lunes, 30 de abril de 2007

Levedad


Rosie Inguanzo

Transcurre el sueño: M., quien había sido muerta tiros y estrangulada por su ex marido aquí en Miami, surgía de entre el tumulto y me tomaba de la mano señalándome hasta cierto punto hacia donde debía ir. Se veía tan dichosa y serena en el vestido estampado con flores amarillas; su cara linda y despejada, su gesto cómplice. Traté de aferrarme a su mano conjeturando explicaciones, buscándole los ojos. La casa también estaba adornada de amarillo, un coro de niños alineados, vestidos de dorado refulgente y con gorros piramidales amarillos me saludaron en la entrada, jarrones y flores amarillas, manteles de amarillo satín, cortinas de encaje y lino amarillos, la luz blanca de afuera filtraba el dorado de los objetos aquí y allá amarilleándose. Me recibieron con distinción y me susurraron algo al oído, algo que he olvidado. Dos mujeres se acercaron a mí; mientras una murmuraba frente a mi rostro la otra me colocaba una semillita diminuta en el nódulo de la oreja. En menos de diez segundos empecé a elevarme del suelo, imantada por las alturas fui directamente a tocar las paredes altas, moviendo mis piernas como si dibujara el aire. Algo más: yo cambiaba un cuadro vivo que colgaba siniestro; imágenes del desastre de la guerra obedecían al registro de mi mente. Yo tenía poder sobre las figuras y probablemente sobre los seres. No sabía lo que esto significaba, pero mi actitud diáfana surtía un efecto sobre el sangriento cuadro que tornábase en cuajos de pintura, en juegos de color, en vuelos de óleo. Antes que pudiera reflexionar sobre mi circunstancia, ellas me regresaron con ternura y me deshicieron del vuelo. Pero algo de las alturas se quedó en mí, algo de expansiva levedad traje del sueño, de aérea perplejidad y mística poderosa.

domingo, 29 de abril de 2007

Festival de mentiras


Tumiamiblog

“Festival de mentiras” equivale a una serie de tergiversaciones justificadas por el bien general de la nación. Mentiras que emanan de la esfera más alta y se distribuyen por todos los canales del gobierno. 1-2002: Bush afirma en la ONU que Irak tiene armas de destrucción masiva. 2-2003: En su discurso sobre el estado de la nación Bush manifiesta que Hussein negocia la compra de uranio en Nigeria (fue Cheney quien pidió esa investigación; luego se reportó que el documento había sido falsificado). En ese mismo discurso el presidente declara que existen 500 toneladas de sarina, gas mostaza y NX (nada de eso fue hallado en Irak después de la invasión) 3- Bush embarca a su propio secretario de estado, Colin Powell, en la ONU al hacerlo portador de una serie de documentos manipulados (George Tenet, exdirector de la CIA acaba de afirmarlo en su libro), cuando aseverara que Hussein, no sólo poseía armas de destrucción masiva, sino que además estaba en contubernio con Al-Qaeda. 4- Durante 2002-2003, Bush tergiversa la información de Hussein Kamel, el yerno de Saddam (Kamel admitió que su suegro tenía armas de destrucción masiva; aunque luego afirmó que casi todas habían sido destruidas). La guerra de Irak fue justificada a priori (no ya por las ficciones del presidente), sino para liberar a Irak de un tirano asesino. Pensar lo contrario sólo ocurre en el caso de tontos útiles, seudo-artistas, hippies o profesores y periodistas liberales. Por favor, olvidemos los 3,300 soldados muertos en el campo de batalla, 24,000 heridos y 70,000 civiles iraquíes desaparecidos porque toda guerra implica sacrificios. Desestimemos el costo de 417 mil millones que recarga nuestro ya oneroso déficit (sólo en Miami equivale a 317 millones), ya que todo lo anterior es tan sólo un cálculo tendencioso.

sábado, 28 de abril de 2007

viernes, 27 de abril de 2007

Julito Collazo: mito o realidad


Alfredo Triff

El 4 de diciembre de 1955, Francisco Aguabella y Julito Collazo asistieron a su primer ritual de santería en Nueva York; una celebración a Changó (Santa Bárbara) por el santero Wily, conocido como "El Bolitero"(un boricua que se hizo popular en Cuba por la hermana de Pancho Mora). Aguabella y Collazo averiguaron sobre la rara ceremonia que tenía lugar en la calle 111 y la Nicolás Avenida, en Harlem, y que luego terminaría en El Palladium, el club nocturno más famoso del mundo latino del momento. Después de observar durante un tiempo la ceremonia en la casa de "El Bolitero," Collazo y Aguabella se unieron al canto melismático. Algo único; le cantaban a los Orishas. Como el hijo de la renombrada santera Evelia Collazo (oriunda de la calle San Miguel en La Habana), Julito Collazo había crecido en la religión y era conocedor de las complejidades de la tradición afro. A la edad de quince se metió a tocar batá. También se metió en la metafísica de otras religiones afrocubanas, aumentando su conocimiento de los rituales de cada secta. Bajo la guía de Pablo Roche (conguero y batasero mayor) y en compañía de Raúl Díaz, Nicolás Angarica, y Miguel Somodevilla, Julito Collazo se volvió “anya” (el dueño del tambor). Desde 1955 al 59 la comunidad “yoruba” incluía figuras importantes como Machito, Mario Bauza, Dizzy Gillespie y congueros como Patato Valdéz, Cándido y Mongo Santamaría (muy conocidos). El círculo de percusionistas incluía a Willie Bobo, Ray Barretto y Vincentico Valdez (un cubano bolerista que acababa de pegar Los Aretes con La Sonora). El centro de los orisheros estaba la Avenida Lenox, entre la 113 y la 114 (en el sótano de un saloncito de belleza). Y termino la historia: Julito Collazo fue amante de la cantante de la orquesta de Xavier Cougat (que era la novia del primer trompeta de la orquesta). Por esos días, el célebre Machito le ofreció trabajo a Collazo en su orquesta, pero éste lo rechazó. Un buen día y sin explicación alguna, Collazo desapareció para siempre del Lower East Side. ¿Adónde fue a parar? Nadie sabe.



jueves, 26 de abril de 2007

Lo que Monguito me dijo


La Chuna

Monguito y Mamá eran concuños y los dos nacieron en mayo de 1891. Tío Monguito estaba casado con mi tía Irene, hermana de mi Papá. En mayo de 1984 cuando los dos cumplieron 93 años, tuvimos una gran reunión familiar en mi casa en South Carolina. Monguito, quien había enviudado el año anterior, vino a visitarnos desde Cuba y Mamá vino desde Nueva York. En total nos visitaron 22 familiares y dos perros, durante unos cuantos días. Lo siguiente sucedió en Cuba, en el sur de la provincia de La Habana, y Monguito (Amado Pérez Morales), me lo dictó ese día de mayo de 1984 durante su visita: “En el 1896 vivíamos en una finca, La Benita, en un ingenio demolido. Y la revolución del 1895 pasó por mi casa en el 96. El que mandaba la fuerza se llamaba Anacleto Bermúdez; mi padre tenía una lata con dinamita escondida en una cepa de caña y se la dio a los revolucionarios para que se la llevaran. También les dio unos caballos. Había un pozo de donde se surtía de agua la finca y había un caballo bayo cojo, que halaba el agua con una noria que daba la vuelta, con dos cubos de baja uno y sube otro.” (Lo que me dictó Monguito no puedo editarlo, ni una sola palabra, ni un solo silencio de lo que dijo). Este párrafo se remonta en su memoria, cuando él tenia cinco años. La mayor parte de lo que me dijo fue sobre cuando conoció y cortejó a su esposa de 56 años. Estuvieron casados hasta el 1983 cuando ella falleció. Yo llegué a conocer al padre de Monguito que se llamaba Don Juan y había sido campesino toda su vida. Monguito no se quedó en el campo; desde muy joven se fue para La Habana con unos tíos y trabajó en el periódico El Mundo. Más tarde llegó a ser jefe de fogoneros de los Ferrocarriles Unidos de Cuba, entidad inglesa. No sé si él alguna vez fue fogonero, pues desde que lo conocí, cuando yo tenía dos o tres años, él era un alto jefe de los Ferrocarriles Unidos.

miércoles, 25 de abril de 2007

No somos los únicos


Tumiamiblog


El descubrimiento de “otra tierra” (un exoplaneta llamado 581 c), cerca de la constelación Libra (a sólo 20.5 años-luz de nuestro planeta), podría convertirse en un fenómeno cósmico trascendental. 581 c tiene 5 veces la masa de la Tierra, y orbita una estrella llamada Gliese 581 (especie de estrella roja enana que emite 50 veces menos luz que el Sol y con masa igual a la del planeta Neptuno). Más pequeño y menos caliente que la tierra (lo cual incrementa la posibilidad de vida), 581 c “tiene un radio 50% mayor que la Tierra, capacidad de contener agua líquida y, por lo tanto, de ser habitable” de acuerdo a la noticia. Dato curioso: Cada año tiene 13 días. Otra tierra implicaría una “otra” experiencia cósmica. Otra tierra podría contribuir a que nuestro nacionalismo y etnocentrismo (ideologías ambas de origen judeocristiano y monoteísta) perdieran fuerza en nuestro desquiciado planeta. El deísmo y el fideísmo (como explicaciones cosmológicas), sería sustituidos por un panteísmo al estilo budista y taoísta. Podríamos aprender a compartir experiencias extraterrestres (en el ambiente incestuosamente terrícola que vivimos). Nuestro concepto de “identidad” podría ampliarse. “Ser humano” perdería su connotación humanista. Eso no es nada... ¿qué opinas terrícola?

martes, 24 de abril de 2007

Matando el tiempo


Killing Time, curated by Elvis Fuentes, Yuneikys Villalonga, and Glexis Novoa, focuses on the work of over seventy contemporary Cuban artists that have approached the subject of time. “The Revolution has been a symbolic intervention on Cuban Time. In return, time has shaped discourses of and on the Cuban Revolution,” said curators. Time patterns: Rewriting History, Productive Journey vs. Free Time: From Diversion to Subversion, and Aging and Decaying: An Archaeology of Utopia, are some of many subjects explored in different media, including performances, installations, photographs, videos, drawings, paintings, sculpture, murals, prints and ephemera. This exhibition spans from late 1970s to the present, and provides a timely context for Cuban artists whose work has had little or no exposure in the United States. Many of these artists have metaphorically recorded some of the tensions in the cultural, social and political landscape of the past three decades, and have often been dismissed by the official discourse on the Island or stereotyped by narrow conceptions of identity. A special section of the exhibition features the origins of Performance and Conceptual art in Cuba, through original works and documentation materials never before shown in the United States. In addition to the exhibition, this show will include extensive public programming and a catalogue.

ARTISTS
Francis Acea, Pavel Acosta, Jairo Alfonso, All Stars Team, José Luis Alonso Mateo, Alexandre Arrechea, Arte Calle, Magdiel Aspillaga, Juan Pablo Ballester, James Bonachea, Ricardo Brey, Saidel Brito, Tania Bruguera, La Campana Group, María Magdalena Campos Pons, Iván Capote, Yoan Capote, Consuelo Castañeda, Nilo Castillo, Sandra Ceballos & Espacio Aglutinador, Raúl Cordero, Arturo Cuenca, Ángel Delgado, Felipe Dulzaides, El Soca & Fabian, Enema Collective, Henry Eric, Antonio Eligio Fernández “Tonel”, José A. Figueroa, Coco Fusco, Carlos Garaicoa, Fernando García, Pavel Giroud, Alejandro González, María Elena González, Juan-si González, Abdel Hernández, Hexágono Group, Tony Labat, Francisco Lastra, Glenda León, Alejandro López, Rafael López Ramos, Janler Méndez, Manuel Mendive, Beverly Mojena, Maritza Molina, Glexis Novoa, Antonio Núñez, Ernesto Oroza, Cristina Padura, Alain Pino, Humberto Planas, Segundo Planes, Provisional Group, Aldo Damián Menéndez, Ernesto Pujol, Rigoberto Quintana, Ritual Art-De Group, Rubert Quintana, Fernando Rodríguez & Francisco de la Cal, René Francisco Rodríguez, Carlos Rodríguez Cárdenas, Joel Rojas, Yali Romagoza, Lázaro Saavedra, Leandro Soto, Ezequiel Suárez, T&T, José Ángel Toirac, César Trasobares, Hárold Vazquez, Aaron Vega Granados, Liudmila Velasco & Nelson Ramírez de Arellano, José Ángel Vincench, Ramón Williams.

PUBLIC PROGRAMS
Panel Discussion Sunday May 13, 4-6pm
Glexis Novoa, Rafael Lopez Ramos, Ruben Torres Llorca, Maria Magdalena Campos Pons, Tania Bruguera, Leandro Soto

Live Performances: Sunday May 13, 8-10pm
Tania Bruguera, Juan-Si Gonzalez, Alejandro Lopez, Maritza Molina, El Soca & Fabian and Leandro Soto

Exit Art, 475 Tenth Ave, New York, (212) 966 7745, www.exitart.org

Retrato de nuestra cultura

Tumiamiblog

Desde hace 40 años, George Romero ha retratado cuidadosamente nuestra cultura voraz e indiferente. Somos zombis, exacerbados por un insaciable apetito anémico y vacío. Cuando cae la noche los monstruos reclaman a los vivos. El “eje de la maldad” no está en un lejano continente... sino en tu propio barrio. “Todo bien” te dices (para animarte en tu lúgubre soledad). Ya vienen, con sus caras huecas y su sed de sangre: Mientras un aprendiz de Cho maquina la próxima masacre, otro BTK funge como entrenador en la escuela de tu sobrina, o tu propio retoño (con esa cara inocente que te recuerda la tuya), espera a que cierres los ojos para volarte la tapa de los sesos (el video clip es de Night of the Living Dead, la obra maestra del horror).


lunes, 23 de abril de 2007

El día que dejé de creer en Dios


Amílcar Barca

A la edad donde nadie te quiere y todos están contra ti, yo me confesaba obsesivamente en un mueble con una mirilla enrejada, expiando mis faltas de rodillas. Mi gran pecado semanal era la lujuria; mi gran cometido convertir a las rameras en nombre del Señor. Misión, por otra parte, aplaudida con cierto escepticismo por el padre Julián Buenafuente. En la calle Robardors del barrio Xinu, los adoquines estaban sucios a diario y los juke-box de los bares de luces débiles y rojas no cesaban de emitir las canciones del fenecido Nino Bravo. Las prostitutas en hilera y abordando la calzada se ajustaban las fajas para acrecentar su senos hasta la mismísima línea de mis ojos: “nene ven, guapo... por cien pesetas un completo y te la chupo”. Fue la primera y la última vez que asistí a resolver aquella tarea parroquial. La encomienda era convertir. Pero las palabras “nene” y te “la chupo” me pusieron la verga (pinga, chimbo, nabo... ustedes eligen) en otras condiciones no aptas para agradar al Altísimo; Dios me había abandonado. Desde aquel día me di cuenta que si Él había actuado de esta forma, tan porfiada con su soldado en la tierra, yo tenía el derecho a decidir mis planes sobre su quehacer y su cielo. Hasta la fecha, sigo pensando que quizás el barrio de malandrines, la hora cenital del paseo, o la placidez libidinosa del mes de agosto, fueran actores que acompañasen la rotura. Pero cuando profundizo seriamente sobre el asunto, pienso que Dios tendría que haber sido más inteligente conmigo y permitir que alguna de aquellas musas de Lucifer me hubiese hecho un favor, sin alterar por ello, la fe de un esbirro que sólo quería entender por qué los seres humanos nos inventamos un demonio cada vez que la carne se apodera de nosotros.

domingo, 22 de abril de 2007

My Sweet Lord

Jesús Rosado

Pieza compuesta desde la bondad, el My Sweet Lord de George Harrison se ha convertido en el himno de una generación hambrienta de mística. El propio George alguna vez comentó que las notas y la plegaria cantada se le revelaron en medio de una serena siesta y que al despertar con la sensación de un encuentro supremo, sintió necesidad de que la melodía que recirculaba incesantemente de su cabeza a los dedos se convirtiera en un acto de devoción para fieles de todos los credos. Esa inspiración en corto tiempo se hizo trascendencia. Desde que My Sweet Lord se diera a conocer en la versión temprana de su amigo Billy Preston, la canción de George se ha posado como una paloma sobre el reloj planetario, cualquiera que sea el meridiano de la fe. Basta que resuenen los dulces compases, no importan las veces que reincida el cimbreo agudo de la cuerda, y es como si se abriera de par en par la iglesia interior del hombre. Durante los minutos en que palpita el fervor de guitarras y coros, se desvanecerán las iras mundanas entre los reclamos a una promesa impostergable y en cada sujeto se asomará el poeta y el amante de la paz. La letra, cuyo poder estriba en el hilo humilde de su súplica, no hace más que confesar la premura con que transcurren los plazos para conocer el gran misterio y pareciera que clama por invertir el itinerario de los iluminados. Como si se comprendiese finalmente la necesidad de un Cristo del gredal y del subsuelo. Un gurú del oro sin luz, que consiga ¡aleluya! que el Padre descienda definitivamente del barrio celestial a conocer el pedregoso transitar de una civilización a punto de quedar sin historia.

sábado, 21 de abril de 2007

Imitatio Piffaretti

Tumiamiblog

El pintor francés Bernard Piffaretti (nacido en 1955), confiesa que su método artístico es bien simple: Diseña una vertical en el medio de la tela tratada con yeso; pinta la mitad de la tela, jugando a originar un diseño específico de forma y color. Luego continúa con la segunda mitad del cuadro, lo que Piffaretti llama “método de duplicación”. No se trata de copiar propiamente la primera mitad, sino imitar y variar un poco su forma. Una vez terminada la segunda mitad, se procede a retocar la primera (manera de copiar lo ya copiado). A veces, cuando el proceso es demasiado complicado, una de las mitades puede quedar en blanco o exponiendo una falla (acaso ilustrando la imposibilidad de la reproducción misma). Las pinturas abstractas y herméticas de Piffaretti parecen salidas de una prueba Rorschach (en la que no hay “respuesta equivocada”). Especie de paradoja conceptual que te deja con la sed semántica de lo básico, lo difícil -o resbaladizo- del significado; la condición fútil de la forma en su interminable reiteración de lo mismo.

viernes, 20 de abril de 2007

De las dos


Camilo López

Poco sabía de Miami. Que si la Mafia, que si el morbo, que si la conversación de acera en el Versailles de la ocho. Si acaso algunas fotos azuladas y un video en la sala de la casa del “gusano” de la cuadra. Hasta que la redescubrí cruzando la frontera un caluroso día de julio. Y es que Miami es hembra sudorosa y salvaje, frívola y profunda, soberbia y clara. Con mirada habanera, como de ciudad perdida en la memoria. Nada, sólo una espera largamente acariciada. El cafecito negro en las esquinas, el sol desparramando luz por donde quiera, la ausencia prolongada de etiquetas y el pillaje de falacias construidas. ¡Poco sabía de Miami!
-Soy cubano -digo mientras entrego el pasaporte.
-¿Cubano de la isla o de Miami?
-¡De las dos!
Aunque le pese a las mentiras. Aunque se escuchen los ladridos.

jueves, 19 de abril de 2007

El Corazón de O


Alcides Herrera

Conviene, antes de convertirse en Angel de Esperanza del St. Jude, que se corte las uñas de los pies, que reviva un amor antiguo, que vuelva a medir las filtraciones de luz entre los árboles. Antes de juntar esas moneditas tendría que lanzarse de un puente nuevo, hacer, soltar memoria, cortarse las uñas de las manos. Llorar es fácil en este pueblo donde la gente no para de reír. La recompeza, Angel de Esperanza, se esconde entre los actos de un día, en lo que falta del libro de Saramago, en el jabón de Irlanda. (...) Dear O: he roto cien veces una carta que empieza así: “te escribo para que veas que letra más bonita tengo”. El formato es el mismo, pero cada vez declaro algo diferente, me acerco más a lo desconocido. Sabes que no es albur: uno llora, uno se siente raro frente al futuro, frente a tus ojos grandes. Me apena escribir: “no tengo fantasías con tu cama sino contigo”; me apena la perfecta carta de amor. Despierta y llama al 911. Te lo digo bonito: la rubia no es mi novia; no he podido imprimir las cien fotos; esta oración es un colchón. (...) Al considerar esas pequeñeces de plástico, sus activaciones, crece el lío mundial y nos lleva por rutas de sugestión. El que nació amarrado a su cama, a un sentido, corre de las visiones y de la vaciedad. Mártir de una bacteria poderosa, organiza su cambio, conquista el yogur. Preguntas, no respuestas. Que los doctores se sienten a esperar, que hagan tiempo con esas pequeñeces de plástico.

miércoles, 18 de abril de 2007

La amenaza es la paz


Jesús Rosado

La frecuencia se acorta entre las jornadas sangrientas del joven norteamericano. Un bumper-to-bumper de violencia y sadismo sacude la historia del otrora recinto sagrado de la adolescencia. Ya las escuelas han dejado de funcionar en Estados Unidos exclusivamente como templos del saber para convertirse en un recipiente semejante al que Epimeteo abrió para poner en libertad los males y calamidades, con la diferencia de que no hay certeza de toparse en el fondo a la esperanza; tal como ocurría originalmente en el cofre de Pandora. Y la culpa la tenemos todos. Cada uno de los que concebimos o sencillamente aceptamos la violencia en el cine, en los medios, en los juegos infantiles. Los que contemplamos indolentes la circulación indiscriminada de armas entre manos irresponsables. Los que con prejuicios no nos atrevemos a coartar una sola libertad indebida y preferimos desperdiciar las posibilidades de una vida serena como correspondería a una sociedad altamente civilizada. Por llamarnos falsamente demócratas hemos estado decidiendo que la amenaza es la paz; mientras treinta y tres vidas lograba sesgar el cerebro hecho pistola de un universitario demente. Mal síntoma cuando el crimen comienza en el mismo espacio donde la inteligencia se eleva. ¿Nos resignamos a que el próximo psicópata trate de superar el nefasto récord de Virginia Tech? ¿O a que aparezca la versión más avanzada de video game bajo el nombre demoníaco de Gunman Cho? ¿No podemos distinguir esta ferocidad urbana de la crueldad primitiva tribal? Tal vez peque de alarmista, pero prefiero excederme en sobresalto antes que apoyar la candidatura del próximo lunático con sus inexorables víctimas. Apurémonos en reflexión y corrección ciudadanas. En reprensión enérgica a lo reprobable. En revisión de lo jurídicamente incensurable y que, sin embargo, demuestra ser una aberración de la actual convivencia. El ciclo de veda se abrevia; la próxima montería puede estar en marcha. O intentamos sanar como sociedad de alguna manera o llegará el momento en que nos convirtamos en nuestros propios terroristas. Para ello, quizás un buen comienzo sería perderle el pavor a la no-violencia.

martes, 17 de abril de 2007

La ciudad ajena


Dinorah Pérez-Rementería

Hoy la ciudad no me pertenece; mejor dicho, no pertenezco a la ciudad. ¿Podré algún día desprenderme del olor ajeno, este aroma a foreign que llevo conmigo a todas partes? Veo (hablo, discuto, saludo, imagino) a personas conocidas en conferencias, conciertos, galerías de arte, bibliotecas, inauguraciones, fiestas de amigos, enemigos. Pienso con frecuencia en algunas palabras que he olvidado pronunciar, leer, murmurar, escuchar. Recordarlas me produce una alegría infinita, una intensa (insondable, penetrante, acaso oscura) sensación de placer que me aprieta el pecho, la garganta. La madrugada se hace larga mientras camino hacia el estacionamiento: nadie dice qué se siente después de la función – ¿piedad, confusión? ¿Cómo será llegar a casa y dormir dulcemente en mi colchón de plumas? ¿Cómo será llegar a donde quiero ir, recuperar el documento extraviado, frotarme las rodillas sin olvidarme de contar ovejas, sin mirar el colchón desplumado sobre el suelo? Se me encogen los tendones de las manos cuando pienso en el tiempo y mi luengo proceso de in-adaptabilidad; es una manía cruel, sensación de eterna vigilia, historia de Nunca-Jamás. Escribir lo que parece y no es ni siquiera un fragmento de la historia me produce vértigos y me da miedo. Quiero que vuelvan las palabras, incluso las malas palabras y aquellas que he olvidado para siempre: llovizna, hazmerreír, apelmazado, hospitalidad, muelle. No estoy segura de qué tienen que ver unas con otras traídas por los pelos; sin embargo, las he borrado todas juntas como prendidas de un rosario. Cuesta reconocer mi cuerpo en el espejo del botiquín del baño; ir de compras sin tener que hacer uso del sentido figurado. Y las horas del reloj me hacen olvidar que existió en mi vida la metáfora, otra ciudad.

lunes, 16 de abril de 2007

Seda-No


Adalberto Delgado

¿Sabían que se rumora que el Sedano Supermarket es un negocio manejado por el gobierno cubano? Reina el misterio y la ineficiencia. Comienzo por las cajeras; ninguna lleva más de tres meses en Miami (y después de poco tiempo desaparecen). Tienes una pregunta o un problema y los managers del departamento esfumados. Ahora están “importando” peruanos para el departamento de frutas y legumbres. ¿Y para qué ponen los letreros de los productos e indicaciones en inglés si nadie los entiende? Yo porsi (y después de la alarma de la bacteria en la espinaca) lavo bien las legumbres ¡en especial el berro! El Seda-no (como le llamo cariñosamente) es el único lugar en Miami donde la gente “hace cola” para el pan. ¿Será que no hay panaderías en el barrio? Claro, la panadería es un buen lugar para enterarte de la última bola que corre en La Habana.Y qué decir de la actitud de los zangaletones caminando por el medio de la hilera de estantes con el carro repleto de helados, tamales, tostones y pizza (todos congelados) como si el tráfico fuera one way. En la carnicería siempre hay tremenda gritería: ¡Oye José dame una libra e’ picadillo, pero de la buena acere y dos cabeza e’ cherna! ¡La bola blanditaaaaa! Buen material para un antropólogo, sin duda. Lo peor es la salida: Enfrentarse con las cajeras del Seda-no es algo serio. Una cara de tranca que tienen. No te miran a los ojos (se dice que si llevan menos tiempo en la yuma más cara de odio tienen). Afuera otro show por el tráfico paralizado por los viejos manejando, mientras hablan por el celular. Mi conclusión: Esto podría ser un supermercado en La Habana durante el período de transición del comunismo al capitalismo. Ahora voy echando.

domingo, 15 de abril de 2007

la fisonomía literaria del crepúsculo


Por el fantasma de Marcel Proust

Hace tiempo que deseaba visitar Miami, “incomprendida” ciudad de playa-y-sol (¡tan distinta a mi Paris ceniciento!). Soy Marcel, escritor famoso, pero más que eso, soy un consumado director de escena... de la mía propia (si conocen mi biografía perciben que aludo a mi enfermedad). ¿Saben? Llevo meses escribiendo con ironía tóxica sobre un admirador que me adora y me ha enviado flores... ¡qué tufo insoportable! Mi vida no puede ser más insípida; entre el flujo y reflujo de mi dolencia alarmo a mis amigos (que temen y desean el instante en que aparezca, ya muy entrada la medianoche, en el salón en penumbras, consumido por la fatiga y anunciando que estaré sólo un rato, aunque luego me quede hasta la madrugada arrastrando mi cansancio). Incluso ahora, mientras escribo estas líneas, no pongo fin a mi mal: Mi respiración se oye por encima del ruidillo de mi pluma cuando escribo -y el de una bañera que han dejado correr en el piso de abajo. No es que la enfermedad me haya arrancado la existencia. El asma penetró mi arte; su sintaxis; paso a paso... el miedo a la asfixia es una soltura fecunda casi al final de un exquisito párrafo que no debiera terminar. Mi reflexión, a veces irónica o didáctica, tiene el ritmo de mi respiración, mi pesadilla. Pero la muerte está ahí presente, en la escritura, en cada “quizá”; es crisis que amenaza y que me apaga. He pasado años sumergido en esta obra inacabada, buscando la intuición fisiológica del estilo, la fisonomía literaria del crepúsculo.

sábado, 14 de abril de 2007

Arte por todas partes

Tumiami

Plena primavera. Aprovecha que hoy sábado es noche de galería. Voy por parte y zona: En el Design District no te pierdas el performance de David Rohn, en el Buena Vista Building (habrá que hablar un día, en la historia de Miami, de todo lo que se ha hecho en este edificio experimental). Para esta noche Rohn se ha escrito el personaje de un tal “Brunte Klaus”, curador posmoderno que viene a Miami a supervisar la colección de los Katzenjammers (suite 222). En el mismo edificio (suite 210), abre la muestra de Francine Spiegel (una joven artista de New York). La estética de Spiegel (quien viene recomendada por el Bas/Fisher Invitational) parece una mezcla salida de un filme de Fulci: universo post-apocalíptico de escoria humana en radiantes colores, ejecutado (realísticamente) en acrílico. Cerca en el Newton Building (3901 NE 2nd Ave encima de Luminaire), Michelle Weinberg presenta Picturopolis. Ya que estás en el disáin, llégate al Moore Space, en la 4040 NE, 2nd Avenue (la puertorriqueña-cubana Silvia Cubiñá es la directora). Inaugura Conditions of Display, una muestra curada por Gean Moreno que incluye algunos artistas de Miami. Después todo Wynwood. Recomiendo: Michael Scoggins en la Diana Lowenstein Gallery (2043 North Miami Avenue). Ingalls & Associates (al lado de Locust), tiene al artista Dawolu Jabari Anderson con el show “Negro Week”. A la vuelta de la esquina la Dorsch Gallery presenta al escultor Patrick Flibotte. Mi postre es la David Castillo Gallery (2234 NW 2nd Avenue), inaugurando la muestra del cubano-americano (recién graduado de Yale) Cristian Curiel. Finalmente, si te gusta el arte underground no te pierdas Psyche, la nueva tienda/galería que abrió el loco de Francesco LoCastro (en la 169 NW de la 36 calle). Como ves, hay de todo para todos los gustos. Go ahead!

viernes, 13 de abril de 2007

Disculpas a-la-Monk

Resolviendo algo en el template y el post de hoy se ha desaparecido. Pido disculpas a Evelio y todos los que comentaron. Estoy tratando de resolver el asunto con blogger. Mientras tanto, quedan en la compañía del inigualable Thelonius Monk, con su Epistrophy (si no tienen nada mejor que hacer, los veo esta noche en Books and Books). Enjoy!


jueves, 12 de abril de 2007

Bécat y la erótica

Tumiamiblog

Paul-Émile Bécat (1885-1960) fue un dibujante e ilustrador exquisito (Grand prix de Rome en 1920), testigo de la belle epoque parisina de aquella generación decadente de fin-de-siecle que incluye a Huysmans, Leconte de Lisle, Mendés, Verlaine y Mallarme. Bécat ilustró para Aphrodite: mœurs antiques de Pierre Louÿs (el poeta romántico, amante de Gide y conocido por su temática lesbiana) y Ragionamenti de Pietro Aretino (ese pornógrafo ilustre del renacimiento florentino) y el raro libro de Verlaine, Les Amies. Bécat. El Vargas de la Belle Epoque, no es tan porno como sus contemporáneos Franz von Bayros o Erich Godal, pero su delicadeza es inigualable. Con todo, Bécat fue visto como un pornógrafo por el crítico inglés W. Sanders, que calificó su arte de “obscenamente amanerado.” ¿Pornografía o erotismo?

miércoles, 11 de abril de 2007

Lagalás



Patraña de vaudeville; trance y punción de la canícula hermética. Diamanda Galás es la prueba fehaciente de un auténtico enganche: Certero pianismo con electricidad vocal, extravagante y violenta, de vuelo microtonal; sprechstimme repentino de chillido áfono y metálico. Galás es una diva gótica posesa por la fiebre flamante de una época: Nuestro tiempo nervioso, artificial, dudoso de sí mismo y listo a partirse por el eje. La canción del videoclip (grabada en una actuación de Galás en el Poznan Jazz Festival), comienza con una desgarrada evocación bluseada (con ecos de Kurt Weill) en forma de habanera, para terminar, en una exploración nocturnal chopiniana, puramente galasiana.

martes, 10 de abril de 2007

Penúltimos Días


Rafael López Ramos
(para E. Hernández Busto)

Gabriel García Márquez contempla satisfecho la nueva escultura que decora el patio de su residencia en La Habana. Aunque la identidad del autor de la obra también parece ser un secreto de Estado, se barajan dos nombres posibles: Maurizio Cattelan -quien ya le dedicara un anterior retrato- y Ron Mueck, el escultor australiano afincado en Londres. El hiperrealismo de la pieza tiene su correlato en la irrealidad (¿o realismo mágico?) de la atmósfera circundante. El sol de primavera diseca la copa de los árboles del fondo y cae plomizo sobre el banco solitario donde el Nobel, después de tomada la foto, se sentará a contemplar la sombra colorida de su ecobio, abstraído en el recuerdo de pesquerías y jolgorios VIP. En la sien de fibra de vidrio y silicona, moteada de lunares, el resplandor del flash evoca el brillo de unos sudores rebeldes al baño de esponja matinal. El sempiterno dedo índice apunta como un revólver al eventual interlocutor-espectador, pero la didáctica mano de patricio, palma hacia abajo ocultándolo todo, sólo enfatiza un monólogo infinito que recorre en diagonal las líneas azules y blancas de la sudadera cuya marca promovió comercialmente, en sus penúltimos días, el antiguo icono revolucionario. No importa quién sea el autor de la escultura, lo cierto es que parece concebida por Michel Foucault para ilustrar sus crudas develaciones de las fintas y simulacros del poder.

lunes, 9 de abril de 2007

Por poco... (en el Disáin)


Machetico

Voy a USPS this morning. Sólo ten blocks, aquí en el barrio. Manejo un old Land Rover, especie de humvee urbano, un London-friendly cockney-donkey, amante de callejones empedrados. Descubrí uno aquí cerca y meto el burro ahí para que se de gusto. Poco tráfico anyway. Venía entretenido y medio enloquecido con un cidí de Basilio de House demente y no vi a una señora que sacaba la leg de su Lexusaurus Rex, para bajarse en el Disáin. Por poco me la llevo haciendo una derecha. Nada ocurrió, gracias a la maniobrabilidad del yipi (y a que la jeba estaba en talla). Pero mi susto me llevé. Tráfico para mí es también Steve Winwood y una alegría interminable en un portal en Concejal Veiga, allá por los early eighties (se llama así también el clásico de Tatie, del que recuerdo la secuencia de choferes sacándose los mocos mientras esperan la verde). Os loviú.

domingo, 8 de abril de 2007

Adorar su muerte


Rosie Inguanzo
Arte de Marc Andries Smit

Cristo en la cruz mueve hasta al más tieso, encarnando la dinámica vida/sufrimiento/ muerte/salvación: su belleza física es fugaz, la verdadera belleza es la de su alma (y nos regodeamos en su muerte). Conmueve su distanciamiento de las pasiones mundanas y su ascensión espiritual que culminan en la entrega del cuerpo en sacrificio. La acepción cristiana se vale de su muerte para inferir que todo lo mundano, empezando por el cuerpo, es efímero y que este mundo es camino para el otro. Completando la idea de Nicole Luraux cuando expresa que “hablar del alma es hablar de la inmortalidad”, para el presupuesto cristiano, hablar del cuerpo es hablar de la muerte y la finitud. Por eso la tragedia cristiana se fragua en el martirio de Cristo y lleva implícita una salvación fuera de la existencia carnal. El descrédito del cuerpo físico (relegándolo a su función procreadora y purgativa, como vía expiatoria de la culpa binaria), es el eje donde se sostiene el credo. Y es que el destino del hombre está marcado por un pecado original del que tendrá que erigirse en una purgación que ni siquiera termina con la vida: Los estertores de Cristo resumen toda humanidad, por eso su amor enclava en el sufrimiento. El ejemplo de la Pasión ilustra lo que es una “verdad” del cristianismo (y de algunos sadomasoquistas): Sufrir es “divino”. Lo curioso es que este Dios expía los pecados humanos, ya no propios, entregándose al dolor y salvándonos. Y es que la cristiandad retoma el concepto griego de la división entre alma y cuerpo que ilustra el Dios hecho hombre. Cristo viene a encarnar la fractura esencial. Jesús escoge, con 33 años, en pos de un valor supremo, pretendiendo algo que está más allá de la vida humana: la vida eterna. Bajo estos presupuestos, sólo en virtud de la caridad cristiana y la capacidad de sacrifico se hace necesaria la vida. El castigo al cuerpo, el dolor físico y moral tienen como émulo a Cristo y su via crucis, precipitándonos a una muerte liberadora. El ritual nos dice que Cristo hace presencia en la representación; a partir de hoy adoramos a un fantasma que compadecemos tanto como a nosotros mismos.

sábado, 7 de abril de 2007

Lamentaciones

Tumiamiblog

Les presento dos pinturas; una del barroco boloñés Ludovico Caracci, la otra de Hans Baldung, conocido grabador y pintor alemán. Son pintores de dos culturas que exponen un común denominador. El suplicio italiano es delicado, seductor, casi afeminado. Es el dolor vacío de un Cristo exangüe, descoyuntado ante el recio estrujón del martirio. Observe el gesto de María inclinada hacia atrás, con los ojos cerrados y el continente displicente (¿no será que el placer rehuye y sospecha su propia entrega?). Hans Baldung manifiesta un eroticismo otro: El masomanierismo. La piel del cuerpo desnudo de Cristo llena de cicatrices y magulladuras. La humillación -y por tanto la exaltación- hecha dermis. Dos obras que exploran, más que el fervor religioso, la naturaleza misma de un deseo oculto: El ancla de la carne, su suplicio y el cordón infinito del placer.

viernes, 6 de abril de 2007

La apostasía de Dios


Tumiamiblog

Oscuridad y olor a tierra me acompañan, tierra húmeda (raro que nunca pensé en ella), con olor a raíces. ¿Cómo no lo pensé antes? Estaba perdido, con la mente en el cielo. No siento dolor ni preocupación alguna; es como si nada de lo ocurrido tuviera el menor sentido. ¿Por qué he llegado aquí? ¿No hubo otra solución a todo este lío? Sí, ya sé: El bien y el mal. Mi problema no era con el mal, sino con su exceso. Vivimos en un universo donde el bien se discrimina. ¿Por qué hay sólo bien en el cielo? Sí, el libre albedrío, pero la libertad no explica milenios de esclavitud, ni un siglo XX de locura... el holocausto, las matanzas de Stalin y Mao, Pol Pot, Hiroshima y Nagasaki, las matanzas étnicas de Ruanda y las guerras civiles de Sierra León y el Congo y hasta más. ¿Cómo puede un dios misericordioso y omnipotente (con una hueste de ángeles perfectos) reinar sobre un mundo de tinieblas? La culpa no es de ustedes. La culpa es. ¿Qué ocurre? Siento que todo se esfuma... ese olor delicioso a humedad. ¡No, por favor! Dejadme aquí, en el sempiterno reposo. Necesito meditarlo todo de nuevo... No, no me lleves aún...

jueves, 5 de abril de 2007

Fuga

Rosie Inguanzo



Hoy te levantas con el velado recelo; vislumbras que la vida es otra. Que en el devenir de los años se fuga el gesto propio, el ademán romántico de tus días jóvenes. Lo recoges al borde de una acera habitual y distante, en el recuerdo de aquel Copenhague neblinoso y congelado en el tiempo. Lo observas subirse al asiento trasero y mirar por la ventanilla hacia un punto fijo perdido afuera; también él ha escapado de tu memoria, que es su cárcel, para tomar vida. Manejas con actitud sonámbula las calles de la ciudad; de vez en cuando tus ojos lo encuentran en el espejo retrovisor. Penetras un estacionamiento soterrado absolutamente gris; la luz blanca, fría y recia proviene de las impecables lámparas alineadas en el techo y baña el aire con otra realidad. Desciendes errabundo y pasas repetidas veces, conduciendo circularmente, por delante de la cámara lenta. A nadie miras y a nadie él ve. Lloras tristemente y manejas. Un paneo repetitivo te lleva, finalmente, a estacionar precisamente a diez pasos de una puerta que da a una escalera, que a su vez da a un elevador azul. Sales del BMW negro y él hace lo mismo, unos 30 segundos después. Lo ves echar a correr huyendo hacia la puerta que da a la escalera, que da al elevador azul. Rompes corriendo tras él. Como un loco bajas pisos y pisos, sin dejar de llorar, abriendo las puertas del elevador para dar con el hueco negro del vacío; hasta que abres una puerta donde sucede la escena siguiente: Los miras besarse y sollozas, la aprietas contra ti en su vestido amarillo, te preguntas qué diablos te extrajo de ese amor, de esos años de la postguerra; las lágrimas corren por tu rostro arrugado y hermoso. (Video-clips de Jesper Just, en el MAM, hasta este domingo 8 de abril)

miércoles, 4 de abril de 2007

Tráfico


Roberto Savino

Desconfío de quien asegure que el hombre contemporáneo no tiene tiempo para pensar. Todo lo contrario. Tenemos demasiado tiempo para divagar, para perdernos en la neblina de sueños diurnos. Por ejemplo, aquí yo, regresando de la oficina con la corbata todavía apretándome el pecado de Eva, juego a encontrar en los tres espejos del carro las caras mortificadas de los otros conductores que me acompañan, en una nueva escena de la lenta obra de teatro que se llama Tráfico. El folleto promocional asegura que la obra ha tenido un sostenido éxito en todas las ciudades del mundo, desde Miami hasta Beirut, pasando por Shangai, Maracaibo y los altibajos de San Francisco. Frente al volante, encuentro el reflejo de las frentes fruncidas, las orejas y las bocas inaudibles colgadas de un teléfono móvil y a uno que otro disidente meneando la cabeza al ritmo de alguna música. Observo: Por la vestimenta del conductor puedo ir adivinando de dónde viene, cuál es su profesión y hasta quién le espera al abrir la puerta de su hogar dulce hogar, cuando esta serpiente metálica e inmóvil termine de digerirnos a todos y nos bote al fin, en alguna de las calles de esta ciudad invadida por pinos y circundada por montañas afiladas. Pero tampoco allí estaremos libres, me temo, porque ya nos estarán esperando esos monstruos colgantes de tres ojos, con su rojo, verde y amarillo, para obligarnos a detenernos y de nuevo tentar lo que queda de la fracturada paciencia. Sólo al entrar en casa culmina, al fin, la función del día. Y tras la puerta se cierra el telón y se escucha el rugido ensordecedor de los aplausos. No sabemos si salir y presentarnos ante la audiencia, recibir el ramo de flores de tallo largo y dar un último saludo...hasta el día siguiente, detrás de la altísima fortaleza de terciopelo, que separa el estruendo de las butacas de la paz del televisor y de la familiar alarma que nos invita a abrir y disfrutar de otra cena más, cortesía de esa maravilla que conocemos como el microondas.

martes, 3 de abril de 2007

Lyan y el adulterio


Amílcar Barca

Ayer vi el adulterio, cimbrando en la hoja de su flor. Sus púas no me asustaron; mostraban la prueba de unos hechos manchados por el sábado. Cerca del agua de la bahía de Brickell, en un bar de copas y canciones, sobre la piel de una joven de pelo ceniza, un hombre ponía la mirada de casado sobre su vestido. La mujer entró en el baño; aderezó sus labios secos frente al espejo y mientras la entrada de las damas vigilaba, una manos contenidas por los días, se asentaron en su dorso. El hombre, que conocía la fragancia del encuentro y sus detalles, se acercó callado hacia la carne de su sombra. Comedido y frío, le desabrochó los botones diminutos de la blusa. De repente, las coronas enervadas en sus manos de ermitaño brillaron en el azogue. Recitó una oración de estima a su lado e inclinó hacia el hombro su deseo. Despejando el cabello del oído, deposita en el pozuelo de su cuello, dos besos de saliva y otro seco sin ruido. Susurrándole el sonido del deceso, le nombra el día de la muerte... que coincide con el día de la suya propia. En el florero semivacío de un baño de señora faltan de aquella rosa sus espinas. Alguien borró la sangre de sus yemas y puso a dormir, en la espera de sus días, la fecha que delata la primera ceremonia.

lunes, 2 de abril de 2007

Carlitos (Capítulo II)

La Chuna

Después de tres años de ausencia, Carlos, mi padre, regresó a Cuba con la intención de casarse con Sara, la madre de su hijo. Para su asombro, descubrió que Sara estaba embarazada de nuevo. Carlos procedió a anular el matrimonio; le quitó el niño a su madre y se lo entregó a sus hermanas para que lo criaran. Después terminó casándose con una maestra de la escuela de su madre. La maestra se llamaba Carmita Collado. Yo fui la cuarta de los hijos de Carlos y Carmita. El niño Carlitos resultó ser problemático durante toda su vida (quién sabe si por la separación de sus padres o por haber sido engreído por sus tías). Sucedió que mi padre también me llevó a vivir con mis tías cuando yo tenía tan sólo nueve meses. La razón fue que mi madre Carmita se había enfermado. Se suponía que estuviese en casa de mis tías por corto tiempo; pero permanecí allí hasta que me casé a los 21 años de edad (por su parte, mi medio-hermano Carlitos salió de allí para la cárcel). Se puede decir que me crié con Carlitos, sin embargo, no recuerdo mucho de él en esa época (él era 12 años mayor que yo). Carlitos salía por las noches y dormía por el día. No iba a la escuela ni tenía trabajo. Casi nunca lo veía y él casi siempre estaba de mal humor. Aún así lo quería.

domingo, 1 de abril de 2007

Pesimismo y fotografía


Schopenhauer mostró en los últimos años de su vida una notable afición a la fotografía. Se sacó varios retratos, con poses estudiadas de hombre célebre, lo cual por aquel entonces comenzaba por fin a ser. Poco queda en ellas del atractivo joven de cabello ensortijado y ojos relampagueantes que escribió El mundo como voluntad y representación y compartió amores en Venecia con Byron, Leopardi y Chateaubriand. Aparecía más bien como un viejo búho sarcástico, con pinceles canosos erguidos en las sienes, leontina en el chaleco y una semisonrisa tensa y cruelmente regocijada. Se notan en esas imágenes las decenas de minutos en paciente pose y la vanidosa fascinación por la fidelidad imparcial del ojo mágico de la cámara. No tuvo tiempo el filósofo pesimista de hablar de la fotografía. ¿La hubiera adscrito sin más al orbe de la plástica figurativa como una rama mecánica de la pintura? En el ojo de la cámara no quedan sino ecos de las tormentas que se fraguan y disuelven en el alma del más puro de los artistas. Es, en verdad, un creador apático, sin libido, que nada espera ni nada exige del modelo que se ofrece. Si algún sentimiento hay que suponerle a la cámara es precisamente el más moral de todos: la compasión. Ante el ojo compasivo de la cámara fotográfica, quizá el viejo Schopenhauer, atrabiliario y conmovido, buscó la redención de los temblores esenciales que la carne no supo darle, allá en la remota Venecia de su juventud, refugio de vibrantes pesimistas, la dulce boca de Teresa Fuga.—Fernando Savater, Instrucciones para olvidar al Quijote.