martes, 30 de enero de 2018

Señalética política y cubanología


Jesús Rosado
Uno de los temas más candentes que se dilucidan en los medios de esta orilla se refiere a la cuestión de la sucesión de poderes que debe tener efecto en el régimen castrista en el curso del presente año. Un segmento considerable de analistas dedicados a la observación de la realidad cubana se ha ido pronunciando por el posible nombramiento de los hijos de Raúl como posibles herederos de la administración del estado para de esa manera perpetuar el legado del castrismo. Especulaciones van, especulaciones vienen.
Sin embargo, yo albergo muchas reservas con respecto a la lógica aplicada hasta el momento por los expertos de la cubanología. Creo que se ha sobredimensionado la intención explícita de imponer un nepotismo a las claras por parte de Raúl y no se ha tomado en cuenta que en las difíciles condiciones en que se ha colocado el régimen en el contexto de las relaciones con Estados Unidos, la estrategia hacia el traspaso de poderes se debe haber sopesado concienzudamente en el núcleo del apparátchik cubiche.
Una cesión evidente del poder al clan familiar tiene dos implicaciones fundamentales. Por una parte, el raulismo se haría vulnerable al recelo de la opinión externa e interna con el seguro recrudecimiento de las vertientes en contra. En segundo lugar, y no menos importante, estaríamos ante un inminente escenario de confrontación en la cúpula gubernamental entre facciones fidelistas y raulistas. Me inclino a pensar que Raúl desea una vejez tranquila y sin polémicas o conspiraciones.

Raúl intercambiando susurros y en sugestiva aproximación de manos con Díaz Canel

Mi opinión, que es tan especulativa como las demás, es que lo que va a suceder ya se ha anunciado. La figura de Miguel Díaz Canel se perfila como el candidato más plausible para los propósitos dinásticos en el puesto de presidente del Consejo de Estado y de Ministros, en tanto que Raúl se reservaría la dirección del Partido Comunista, que es en definitiva el máximo órgano rector del proyecto totalitario. Lo demás se cae por su propio peso. El hijo se mantendría en la posición más clave para conservar el control militar del país y Mariela estaría dentro del juego, pero sin protagonismo determinante, a no ser que sorpresivamente se generara un espontáneo movimiento partidista para elevar de categoría el rol de la Castro.
Un recorrido por la gráfica periodística de los órganos oficiales de prensa durante los últimos diez años muestra a un Raúl tan apegado a Díaz Canel que llega incluso a levantar la suspicacia del observador. Por momentos, el actual presidente cubano muestra una devoción que rebasa la posible admiración por las dotes servilistas del ortodoxo cuadro administrativo y expresa signos de evidente seducción hacia otros atributos más personales. Los que hemos estado al tanto del acontecer histórico de la humanidad, sabemos lo determinante que pueden llegar a ser las debilidades íntimas de las personalidades que rigen los destinos de la sociedad. La iconografía del poder puede llegar a emitir señales inconfundibles que explican ciertas maniobras que a simple vista son inexplicables.
Esa señalética puede alertarnos sobre otras posibilidades que se escapan a la lógica del cubanólogo fuera de la isla, ajeno a esa condición que Malinowski llamaba observación participante cuando se refería al estudio de campo de una realidad social.

Díaz Canel y, a su izquierda, Mercedes López Acea

Por ejemplo, mientras que los analistas se enfocan en quien será el nuevo presidente del comunismo cubano, a pocos se les ha ocurrido quién pudiera ejercer como número dos. Si es por trayectoria, se supone que la opción estaría entre Machado Ventura y Ramiro Valdés. El primero ha ejercido durante todo este tiempo como tutor ideológico designado por Fidel para atender a Díaz Canel, pero el segundo muestra mejor salud y pertenece a la generación histórica. Si es por presencia racial, se podría pensar en Esteban Lazo, lo cual creo firmemente que sería demasiada torpeza condensada para asumir la dirección del gobierno.
Ahora bien, regresemos a la semiótica que nos proporciona el archivo gráfico de la prensa castrista del último quinquenio. Una de las personas que con más frecuencia aparece fotografiada junto a Díaz Canel en actos públicos y oficiales es Mercedes López Acea, ingeniera forestal, miembro del Buró Político del PCC, Secretaria del Partido en la capital cubana, vicepresidenta del Consejo de Estado y de Ministros y con un alto rango en la reserva militar. López Acea está flamantemente registrada en el Directorio de Afro Cubanas destacadas. ¿No sería esta señora de expresión marcial con una apariencia incapaz de provocar celos en mujer u hombre sometido a la atracción que le ejerce Díaz Canel, un excelente partido a considerar en el rejuego político de la transferencia de poderes? Además, por ser mujer y mestiza, se matan dos pájaros de un tiro.
Asaltantes al Moncada al salir del presidio Modelo. La imagen de Chanes de Armas. a la izquierda de Fidel, fue mutilada por el régimen durante más de cinco décadas

Sorpresas puede haber en este retozo de especulaciones. Pero lo que vale recalcar es que la señalética política es una herramienta que debe ser tomada en cuenta por la cubanología para rastrear pistas con vistas al futuro. Sobre todo por la relevancia que el castrismo siempre le ha otorgado a los símbolos icónicos. Es un lenguaje visceral del cual se valen para marcar posiciones en la jerarquía social. De esa manera santificaron al Che. Y de ese mismo modo pretendieron borrar de la historiografía cubana a Mario Chanes de Armas y al comandante Hubert Matos.

1 comentario:

Alfredo Triff dijo...

Interesante exploración.