sábado, 26 de marzo de 2011

Excelente artículo de Bob Herbert para el New York Times (Herbert se marcha del periódico, que está a punto de cambiar tu política editorial).
¡Qué país vivimos! Lloramos miseria. Reducimos presupuestos y programas importantes, cerramos bibliotecas, despedimos maestros, policías y bomberos. Sin embargo tenemos dinero para gastarnos cientos de millones al día en otra guerra (esta vez con Libia). Es absurdo, pero los estadounidenses lo aceptamos. Inmediatamente después de la segunda guerra mundial, la distribución de riqueza en nuestro país era mucho más equitativa, con un 10% de la población con un tercio de la riqueza y el otro 90% disfrutando dos tercios. Eso ya es historia. La distribución actual de nuestra riqueza es bochornosa. Para el 2009, un 5% de la población disfrutaba el 64% de toda la riqueza de la nación. El resto del 80% tenía que conformarse sólo el 13%. Hoy tenemos dos clases, una que lucha cada día por pagar la renta, mientras que unos pocos viven vidas de lujo inimaginable. Para no ir más lejos, la semana pasada en este mismo periódico publicamos un artículo titulado: "Estrategias agresivas de General Electric le permiten evadir impuestos por completo". Ayúdenme por favor, a comprender: ¿Qué clase de país vivimos cuando la mayor corporación de la nación con una ganancia de $14,200 millones con $5,000 millones de ganancias en operaciones en los Estados Unidos no paga un solo centavo de impuestos?