martes, 2 de junio de 2009

Sacando cuentas


Cristina Fernández

Se va el negro viejo con mi firma en apoyo a su libro -una iniciativa personal para abogar por el cumplimiento de los derechos humanos. Me ha dejado una cuartilla con fotos de Martin Luther King y palabras del Apóstol Pablo. De inmediato entra una mujer pequeña que dice tener sed. Ha caminado tanto buscando dónde colocarse a fregar o hacer alguna actividad manual. Le apena decir de dónde es y tengo que adivinar. A la segunda acierto. Guatemala, y sus ojos son grandes, un poco azorados. “¿Y por qué te avergüenza?”, le pregunto. “Es que los cubanos son tan lindos… Mire usted con esos ojos claros. No son chatos ni brutos como yo, que ni para entenderme con una caja sirvo. Hace poco andaba enredada con uno de tu tierra pero me dejó. Yo creo que estaba buscando una mujer con plata.” Sin transición, sus ojos azorados comienzan a lagrimear. He ahí que tengo que levantarle el amor propio a esta mujer con frases que vengan al caso. Ya no tiene sed; ahora la inunda el desconsuelo. Después del alivio logrado entre su catarsis y mi terapia, me habla de algo más profundo. “Sabes, es que no pude educarme.” “Sí, es que en tu país hay mucha pobreza”, le digo creyendo saber todo de un país que nunca he visto. “En algunas partes; en otras hay muchos ricos.” Y luego emite una solución entre malthusiana y sensata, si no fuera por los visos de violencia. “…lo que hay que hacer de Guatemala es otra China” “¿Cómo es eso?” “Obligando a que la gente solo tenga un par de hijos. Si tienen más que los metan en la cárcel. Un año bastaría para dar ejemplo”. “¿Crees que con dos hijos habrá menos pobreza entre los pobres?” “Claro, porque a dos es más fácil poderlos educar. Pero a seis como nosotros…. He tenido que hacer los trabajos más duros, en las casas, en el campo. El año pasado me llevaron al Jackson y me abrieron de urgencia. De aquí abajo me sacaron una hernia y a veces aún me duele.” De manera que Juana, pichón de india maya en La Florida, alcanza a ver que su pobreza no es una condición inferior, ni un castigo divino. Juana sabe mucho más que mucha gente que conozco. Sabe que lo que le punza la ingle resulta de la falta de instrucción, en primer término. Juana sabe que no sabe y que alguien se quedó con su cuota de saber debajo de la manga. Liberada luego del trabajo voy un rato a garabatear papeles en el café de Barnes&Noble. Encuentro una mesa libre y coloco mi vaso de té verde. En la mesa contigua está sentado un hombre con espejuelos, sobrio traje y aspecto profesoral. No necesito esfuerzo para saber que se trata de Carlos Alberto Montaner. A su lado una muchacha hermosa, a la manera grecolatina. De sus bocas escapan palabras mesuradas, lúcidas. A Juana le convendría estar en su lugar y poder exponer francamente su visión del mundo. Y recibir ayuda teórica o concreta de un cubano inteligente. Pero creo que eso sería otro imposible para ella. Mejor me pongo ya a garabaterar mis papeles que para eso vine. A veces pretendo ser escritora, pero en el fondo voy por la vida leyendo esos libros que no pasan a impresos. Los que alguna gente como Juana o el negro viejo llevan impresos en la piel, a descubierto.

15 comentarios:

  1. Que buen texto Cristina! Me cuadra cómo nos lleva de la mano, de la ignorancia lúcida de la maya guatemalteca a la belleza grecolatina de la muchacha y la erudición profesoral de Montaner, reflejados en el té verde de tu mesa.

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  2. ...esos libros sabios son los que prefiero Cris,los que no pasan a impresos. Los que alguna gente como Juana o el negro viejo llevan impresos en la piel...

    que gran suerte el poder leerte !!!

    inge

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  3. La educación es la base para la prosperidad de un individuo y por lo tanto de un país.
    Este articulo puede ser la primera fotografía de un aprendíz adelantado que tiene sensibilidad para captar la realidad o la primera página de tu libro de relatos sobre la ciudad donde vives.

    Un abrazo

    Amílcar Barca

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  4. Cristina, Donde es eso? Yo quisiera ir a saludarte alli. HLM

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  5. Las ensenanzas se dan muy generosas y por sorpresa. Gracias Cristina.

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  6. he leído este post ávidamente al reconocer el nombre y estilo de la autora, quien acostumbra comprimir ideas y enlazarlas muy bien con su prosa correcta y limpia.

    en éste lo hace a tal punto que aún después de un rato me cuestiono dudas y regreso a preguntar al foro: ¿cómo en un marco de aprox. 700 palabras CF sobrevoló de … los “derechos humanos” a ML King a Guatemala a “cubanos lindos” pero interesados y opiniones humildes pero inteligentes y contundentes por sensatas a la falta de educación a una ¿cubana? afirmando que en un país latinoamericano que ¿no es el suyo? hay mucha pobreza a China a una frase que vuela bajito entre otras …“pichón de india maya en La Florida” … que la lleva a enunciar “Juana sabe que no sabe y que alguien se quedó con su cuota de saber debajo de la manga” a soltarle un piropo a alguien que supuestamente por su apariencia sobria de profesor de algo sabe mucho y que la autora admira?

    sin embargo, cuando llego a esta parte hay algo que me hace sentir incómoda, que me choca: “A Juana le convendría estar en su lugar [el de muchacha hermosa, a la manera grecolatina, que describe la autora] y poder exponer francamente su visión del mundo. Y recibir ayuda teórica o concreta de un cubano inteligente [en vez de uno interesado, me imagino]. Pero creo que eso sería otro imposible para ella”.

    cuando la autora sigue con “A veces pretendo ser escritora, pero en el fondo voy por la vida leyendo esos libros que no pasan a impresos” suelto mi suspiro de alivio, aunque con su interrogante colgada, porque ya sabemos que lecturas de las apariencias hay muchas y que ninguna, por lo general acierta en la diana.

    como dice el dicho, que engañan y engatusan… las apariencias…

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  7. Cubanos lindos? Juana la loca estaba loca.

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  8. Otra crónica de la tristeza, de esas zonas dolientes del planeta. Curiosamente a Juana, una humilde nativa tercermundista, no se le ocurre culpar de sus limitaciones a los imperialismos, ni a las transnacionales, ni a otras lacras globalizadas."... lo que le punza la ingle resulta de la falta de instrucción, en primer término...", y esa sencilla inferencia de la trayectoria de una mujer pobre le pudiera cambiar ciertas presunciones a la Historia.

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  9. Sonora trae observaciones agudas, aunque desde el anonimato.
    Sin embargo, es bien sabido el sentimiento de inferioridad inmanente al ser latinoamericano. Ahí está en nuestra actitud de servidumbre, de colonizados, en la raíz misma de nuestras tambaleantes naciones; incluso nuestro izquierdismo antinorteamericano delata que somos unos acomplejados -en ese culpar al otro de nuestra incapacidad para gobernarnos, educarnos con modelo propio y afín a nuestras culturas convergentes, etc.

    Pero, ten en cuenta Sonora, precisamente la autora reclama ese lugar en la mesa intelectual/ aventajada, para la lúcida Juana.

    Cristi, sigue tú con tus cuentos del día a día, tomando el pulso a estas culturas desplazadas, intersticias, que encarna el emigrante.

    Besos

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  10. Sonorita, mi punto es este: Cristina está también del lado en desventaja. Desde un mostrador “sirviendo” con un ojo avizor, sensible, al que araña desde la mismísima periferia.

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  11. Cristina: Onda visceral y afilada en la metáfora, digo, cuando se trata de seres otros que se humillan con nosotros. Rico-pobre, bello-feo, educado-ignorante. Cómo meterle cuchillo a todo eso... felicidades.

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  12. RI: mi comentario no es anónimo... sonora y matancera es el nombre de blog de la escritora om ulloa. ése es mi nombre.

    no ataco, opino después de analizar. afirmo de nuevo que me gusta cómo escribe la autora, por eso la leo cada vez que publica acá y si opino con un análisis "agudo" es porque el escrito me tocó, me dijo algo... que creo es el objetivo de todo escritor... ¿no?

    ahora, aclaro que mi anterior comentario se basa en lo que digo al final, que las apariencias engañan... que la muchacha tiene una pobre imagen de sí misma debido a su apariencia, y la autora, al referirse a ella como "pichón de india maya en La Florida", y ahí yo leo entre líneas una comparación con lo que se mencionó antes de "lindos cubanos", léase "cubanos blancos", y luego lo del profesor cubano sobrio e inteligente y la chica guapa con aire grecolatino... otras dos apariencias engañosas...

    eso es lo que quise decir...yo estoy segura que la guatemalteca, dentro de su "falta de educación y su pobre autoimagen" es más noble y mejor ser humano.

    y sí me gustó como la autora comprimió toda la información, porque hacerlo no es fácil, aunque su intención sea malinterpretada, por lo menos por mí, pareciera, que me extendí en mi comentario.

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  13. Sonora, tus comentarios enriquecen las blogoconversaciones. Mi criterio es que en la blogosfera hay que tener la piel gruesa para recibir y dar; no importa cuan duro se tire y critique, mientras se justifique con argumentos. Y tú lo haces.

    Esta vez anotaste: “…sin embargo, cuando llego a esta parte hay algo que me hace sentir incómoda, que me choca: “A Juana le convendría estar en su lugar [el de muchacha hermosa, a la manera grecolatina, que describe la autora] y poder exponer francamente su visión del mundo. Y recibir ayuda teórica o concreta de un cubano inteligente [en vez de uno interesado, me imagino]. Pero creo que eso sería otro imposible para ella”.”

    Válido y está bien justificado. Creo entender que señalas el “techo de vidrio” en el escrito de Cristina. Como que ella cae en la trampa de sus propios acondicionamientos culturales.

    Entonces yo te señalo tu propio techo de vidrio: un seudónimo es un ocultamiento de la identidad. Desde ahí es más fácil el tiro al blanco. Pero en buena lid.

    Cariños

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  14. RI: con frecuencia me lamento de que en muchos blogs sólo vuelan halagos e insultos. lo chévere sería que en los comentaristas analizaran. en serio que no fue mi intención levantar polvo con mi comentario, sólo opinar y analizar.

    a mí no me gusta que me ataquen porque sí, como ha sucedido antes, así que no voy a hacer yo lo mismo. pero me gusta analizar más allá de lo obvio y siempre lo hago así, cada vez que algo me toca de alguna forma.

    y bueno, repito que no es un pseudónimo lo que llamas mi techo de cristal.

    y disculpa, cristina, que en tu espacio mi comentario demasiado. gracias.

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