lunes, 15 de abril de 2019

¡Abajo la caperucita roja!

La caperucita roja, grabado de Gustav Doré

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Leo en El País que la escuela Táber de Barcelona ha vetado el cuento La caperucita roja (de Charles Perraut/ Hermanos Grimm) junto con La Cenicienta, Blanca Nieves y decenas de otros conocidos cuentos por considerarlos "tóxicos". 
El Ministerio de Igualdad apuesta por acercar a los niños a cuentos no sexistas ... llenos de estereotipos. "Casi todas las historias colocan a las mujeres y a las niñas en una situación pasiva en la que el protagonista, generalmente masculino, tiene que realizar diversas actividades para salvarla".
¡Celebremos!

Por fin las feministas de tercera ola, a cargo del Ministerio de Igualdad, ponen al desnudo la distorsión ideológica y cultural de Charles Perraut y los hermanos Grimm.

Los Grimm... ¡qué horror! sistematizaron la tradición folclórica alemana que se remonta al medioevo, es decir, la época de dominio del patriarcado ario en su forma más detestable y despiadada (ahí está la masculinidad tóxica). Dígase sin tapujo que los Grimm usaron decenas de cuentos infantiles como La caperucita roja, Blanca Nieves, La bella durmiente y otros, como avanzada cultural para lavar los cerebros de los niños alemanes desde el siglo XIX hasta el día de hoy.

Más que patriarcado, estamos hablando de hetero-patriarcado ¡para colmo blanco!

Como es de esperarse, aparecen voces racistas incitando a la violencia contra el Ministerio de Igualdad. Algunos defienden un cierto valor didáctico de la caperucita en un mundo de varones, alegando que la versión de francesa de Perraut remata con la siguiente moraleja:
Niñas, cuando ustedes sean hermosas jóvenes, desconfíen siempre de los lobos: en este mundo hay muchos melifluos y elegantes, cuyo lenguaje es cariñoso y seductor, y esos precisamente son los de la raza más peligrosa.
Nuestra respuesta es que no hay nada más tóxico que alertar a una niña del peligro de la depredación sexual, si esta viene de un CIS-lobo, blanco y heterosexual.

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