sábado, 3 de octubre de 2009

Fiebrejedrez

4 comentarios:

  1. Chess, cheess… Shiit!!!


    Era noviembre de 1989, Oklahoma City; sólo existía un frío de la puta madre y Service Merchendise, negocio que visitaba regularmente para preguntar si había llegado algún “electronic cheess”...
    Hasta que una tarde la expresión de extrañeza de Brian, el nuevo gerente, me hizo sacar un bilingual diccionario de mi morral; fue entonces que pude comprar ese “electronic chess” que tan deseosa quería regalar en navidad a mi nene, quien para entonces tenía siete años.
    ¡Horror! Brian encima de rubio era baptistero (ojo que no batistero); además, demasiado gringo para nuestro gusto; mi hijo y yo pronto dimos jaque mate al grandulón: el noviazgo duro un par de semanas,
    Gracias al ajedrez sigo odiando a las corporaciones pero ahora mi nieto es quien mueve virtuales peones en la computadora.

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  2. jajajaja. Ese es Capablanca? Que buen mozo, que ojos tan lindos...Wouuuuuuuu.

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