jueves, 25 de julio de 2013

Paisajes bajo examen

Desierto de Sonora

                                                              Estrecho de la Florida

Estas vistas de la belleza en estado natural recuerdan nuestra pequeñez como criaturas. En épocas más cándidas, se imponía su contemplación como realidad deslumbrante ajena a la conciencia. Ahora, asociadas a la lucha por la supervivencia, forman parte del noticiario doméstico. Cada suceso mediático donde se citan paisaje y tragedia, hace que la estética de lo salvaje adquiera una negatividad que nos sobrepasa. Porque si bien desde la apariencia son visiones que persisten provocando el deleite, pesa más el horror de la catástrofe anónima que en sus honduras un día tras otro se repite. (JR) 

martes, 23 de julio de 2013

Dick Hyman: The Moog and Me



A fines de la década de los 60 del siglo XX el pianista Dyck Hyman, ya famoso por su trio de jazz --y por su "Moritat" de fines de los 60-- decidió experimentar con la electrónica. En este album casi se estrena el MOOG en una onda comercial. La tecnología mejorada pertenece a los 70, pero el estilo y la a sonoridad son típicos de ese género pop (ahora llamado de películas como Kiss Kiss Bang Bang y grupos sicodélicos de los 60 como Byrds y Monkees y algún que otra canción de Simon & Gargunkel. Pero la gran salida del Moog es con Abbey Road de Beatles. De cualquier manera este álbum de Hyman es acaso la mejor presentación del Moog a la música pop. Hyman elabora una orquestación interesante de metales y cuerdas a la Percy Faith con la nueva sonoridad (el track "The Monitour" del álbum influenció a Emerson el pianista de Emerson Lake and Palmer). Hyman negocia con elementos del avant-garde (se cuenta que Edgar Varese se interesó en la sonoridad del Moog en parte por el éxito de Hyman). Hyman busca entrener, pero también hacer pensar. Un álbum idóneo de la llamada "Age of Electronics".

lunes, 22 de julio de 2013

Una leyenda hace mutis

Foto: Pedro Portal
Myriam Acevedo fue icono alternativo de la escena cubana de los sesenta. Dueña de un histrionismo novedoso que afinaba con la devoción underground hacia el existencialismo europeo profesado en ciertos cenáculos habaneros, poco tuvo que ver su temperamento con las movilizaciones agrícolas, los gritos de paredón y los broncos discursos que tronaban en la otrora Plaza Cívica. Fue voz contestataria, emblemática en la bohemia insular. Protegió a los artistas en desgracia. Apoyó a desplazados como Virgilio Piñera a quien se asoció para revitalizar de manera innovadora el género del café-concert en El Gato Tuerto. Se desencantó tempranamente de las promesas políticas, al igual que otros tantos, y salió de Cuba en 1968, dejando con su partida un vacío enorme en el escenario que siempre se les antojó temporal a los que no podían concebir que longevidad y tiranía se reunieran en una misma certeza traumática. 

Esta segunda partida, ahora definitiva, la reafirma como mito generacional. Sus actuaciones memorables se preservan en la narración de aquellos que disfrutaron de su ángel escénico. Ellos darán referencia de su intensidad humana, de aquel carisma excéntrico y la elegancia avant-garde que la convertía en una suerte de Juliette Greco caribeña. Juliette fue musa de los existencialistas parisienses. Myriam fue inspiración para Sartre cuando éste viajara a La Habana a montar La ramera respetuosa. Algo de destino común merecieron ambas divas en sus respectivos espacios. Pero Myriam es una leyenda que inconfundiblemente pertenece al trópico. Bastará recordar el huracán contenido en su talento enigmático y la espontaneidad con que permitía que el escenario se prolongara irrefrenable hacia la realidad. Un carácter excepcional, según los que la conocieron de cerca. De esas presencias, mitad mundo, mitad teatro, cuya energía continuará pujando invariablemente aún terminada la vida. (JR)

sábado, 20 de julio de 2013

De este modo la distancia es más corta*

Jesús Rosado

Desde José María Heredia hasta Gastón Baquero, la huella de los desplazamientos cubanos no hace más que confirmar la predisposición cultural de la nación cubana hacia la horizontalidad global. Contemplar esa vocación histórica de dispersar los destinos nativos hacia ultramar -casi siempre por razones políticas- sacude hasta tambalearse el concepto recurrente de insularidad con el que intentamos justificar posturas fundamentalistas sobre el ser cubano.
Cuando asistimos a la manera en que el componente vernáculo transgrede fronteras espaciales y avanza hacia la reciprocidad del reconocimiento en el nuevo contexto que lo hospeda. Cuando se observa que en ese viaje hacia la integración que implica explorar afinidades y ajustarse a las divergencias se conserva todo el tiempo un hilo gravitacional hacia la memoria originaria, entonces caemos en cuenta una vez más de que Cuba es más que una isla y que la estructura territorial fragmentada y concéntrica del archipiélago en torno a la superficie mayor explica de alguna manera metafísica la facilidad de sus habitantes para diseminarse como esquirlas si se prolonga la permanencia de los demonios políticos. 
                                        
Las obras de Pablo Leonardo Martínez y Andrés Lacau permiten abordar la modernidad cubana desde ese otro ángulo que propicia la mutabilidad de las orillas. Ambos retoman los senderos formales desbrozados por el arte occidental desde hace siglos y acuden a nutrirse de la fuente incesante de conceptos revolucionarios que emergen de la actualidad mediterránea.
Las piezas abstractas de Pablo Leonardo Martínez, escultor cubano radicado la mayor parte de su vida en Barcelona,  rinden tributo al purismo escultórico con un sentido de construcción desprovisto de efectismo. Sus manos y sus ojos recuperan el protagonismo del oficio, logrando en cada caso que la energía invertida realce las cualidades del acabado que ha debido transitar desde los niveles más primigenios de la observación hasta su delicada concreción estética. Son elegantes tallas y ensamblajes que en algunos casos mezclan ingeniosamente materiales de naturaleza diferente revelando el fatigoso proceso de búsqueda de cánones sofisticados al atacar la materia ruda.
La obra de otro cubano, el artista exiliado Andrés Lacau, viaja por el mismo camino de las habilidades naturales. Sin embargo, su destreza como pintor y dibujante muestra un compromiso en el campo de las ideas. A través de décadas de creación, la pintura de Lacau ha ido abordando sensibles temas existenciales con personal enfoque teísta. Sus años de exilio en Madrid, con todo el peso del desarraigo, ocupan una porción considerable de su cosecha, sumando a las meditaciones de la lejanía otras visiones sobre las pesadumbres del ser-estar contemporáneo. Son angustias que cuajan en un discurso a tono con el novedoso reciclaje formal en que la actualidad figurativa asume el legado de los maestros de la Vieja Europa. 
En ambos casos, las metáforas fluyen libres de la exacerbación nacionalista o de los complejos por el pasado colonial. Los criterios de identidad en la obra de uno y otro asumen la suficiente neutralidad formal y conceptual como para abrirse un margen amplio ante la percepción pública. Los códigos dominantes del discurso visual de la nación han sido relegados. Pablo y Andrés, cada cual en su momento, cada quien en su edad, cuando partieron supieron “salir”. No vale la pena repetir los bojeos a los muros en las orillas, sobre todo, si existen maneras menos posesas de acortar las distancias.
                                           

El cubano, al emigrar, en cierto modo está ejerciendo la resistencia ante el monopolio de la decisión política. Es la opción factible de aplicar el cambio existencial que el totalitarismo no le permite. Hoy día, irse se ha hecho un presupuesto natural de su identidad. Se hace difícil no conciliar la construcción de valores nuevos para el cubano si no es con el desplazamiento. Y cuando menciono valores no solo aludo a la búsqueda de calidad de vida, sino que incluyo la necesidad de expresión espiritual por caminos como el arte.
Para el creador cubano transplantado, como Andrés Lacau o Pablo Leonardo Martínez, el diálogo entre culturas es un ritual repetido y necesario de autoafirmación como ser humano.  Es un paliativo para cuando asoma en algún momento la orfandad territorial. Expuesta a los avatares de la nueva latitud, la idea estética del artista emigrado fluctuará entre fricciones y asimilaciones sociales. Entre sentimientos de pertenencia ancestral y la intención de correr las aduanas. Todo el potencial crítico y transformador se pondrá en tensión o correrá el riego de enquistarse en las tradiciones. Tanto en la obra de Martínez como en la de Lacau, esa negociación se refleja fructífera. Se ha rebasado el inmovilismo nacionalista y, aún más allá de las ventajas que representan los elementos afines con la cultura española, se ha ido al encuentro del amplio espectro de la modernidad europea.


Los dos casos ilustran como el arte cubano, por razón de la transterritorialización, ha tenido que superar su tendencia a los repliegues conservadores para incorporarse a ese proceso integrista reciente que los teóricos llaman globalización. Pero sigue siendo arte cubano sin renunciar al gentilicio, no solo porque el ADN del artista se gestó en la isla, sino porque la memoria de la cultura natal no es domesticable. Está ahí, agazapada, intangible, sin determinismos, pero persistiendo en los nervios del autor y toda negociación de la identidad responde al acto instintivo de achicar la masa de agua y salitre que lo distancia.
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* Texto para la muestra The Shortest Distance/Obras de Andrés Lacau y Pablo Leonardo Martínez

¡alcaldes fuertes, debilitaos un poco!

Alcides Herrera

Nos preguntaron por qué el Alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, tostó más su cuerpo que su cara. No tenemos respuesta. El explicó que quiere subir los “impuestos a la propiedad” para que no mueran muchos gatos; propietarios de casas y perros protestaron. Bueno, una respuesta. El cuerpo del Alcalde hace ejercicios mientras sus acólitos le llevan la cabeza (en bandeja de plata) a trabajar. La llevan a la Sede y la devuelven a ese GYM, a ese cuerpo. Me recuerda a Penelas, el que insistió en que el kilo sí tenía vuelto. Cada vez que uno se comía un plátano en Miami, se sentía raro, como en deuda y a la vez con ganas de robarse ese plátano. ¡Alcaldes fuertes, debilitaos un poco!

miércoles, 17 de julio de 2013

Padre José Conrado: hacia una teología de la responsabilidad social


Jesús Rosado

No voy a repasar la historia de las accidentadas relaciones entre Estado cubano e Iglesia después que el castrismo asume el poder en 1959. Es un proceso montuoso plagado de intrigas e intimidaciones por parte del gobierno que ya se ha ido documentando profusamente. Si alguien quiere revisar ese acontecer más detalladamente  lo remito a trabajos como: Iglesia (católica) y Estado (totalitario) de Arnaldo M. Fernández,  a los diversos ensayos del profesor Juan Clark sobre el tema o a Cuba: la iglesia católica y el estado en tiempos de revolución de Javier Figueroa de Cárdenas.
Sin embargo, para comprender el rol trascendente que asume el Padre Conrado en la práctica pastoral más reciente en la sociedad cubana, resulta útil perfilar las principales actitudes de la Iglesia Católica ante la realidad nacional, siempre presuponiendo que sus estrategias institucionales van dirigidas en lo fundamental a la conquista de un espacio social permanente.

Su premisa invariable para la consecución de ese fin ha sido la estricta observancia del cuerpo jurídico creado por el régimen castrista.  A partir de ese principio, la proyección clerical ha oscilado coyunturalmente de acuerdo a las circunstancias internas o externas, tendiendo hacia el acercamiento o el desapego según dicte la conveniencia, pero evitando meticulosamente entrar en conflicto con los poderes del estado.

Las razones están a la vista: uno, la Iglesia católica en Cuba no representa mayoría. La presencia es histórica y eventualmente influyente, es cierto, pero su arraigo no cuenta con una base amplia. Dos, en algún momento crucial fue declarada enemiga de la “revolución”, lo cual es un antecedente pendiente de desvanecimiento si lo que se desea en última instancia es lograr visibilidad contundente.
Ni el significativo Encuentro Nacional Eclesial Cubano, celebrado en 1986, quizás la más importante reunión de la Iglesia en la historia cubana, ni las memorables visitas de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI lograron arrancarle al régimen castrista la proporción de espacio que la Iglesia ocupa de una manera regular en todas las sociedades libres.

Esa vulnerabilidad en un contexto político donde las masas hasta ahora han mostrado manifiesta obediencia hacia la dictadura ha condicionado que la jerarquía eclesiástica actúe desde dos presunciones tácticas. Primero, suponiendo que la docilidad de la mayoría responde a una aceptación real del proceso político por miedo o por simpatía. Segundo, considerando que el sometimiento es una farsa que oculta resentimiento y pavor y esa apariencia adopta modalidades cambiantes. A partir de ahí se han trazado las directrices eclesiales para el acercamiento efectivo a la comunidad, a la par que se mantiene un prudente equilibrio en la relación con el estado. Precisamente es en la búsqueda calculada de ese balance que la opinión pública ha detectado repudiables ambigüedades o concesiones provenientes de la jerarquía católica por tal de ganarse los favores de un poder que a las buenas o las malas es la que se reserva la clave de las mayorías.
Definidos los presupuestos para los métodos adoptados por la cúspide católica, cabe ahora plantearse la duda en cuanto a si es posible otra opción en el ministerio pastoral que se aparte de ese pragmatismo eclesiástico.

Los que hemos seguido la actuación del padre José Conrado observamos que su nobleza se ha colocado del bando de aquellos pastores que han asumido la misión de ayudar al rebaño en el proceso que transita desde la subordinación ciega u oportunista hacia el sincero ejercicio de la responsabilidad social. Una convocatoria al compromiso con la verdad y hacia la toma de decisiones que rescaten deberes y derechos cívicos, pero bien lejos de la instigación a la rebelión violenta que caracterizó aquella teología de la liberación que alcanzó auge en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado.

Lo esencial de esa prédica sobre la responsabilidad social es incentivar en el ciudadano de a pie la expresión sin miedo de las disensiones ante la autoridad política partiendo de la fe cristiana. Exponer su compromiso hacia el ejercicio de la libertad ante la misma autocracia que lo ha sojuzgado como individuo y como miembro de la comunidad. Ese acto de restauración moral implica concientizar dobleces y aprender a rebasarlas que es el primer paso constructivo hacia la madurez cívica en el caso cubano.
Continuador del ideario de Varela y de la vocación crítica de monseñor Meurice, José Conrado es portador también de las herramientas humanísticas contemporáneas que proporciona la adquisición libre de conocimientos en los claustros católicos relegados por el oficialismo. La misión pastoral para la que se siente elegido se añade a una vanguardia ética que viene erigiéndose de entre los escombros ciudadanos tras medio siglo de totalitarismo y su praxis excepcional de la dignidad se basa en la experiencia cotidiana junto al que padece la desesperanza acumulada.

Dicho rol no le es ajeno al Vaticano. Estas voces alternativas, ocasionalmente incómodas, pero que se identifican con los sectores más golpeados son funcionales al ajedrez político del alto clero. El cura transgresor que se expresa valerosamente sumando feligreses y empatías es contraparte necesaria para compensar los comportamientos mediatizados en las negociaciones con el estado.

Claro, son premeditaciones jerárquicas que tampoco deben pasar inadvertidas al intelecto cultivado del padre Conrado, pero que no le proveerán un manto de protección cuando tenga que lidiar con la coerción política. No por ello será  menos vigilado. Al contrario, a la larga se le hace más pesada la cruz porque a la misión legítima de evangelizar, acompañar y compartir con el pobre, la historia, por añadidura, le va deparando el ministerio estoico para ayudar en la autorreconciliación a los cubanos que pecaron de hipócritas ejerciendo el sacerdocio.

domingo, 14 de julio de 2013

Convocatoria


Alcides Herrera

Mi grupo, Gusanos Liberales, hasta hace unas horas conocido como Estado de Ñam Ñam Ñam -y al que hemos considerado cambiar el nombre antes del ocaso amarillo-, acaba de convocar a su Primera Reunión Anual, en la que estaremos compartiendo nuestros inteligentes y novedosos postulados y repartiendo carnecitos y pan con tomate. Se llevará a cabo el 3 de noviembre, fiesta de san Martín de Porres, el hombre que nos enseñó la ubicuidad.

Cuando termine todo eso de los discursos, los compromisos, las promesas, las lágrimas, habrá una parte artística. Hemos invitado a Juan Formell y los Van Van y a Willy Chirino. No han respondido aún, pero nuestros acólitos de ambas orillas nos han filtrado el entusiasmo que sienten estas luminarias ante la remota posibilidad metafísica de acudir a la cita, poder abrazarse y besarse, y hacernos pasar una noche entretenida y patriótica. Hemos escrito también a Bacardí y Havana Club pidiéndoles que hagan una tregua y se lleven como sponsors. No sabemos si han respondido, pues llovió en Brickell, entró agua de pantano en la oficina, un cocodrilo, y el internet se ha puesto lento.

La reunión se llevará a cabo en aguas internacionales. Compramos en China un ancla grande, que lanzaremos exactamente en la mitad de las 90 millas que separan ambas manifestaciones de lo real. La hija de una prima lejana de Ernest Hemingway prometió facilitarnos un yate de lujo con la condición de que lo devolvamos limpio y subastemos, ya en alta mar, una carta inédita del genial escritor, en la que confiesa no ser de aquí ni ser de allá y no tener edad ni porvenir. A los cubano-españoles podremos recogerlos en Bahamas o en Gran Caimán.

Si quieres pertenecer, anotarte, no importará mucho si eres “blanco, negro, católico, musulmán, judío, capitalista, comunista”. Pero tendrás que estar necesariamente a favor del levantamiento del Embargo. Y en contra de que quiten el Bloqueo.

sábado, 13 de julio de 2013

¿puede pensarse lo impensable?


en miami bourbaki, seguimos una discusión aparentemente esotérica.

les presento a quentin meillassoux, nueva estrella del firmamento de la filosofía continental (alain badiou consta como su mentor). el caso una tesis central del libro après la finitude que ha dado mucho que hablar desde su publicación en 2006.

meillassoux le hace la guerra a lo que él llama "correlacionismo", que no es más que un ataque frontal a la tradición kantiana de la-cosa-en-sí. en general correlacionista es todo aquel que piensa que no puede existir un mundo sin razón (llamémosle entelequia). pero aquí hay un cul de sac. meillassoux mismo parece comprenderlo y le llama al correlacionismo círculo vicioso sin salida.

la llamada revolución copérnica, que para meillassoux es una contrarrevolución, consiste en que kant le hace un ataque frontal a la metafísica. es decir, solo podemos hablar de lo que conocemos. el conocimiento humano tiene límites. ¿cuáles? kant diría "el fenómeno sin el punto de vista del observador".

¿será cierto que kant pone al objeto en dependencia del sujeto? hagamos otra pregunta: ¿pero existe el objeto sin la observación del sujeto? CLARO QUE SÍ.  ¿y entonces cuál es el problema?

muy simple: sin observador no se conocería el objeto. no se sabría que existe.

me explico: hay millones de estrellas que no conocemos. sabemos que existen (digamos mejor, suponemos que existen) pero desde el punto de vista epistémico es como si no existieran. ¿de qué vale suponer algo a lo que sencillamente hemos negado --a priori-- la posibilidad de conocer? téngase en cuenta que meillassaux estipula una sutura entre el objeto y el sujeto. a esto le llama no-razón.

el propio žižek se metió en el potaje (en qué potaje no se mete žižek):
(...) El verdadero problema del correlacionismo no es que la-cosa-en-sí esté fuera de cualquier relación con el sujeto, pero el verdadero problema es LO NUEVO en sí mismo "en su devenir". Lo fósil no es viejo en-sí-mismo. El verdadero fósil es el sujeto mismo en su condición objetal del fósil que-soy-yo. es decir, la manera en que el gato se aterroriza cuando me ve que me mira. Esto es lo que realmente se escapa de la correlación, no el en-sí del objeto, sino el sujeto como objeto.
casi nunca coincido con žižek, pero la oración arriba es interesante. el asunto no es tratar de imaginar "lo fósil" sin imaginarlo, lo cual es sencillamente inane. podemos imaginar "lo fósil" sin nosotros (eso pasa todo el tiempo en las películas infantiles de dinosaurios). el asunto está en el "yoísmo" que trata al fósil como una cosa.

para el yoísta todo es objetal: la mujer, el perro, la vaca, el árbol, todos son objetos (lo llamo cosas). "yoísmo" es una forma inadvertida de falsa conciencia e irreflexividad. "yoísmo" es una máquina de cosificación.

el asunto es tratar de subjetificar (no sigo "subjetivizar", palabra muy cargada de ruido) la cosa. tratar de (com)prenderla que es una manera de meterse dentro de ella. claro está, esto no implica una cosificación o convertirnos en animistas. pero no sería mala idea en esta época de instrumentalismo ecológico, tratar de llegar más a las cosas.

les anticipio que para melillassoux (siguiendo a su maestro badiou) el secreto de la salida del correlacionismo radica en adoptar el absoluto de la matemática como ontología (callejón sin salida que analizamos aquí). el resultado es llegar a las cosas independientemente de la entelequia vía matemática.

contrario a lo que sugiere meillassoux en su libro (que recomiendo), no es a través de la matematización de la ontología que llegamos a la cosa. de hecho, matematizar es una forma simbólica de cosificar. ¿y no es acaso lo mismo el lenguaje y por tanto lo que estoy escribiendo ahora?

sin embargo hay una manera de llegar a la cosa oblícuamente: a través del arte, la poesía, la música, la cocina. la cosa suena, tiene sabor, dice --y con un poco de esfuerzo de nuestra parte-- hasta piensa.

viernes, 12 de julio de 2013

siglo XXI: del robot sapiens al androide



dave bowman: Hello, HAL. Do you read me, HAL?
hal: Affirmative, Dave. I read you.
db: Open the pod bay doors, HAL.
h: I'm sorry, Dave. I'm afraid I can't do that.
db: What's the problem?
h: I think you know what the problem is just as well as I do.
db: What are you talking about, HAL?
h: This mission is too important for me to allow you to jeopardize it.
db: I don't know what you're talking about, HAL.
h: I know that you and Frank were planning to disconnect me, and I'm afraid that's something I cannot allow to happen.
db: Where the hell did you get that idea, HAL?
h: Dave, although you took very thorough precautions in the pod against my hearing you, I could see your lips move.
db: Alright, HAL. I'll go in through the emergency airlock.
h: Without your space helmet, Dave? You're going to find that rather difficult.
db: HAL, I won't argue with you anymore! Open the doors!
h: Dave, this conversation can serve no purpose anymore. Goodbye.

atRifF

esta noticia en el NYTimes puede pasar inadvertidamente, como una simple buena nueva tecnológica. ATLAS es el nombre de lo que podría ser una nueva especie robotsapiens. no perdamos de vista que los robots se están integrando lentamente a la fuerza laboral (otrora provincia exclusiva de homo sapiens).

no deseo entrar en el aspecto motil de la inteligencia de ATLAS (esa intersección entre ingeniería robótica y AI). queda claro que presenciamos una modesta pero definitiva arrancada. me interesa más la parte "sapiens" de la noticia. 

¿podrá llegar un robot a pensar?

¿podrá amar? 

anticipo "sí" a las dos preguntas. la razón es que es simplemente posible. no digo "actual", digo "posible" ("posible" existe en tanto no viole leyes físicas).

un poco de historia:

con watson (IBM, 2010) tenemos una generación de supercomputers que ejecutan juegos complicados con más eficiencia que el humano (nada nuevo: ya conocíamos la lección de deep blue vs. gasparov).  en el caso de "jeopardy", un juego de televisión reservado para los "geeks" (especie de "quemado"), watson demuestra que es capaz de comprender el lenguaje contextualmente.  este era precisamente el quid del asunto. en su célebre ensayo Minds, Brains and Programs el filósofo norteamericano john searle pregunta si es posible que una computadora pueda "comprender". *
"comprender" (to understand) es un término algo complicado. es decir, "comprender" no es igual que "saber" (to know). como hombre puedo comprender qué significa "dar a luz", sin embargo no sé que es dar a luz. no lo sabré jamás.

la idea de la diferencia de saberes ha sido explorada desde fines de siglo XX dentro de la llamada filosofía de la mente. se dice que existe una diferencia entre "saber qué" (know that) y "saber cómo" (know how). saber tocar montar una bicicleta es necesariamente "saber cómo". después de watson y deep blue, ya las computadoras "saben cómo".

hablando de motilidad a un grado más elevado ¿no es saber tocar el piano "saber cómo"? 

y por supuesto siempre queda aquella sospecha tecnológica, el lado biópico de una época por venir de supremacía robótica.

funcionalismo

el campo de la philosophy of mind que explora esta posibilidad ha recibido el nombre de funcionalismo.  un estado mental ms es simplemente un estado funcional fs, donde una función representa una relación causal (input--->output cualquiera, i.e., tocar un botón en una consola es la causa que se abra una puerta). para el funcionalista el cerebro no es una condición necesaria para pensar (una supercomputadora podría llegar a hacerlo) basta que exista un algoritmo (en este caso un programa) que reproduzca dicha función. sin entrar en detalles más técnicos, el funcionalismo justifica la posibilidad de la inteligencia artificial (AI) desde la filosofía.

ray kurtzweill, el conocido transhumanista, ha acuñado la frase singularidad tecnológica como ese punto en que "el progreso ya acumulado explota y deja la inteligencia análoga del ser humano atrás".  singularidad para kurtzweill implica irreversibilidad. es decir, a partir de ese punto de explosión de inteligencia artificial habríamos entrado propiamente en la fase transhumana. a este punto el ser humano comienza a fusionarse con el androide.

volvamos a la pregunta ¿es la conciencia provincia exclusiva del homo sapiens?

ya lo sabemos. la respuesta es no. 

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* en el experimento del "cuarto chino" una persona que no habla chino responde a preguntas escritas en una tarjeta por debajo de la puerta por chinos del otro lado. la persona tiene un manual inglés/chino y simplemente se toma todo su tiempo para responder. del otro lado el chino recibe respuestas en chino, y asume que la persona dentro del cuarto "comprende" chino, aunque no es así. la conclusión de searle es que las computadoras hacen lo mismo. está claro que el asunto es mucho más complicado que lo que searle presenta. de cualquier manera, cuando juega jeopardy, watson demuestra que ya comprende inglés. de otra manera no podría ganar.

martes, 9 de julio de 2013

Miércoles, 7pm: The Shortest Distance | De Este Modo La Distancia Es Más Corta: obras de Pablo Leonardo Martínez y Andrés Lacau


El Museo Cubano en colaboración con WDNA 88.9FM Jazz Radio inaugura el próximo miércoles 10 de Julio, a las 7:00 p.m., la muestra The Shortest Distance | De Este Modo La Distancia Es Más Corta, un conjunto de obras de dos artistas cubanos radicados en España: el escultor Pablo Leonardo Martínez (Barcelona) y el pintor Andrés Lacau (Madrid).  Ambos artistas cuentan con una extensa trayectoria de exhibiciones individuales y colectivas en Estados Unidos, Europa y América Latina.

La muestra ha sido curada por Ileana Fuentes y Jesús Rosado y es parte del proyecto Sweet Home: Museo Cubano del Cuban Museum de Miami. Este es el primer evento de Sweet Home: Museo Cubano de una programación dedicada a dar a conocer en Estados Unidos la obra de intelectuales y artistas cubanos emigrados a España.

El acceso del público es GRATIS y la muestra estará exhibiéndose al público a partir del 10 de julio, en WDNA 88.9 FM Jazz Gallery (2921 Coral Way, Miami, FL 33145). La galería permanece abierta de lunes a viernes de 9:00 a.m. 6:00 p.m. Los sábados es previa cita solamente, llamando al (305) 662-8889.

lunes, 8 de julio de 2013

la conciencia y el charco de sangre


Delusion Dwellers, Laurie Lipton

Rosie Inguanzo

Una transgénero a quien dos policías la noche anterior golpearon y violaron dentro del carro de patrulla, con moretones visibles en los brazos y la boca rota, ridícula y lastimada dentro de la minifalda brillosa, ondea la bandera multicolor del CENESEX coreando: “Cuba por el respeto a la diversidad sexual”.

Un mulato que se llama Yuman vende broches del Che en la feria de artesanías de La Habana Vieja.

Una de las hijas de X (ex fiscal general de La República de Cuba, aka Charco de sangre) y amiga de la adolescencia (lo que me causa problemas al escribir esto), exiliada en Miami —donde vive con sus hermanos desde hace algunos años— dice que su progenitor, a quien visitó antes de morir de viejo el año pasado, “fue el mejor padre del mundo”.

Un ciego limosnero, entonando un bolero en una esquina mugrienta de la calle Neptuno, se interrumpe bruscamente cuando escucha caer una moneda en la lata: “Que nos quiten el bloqueo y nos devuelvan a los cinco espías” —dice a modo de dar las gracias.

Una ex azafata de Cubana de Aviación, que ahora trabaja en una de las compañías de charters que vuelan desde Miami rumbo a La Habana dos veces al día, acaba de comprar un edificio de apartamentos en Hialeah con el dinero que su suegra, alto miembro del Partido y militante comunista, le trajo personalmente para estos menesteres.

Una ex militar de las Fuerzas Armadas, ex agente del Ministerio del Interior, quien dice que acaba de entregar su carnet del Partido y que el año pasado resignó de todas sus responsabilidades para dedicarse al negocio cuentapropista, me alquila un apartamento en el Vedado.

Todos hablan con naturalidad. Pero no llevan una existencia normal. Hay un deslinde en sus conciencias. No pueden decir lo que piensan, la verdad pudiera llevarlos al atropello o la cárcel, no entienden la obligación moral de la libertad.

jueves, 4 de julio de 2013

patriota es el que evita, por la satisfacción de las aspiraciones justas, el peligro del exceso de aspiración

revista bohemia, circa 1950's
atRifF

hoy es 4 de julio, día patrio.

¿es el patriotismo algo deseable? se le considera un sentimiento de vínculo con la patria. patria en femenino, aunque se sabe que "patria" contiene una intersección fuerte del paterfamilias -y de hermanos. no deseamos llevar el análisis en esa dirección.

la idea de patria, como tierra, tiene su atractivo histórico (como es el caso actual del pueblo judío o palestino).  hay peligros. por ejemplo, la idea del heimat trae la tierra, la sangre y sus posibles nostalgias. luego se habla de la patria en tanto que esfera de lealtades. siempre caemos en el campo de la familia en su sentido más amplio, como fraternidad.

"la patria" es una idea central en la filosofía política de josé martí. y si bien es cierto que hay mucha patria en martí (como madre, como dios, como noche, como tierra, como nación, etc), hay párrafos esclarecedores donde busca una meditación más analítica. como en casi todo lo tocante a martí, se fue elaborando un concepto intuitivo de patria en la marcha. lo que no quita ni un ápice a una posible idea global. dice: 
Y no constituye la tierra eso que llaman integridad de la patria. Patria es algo más que opresión, algo más que pedazos de terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho de posesión a la fuerza. Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas. ("la república española ante la revolución cubana", folleto publicado originalmente en madrid, 1873, con motivo de la proclamación de la primera república española).
lo central aquí es el giro de salvedad: "algo más que...". este es un giro usual de martí cuando desea problematizar un concepto. es a la vez excluyente e incluyente. la tierra no constituye integridad. no es que patria no sea tierra, sino que no constituye su integridad. ¿y qué es integridad?
(...) si faltan, pues, todas las comunidades, todas las identidades que hacen la patria íntegra, se invoca un fantasma que no ha de responder, se invoca una mentira engañadora cuando se invoca la integridad de la patria. Los pueblos no se unen sino con lazos de fraternidad y amor.
sugiere un condicional hipotético: "sin todas las comunidades ... no hay integridad".  está claro que aunque una comunidad goza de identidad, no toda identidad es parte de una comunidad. implícito está que "integridad" es balance entre identidad y comunidad. y ese balance no puede lograrse sin lazos de fraternidad y amor.  primero, fraternidad: ¿sabría martí que "fraternidad" en la filosofía clásica nos lleva a una comunidad de hermanos excluyente de las hermanas? no creo. como dato curioso, la mujer no votaría en cuba hasta 1934 (artículo 39 de la constitución 1934).

(en paréntesis y apresuradamente, traigo a jacques derrida y su politica de la amistad.  el ensayo arroja un poco de luz sobre el problema de la fraternidad. comenzando con platón y aristóteles, la amistad entre hombres y la figura del "hermano" son fundamentales. la fraternidad invoca una fidelidad política común. la fraternidad como hermandad militar. no solo hermanos de sangre, hermanos de raza, de etnia, de religión, hermanos bajo alguna identidad substancial: sea territorio o nación).

¿qué papel juega el amor? no hay duda que martí habla del amor cristiano (el amor como descubrimiento cristiano) con esa dosis (siempre insuficiente políticamente) que se cristaliza en "la ley del amor" de tomás de aquino. por supuesto, a la patria se debe "amor infinito", ¿por qué?, la patria es dios. pero está el "amor sincero al decoro del hombre".

martí no se mete cuentos:
De odio y de amor, pero de más odio que amor, están hechos los pueblos; sólo que el amor, como sol que es, todo lo abrasa y funde; y lo que por siglos enteros van la codicia y el privilegio acumulando, de una sacudida lo echa abajo. con su séquito natural de almas oprimidas, la indignación de un alma piadosa ("el tercer año del partido revolucionario cubano", patria, 17 abril, 1894).
el amor es el crisol de las emociones. en muchos párrafos de martí el amor y el respeto aparecen juntos. aunque cercanos, respeto no es amor, el primero más un balance simétrico que el segundo que es una dádiva generosa, pero también egoísta. ¿sabría martí que "respeto" le llegaba sugerido desde la segunda formulación del imperativo categórico kantiano? no parece. pero martí es una gran esponja intuitiva.

volvamos al párrafo en azul arriba: hablando de patria, para martí queda excluído el derecho a posesión a la fuerza. queda claro que patria es más que derecho a posesión. es decir, si el derecho como un todo es más íntegro que el "derecho a posesión", la integridad apuntaría a la patria como derecho global, que incluye y justifica el derecho a posesión.

le sigue "comunidad de intereses". vayamos en la máquina del tiempo al siglo XX, luego del fracaso de las democracias occidentales europeas de entreguerras. como ya explicara adorno, ideas básicas tales como "nación" y "patriotismo" forman parte del mito de la ilustración y el trayecto hacia la libertad nos lleva frecuentemente a la calamidad. ya para los años 60, durante la lucha de los derechos civiles en américa se habla de una comunidad de intereses. ¿intereses de clase? ¿étnicos? ¿religiosos? ¿científicos? ¿artísticos? sí. todos por supuesto.
Los partidos políticos son agregados de preocupaciones, de aspiraciones, de intereses y de caracteres. Lo semejante esencial se busca y halla, por sobre las diferencias de detalle; y lo fundamental de los caracteres análogos se funde en los partidos, aunque en lo incidental, o en lo postergable al móvil común, difieran ("mi raza", patria, 16 abril, 1893).
esa comunidad de intereses y caracteres que es la patria --avanzaría martí-- no hace distinciones entre intereses por separado sino "sobre las diferencias" (salvo, no puede negarse, el interés de destruir a la patria). martí respondería que tal interés contra la patria, atentaría contra el derecho a todos los derechos. es lo equivalente a lo que él llama "la guerra para salvaguardar la paz".

este párrafo es único: 
(...) Pero aquí vivimos con el corazón abierto a todos los derechos, y a todos los méritos, y a todas las glorias, de nuestro país; con el corazón puesto de mesa, para que se sienten a él, aun cuando fueran a maltratarlo y devorarlo, todos los que de veras amen a Cuba, aunque vengan a su amor con menos fe y con fin diverso, y vinieren de opuestos caminos; con la certeza de sólida república, de que en un país de varios intereses y factores y de defectos por cierto período poderosos e influyentes, la paz del país depende del trato amigable y representación relativa de los intereses varios y factores, y aun de los defectos de cuyo poder e influjo no se pudiera prescindir. ("los cubanos de afuera y los cubanos de adentro" en patria, 4 junio, 1892).
volvamos a "todos los derechos". de cierto modo para martí el amor a cuba es ente aglutinador. aunque se llegue por distintos caminos, el amor --por cuba-- garantiza inclusión en la mesa (muy lejos del carácter irreversible del socialismo en cuba).  el fragmento en azul garantiza el giro conceptual del párrafo. la paz depende de pluridad de representación, y de tal modo que esa paz no sería posible sin tal inclusión. martí sugiere que no hay paz sin "representación relativa de intereses varios y factores".

la paz no es un bien en sí mismo. martí cita la "paz inútil con esperas pomposas" o "el ansia de paz es lo que nos decide a la guerra". paz en su modo más general indicaría "(...) la paz pública, cuando los elementos nacionales de cólera y desorden, se convierten, por su propia virtud, en elementos de amor y orden".  la superposición de textos ilustra la complejidad del pensamiento político de martí.

la sólida república, un estado ideal (y sin duda delicado) presupone una conversión de caminos que desemboca en un balance entre amor y orden. véase que la comunidad de intereses varios, por sí sola, aunque necesaria, no es suficiente garantizador de la paz.

"patria" emerge como una especie de propiedad de propiedades, estado posible e inclusivo, abierto, en el cual deben cohabitar intereses y factores diversos. "patria" es por tanto una aspiración delicada y continua y no necesariamente un hecho consumado. al final depende de la gestión de cada cual que evita, por la satisfacción de las aspiraciones justas el peligro del exceso de aspiración.

lunes, 1 de julio de 2013

Ciertas preguntas sobre el boom gay en Cuba


Jesús Rosado
A propósito de la visita a Miami del disidente y activista gay cubano Ignacio Estrada y su pareja, Wendy Iriepa, una mujer transexual a quien se ha unido en matrimonio, el tema de las demandas de la comunidad LGBT en la isla va a recibir, sin dudas, amplia cobertura en medios periodísticos y académicos. Preguntas irán y vendrán en torno a la confrontación entre comunidad gay y Estado. Entrevistas que posiblemente circunvalarán efectos y noticias de última hora sin tener en cuenta que para entender a cabalidad el último episodio hay que poner rumbo a los orígenes del relato.

Desde hace unos pocos años, la cúpula castrista, como parte de las actualizaciones cosméticas aplicadas a estructuras decadentes, ha utilizado la labor institucional del CENESEX encabezado por Mariela Castro, para dar la impresión de un aperturismo hacia el tema de la homosexualidad. El propósito es intentar corregir los errores cometidos hacia un segmento de la población que ha crecido aceleradamente en las últimas cinco décadas y que por el impacto que ha alcanzado en todos los niveles de sociedad se ha hecho acreedor de una obligada negociación. Sin embargo, la táctica gubernamental no logra llegar al epicentro de la conciliación porque no incluye la reflexión histórica sobre la cuestión homosexual en Cuba.

Siempre me ha parecido curioso la falta de criterio científico hacia la evolución de la homosexualidad en la sociedad cubana tras la revolución de 1959. La actitud crítica se ha centrado en la manera en que el liderazgo del proceso político abordó el tema del homosexualismo, persiguiéndolo y reprimiéndolo, cuestión que me parece justo denunciar cuantas veces sea necesario, pero que nos mediatiza la visualización objetiva de la curva que despega en la propia década del sesenta, llegando a convertirse en pocos años en el boom gay cubano.

Claro que hay que divulgar el inventario de injusticias que comenzaran temprano con la implantación de las UMAP, aquellos campamentos de trabajo forzado donde se reconcentraron centenares de “enfermitos”, término peyorativo con el cual la homofobia fidelista intentaba estigmatizar al ciudadano homosexual. Lógico que hay que hablar incansablemente de los despidos, las injustificadas sospechas políticas, los encarcelamientos arbitrarios,  la discriminación en todas las esferas sociales, los exilios obligatorios. Todo ello ilustrará terriblemente los abusos contra un grupo de población merecedor de los mismos derechos de convivencia que el resto de los ciudadanos. Pero la pregunta de fondo es ¿cómo definir una agenda para la sanación del trauma de una minoría segregada moralmente que tuvo una rápida expansión si nunca nos hemos preguntado las causas de su eclosión como género transgresor de convenciones sexuales  y estilos de vida tradicionales de la nación?

Para todos es conocido que a la euforia triunfalista de comandantes y capitanes testoterónicos recién llegados al poder le siguió una política de acelerada militarización de la cotidianeidad. Los primeros años del castrismo marcaron la existencia doméstica con un sentimiento permanente de beligerancia. Para “defender las conquistas de la revolución” se procedió a monopolizar el ejercicio de la expresión y el pensamiento, se encarceló o se fusiló a los opositores, se echó mano a recursos de coacción ideológica, se eliminó la propiedad privada, se anuló la iniciativa individual circunscribiendo la autonomía ciudadana al perímetro de la fidelidad. Dentro de esos límites, algo; fuera de ellos, nada. Cada habitante era miliciano, o de lo contrario “gusano”. Ni remotamente se concebía “defender las conquistas” con la edificación de un justo estado de derecho.

No quedaría estaca en pared, como cita el dicho campesino. El poder autocrático se adueñó de la vida y obra de hombres, mujeres y familias. A partir de ese terror condicionante donde fueron vulnerados todos los resquicios de la soberanía individual sería posible ir hilando entonces un rosario de preguntas viscerales. ¿El auge de la vida homosexual en Cuba es una respuesta humana a la pérdida de las libertades más elementales?  ¿La abrupta caída de la calidad de vida no hizo más difícil las responsabilidades que forman parte del universo doméstico heterosexual? ¿Acaso las cuestas empinadas de las exigencias revolucionarias con sus grandes dosis de miedo no propiciaban también el nicho homosexual que distanciaba el riesgo de reclutamientos y la asignación de tareas indeseables? Recordemos que confesarse homosexual fue una tabla de salvación para escapar de la isla durante el éxodo del Mariel.

Con interrogantes como estas se abre una reflexión a la que habría que añadirle una retahíla de factores. Separación de las familias durante largos periodos de tiempo debido a movilizaciones militares o agrícolas, el hacinamiento, la promiscuidad, así como el hambre de nuevas experiencias o estilos de vida importados que se origina en las sociedades sometidas al hermetismo.

Todos los elementos que hicieron de la existencia común un devenir precario pueden haberse conjugado para replantear al cubano la noción clásica de institución familiar y motivarlo a explorar nuevas opciones de sexualidad y convivencia. Esto no es más que un enunciado hipotético. Se puede pensar de igual manera que el boom homosexual en Cuba ha sido coherente con una tendencia global, pero aun así ¿no parece desproporcionada la efervescencia alcanzada por la población gay en país tan pequeño si se compara con el resto de otros países latinoamericanos? ¿Tiene algo que ver el nivel de instrucción medio de la población? ¿Hay un componente socio cultural en el fenómeno? ¿Se puede desligar sin remordimientos la proliferación homosexual de la razón dictatorial? Estudios realizados en otros marcos de referencia, como en el caso de República Dominicana durante el trujillismo apuntan a que no. En Cuba, aunque no hay censos explícitos, la demografía homosexual muestra densidades ostensibles tanto en las capitales de provincia como en los pueblos del interior.

Es sintomático que la cuestión del surgimiento de una conciencia liberal del segmento gay de la población cubana se remonte a finales de los sesenta del pasado siglo, casi simultánea a la aparición del entusiasta movimiento hippie entre los jóvenes cubanos. Si bien ambas conductas sociales no se mezclan, la expresión gay desinhibida en el contexto público se hace manifiesta en esos años con tal vehemencia que la confirma como manifestación reactiva ante la represión y la discriminación. Esa es la época que pare al movimiento por los derechos de los homosexuales en Cuba, lo cual puede considerarse un hito en la homosexualidad latinoamericana. Y a estas alturas todavía se ignora exactamente cómo fluyó el proceso que llevó al homosexual cubano a emprender un rol más activo. Otra pregunta para engrosar el cuestionario impostergable.

Tanta carencia de respuestas tiene que ver con el menosprecio cómplice de las ciencias sociales cubanas hacia un fenómeno que requiere explicación si se desea esclarecer el carácter actual de nuestra sociedad. Un conocimiento que a la postre permitirá  a la nación cubana reflexionarse, aceptarse y evolucionar algún día hacia el respeto sin restricciones a la integridad ciudadana de cualquier minoría. Mientras tanto, flotan las preguntas. Interrogantes que difícilmente Ignacio Estrada y su entrañable compañera Wendy podrían contestar.

Conversatorio con Wendy Iriepa e Ignacio Estrada Cepero en MDC, Wolfson Campus. Martes 2 de julio