lunes, 7 de mayo de 2012

Rendición a un destino manifiesto: los cubanos no estamos capacitados para la democracia


Iván de la Nuez en El País formula un argumento original a la discusión de lo que en este espacio hemos llamado castrismo/batistianismo:
El caso es que aquí le tenemos, amplificado como sujeto multidimensional. El Batista bueno y el Batista malo, el constitucionalista de 1940 y el traidor a esa constitución en 1952. El sargento sublevado y el general implacable. El que, para unos, está en el origen de la episódica democracia cubana y, para otros, en el nacimiento del eterno régimen posterior. El factotum de medio siglo XX cubano, pasado por el escáner de la tiranía comparada, obsesionada por dilucidar –“dime, espejo mágico”—, como una letanía, si ha sido mejor o peor que un Fidel Castro sembrado en la otra parte del tiempo insular.
De la Nuez pregunta: ¿Qué significa esta rehabilitación de Batista en pleno siglo XXI y qué puede aportar su retorno al imaginario de las actuales generaciones de cubanos?

Da en la diana: 
 En ese sentido, Batista rebrota como el paradigma perfecto, y siniestro, de este tiempo en que la democracia no es necesaria para la implantación y éxito del capitalismo. En su coctelera, la represión mezcla perfectamente con la especulación, la mano dura con el enriquecimiento y la corrupción con el “todo vale”, excepto que la gente se anime a preocuparse por la política y a cuestionarse su condición ciudadana. (Desde Franco hasta el pujante modelo chino, pasando por el experimento neoliberal en el cono sur, esta combinación ha ido afianzando su larga marcha).
Se abre la posibilidad de una "segunda república" con capitalismo pero sin democracia. Que deseemos eso para el futuro implica esta conclusión delanueziana que francamente nos retrata:
 Llegados a ese punto, valdría la pena sugerir que los intelectuales cubanos del futuro se decantaran por la única rama de la cultura que, si no redimirnos, al menos podría explicarnos dentro de cien años: la psiquiatría.
 El artículo también aparece en Diario de Cuba.

4 comentarios:

  1. La conclusion nos deja tan mal parados, pero esta demostrado que es cierto. Ay que pais, que gente. Maite

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  2. Rehabilitar a Batista es la perfecta confirmación de que los cubanos no concebimos un futuro. Y lo peor, los que piensan que evocando a la tiranía de derecha se alejan de Castro, están haciendo exactamente lo contrario. Están reconfigurando la opción de más dictadura. Por tanto, Iván, ni siquiera intelectuales tendremos. Los cubanos estamos sofisticadamente adiestrados para los depotismos. Gracias por involucrarnos a los tumayamberos (como diría Omu) en estas resacas revisionistas.

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  3. Me parece totalmente desconcertante pensar que en alguna medida se pueda rehabilitar o buscarle un filo positivo a lo que propició la situación presente. O quizás estamos presenciando los preparativos para el maridaje de los intereses económicos de ambas orillas. Si había un Batista bueno, ¿por qué no un Fidel o un Raúl buenos? Después que se inaugure la gran candonga nacional, qué importa la democracia si a fin de cuentas es algo que, como nación, conocemos solamente de nombre. Saludos.

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