martes, 15 de octubre de 2013

el castrismo se mantiene gracias a la imposición de un estado general y permanente de miseria

cuentapropista vendiendo ropa en la habana

recomendamos este artículo de alejandro armengol en cuaderno de cuba. un análisis general con viso dramático de humor político. trata el fracaso de la llamada apertura económica raulista:
Si se miran las fotos de los establecimientos improvisados de venta de ropa en el solar yermo de Centro Habana, que menciona la información de Reuters, no hay más remedio que asombrarse una vez más de la debilidad endémica de la economía que ha establecido el régimen y de la incapacidad para competir sin recurrir a prohibiciones y medidas represivas. Son sitios muy similares a los que el viajero encuentra en Puerto Príncipe, la capital haitiana. ¿Es esta la competencia que teme el Estado cubano?

la respuesta:
Sí, por dos razones fundamentales. La primera es que el socialismo —al menos como se le conoció y por lo tanto el único que ha existido— no es reformable. Hay un principio fundamental del marxismo que mantiene plena validez: el trabajo privado engendra la pequeña propiedad mercantil y esta a su vez la empresa capitalista. Por ello es que cuando al régimen cubano no le ha quedado más remedio que permitir el trabajo por cuenta propia, hace al mismo tiempo todo lo posible por limitarlo.
pero "marxismo" es algo muy abierto y manoseado, "socialismo" también. ambos son solo una parte de la ecuación. aquí hay un experimento social exitoso. el mayor, acaso el único éxito del castrismo.

volvamos a la pregunta de armengol: ¿por qué es el comercio privado un acto pecaminoso?

el pecado del comercio privado es la llave. incluso el propio marx no lo sabía, pues nunca lo vivió en carne propia. lo que mantiene el sistema es esa prohibición. he aquí la llave:

el castrismo se mantiene gracias a la imposición de un estado general y permanente de miseria.

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