sábado, 16 de julio de 2011

Si le sorprende lo que digo, usted es parte del problema

Interesante artículo de Paul Krugman en el NYTimes (Premio Nóbel de economía 2008):
Varios prestigiosos comentaristas económicos están atónitos abte la posición republicana con respecto a las negociaciones del presupuesto. "¿Se habrán vuelto locos?" dijo alguien. Mi respuesta es que nada de esto es nuevo. Los REPU llevan haciendo esto por décadas. Primero, hablemos de lo que los REPU han rechazado. El presidente ha dejado claro que está dispuesto a firmar un acuerdo de reducción del déficit. Dicho acuerdo incluiría recortes draconianos en programas sociales, incluso el de aumentar la edad de elegibilidad para Medicare. Son concesiones extraordinarias.

El presidente ha tomado una posición muy a la derecha del votante americano promedio. De hecho está un poco a la derecha de lo que el votante republicano medio prefiere. Así y todo los REPU dicen NO. No me sorprende. En primer lugar, los REPU no pueden aceptar la legitimidad de una presidencia demócrata. Ya lo vimos con Clinton, y ahora se repite con Obama.

Los REPU están automáticamente en contra de cualquier cosa que Obama proponga, incluso aunque hayan apoyado dichas propuestas en el pasado. El mismo plan de Mitt Romney de atención a la salud se convierte en un asalto a la libertad de América cuando es propuesto por Obama. Lo mismo aplica en el caso de la deuda. Es decir, si un presidente REPU hubiera logrado el tipo de concesiones para el Medicare y la Seguridad Social que Obama está ofreciendo, habría sido considerado un triunfo conservador. ¿Cuál es el problema?

Que esas concesiones vienen unidas a aumentos menores en los ingresos de corporaciones y los más ricos. Es el llamado vudú económico. Los REPU afirman que los recortes de impuestos se pagan por sí mismos (o que cualquier subida de impuestos llevaría a un colapso económico). Ese es el patrón de conducta desde que Reagan adoptó el concepto de la curva de Laffer.

Sin embargo, Reagan promulgó un aumento significativo de impuestos para compensar sus recortes iniciales. Incluso la administración del ex presidente George W. Bush se abstuvo de hacer afirmaciones extravagantes sobre los impuestos, en parte por temor a crear un precedente poco serio para la administración.

Ya no existen restricciones. El año pasado, Mitch McConnell, líder de la minoría del Senado, afirmó que los recortes fiscales de Bush de ingresos aumentaron la ganancia, algo que él sabe que no puede probar. También dijo que este "era el punto de vista de casi todos los republicanos sobre el tema." Yo pienso que ni siquiera el señor Romney, considerado el rival más sensato de los contendientes por la nominación presidencial de 2012, ha respaldado jamás la opinión de que los recortes de impuestos -de por sí solos- pueden reducir el déficit.

Lo que me lleva quienes son los culpables de la locura REPU.

No ha habido un precio que pagar por la irresponsabilidad de George W. Bush de derrochar el superávit de los últimos años de la administración Clinton. Los expertos pretenden que las dos partes tienen la culpa de los problemas de la deuda. Paul Ryan, el presidente REPU del Comité de Presupuesto de la Cámara, ha propuesto un plan de reducción del déficit que incluye grandes recortes de impuestos para corporaciones y los ricos, y recibe  un premio por "responsabilidad fiscal." Es decir, no hay presión pública alguna que exija a los REPU mostrar cualquier tipo de responsabilidad, o racionalidad. Si le sorprende de lo que digo, usted es parte del problema.