lunes, 27 de agosto de 2018

El manifiesto racialista de W.E.B. Du Bois y su importancia para el asunto negro cubano


(Lo que llamamos el manifiesto racialista ("El credo de la Academia") de W.E.B. Du Bois, pertenece al ensayo "La conservación de las razas", publicado en 1897, para The Negro Academy).
Somos negros, miembros de una vasta raza histórica que desde los albores de la creación ha dormido, pero medio despertando en los oscuros bosques de su patria africana. Somos los primeros frutos de esta nueva nación, el precursor de ese mañana negro.

Es nuestro deber conservar nuestros poderes físicos, nuestras dotes intelectuales, nuestros ideales espirituales; como raza debemos esforzarnos por la organización racial, la solidaridad racial, la unidad racial para la realización de esa humanidad más amplia.

1. Creemos que los negros, como raza, tienen una contribución que aportar a la civilización y la humanidad, que ninguna otra raza puede hacer.

2. Creemos que es el deber de los estadounidenses descendientes de negros, como un cuerpo, mantener su identidad racial hasta que esta misión del pueblo negro se cumpla, y el ideal de la hermandad humana se ha convertido en una posibilidad práctica.

3. Creemos que, a menos que la civilización moderna sea un fracaso, es completamente factible y viable para dos razas en una armonía política, económica y religiosa tan esencial como la gente blanca y de color de América, desarrollarse uno al lado del otro en paz y felicidad mutua. La peculiar contribución que cada uno tiene que hacer a la cultura de su país común.

4. Como un medio para este fin, defendemos, no la igualdad social entre estas razas, que ignoraría los gustos y disgustos humanos, pero un equilibrio social que, a lo largo de todas las complicadas relaciones de vida, daría una consideración justa y justa a la cultura, capacidad y valor moral, ya sea que se encuentren en pieles blancas o negras.

5. Creemos que el primer y más grande paso hacia el arreglo de la actual fricción entre las razas, comúnmente llamado el Problema Negro, radica en la corrección de la inmoralidad, el crimen y la pereza entre los propios negros, que aún permanece como un patrimonio de esclavitud. Creemos que solo los esfuerzos serios y prolongados de nuestra parte pueden curar estos males sociales.

6. Creemos que el segundo gran paso hacia un mejor ajuste de las relaciones entre las razas debería ser una selección más imparcial de habilidades en el mundo económico e intelectual, y un mayor respeto por la libertad personal y el valor, independientemente de la raza. Creemos que solo los esfuerzos fervientes por parte de la gente blanca de este país traerán una reforma muy necesaria en estos asuntos.

7. Sobre la base de la declaración anterior, y creyendo firmemente en nuestro alto destino, nosotros, como negros estadounidenses, estamos resueltos a esforzarnos de todas las maneras honorables para la realización de los mejores y más elevados objetivos, para ... la crianza de una raza ideal en América y África, para la gloria de Dios y la elevación del pueblo negro.
____________________________

¿Por qué el manifiesto de Du Bois es tan importante en el contexto de la discusión del problema negro cubano? Comparemos el abismo conceptual entre los enfoques de Martí en "Mi Raza" y Du Bois en su manifiesto racialista.

Tenemos dos documentos contemporáneos (separados por cuatro años) escritos por un blanco y un negro. El primero borra la raza, el segundo la afirma. El primero entroniza el concepto ilustrado de ser humano, mientras que el segundo se aferra al proyecto racial "hasta que la misión del pueblo negro se cumpla".

El racialismo de Du Bois debe estudiarse en el contexto del debate de las ciencias sociales de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Du Bois acepta que la raza viene dada por aspectos objetivos como biología, historia común, tradiciones e impulsos y esfuerzos comunes. La raza negra recoge y refiere aspectos fundamentales de la historia y cultura de toda una nación traída como esclava de otro continente.

Siguiendo la lógica del manifiesto, nos permitimos interpretar a Du Bois:

El negro es esclavo por SER negro. Luego su SER queda definido de facto como ser-de-otro. No es un mero juego verbal. SER es figurar para-sí. Ser-de-otro es dejar de SER, agotar las reservas (punto 2). Es sabido desde La Ilustración que, si bien la dignidad no se pierde, a ésta se le destruye. La ontología clásica no examina el SER desde el punto de vista del esclavo. Pero está claro que si existiera dicha ontología, el SER esclavo no podría figurar para-sí. El SER del negro es substraído como un sub-SER. Aquí hay una falta de ser que debe resarcirse en medida de una contribución venidera (punto 6). El SER negro debe probarse entonces en el futuro (punto 2). Por ello la raza negra deviene concepto necesario y rico en historia y herencia común.

Ortiz, discípulo algo tardío de la tesis martiana, se equivoca en La negación de las razas (1946) cuando busca a toda costa (como veremos, con argumentos incompletos, redundancias, fallas de accidente sobre substancia, falsa atribución, etc.) forzar el argumento cojo que la diferencia racial no existe.   

Du Bois le respondería que la raza no es reducible –solo– a su lado objetivo. Que más allá del hecho mismo de la posibilidad posterior de descubrimientos genéticos y biológicos clasificativos, se abre un horizonte de posibilidades aún no realizadas. Du Bois respondería a Ortiz que la raza negra es un proyecto regenerativo futuro, pues la nación negra posee esa capacidad de reinvención y de auto-crítica (léanse los puntos 5, 6 y 7).

Y ahora viene la pregunta: ¿Por qué tanto Martí como Ortiz no pueden comprender estas cualidades raciales que parecen tan obvias para Du Bois? Porque descartan el SER de la raza y la la dan por sentado como un NO SER.

Repetimos, en esa tesis martiano-ortiziana debe haber un subconciente blanco que reprime el trauma de la esclavitud, una CULPA que impide comprender que el deseo obstinado de borrar la diferencia racial es una forma (oculta e inversa) de racismo.

Precisamente porque, al fin y al cabo antes de discutir el tema racial— la raza está dada por quien la representa.

(en el próximo analizamos El engaño de las razas de Fernando Ortiz)

4 comentarios:

JR dijo...

El texto de Du Bois es esclarecedor y luego estableces de manera lúcida las referencias comparativas con nuestros pensadores "antirracistas". Ahora, lo que todavía no me queda claro después de varios textos ya, es tu hipótesis de la CULPA. En la medida en te vas adentrando en las reflexiones se me hace cada vez más palpable la presencia de un SUPREMACISMO INCONSCIENTE, coexistiendo con la CULPA y el MIEDO. El discurso sobre la raza por los rumbos del altruismo patriótico y de los estudios antropológicos de autores blancos en Cuba pasa por los filtros de un humanismo paternalista que sigue mostrando cautela a la hora de acortar las distancias raciales que impuso el colonialismo.

atRifF dijo...

Muy bueno ese punto del miedo, porque debe haber un miedo inminente a frente a la CULPA, aguijón no te deja vivir, o vives con ella y es menos vida, por ser vida culpable.

Néstor Díaz de Villegas dijo...

Obviamente en este arroz con mango se pasa por encima de Brooker T., de Nietzsche y su genealogía (moral de esclavos) y se reduce el concepto de esclavitud a la cuestión negra, sin tomar en cuenta que la misma nación está fundada sobre el sistema de “indentured servants” de origen europeo. En el Sur, a principios del siglo XX, no había diferencias notables entre el “white trash” y el llamado “nigger”. Cuando un Bill Cosby aparece en el panorama cultural estadounidense, la intelectualidad de izquierda y la nomenclatura negra lo eliminan.

atRifF dijo...

Poeta querido, estás en tu derecho de llamar "arroz con mango" lo que quieras, pero, la mezcla de Nietzsche con Booker T Washington y Bill Cosby no se queda atrás. El fenómeno de "indentured servants" ni le quita ni le añade al asunto. Espero algún argumento... dale,