse el rostro en los espejos. O, sabio vampiro, sorber el azogue y convertirse en aquel que nunca puede verse aún cuando todos se miran en él. Ser el insomne bebedor de “lo otro” más allá del cristal donde no nos miramos a causa del Desastre llamándonos desde la finalidad: el cadáver de uno mismo que aflora a la superficie tirado por el cordel de esa mirada.

Rojo parpadeante; de seguido, verde.
Posibilidad inminente de abandonar el ser,
rodar y perder la cabeza a causa del Lada
con chapa verde que viene de un costado (a pesar
de la luz) bajando por la calle Setenta
como entidad alada
en diabólico desplazamiento rasante.
Revoloteo de transeúntes despavoridos,
improperios en las bocinas de los autos.

Reunir las notas, volver sobre las fuentes, releerse, desechar arrebatos estériles y devolverse al extravío entre lo verdadero y lo verosímil. El arte como proceso hace estallar la noción del objeto de arte como producto, de cosa con principio y final predeterminados por el artista. Una obra no es sólo aquello que se propone sino todo lo que le pasa en su ciclo.

jueves, 27 de septiembre de 2007

El otro Miami




Daína Chaviano
(Del capítulo “Habana de mi amor”, La isla de los amores infinitos)

La belleza es el comienzo del terror que somos capaces de soportar, recordó. Sí, la verdadera belleza aterra y nos deja en una actitud de absoluto desamparo. Hipnotiza a través de los sentidos. A veces un aroma mínimo —como la fragancia que brota del sexo de una flor— puede obligarnos a cerrar los ojos y dejarnos sin respiración. En ese instante, la voluntad queda atrapada en un estímulo tan intenso que no logra escapar de él sino hasta después de varios segundos. Y si la belleza llega a través de la música o de una imagen... ¡Ah! Entonces la vida queda en suspenso, detenida ante esos sonidos sobrenaturales o ante la potencia infinita de una visión. Sentimos el inicio de ese terror. Sólo que a veces pasa tan fugazmente que no nos percatamos. La mente borra de inmediato el suceso traumático y sólo nos deja una sensación de ineludible poder frente a lo que pudo arrastrarnos y hacernos traicionar el raciocinio. La belleza es un golpe que paraliza. Es la certeza de hallarse ante un hecho que, pese a su aparente temporalidad, va a trascendernos... como aquel paisaje que Cecilia contemplaba ahora. Allí estaba su ciudad, vista desde el helicóptero que navegaba sobre la curva voluptuosa del malecón […] Por su mente seguían desfilando las estatuas ecuestres de los parques, las fuentes secas y las azoteas destrozadas de los edificios. ¿Por qué las ruinas eran siempre hermosas? ¿Y por qué las ruinas de una ciudad, otrora bella, lo eran aún más? Su corazón se debatía entre dos sentimientos: el amor y el horror. No supo qué debía sentir hacia su ciudad. Sospechó que había sido bueno alejarse para vislumbrar con mayor claridad un paisaje que nunca logró percibir debido a su cercanía. Un país es como una pintura. De lejos, se distingue mejor. Y la distancia le había permitido conocer muchas cosas. De pronto reconoció cuánto le debía a Miami. Allí había aprendido historias y decires, costumbres y sabores, formas de hablar y trabajar: tesoros de una tradición perdida en su isla. Miami podía ser una ciudad incomprensible hasta para quienes la habitaban, porque mostraba la imagen racional y potente del mundo anglosajón mientras su espíritu bullía con la huracanada pasión latina; pero en aquel sitio febril y contradictorio, los cubanos guardaban su cultura como si se tratara de las joyas de la corona británica. Desde allí, la isla era tan palpable como los gritos de la gente que clamaba desde la pantalla Cuba para Cristo, Cuba para Cristo... En la isla flotaba un espectro, o quizás una mística, que ella no había notado antes —algo que sólo había descubierto en Miami.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Encuentro en Flagler y la 37







Alfredo Triff

Juan-Alberto y Yulisceimy tienen ese parecido físico-familiar único que indicaría... súmele una diferencia substancial de formación cultural y política. Ambos ven el mundo desde contadas diferencias numéricas: noventa millas, 20 años. La Habana contra el South West. Sólo quedan vagas reminiscencias: Rasgos en blanco y negro, sonrisas fotográficas, un remoto cumpleaños en el parque Almendares. Yulisceimy recién brincó el charco con su novio Raidel. Encontró al viejo cuando publicitó su nombre en el programa radial de Marta Casañas. Siempre hubo un reproche cardinal. Él la dejó. Y ella rechazó la imagen gris e intensa del jovenzuelo, con una niña de brazos en Jaimanitas (foto que se salvó de la pira de la vieja). ¿Y el senti-miento? Mintieron. Se citaron por teléfono. -“Soy tu hija” -“¿Yulis?”. Hoy miércoles (por la tarde) se encuentran en el McDonalds de la Flagler y la 37 Avenida. Mientras el padre bebe café, disimula el choque de cómo lo imaginario se hace carne. Mira a la hija tomarse un batido de vainilla. Rara y lejana sorpresa. Conversan pero las palabras no convergen (los demostrativos flotan entre puntos suspensivos y fechas sin rumbo). No hay tema fuera de ellos, pero el tema en sí no los toca. A él le duele no poder transmitirle su vacío. Ella quisiera borrar el aprendizaje (“tu padre siempre fue un mierda”). Se resisten: “¿Por qué no le toco la mano y lo beso?” “¿Por qué no le digo que se venga a casa a conocer a su hermanito?” Desencuentro. Deslinde. Apellidos bifurcados en la existencia. La plática se torna didáctica. Él lo sabe y se odia por ello. La muchacha responde en automático, con ese español quim-birúm habanero: -“Ahí tienes mi dirección. ¿Cuándo vienes?” “Pronto, cuando Raidel me lleve”. -“¿El domingo que viene?” Ella asiente (con ojos llorosos) y se levantan. Se besan. Yulisceimy vuelve la cara a la calle, a punto de quebrarse. Juan-Alberto le da la espalda y camina abatido. Al menos es un comienzo.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Más allá del debate




Jesús Rosado



Hace más de dos décadas descubrí en un interesante artículo publicado en la Revista de Ciencias Médicas en La Habana, que ciertamente no había sido Castro el creador del denominado plan del médico de la familia en Cuba. En realidad, el tirano no hizo más que apropiarse de una idea introducida por el Dr. Gustavo Aldereguía, reconocido higienista social, quien había concebido el proyecto a partir de numerosas observaciones sobre la calidad de la medicina preventiva en cierto país vecino, durante su permanencia en el mismo, en la década de los cuarenta y los cincuenta. ¿Qué cuál había sido esa nación foránea portadora del paradigmático sistema de medicina social? Pues, adivinen… nada menos que los E.E. U.U., que mostraba entonces un envidiable índice de atención médica per cápita, un claustro académico que ostentaba el state-of-the-art en teoría, práctica y tecnología y un creciente plan de protección sanitaria del empleado mediante la subvención empresarial. Una sociedad plena en riquezas capaz de socializar parte del reciclamiento de capital para asegurar la salud del individuo y de la familia. Sesenta años después, el panorama es muy distinto. La carrera lucrativa de las transnacionales famacéuticas, el carácter mercantil de las agencias aseguradoras y el gradual retiro de beneficios a los empleados por parte del sector privado han aherrojado la salvaguarda médica del ciudadano. Súmele que el gobierno ha ido recortando los fondos destinados a subsidiar programas priorizados de salud destinados a niños, mujeres, ancianos y desvalidos, provocando que el acceso a los servicios médicos entre los sectores de bajos recursos y las minorías étnicas se haga cada vez más crítico. Una sociedad llegada a ese punto, pienso yo, está doblemente enferma: aquejada por las consecuencias de la insanidad e infectada por la indolencia desalmada. Recientemente, la senadora Hillary Clinton incorporó a su agenda de campaña la propuesta de un seguro médico universal, propósito loable y esperanzador que debiera significarse más allá de contiendas electoralistas si consideramos que la salud comunitaria sí es tema de seguridad nacional por encimas de partidos. En definitiva, cáncer, infarto o SIDA carecen de militancias.

domingo, 23 de septiembre de 2007

El mimo Marcel Marceau muere a los 84



(Via Pedro Portal y Jesús Rosado)

La egotectura de Evan Holloway

Tumiamiblog

¿Qué es la escultura actual? Evitemos axiomas apresurados; vayamos a los ejemplos. Uno de ellos es el arte de Evan Holloway (California, 1967). El escultor pertenece a esa generación post-postmoderna que por razones de resistencia o de avanzada, descifra su propia industria e historia (acaso "es-cultura" sin el pie de amigo modernista). Holloway sobrelleva las denominaciones con hermetismo juguetón que apela a soluciones plásticas y materiales inesperadas (en música algo parecido a el ambient de DJ Thorrr superponiendo lengua quechua, pedales de cornos tibetanos y techno). Es la nueva actitud, más aleatoria que conceptual, menos científica que automática y más fluida que concreta. Por supuesto, hay inflexiones sutiles del trabajo de Anthony Caro, pero la materialidad de la forma greenbergiana cede al joiussance rizomático deleuziano... Holloway, cachorro de su época, debe bregar con la glamour de la depauperación teórica de la escultura moderna. De ahí su coqueteo con la sinapsis aleatoria (¿neuroanatomía de lo cuántico?) y el post-constructivismo espacial (sin adherencia a dogmas estético-económicos). Aunque el arte de Holloway no llega a lo ecomatérico, se percibe una especie de egotectura ecológica: Mucha física con botánica y -a un nivel más abstracto- música con farmacología. Por eso Holloway termina reciclándolo casi todo, como en la sociedad distópica de J.G. Ballard en Cronópolis ("aquí hay de todo pero no se crea nada nuevo").

Television (2000's)



Untitled (abajo, 2004) y Gray Scale (2000)


Second Law (arriba) y Map (2003)

Closet (2005)

sábado, 22 de septiembre de 2007

Chomsky vs. Foucault: Debate fundamental





Tumiamiblog

El 8 de octubre de 1971 (en pleno auge de la guerra de Vietnam), dos pensadores de la escena contemporánea discutieron la realidad del momento. El debate entre Noam Chomsky y Michel Foucault fue organizado por la cadena de televisión holandesa NOS y moderado por el filósofo Fons Elders. Se trata de uno de los eventos televisivos de mayor repercusión de las últimas décadas. Ambos intelectuales están en el apogeo de su fama: Chomsky es profesor de lingüística de MIT, autor de los revolucionarios Syntactic Structures, Cartesian Linguistics y creador de la Gramática Generativa (teoría que postula que en el cerebro humano existen “estructuras” natas y fijas estipulando una gramática universal independientemente de cada lenguaje). Paralelamente Foucault es profesor de Historia del Sistema del Pensamiento en el prestigioso Collège de France, con libros fundamentales para la corriente estructuralista como Surveiller et punir, Las palabras y las cosas y La Archeologie du Savoir. El debate revela más disenso y fricciones que acuerdos. Ambos pensadores se apoyan en la estructura, tienen pensamiento de izquierda, son escépticos del Capitalismo y, sin embargo, no se comprenden. ¿Inconmensurabilidades académicas? Foucault (discípulo de Nietzche), encuentra que Chomsky no es capaz de comprender el contexto socio-político que hace posible el paradigma presente (más allá de la voluntad humana). Chomsky, racionalista post-Cartesiano con los pies en la ciencia (que Foucault sospecha como otro “aparato del saber”), es más optimista, más dispuesto a un discurso emancipativo de corte humanista, algo que Foucault desprecia (por la influencia aún poderosa del existencialismo sartreano en la vida pública francesa). Mientras Chomsky no tiene el bagaje necesario de historia de la política para discutir con su contrincante, Foucault no comprende obvios aspectos invariantes de la especie humana. La segunda parte del debate se titula “Justicia y Poder”. Foucault comienza planteando su desconfianza con la democracia vigente: “Vivimos bajo un régimen de dictaduras de clase, un poder que se impone a través de la violencia con instrumentos institucionales y constitucionales; y a ese nivel, hablar de democracia carece de sentido por completo”. Ante una pregunta de alguien en la audiencia en relación con la descentralización del poder, Chomsky responde: “Creo que se puede confiar más en la posibilidad de progreso sobre la base de esos instintos humanos que sobre la base de las instituciones de un poder centralizado, que casi de manera inevitable actuará en beneficio de sus grupos más poderosos.” La cuestión entonces parece girar alrededor de los límites de la autonomía socio-política del ser contemporáneo . ¿Quién ganó el debate? Eso ya es materia para otro post.

viernes, 21 de septiembre de 2007

La bola rueda y rueda


Alfredo Triff

Pobre Gogó. El mundo se viró al revés cuando sufrió un ataque coronario a raíz de la enfermedad intestinal del susodicho, después de trabajar un día entero en la panadería. Dicen que al día siguiente se levantó de madrugada, desnudo y se montó en su Toyota. Se le apareció a Yaraisleidi (una flaquita muy linda). Le tumbó la puerta y cuando el padrastro le abrió (un animal de casi 300 libras apodado "El Gorila") por poco lo mata. Yaraisleidi, pobrecita, dándose una ducha para irse al Miami-Dade College, no lo podía creer. Fue muy fuerte cuando vio a la policía encima de Gogó, mientras él la miraba con ojos vidriosos, echando nata por la boca. En el Jackson los médicos le diagnosticaron "esclerosis temporo-mesial". Fue entonces que los amigos llamaron a Papito, con tremendo abolengo entre los paleros del Norgüé. Su diagnóstico después de tirar los caracoles: Gogó estaba poseso por el espíritu de Rogelio, un tipo del G2 que había muerto en Centro Habana en los 80, achicharrado en su cama (cuando su mujer descubrió que se acostaba con su hijastra). Esa noche, cuando Papito lo dejó solo unos minutos y volvió con Yasniel, ya Gogó no estaba en el eficie. Horas después Yaraisleidi se esfumó. Algunos concluyeron que todo había sido un plan de ambos para escaparse de las garras del gorila (Yaraisleidi le dejó una carta a una amiguita confesando que Gogó y ella se iban de vuelta a Cuba, que Miami era una mierda). Luego Papito se enteró que una “mula” amigo de Yasniel había visto a Gogó y Yaraisleidi caminando de manos muy orondos por el bulevar de San Rafael en la Habana (y que Gogó portaba guayabera blanca). Nadie sabe a ciencia cierta, pero en el Saugüé las bolas ruedan y ruedan...

jueves, 20 de septiembre de 2007

Miami desde afuera

Tumiamiblog

¿Cómo nos ven los diarios? Buscando noticias de Miami me encuentro lo siguiente: 1- Somos un país tercermundista de acuerdo al congresista Tom Tancredo. 2- Una semblanza de Miami escrita por un periodista de la BBC. 3- El concierto de la Estefan en Madrid. 3- Desde Uruguay, comentan “el otro caso Elián”. 5- Un estudiante arrestado y "ablandado" con una pistola eléctrica en Miami durante una conferencia de John Kerry en FSU (¿se publicó esto en los diarios locales?) 6- Miami: Destino de los “playeros” del mundo. 7- De Juventud Rebelde via El Comercio, Ecuador sobre el "caso Guevara" y las andanzas de un oscuro comerciante chileno. 8- Añade la tuya (aunque sea rumor).