sábado, 14 de enero de 2017

El fin de la política wet foot dry foot para los cubanos


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Obama lanzó una bola el jueves. Nadie la vio venir, o mejor dicho se sabía que venía, y muchos lo deseaban. Para un cubano es difícil apoyar una política que quita en lugar de dar, pero dos días después de la medida y el termómetro provisional de la calle indica tantos a favor como tantos en contra.

Hay cubanos que quedan en el limbo, cierto, y es triste, pero ese limbo es producto de un quid pro quo entre EUA y Cuba que nos lleva a mediado de la década de los 90, durante la crisis de los balseros, con un Fidel Castro en pleno apogeo de facultades. Se trata de una política anterior al 9/11, la guerra civil en Siria con su redefinición de la emigración internacional, incluso antes de las sucesivas olas de centroamericanos que cruzarían la frontera hacia EUA huyéndole al crimen rampante, antes que Trump consolidara su triunfo precisamente con un mensaje populista y anti-inmigratorio.

Aquella ola de balseros de los 90 huía del castrismo pero no todas las olas subsiguientes tenían las mismas razones para cruzar el estrecho.  Hablo de aquella conciencia política anticastrista que hizo de las olas del exilio histórico y la de la generación del Mariel una de éxito  motivación fundamental del edificio exilado.

La nueva ola y el crimen como "supervivencia"

Parecía evidente que después del los 2000 el llamado "exilio" llegaba a su fin. Incluso antes del deshielo entre Cuba y EUA los cubanos que llegaban no lo hacían tanto por un repudio existencial el castrismo sino por una necesidad claramente económica. Comenzaba la época de "teta y sopa": no romper con el castrismo y a la vez "resolver" en la Yuma. Venir, trajinar rápido y volver a La Habana o a la provincia que fuera. Llevar dinero a la familia, o simplemente vacilar el dinero habido o mal habido o peor aún, darle caritate a la gente con carro, propiedades y buena vida en la isla.

El modelo era hacerse rico rápido y sabemos que en ninguna parte es fácil hacerse rico rápido. En Miami cundía el pánico: "Saqueo de América": atracos al medicare, robos de tarjetas de crédito, a compañía de seguro fantasmas, y las diarias fugas de cubanos recién llegados a la habana con el botín de millones.

Dry foot wet foot era desde el punto de vista migratorio una política incompetente. Le permitía a los cubanos ingresar a Estados Unidos sin visas ni verificación alguna de antecedentes penales. Los cubanos podían regresar a su país de origen sin poner en peligro su estatus migratorio estadounidense, contribuyendo así a redes de delincuencia que reclutaban cómplices y ocultaban en Cuba dinero robado.

El precio a pagar: 2 mil millones de dólares en pérdidas al erario público en los últimos 20 años.

¿Puede alguien categóricamente asegurar que las autoridades cubanas no participaban en este trasiego humano? El artículo ya mencionado del Sentinel deja claro que los estafadores al servicio de salud gozan de abrigo seguro en la isla.

Tarjeta de residente y licencia de conducir del cubano Ángel Ricardo Mendoza, quien se robó $180,000 de la Reserva Federal. Hoy vive tranquilamente en su casa en Santa Fe. 

La diferencia fundamental entre el exiliado y el emigrante cubano de hoy está aquí: el exiliado sabe que no hay regreso, tiene que echar raíces en el país que lo acoge. Debe estudiar, trabajar, planificar su vida, hacerse de un futuro productivo para él y su familia. Muchos emigrantes de la nueva ola no parecían tener esa prioridad. Vive en un ir-y-venir, un ni-aquí-ni-allá, llegar a "resolver" y volver con la actitud cínica de sacarle provecho al imperio, paralelo de lo se se vive a diario en el castrismo.

Algunos cubanos de la nueva ola ya venían adiestrados. En cuestión de meses se insertaban en redes y operaban con éxito. Muchachos jóvenes recién llegados manejando BMW, comprando condominios, dándose una vida prohibida para profesionales con carrera hecha. Subía el porciento de crimen:

46% del fraude a tarjetas de crédito,
53% fraude a compañía de seguros,
72% en robo de cargas,
73% fraude al medicare y medicaid,
77% robo de combustible,

Muestra de dinero en efectivo pertenecientes a una red de criminales cubanos que cometían fraude de tarjetas de crédito. El grupo consistía de más de 20 personas, incluyendo a trabajadores que hacían transferencias de dinero, piratas informáticos internacionales, compradores, dueños de tiendas de descuento, y un estampador de tarjetas de crédito. El grupo defraudó a tiendas en 45 estados y en Puerto Rico.

Por supuesto, La estadística anterior no implica que la incidencia criminal se deba solo a la nueva ola de cubanos emigrantes, pero no puede ignorarse la incidencia marcada que separa esta generación de la anterior.

Casos reportados en tumiami en 2013,
Casos reportados en tumiami en 2015,
Este sonado del 2016,
El escándalo reciente del arresto de una red de 30 personas en junio 2016... y la bola no se detiene.

Tratamiento preferencial injusto

No es el propósito de este post entrar en una discusión de derecho internacional y ciudadanía. Si bien es un hecho que siempre han existido presiones económicas y políticas interregionales que determinan movimientos migratorios, para cualquier país es imposible funcionar sin fronteras y leyes migratorias. La emigración sin balance paga siempre un precio socio-político. La prueba actual es Donald Trump.

Es difícil defender la idea de que el cubano en tanto que inmigrante– merezca un trato preferencial al de otras poblaciones de inmigrantes; preferencia sobre refugiados en busca de asilo político (los que llegan de Siria, Myanmar, Irak, Somalia o República del Congo y Sudán por ejemplo) o el caso de los guatemaltecos que huyen de una realidad muy crítica, de los  haitianos que dejan atrás un país destruido por el terremoto del 2010,  o la realidad brutal de los emigrantes provenientes de la guerra civil en Siria.

En abril 2016, el senador republicano cubano-americano Marcos Rubio se pronunciaba a favor de eliminar el trato preferencial:
Es difícil justificar el estatus de refugiados de algunos cuando luego de llegar a Estados Unidos viajan al lugar del que dicen que huyeron unas 10, 15, 20, 30 veces al año.
La nueva política, bomba de tiempo para el castrismo 

Aunque el gobierno cubano parezca apoyar la medida, en realidad el cambio de política no necesariamente beneficia al castrismo. Hablemos de las remesas a Cuba: ¡Solo en 2015 $3,500 millones! Cito el articulo de 14 y medio.com:
Otro factor de cambio ha sido el "incremento descomunal" de los viajes entre EE UU y Cuba, pues en 2015 un total de 538.433 cubanos y cubanos-estadounidenses viajaron a la Isla o lo hicieron a Estados Unidos, para luego regresar, lo que significa un aumento del 328% respecto a 2007.
y añade,
Menos cubanos que llegan y se quedan, significa menos remesas para La Habana, y menos ir y venir. También significa más descontento, la válvula de escape que el castrismo siempre tuvo para chantajear a su vecino del norte. 
Obama se va pero no parece que el presidente entrante Donald Trump tenga motivos para cambiar wet foot dry foot. Fidel Castro ya no existe. La situación económica en Cuba no mejora para el cubano de a pie. El castrismo es más débil en 2017 que en 1995. ¿Pronóstico? El cambio de política no es panacea alguna para el castrismo. Ya veremos.

3 comentarios:

A.B dijo...

El diario El Pais hoy da un respuesta al problema de la innmigraciòn en este país

http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/13/actualidad/1484322393_809504.html

teresa rojas dijo...


mi Rosiña, querido Alfredo, entiendo clarito lo que dice Tumiami hoy, y estoy de acuerdo en casi todos sus planteamientos.
Lo que me angustia, y mucho, es la urgencia, la repentina muerte de la ilusión, y, sobre todo, que nadie pensara en el destino de nuestros desdichados compatriotas que ahora de nuevo veo en babia, ahogándose, a merced de un feroz oleaje político.

Es cruel e injusto y de alguna forma, debiera corregirse, pienso.

Teresa.


atRifF dijo...

AB, comparto en general el comentario del artículo, pero no veo en qué sentido lo acomodas a mi post.

Querida Teresa, gracias por tu punto. De acuerdo, desdichados en general y una lástima.