domingo, 30 de noviembre de 2014

el lastre yoísta en la poesía cubana


(publicado originalmente en junio 2011, este post vuelve a salir a raíz de una discusión suscitada a partir del artículo "mimí yoyó" de josé prats sariol en diario de cuba)

aLfreDo tRifF

poeta no soy, pero disfruto del buen verso. confieso que detesto la poesía cubana en tanto que masturbación mental. admiro a muchos poetas cubanos que hacen buena poesía. ¡pero hay tantos mediocres! y sí, hay insoportables poetas cubanos.

¿qué los aqueja?  el yoísmo.

la poesía cubana es pleamar solipsista disparando yoes al universo. por supuesto, el yoísmo tiene su larga historia, pero ahora me interesa su constitución: el yo tajante que golpea, el yo infantil, el yo agarrado a lo fenoménico, el yo polifacético, el yo político y mesiánico, el yo cosificante.

es obvio que yo no puede saciarse de sí. hay un presentarse y re-presentarse continuamente en eventos y situaciones. pero he aquí que yo es incapaz de alcanzar su problema fundamental que le queda siempre detrás: yo es un reflejo, no una sustancia. por eso deberá reificarse hasta la náusea para --al fin y al cabo-- perderse en sí.

entre tanto, un universo de cosas permanece invisible. pero yo es incapaz de prestarles atención.

en el youniverso solo existe ipse.

a continuación presento una serie de ejemplos antologados que van desde la década del 60 hasta 2000 (cada ejemplo es el comienzo de un poema conocido. omito título, nombres, edición, año, etc, por razones obvias).

(de una antología de los 60)
"Yo con mis manos..."
"Amo esas grandes concentraciones..."
"Yo estoy aquí..."
"Yo, ¡qué palabra más pequeña!" (¡le zumba!)
"Quiero cantar..."
"Lo digo..."
"He aquí, yo hago..."
"Estoy mirando como..."

(de una antología de los 70):
"Y yo desperté con..."
"Cuando llegué a..."
"He logrado descifrar..."
"Voy a llenar de ... mi silencio"
"Mi casa..."
"Yo espero..."

(de una antología  de los 80):
"Yo te amo..."
"Si yo pudiera ser..."
"yo, solitario..."
"... yo sé como tú eres"
"Soy a veces..." "Aunque te busco..."
"no sé qué decirte..."
"Si yo pudiera..."
"Tengo miedo..."

(de una antología de los 2000):
"Yo sé que..."
"Lanzo mi..."
"Dilapidé..."
"Si me llamas..."
"Yo ví..."
"Yo estoy, tú estás, ella..."

lo peor no es ese yo irrebatible, hay otro travestido: de "mí", de "él", de "ella", de cualquier cosa siempre que apunte hiperbólicamente al ego del poeta:  

"Heme aquí..." (yo en tiempo y espacio: llamémosle yoaquí)
"A veces me pregunto..." (llemémosle yoaveces)
"Cuando nací..." (yo biográfico en su heterogeneidad: llamémosle yográfico)
"He aquí que yo... nos..." (yoaquí)
"Toda la vida he sido..." (yográfico)
"Mientras mi cuerpo..." (el cuerpo del yo es constante: llamémosle youerpo)
"Vine a decirte adiós..." (el yo en en tiempo: llamémosle yoahora, yoayer, yomañana)
"Aquí estoy ..." (yoaquí)
"He oído..." (yoído)
"Déjame..." (yoexijo)
"Cuando me veo..." (yospejismo)
"Tengo..." (yotengo)

"Éramos ya..." (yoépico)
(..........la lista es portentosa.........)

con esto no digo que los versos anteriores -escogidos de entre los poetas cubanos más reconocidos- sean malos. apunto al síntoma yoísta que los debilita.

¿cómo salirse de yo?

acaso buscando más el-ser-de-la-cosa. cosas que conllevan a otros no-yoes --independientes del poeta. y aunque no abundan y parecen incidentales, aquí van contraejemplos al yoísmo en algunos poetas del mismo período:

"Resbalan los recuerdos..." (el recuerdo como cosa)
"Ha llovido esta tarde" (la lluvia acontecería aún sin el poeta que la observe)
"Volaron testimonios" (un testimonio puede tener alas)
"La luz transforma esa pared silenciosa" (la cosa-en-sí)
"Has ganado tu pan" (el poeta dedica el poema a un amigo que sin él...)
"Diez golpes en la puerta" (sí, los golpes golpean)
"La lluvia indiferente ha descendido..." (la cosa no carece de poesía)
"La taza de café abre el tapiz y lo cierra..."(lo amargo del café está en el café)
"Tal vez aquellas tardes regresen imprecisas..."
"El arquero un paso al frente, imitación de la grulla en la quietud..."

queda claro que por momentos el poeta atisba más allá del estrecho confín del yo. cargar con el yo no ha sido necesariamente un proyecto --no ha habido una corriente "yoísta" estilísticamente hablando. se trata de una condición afincada, en nada comentada; punto ciego de la poesía cubana.

y las cosas (llamo "cosa" a lo no-vivo) quedan subyugadas a esta ciega dictadura.

lo peor del yoísmo es que no se ve a sí.

_____________________
yo desaparece brevemente con la revolución y su período épico. se reprime en un yo latente colectivo, ahora como manteca de chicharrón. los yoes desaparecen en YO mayombe. este yo reprimido saldrá con más fuerza entre 1980-2010 en cuba --y el exilio.

27 comentarios:

Anónimo dijo...

Subdesarrollo y complejo de inferioridad. Un ego enoooormeeee

Anónimo dijo...

Lo que dices es pura bobería. El poeta habla de todo incluyendose el mismo. La poesia no puede ser un programa político como tú quieres. No tengo el menor interés de escribir de electrones o de la polivalencia del yodo.

Heriberto Hernández Medina: dijo...

Tal vez suceda todo lo contrario y el actual protagonismo de la primera persona sea la reacción natural a un proceso en que el terrorismo literario de estado intentó cortar la tradición lírica cubana. Desde “Espejo de paciencia” y sus sonetos laudatorios, nuestra literatura (y la mayor parte de la literatura occidental, del renacimiento a nuestros días) ha vuelto una y otra vez sobre los temas eternos de la poesía desde una visión en que el hombre es el centro.
Desde ese punto de vista tendríamos que renunciar por “solipsista” o “yoísta” a la lectura no sólo de Casal o Heredia y una larga lista de referencias obligadas de nuestra literatura, sino a “detestar” por las mismas razones las “masturbación(es) subjetiva(s) de Petrarca o Dante. Rainer María Rilke -que iría de cabeza al mismo saco- puede que tenga una respuesta a tus prejuicios poéticos más convincente que mis palabras. Te dejo los primeros versos de “La primera elegía”. Son un antídoto contra esa dolencia:

¿Quién, si yo gritara, me escucharía desde los órdenes angélicos?
Y suponiendo que un ángel de pronto me tomase contra su corazón:
me extinguiría ante su existencia más fuerte.
Porque lo bello no es sino el comienzo de lo terrible,
que todavía podemos soportar
y admirarnos tanto, pues impasible desdeña destruirnos.

A.T. dijo...

..el actual protagonismo de la primera persona sea la reacción natural a un proceso en que el terrorismo literario de estado intentó cortar la tradición lírica cubana.

Heriberto, gracias. Te comprendo. Pero lo que funciona en una época no tiene porqué funcionar en otra. Hay caminos que sencillamente se agotan. Estimo que el yoísmo es un síntoma de nuestra historia reciente (el YO mayombe que predetermina "yoes" pequeños).

Pueden ahora explorarse las "cosas" nunca exploradas en nuestra poesía. El yoísmo cosifica desde que concibe el mundo como hecho solo-para-el-yo.

Con un mundo al borde de la destrucción del medio ambiente el yoísmo es una manera de alienarse del no-yo de la existencia.

El romántico es quien más busca la cosa, pero el yo se interpone. Aquí algo de Casal a la perla, fuera del yo:

"Alrededor de una perla
Que el mundo ostenta en su seno,
Como divino presente
De las manos del Eterno;

Hay dos aves de rapiña
Contemplando sus destellos:
Una de plumaje áureo,
Otra de plumaje negro.

Viendo la perla romperse
Entre su concha de cieno,
Ya afilan los corvos picos,
Para alcanzar sus fragmentos,

Las dos aves de rapiña
Que contemplan sus destellos:
Una de plumaje áureo,
Otra de plumaje negro."

IváN dijo...

Creo que hay que diferenciar entre "yoismo" y "primera persona". Entre cotidianidad y experiencia. No es lo mismo. Por ejemplo, el arte español de los 90 fue dominado por discursos cotidianos que no tenían nada que añadir a la vida de nadie: menstruaciones y compresas, desayunos con abuelos, etc. Por esas mismas fechas, rusos y mexicanos también crearon en primera persona, pero la experiencia límite de lo que mostraban, y sucedía, en sus vidas, era de otra magnitud. No es lo mismo un "Yo" ñoño que una narración en primera persona a cuya conmoción no le hace falta ni siquiera un "Yo". Y no hablo exclusivamente de experiencias espeluznantes, desde luego, sino de una marca -evidente o tenue- de la individualidad. Individualidad bajo un bombardeo de estandarización sin cuartel en cualquier sistema, dicho sea de paso. Saludos desde Por Acá.

Heriberto Hernández Medina: dijo...

“Una de plumaje áureo,
Otra de plumaje negro."

Y de qué “contemplan sus destellos” estas “dos aves de rapiña”, si no del alma humana, del “yo” frente a Dios o a la existencia. La “cosificación” que aludes en este poema no es más que la interpretación simbólica de un tema, por demás común en la poesía occidental: el alma humana asediada por el bien y el mal.
En esa “perla”, “divino presente”, que se disputan esas dos aves, “una de plumaje áureo, otra de plumaje negro", es evidente el eco que produce en Casal el romanticismo alemán, pero esto es repasar lecciones de octavo grado.
Lo cierto es que nunca “la cosa” ha sido más importante que el “yo” y que el “yo” es el sujeto primario y esencial de la poesía. Sólo ha dejado de serlo antinaturalmente cuando la poesía se ha puesto al servicio de los poderes, sean estos los politeísmos esclavistas primitivos y clásicos, los dogmatismos religiosos o las dictaduras occidentales modernas.
Y, aun así, ya que la escriben hombres, podemos apreciar la sensibilidad de esos anónimos escribas en “El libro de los muertos”, el elogio de la belleza, el valor o la inteligencia humana en los cantares de gesta o las sagas nórdicas y el erotismo (sublimado o embarajado si prefieres) en el “Cantar de los cantares”.
En cuanto al agotamiento de los temas, no te preocupes, son y han sido siempre los mismos, travestidos por la incidencia del contexto. El “mundo al borde de la destrucción del medio ambiente” sólo es importante si existimos hombres en él.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo. El yo puede ser un hábito que endilgamos a todo cuando hablamos: yo esto, yo lo otro. A veces quisiera decir menos la palabra yo cuando escribo.

A.T. dijo...

Iván: Buen punto. Gracias por la distinción entre primera persona y "yo", que ya Heriberto aludía. De principio estoy de acuerdo. Pero el yo de que hablo no es tan ñoño. Es muy sofisticado.

Al Ano de las 6:31 pm le respondo que se puede escribir a los electrones, solo que los poetas no tienen interés en hacerlo. ¿Por qué?

Heriberto Hernández Medina: dijo...

“Individualidad bajo un bombardeo de estandarización sin cuartel en cualquier sistema, dicho sea de paso.”

Hablábamos de poesía, pero como bien dice Iván, “mirando el bosque” y no “el árbol”, el “yo” sigue siendo en todos los órdenes el último reducto de resistencia ante la masificación, la estandarización, que son formas veladas de “cosificación” del ser humano a escala social.
Valdría también decir que el yo (la individualidad) es la forma más evolucionada del desarrollo humano, al final de un largo camino evolutivo que se inicia con el “instinto gregario” (salve Darwing). Cuando el hombre se siente en capacidad de ejercerla y expresarla esta defendiendo su deseo de no ser un elemento sin nombre de la horda. Un detalle significativo pordria ser
Cuando AT dice “confieso que detesto la poesía cubana” apenas logra acallar la presencia gravitante de su YO, que adquiere en su protagónica omisión mayor peso que su argumento.

Heriberto Hernández Medina: dijo...

(Se me fue una “g” en Darwin.)

“Individualidad bajo un bombardeo de estandarización sin cuartel en cualquier sistema, dicho sea de paso.”

Hablábamos de poesía, pero como bien dice Iván, “mirando el bosque” y no “el árbol”, el “yo” sigue siendo en todos los órdenes el último reducto de resistencia ante la masificación, la estandarización, que son formas veladas de “cosificación” del ser humano a escala social.
Valdría también decir que el yo (la individualidad) es la forma más evolucionada del desarrollo humano, al final de un largo camino evolutivo que se inicia con el “instinto gregario” (salve Darwin). Cuando el hombre se siente en capacidad de ejercerla y expresarla está defendiendo su deseo de no ser un elemento sin nombre de la horda.
Cuando AT dice “confieso que detesto la poesía cubana” apenas logra acallar la presencia gravitante de su YO, que adquiere en su protagónica omisión mayor peso que su argumento.

A.T. dijo...

Lo cierto es que nunca “la cosa” ha sido más importante que el “yo” y que el “yo” es el sujeto primario y esencial de la poesía.

Por supuesto. Pero añado que la razón que la cosa nunca ha sido importante en la poesía (salvo en el romanticismo alemán, algo que no hay espacio para discutir aquí) no puede tomarse como algo dado y terminado.

Por supuesto que la primera persona tiene un lugar indiscutible en la poesía. Ese no es mi punto, sino que se ha convertido en una enfermedad en la poesía. Y aquí mi crítica es conceptual. ¿por qué esta enfermedad del yo? porque el yo mismo se ha cosificado y se consifica desde que el yo es tratado no como primera persona, sino como cosa. Es el peso del yo que destruye tanto a la primera persona (cosificándola) como a la cosa (haciéndola absolutamente invisible e inexistente).
Gracias.

A.T. dijo...

Valdría también decir que el yo (la individualidad) es la forma más evolucionada del desarrollo humano, al final de un largo camino evolutivo que se inicia con el “instinto gregario” (salve Darwin).

Heriberto: No comparto tu interpretación antropocéntrica de Darwin, pero este no es el espacio para discutir eso. También dije "poeta no soy", después de todo es AT quien habla. :)

sonora y matancera dijo...

el yoyoismo me gusta mas: oye, suelta el yoyo y halalo, una y otra vez pero siempre hacia ti mismo. no se AT, no se... el yo poetisico es el autorretrato fotoartistico, el ego encharcado del pegoste empresarial del bombo y platillo al gen egoista.

RI dijo...

Otro lastre de la poesía es, a mi modo ver: escribir para la eternidad –creérsela (como declaró un poeta amigo en un recital miamero, presumiendo de vuelos eternos).
(Lo he dicho otra veces) Hay que sacudirse a Neruda, la épica transoceánica-ciudadano-del-mundo nerudiana.
Y qué decir del enunciado nerudiano, por Dios; recitar engolados, la letanía del yo denso proyectándose en la eternidad.
¡Ni un tigre ni un laberinto borgeano más, por Dios! Paso.

En todo caso un tigre dark-gótico, un juego con el tiempo y las simetrías dentro de la épica postmoderna distópica, cyber-punk, fantástica futurista,…vivir más en nuestro tiempo y menos como derivativos. Aprender lo nuevo.

Que conste que tengo tejado de vidrio. He escrito mucho desde el yo, des-patriada, la adolescencia aplazada, PUBER AETEMUS (mentalidad inmadura).

Valga otro punto a celebrar sobre la poesía en Miami: ha habido un renacer de la poesía gracias gestiones notables como la de Heriberto, Manny, las tertulias en Café Demetrio de Joaquín Gálvez, etc. Kudos por eso.

poeta menor dijo...

AT no estoy de cuerdo con todo lo que dices pero me parece valeroso que te lances. Tomo nota.

JR dijo...

"el lastre yoísta en la poesía cubana". Bueno, el título del post es provocador. Sin dudas, insta a la polémica con mecha encendida, pero también puede interpretarse como prejuiciado y reduccionista. El tono peyorativo del término "lastre" unido a la territorialización del género literario infunde dudas en cuanto a la objetividad en el acercamiento ontológico al fenómeno del yoísmo poético localizado en nuestra historia literaria. Una manifestación que también es abuso bien extendido en la expresión iberoamericana, muy exacerbado por el romanticismo tardío e hibernante de las sociedades postcoloniales de Latinoamérica, y tan diluido y bien camuflageado, pero subyacente, en el vanguardismo contemporáneo. El yoísmo sigue agazapado en muchos discursos (y no solo poéticos) con diversas estrategias. Sin descontar lo que todo sabemos: que en la tradición lírica hay muchas vueltas alrededor del ego. Creo interpretar el espíritu que prevalece en la crítica sociológica que encierra el post a partir de un paneo rápido a través de versos, sintaxis y metáfora de la última centuria cubana. Su propuesta de vincularla con la vocación totalitaria del ser nacional. Estoy seguro que una inmersión pies más abajo en la referencia histórico-literaria nos permitiría descubrir que tenemos incluso hasta una poesía de aliento fascista. Pero hay que ir con calma, con método, con paciencia y polilleo, para reunir elementos indispensables a la formulación de la hipótesis. Es la forma sabia de esquivar cualquier tendencia a parametrar los caminos del discurso estético.

A.T. dijo...

...el ego encharcado del pegoste empresarial del bombo y platillo al gen egoista.

Gracias, Sonora.

Valga otro punto a celebrar sobre la poesía en Miami: ha habido un renacer de la poesía gracias gestiones notables como la de Heriberto, Manny, las tertulias en Café Demetrio de Joaquín Gálvez, etc. Kudos por eso.

Amén.

Sin dudas, insta a la polémica con mecha encendida, pero también puede interpretarse como prejuiciado y reduccionista.

Buena aclaración, JR. Y se sostiene.

Pero no puedo hablar de la poesía mexicana que no conozco. La inferencia le queda al lector (de que debe ser lo mismo para la poesía mexicana o la argentina, con perdón del ego argentino).

Mantengo: "detesto la poesía cubana. no como arte, sino como masturbación subjetiva." no es la poesía lo que detesto, sino el onanismo del yo. finalmente: "admiro a muchos poetas cubanos que hacen buena poesía."

Anónimo dijo...

Le generacion y griega de la poesia cubana.

Anónimo dijo...

lo que dices de la poesia se aplica al arte tambien

Andres Reynaldo dijo...

La crisis de la poesía cubana debe mucho, a mi juicio, a estos factores:
1) Mediocridad del entrono crítico. Tanto en la isla como en MIami (el polo libre de la cultura cubana) la crítica es cenacular, frívola y, con frecuencia, inculta.
2) Imposibilidad de reconocer los valores de la alta cultura. Esto viene de finales del siglo XIX. El ensayo de Jorge Mañach, casi a un siglo de distancia, sigue siendo lo más esclarecedor que se ha escrito sobre el tema.
3) Sublimación acrítica del elemento autóctono. Obedece a una idea dieciochesca de la identidad nacional. Aquí hay mayor intención política que literaria. Un género de garibaldismo literario, aferrado a unos tópicos. Lo cubano en la poesía, de Cintio Vitier, es la piedra de toque de ese edificio que tratamos de construir a partir del techo. Un postulado parroquial que ha limitado el vuelo de muchos poetas con talento y le ha venido de perillas a la oficialidad castrista. En la misma obra de Vitier y de su esposa, Fina García Marruz, brillan esos defectos.
4)Incultura de los poetas, a secas. Cuando el creador carece de referencias, dominio técnico, profundidad de la mirada, en fin, conocimiento poético, no le queda más remedio que hablar de su estrecha inmediatez.
5) Dos aclaraciones:
a)La dictadura es culpable de perseguir a los poetas, no de su mediocridad y cobardía. En la Rusia soviética, con régimen similar, hubo unos poetas de rango universal: Brodsky, Ajmatova. Eso se debe a la resistencia de su propia tradición y, sobre todo, a la madurez de su identidad nacional. Nuestra tradición es endeble. Nuestra identidad, incompleta. Estas carencias hay que verlas como una características muy comprensibles y no como una maldición. Los australianos tampoco tienen una tradición poética que valga la pena. Lo importante, lo saludable, está en que ellos lo saben.
b) Cuando Alfredo habla del yoismo no se refiere al uso de la primera persona del singular ni a la premisa antropocéntrica. Tampoco es una ataque a la lírica. Alfredo critica la reiteración narcisista, empobrecedora y asfixiantemente autorreferencial de un yo minúsculo, trivial, reacio a la sustancia, en suma, subdesarrollado. Es la diferencia, digamos, entre Lord Byron y Victor Casaus.

Manuel Sosa dijo...

(Yo) creo que la calidad de un poema no depende de pronombres o perspectivas.

Certificar la calidad de un poema en base a una determinada preceptiva, ¿tarea de todos?

Ay, Regino Pedroso!

Anónimo dijo...

Sí que los hay yoístas, pero no son todos.

Ruben A.M. dijo...

Con permiso del autor, voy a hacer uso del “yoismo” para comentar.
Pienso que es más honesto “poetar” en primera persona. Puede que no parezca humilde, pero hacerlo de otro modo puede sonar a pedantería jactanciosa y a ínfulas de suponerse en posesión de autoridad moral, ética, culturosa y porahípallá...
Percibir el mundo es un acto exclusivamente personal. Describirlo, si se ha de ser honesto, no es estrictamente honorable hacerlo eludiendo todas las variantes de “yoismo” posible. La vieja de la cola del pan, el barbero repentista, mi sobrina de cinco años también hablan sólo de su experiencia más íntima y exclusiva, “yoismo” concentrado.
Imagino qué diríamos de ese "yo minúsculo" y "subdesarrollado" si se empeñara en referenciar no su propia trivialidad sino la vida toda que él creyeran real, la-su sabiduría del mundo... o si hablara por mí: “tuísmo”, por todos “usteismo” o “nosotrismo”...
Por otro lado, opino que sin “yoismo” el medio ambiente no tiene ningún sentido. Sin nosotros, eso que llaman “medio ambiente” es tan sólo “nada” sobre una piedra carente de sentido, de destino, de cualidad, de valor, de gracia y de poesía.
Excelente debate... felicidades.

A.T. dijo...

Andrés: gracias. Fuíste a un terreno más específico y no menos necesario.

Rimbombante dijo...

Sontag's A Poet's Prose: "...writing poems tends to be a dalliance of a prose writer's youth or an activity practiced with the left hand..."

Anónimo dijo...

¿Qué ocurrió, hermanos míos? Yo me superé a mí mismo, al ser que sufría, yo llevé mi ceniza a la montaña, inventé para mí una llama más luminosa. ¡Y he aquí que el fantasma se me desvaneció!
Así habló Zaratustra. F.N.
LS

Anónimo dijo...

de cualquier manera el" yo" en el arte sigue siendo infinitamente mas pasable que el "nosotros"