sábado, 1 de marzo de 2014

alongside the Oscars


Jesús Rosado

Se acerca una de las fechas codiciadas por los cinéfilos.  Atrincherados en cómodas poltronas, rodeados de cojines y disfrutando de pasabocas acompañados de vinos californianos, los seguidores de los veredictos de la Academia afinan premoniciones para, al final, autogalardonarse si aciertan con los premios, razón para que ostenten su vanidad crítica a lo largo de toda la temporada siguiente hasta los próximos Oscares.

Disfrutar de la ceremonia  tiene mucho en común con las emociones de una carrera de caballos, en la cual los apostadores han observado, estudiado y diseccionado minuciosamente las cualidades de las mejores bestias de raza que participan.

¿Cuál será la gran triunfadora este año? ¿Cuál recopilará la mayor cantidad de estatuillas? Todo parece indicar que, de entre las favoritas, son American Hustle, Gravity y Twelve Years A Slave, las que más posibilidades tienen. Así lo adelantan el número nominaciones, aunque este servidor les confiesa que no cambiaría ninguna de esas tres películas por la intensidad dramática de Dallas Buyers Club donde brilla el cóctel histriónico de Mathew McConaughey junto a Jared Leto.

Pero los invito a hacer una rápida caminata alongside the Oscars, para revisar un puñado de títulos alternativos, la mayoría producciones independientes o extranjeras que sobresalen por los valores estéticos, el talento desplegado por el equipo de rodaje, la originalidad formal, el aprovechamiento de exiguos presupuestos o la trascendencia de sus guiones.

Acá en el patio, se realizaron piezas tales como la estrafalaria y sorprendente Spring Breakers, el inquietante drama policial Ain't Them Bodies Saints o la aclamada  What Maisie Knew (estrenada a finales de 2012), basada en la novela homónima de Henry James, que nos trajo en la persona de la pequeña Onate April una de las más conmovedoras actuaciones en la gran pantalla y que fue incluida por varias publicaciones en el Top 10 del 2013. De las realizaciones made in USA me quedo con Fruitvale Station, drama escrito y dirigido por Ryan Coogler, que versa sobre la muerte del joven negro Oscar Grant a manos de la policía de Oakland, California. La exclusión de esta película de las nominaciones de la Academia alzó gran revuelo, provocando abundantes críticas y acusaciones de discriminación a una cinta que debió considerarse entre las más importantes del año. Otro plato fuerte fue Mud, realizada por un Jeff Nichols que evoca el encanto aventurero de Mark Twain, apoyándose en las actuaciones de dos chicos increíbles y el  vigoroso protagonismo de McConaughey (este ha sido su gran año). Finalmente, añado Short Term 12, un filme de poco presupuesto que gracias a la carga humana del guión, la balanceada progresión dramática  y el grado de autenticidad de las actuaciones captó la atención de público y crítica.

De Latinoamérica, tuvimos la oportunidad de ver dos excelentes filmes argentinos: Elefante blanco y Wakolda. La primera, realizada en 2012, es un drama social protagonizado por el colosal Ricardo Darín, bajo la dirección de un cineasta de mano certera: Pablo Trapero. El filme refleja la historia de dos sacerdotes progresistas enfrascados en la lucha contra el narcotráfico y la corrupción de poderes. La segunda, sin dudas el trabajo más relevante hasta la fecha de la realizadora Lucía Puenzo, relata el paso del nazi Josep Mengele por el sur de Argentina; un filme digno de verse por su elegancia y profesionalismo. De la escasa cosecha cubana, nos cautivó el drama social Melaza, ópera prima del realizador Carlos Lechuga, un auténtico espejo de las miserias de la vida nacional, recreadas en el contexto rural. Película procesada en estilo y tempo no vernáculo.

De Europa nos llegó una expedición de sólidos largometrajes: Una pistola en cada mano, del español  Cesc Gay, una descarnada comedia que retrata la vulnerabilidad de la identidad masculina a través de irónicas situaciones apoyadas por magníficas interpretaciones y diálogos inmejorables; La Migliore Offerta, de Giuseppe Tornatore, triunfadora de los Premios David de Donatello , reseñada de modo excelente por Roberto Madrigal en Cubaencuentro y que nos permitió disfrutar a un soberbio Geoffrey Rush; Educazione Siberiana, drama policíaco italiano de Gabriele Salvatore, protagonizado por John Malkovich, pieza de contundente narración sobre la marginalidad y la vocación criminal de una comunidad de bandidos siberianos, filme recomendable por los desempeños memorables y la excelente dirección artística.

Reality, una pieza del 2012 del destacado director Matteo Garrone (el mismo de Gomorra) que nos llegó tardíamente y cuya trama aborda el frívolo fenómeno de los reality shows, argumento que aprovecha eficazmente el cineasta para reverdecer la sátira neorrealista y regalarnos un exquisito fresco de la sociedad napolitana; La Vie d’Adele, controversial drama romántico de Abdellatif Kechiche que aborda la relación amorosa entre dos chicas, narrado con sofisticada intensidad y que de no haber pecado por algún exceso de metraje, hubiese sido tal vez el filme perfecto del 2013; La Grande Bellezza, el majestuoso filme de Paolo Sorrentino incluido en la carrera del Oscar, un poderoso proyecto visual que hace gala de inteligencia, buen gusto, erudición, poesía y logra revitalizar,  junto a las piezas de Tornatore, Salvatore y Garrone, al cine italiano como referente.

Mi elección definitiva para esta temporada la integran What Maisie Knew, Educazione Siberiana, Fruitvale Station, La Vie D’Adele, La Grande Bellezza, Reality…y otra felizmente incluida en las nominaciones. Me refiero a Jagten (The Hunt), angustioso drama danés dirigido por Thomas Vinterber y protagonizado por el sobresaliente Mads Mikkelsen que recoge la historia de un maestro acusado de abuso infantil en un pequeño poblado de Dinamarca. Esta última, aunque se interprete como deserción a la tesis del post, termina siendo mi favorita. Al fin y al cabo, las nominaciones al cine extranjero son las que menos le deben a las veleidades de Hollywood.

5 comentarios:

Miguel Iturralde dijo...

Gracias, Jesús, por las orejitas en cintas extranjeras. Estoy de acuerdo con que Dallas Buyers Club es la película del año. Un filme rodado en apenas un mes y con un presupuesto de 5M USD, prueba de que un buen guión con actuaciones sobresalientes pueden darle batalla a cualquier súper-producción. Saludos.

A.B dijo...

Impecable, bien resumido ( ...y no hago pirueta de amiguimismo) y que da una visión rápida, clara y personal de lo que hay en el "mercado del cine". Yo a igual que tu me inclino dentro de las oficiales por Dallas Buyer Club y de las extranjeras al mismo nivel le doy un plus de garantía a The Hunt y a La vida de Adele. Un abrazo

Alfredo Triff dijo...

buen análisis JR! dan deseos de ver cine.

ILK HM dijo...

En sintonía contigo. No he podido ver Jagten (The Hunt)de Thomas Vinterber, pero desde The Celebration,él es uno de mis directores y guionistas favoritos.

Irene López Kuchilán

JR dijo...

Gracias por la visita y afinidades a todo ese estimado piquete de cinéfilos. El cine no es la realidad, pero nos ayuda a comprenderla y sobrellevarla. Brindis por el buen cine!