sábado, 22 de julio de 2017

"La Batalla por Venezuela... " en el New York Times


¿Cuándo el mundo ha visto una imagen así?

Y continúa el título del artículo de Meredith Kohut : "... vista a través del lente, casco y máscara de gas."

Wuilly Arteaga, de 23 años, se volvió una figura simbólica del movimiento de protestas porque tocaba el himno nacional con su violín durante los enfrentamientos. Hasta que las autoridades le rompieron su instrumento. Los videos de la reacción de Arteaga, en llanto, se volvieron virales y hace poco viajó a Estados Unidos, donde los cantantes Marc Anthony y Oscarcito le entregaron un nuevo violín.

viernes, 21 de julio de 2017

El libre albedrío de Juan un 1º de mayo en la Plaza con Raúl

decenas de miles de juanes bajo el sol, un 1º de mayo en La Habana



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Ayer sostuve una conversación con mi amigo A. ¿El tópico? La Política. ¿Cómo es  posible que un estado totalitario como Cuba pueda ejercer esa conformidad social, constante y uniforme de modo tan eficiente por casi sesenta años?

El punto de A. es que el cubano de a pie se aviene al sistema porque no le queda otro remedio.

Intenté presentar un punto alternativo, pero como siempre ocurre en una conversación amistosa, presionar un punto intrincado puede tomarse como un signo de obstinación. Preferí colgar el sable y abordar otros asuntos más triviales. La lección es que resolver algo concreto de política en una discusión amena es perder el tiempo. Por eso escribo este post.

A lo que voy: decir simplemente "el ser humano tiene libre albedrío," es casi una simplificación, si no se explica el asunto. Por ejemplo, A. da por sentado que, por ejemplo, Juan, cuentapropista en Cuba va a la Plaza de la Revolución el 1º de mayo, por la presión del inspector castrista Yoandri que le tiene la vida hecha talco.

Libre albedrío se define como la capacidad de elegir, libre de coerción externa, entre "ir" y "no ir". A. concluye que la presión "externa" del sistema coarta la volundad de Juan, por lo tanto Juan no es responsable de su acción. Pobrecito.

Pero A. debe estar de acuerdo conmigo que el gobierno cubano no está obligando a Juan a ir a la Plaza (si lo hiciera ya negaría el "libre" albedrío). El gobierno simplemente "conmina". Y conminar es plantar deseos en Juan, "si vas, todo va bien" o "si no vas, te buscas problemas".

Si el gobierno es capaz de efectivamente controlar los deseos de Juan, entonces, de hecho, este es una simple marioneta y su volición ha quedado reducida a cero.

¿Es esto "libre" albedrío?

Juan no es visible en esta masa (está debajo de la bandera larga a la extrema derecha, arriba)

Desde el momento que justificamos la presencia de Juan (en contra de su voluntad) de estar en la Plaza ya estamos socavando el libre albedrío de Juan, quien se supone sea capaz de elegir entre "ir" o "no ir".

La elección de Juan es más complicada que lo que A. le permite: Por una parte, Juan desea "ir" a la Plaza para que no le jodan el paladar, y a la vez desea "no ir", bajo el sol de mayo a otra concentración genuflexa, para escuchar y aplaudir por cuatro horas las sandeces del dictador cubano. Aunque Juan desea "no ir", termina en la masa multitudinaria de gente, bajo el sol de mayo, en la Plaza con Raúl.

A. quizás pasa por alto que Juan no es capaz de "no ir", lo que indicaría no presencia, sino ausencia de volición.

La volición no debe confundirse con un deseo. La volición es acción de la voluntad sobre un deseo de hacer (o no hacer). Si lo que lleva a Juan a la acción de Juan es "no ir" y sin embargo va, la volición de Juan queda ausente. Si mientras Juan va caminando al autobús que lo llevará a la Plaza, se dice en su fuero interno con profunda frustración: "Cómo es posible que sea tan genuflexo... No, y mil veces no", Juan ha perdido su voluntad. La voluntad de Juan lo ha dejado inane y avergonzado.

¿Qué sentido tiene decir que Juan tiene el albedrío de "no ir" cuando no hay voluntad juanina que lo haga posible?       

miércoles, 19 de julio de 2017

3 diccionarios de Arts & Crafts en m.bourbaki (y la importancia del movimiento para comprender el arte contemporáneo de hoy)


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Miamibourbaki ha publicado tres diccionarios abreciados (in progress) de tres personalidades fundamentales del movimiento llamado Arts and Crafts, que tomara lugar en el último cuarto del siglo XIX en Inglaterra.

Diccionario de John Ruskin   
Diccionario de William Morris
Diccionario de Walter Crane

¿Por qué los diccionarios?

La razón es la importancia que tiene el movimiento Arts and Crafts para entender la crisis del arte contemporáneo. La discusión comienza en miami.bourbaki con el llamado "arte de no hacer" (o art of "not making") que se ha convertido en una categoría de la producción del arte contemporáneo.

Damien Hirst, Demon with Bowl, 2017

Para más detalle, mi discusión sigue aquí. Este post analiza ideas como arte/hipnosis, la pugna entre making vs. not making, la importancia actual de "la firma" (the signature), y lo que llamamos proper naming (que podemos traducir como "nombrar a quien se debe").  A dicho post le sigue una discusión más extensa en la revista The Miami Rail, titulada El arte contemporáneo no tiene futuro.

viernes, 14 de julio de 2017

Dos minutos de golpes a un joven desarmado: Se llama Gianni Scovino. La brutalidad de la policía de Maduro no tiene nombre

miércoles, 12 de julio de 2017

Guillermo Cabrera Infante y “la estela dejada por la fuga”*

La Lolita de Nabokov, llevada al cine por Kubrick
Rosie Inguanzo

Siendo estela huella, Stella también es la esposa abusada y sumisa del filme (basado en la obra teatral de Tennessee Williams) Un tranvía llamado deseo (1951); Estelita es la protagonista de novela póstuma de Guillermo Cabrera Infante, La ninfa inconstante (2008); o es Stella Artois, la cerveza dorada que llega hasta nuestra época —“She is a thing of beauty”, reza el anuncio en la revista Miami, edición de junio de 2011; asimismo, es Stella Morris, la actriz de cine (actriz inglesa secundaria con mínima filmografía, con quien la Estelita de La ninfa comparte nombre —en español— y apellido en lengua inglesa, y que plausiblemente hace referencia a la controvertida niña Stella-Esther, de Jonathan Swift —lo que nos remite a una relación controvertida entre un adulto y una niña. A Journal to Stella (1910-1913), es una especie de diario epistolar de Swift, de cartas dirigidas a su amiga Esther Jonson, cuyo sobrenombre era Stella. Alrededor de la relación entre Swift y Stella hubo gran controversia, ya que ambos se conocieron cuando ella tenía 8 años, siendo la hija de uno de los sirvientes del escritor adulto. Swift se convirtió en el tutor y mentor de la joven a la que también dedicara poemas, incluso se cree que ambos contrajeron matrimonio secretamente. Precisamente, entrevistada por Ángel S. Harguindey para el diario El País, en el año 2007, la viuda de GCI, Miriam Gómez, dice: “Yo creo que la protagonista, Estela (La ninfa), no tenía 16 años, era mayor, aunque, a la vez, es una forma de rendir tributo a Jonathan Swift y a su joven dama Stella-Esther". A propósito, el vocablo estela apunta a la fugacidad de la relación amorosa narrada ahí.

Los lectores de la obra cabrerainfanteana sabemos que una tal Estrella es la protagonista de su relato “Ella cantaba boleros”, en Tres Tristes Tigres (1964) —fotografiada en vida (vida fugaz) por el narrador de dicho cuento, Códac o Kódac, Jesse Fernández en la vida real y en las novelas de GCI, además de amigo íntimo del autor y fotógrafo de las estrellas (o estelas) de la época. La Estrella de dicho relato —inspirada en la cantante Freddy, voz legendaria de la noche habanera— muere prematuramente (aunque circunstancias diferentes a la protagonista de La ninfa), cuando el avión en que viajaba desaparece, estrellándose (la itálica es nuestra) en algún lugar del Golfo de México. Pero comparte nombre casi idéntico con la Estela de La ninfa y muerte prematura. Ambos personajes están involucradas en una relación ilícita; la primera con un hombre casado; la segunda con un adulto casado, siendo menor de edad. Estelita de La ninfa es, finalmente (también póstumamente), Elena en Cuerpos divinos (2010), igualmente publicado después de la muerte de GCI; aunque ella es un calco menos novelado, dentro de “una novela que sólo fue una biografía velada”, según el propio autor. Permítaseme una última simetría: Stela en griego es monumento y lápida: Estelita es el monumento púber a La Habana de los años cincuenta de GCI (escindida del acontecer político en La ninfa), y es lápida moral en el estupro.

*La ninfa inconstante. 

sábado, 8 de julio de 2017

Leopoldo López pasa a arresto domiciliario

Leopoldo se asoma por encima de la barda de su casa, bandera venezolana en mano, y se deja ver por el público agolpado frente a la residencia.

Ha sido una movida sorpresiva de la tiranía en Venezuela. El cambio de cárcel por casa para el más popular de los líderes venezolanos es una aparente muestra de poder del Tribunal Supremo de Justicia con el ánimo de amortiguar su acelerado desprestigio como institución judicial, confirmar su autoridad y, de paso, intenta restar presión a los tres meses de marchas y protestas del pueblo.

Se espera que otros presos políticos vayan saliendo de las celdas. En realidad, es una evidencia de la debilidad del régimen de Maduro. Del resquebrajamiento interno del gobierno. Es un indicio más de que la libertad y la democracia merodean. Que la jornada final está cercana.

miércoles, 5 de julio de 2017

Hocus Pocus (1971) - Focus



Ayer 4 de julio reflexionaba como a través de mi experiencia vital he ido entendiendo en toda su dimensión el vínculo indisoluble entre la cultura cubana y la norteamericana. Si en la década de los cincuenta del siglo pasado, la publicidad, las costumbres y las aficiones entre los cubanos ya estaba hollada por la influencia anglo, con el triunfo del castrismo y la sovietización ese apego no desapareció y, aún más, se convirtió en nicho de resistencia. De modo que las expresiones de norteamericanización del modus vivendi cubano que escritores oficialistas como Lisandro Otero o José Soler Puig referían en algunas de sus novelas no se diluyeron sino que se reforzaron en el gusto de la juventud cubana reprimida por el régimen de Castro. La pieza que hoy traigo a Tumiami refresca una etapa de mi vida donde el American way of life nos calaba a los entonces teenagers. Allí, en 1972, en el Parque de los Enamorados, cerca de Malecón y junto a la celda que le tocó ocupar a Martí en las canteras de San Lázaro, un grupo de chicos nos reuníamos al filo de la medianoche a disfrutar de Beaker Street, el programa trasnochado del cual ya he escrito en este blog, para disfrutar de los herzios rockeros provenientes desde las entrañas del monstruo.

El grupo se iba nutriendo paulatinamente hasta convertirse en motivo de preocupación de la monada. Omarito Sesohueco (encarcelado por romper teléfonos públicos, uno de los primeros en emigrar como expreso político), Yiyo (profesor de inglés que ha envejecido en su apartamento de la calle Cárcel), Landy (un excelente guitarrista graduado del Amadeo Roldán que se debatía entre el carnet de la Juventud y la vocación de contestatario), Jorge Tareco (de rebelde a ingeniero industrial, pasando por chivato del Partido antes de sucumbir a la crisis alcohólica de conciencia), el negro Franklin recién liberado (desertor de la guapería, quien se convertiría en uno de los hippies protagonistas que se sentaron en la calle y provocaron el trancón de tráfico en Galiano, frente al parque Fe del del Valle durante la recogida del 68, lo cual le costó tres años en una granja), Fifo (examigo, infiel con los que lo apreciaban pero gusano hasta el presente), Nany (que se graduaría como ingeniero agrónomo para emigrar también tempranamente), Valentina (la chica con quien perdí la virginidad en un ascensor), Mayra Bolloloco (legítima defensora del libre sexo y heroína de las fiestas rockeras a la que aún muchos guerrilleros de la época recuerdan), Pepito (el mejor fabricante de guitarras eléctricas, amplificadores y baffles que he conocido en mi vida), su hermana Rebequita (la grumete del piquete, una amistad que continúa acá en Miami)...

Focus era una banda holandesa de rock progresivo creada en Amsterdam en 1969. Su miembro estrella era el guitarrista Jan Akerman. El tema Hocus Pocus (1971), original de Ankerman, hizo furia en USA y, por repique, en La Habana. Solía ser la segunda o tercera pieza en Beaker Street y junto al Frankestein de Edgar Winter (aunque no llegaba al nivel de elaboración de esta última) era de las que más disfrutaba personalmente. El tema grabado en estudio cuenta con un rondó de seductor tempo que iba siendo coloreado alternativamente por los instrumentistas y vocalistas para hacer bailar a los fans y que después en aras de la comercialización sería lamentablemente degradado por la banda en una faster version durante sus actuaciones en vivo en Estados Unidos. (JR)

domingo, 2 de julio de 2017

Ignacio T. Granados entrevista al caricaturista Gustavo Rodríguez (Garrincha)


Rosie Inguanzo

Ignacio T. Granados (Ediciones Itinerantes Paradiso) lleva tiempo entrevistando a distintas figuras de la cultura exiliada. Esta vez le tocó a Garrincha (Gustavo Rodríguez), caricaturista cubano. Para Garrincha su trabajo es una extensión de sus dibujos infantiles. “El comic (o historieta) es un género del enemigo (…) no te permitían participar en concursos internacionales, (lo que es) una gimnasia intelectual muy saludable”, dice. Ya en privado Gustavo me cometa que, antes de él empezar a publicar, una vez alguien había dicho a los caricaturistas que no participaran más en un concurso en Canadá porque era patrocinado por la Coca Cola. Y es que hay una contradicción esencial entre la falta de libertad de expresión en Cuba y la caricatura. Ésta decanta por el arquetipo para amplificar el defecto, la característica sobresaliente, y mofarse de ello a modo de cuestionar, criticar. ¿Humor gráfico dentro del margen estrecho de la censura? Al cubano, tan propenso al choteo, sin embargo, no le divierte el autochoteo, de acuerdo a Garrincha. En conversación con Granados, surgen temas como el “cubismo” en la caricatura y vienen a la mente las curvilíneas criollitas de Wilson. Recuerdo que de adolescente coleccionaba Palante y Dedeté. Las compraba, junto con libros de Agatha Christie, Alexandre Dumas, Émile Zola, Miguel de Carrión, Henryk Sienkiewicz, etc., en la librería de la calle San Rafael, frente a la parada de guaguas, donde tomaba la ruta 132 hacia Miramar después que salía la secundaria obrero campesina "Mártires de la Moneda", en la Manzana de Gómez (sí, eso nos tocó a los gusanos que no logramos salir por el Mariel, menores de edad, expulsados con actos de repudio de la escuela regular). Desafortunadamente tal vez, a Pionero ni la miraba, prejuiciada por el nombre de la revista y su carga adoctrinadora (siendo gusana de nacimiento) le tenía un rechazo visceral.¡Qué me apareciera en casa con una de ésas! No se pierdan a Garrincha cuando recuerda las “caricaturas habladas” entre él y sus compañeros en el equipo de Palante; lo que no se permitían en el material impreso y que luego los administradores podrían usar como castigo o manipularlos para que participaran en “campañas políticas”, por ejemplo. Ahora mismo extraigo del librero dos libros distintos: uno muy soso que compré en la Feria del Libro en La Habana 2015, Diez humoristas gráficos cubanos; y otro delicioso de Alejandro Aguilera, Seriously Funny (Political Cartoons and Ilustrations). Definitivamente, qué importante es para el humorista gráfico desenvolverse en un margen de libertad y cómo se beneficia una sociedad del ejercicio crítico, el humor y la jodedera.
Aquí les dejo el enlace a la página de Garrincha Toonz.

Decenas de policías masacrando y arrastrando a un joven que protesta en Venezuela