lunes, 21 de febrero de 2011

¿Qué está pasando en Wisconsin?


Paul Krugman

En el New York Times:

La crisis entre labor y gobierno en Wisconsin no tiene nada que ver con el presupuesto estatal, pese a lo que diga el Sr. Walker de que está tratando de ser "fiscalmente responsables". Aquí lo que hay es una lucha por el poder. Lo que el Sr. Walker y sus partidarios están tratando de hacer es hacer en Wisconsin -y, en todos los Estados Unidos- es convertirnos (no en una democracia) sino en una oligarquía bananera al estilo del tercer mundo.

Es por eso que necesitamos un contrapeso a ese poder político del billete de los grandes intereses. Debemos estar del lado de los manifestantes. Les hago una historia:

Wisconsin pasa por una crisis presupuestaria, y a pesar de sus dificultades, es menos severa de la que enfrentan otros muchos estados de la nación. Cierto, los ingresos han caído en medio de una economía débil, mientras que los fondos de estímulo, lo que ayudaba a cerrar la brecha en 2009 y 2010, han desaparecido. En esta situación, tiene sentido llamar a un sacrificio compartido, incluidas las concesiones monetarias de los trabajadores del Estado. Los líderes sindicales han señalado que están dispuesto a hacer concesiones. Pero el Sr. Walker no está interesado en llegar a un acuerdo. No quiere compartir el sacrificio. Así como él proclama que en Wisconsin se enfrenta a una terrible crisis fiscal, no dice que los recortes de impuestos hacen el déficit aún peor. Para ponerle la tapa al pomo, ha dejado claro que en lugar de negociar con los trabajadores, lo que quiere hacer es acabar con la capacidad de los trabajadores a la negociación.

El proyecto de ley que ha causado las manifestaciones tiene como objetivo despojar los derechos de negociación colectiva para muchos de los trabajadores del estado. Y resulta que algunos trabajadores -aquellos que tienden a ser republicanos- están exentos de la prohibición, como si el Sr. Walker no tuviera el menos recato de alardear la naturaleza política de sus acciones. ¿Para qué acabar con los sindicatos? Como ya he dicho, no tiene nada que ver con la economía de Wisconsin. Los planes de Walker no van a ayudar el presupuesto estatal, ni siquiera a largo plazo. Sépase que los trabajadores del sector público en Wisconsin y otros lugares ganan un poco menos que esos trabajadores del sector privado con calificaciones comparables. Es decir, no hay más por donde apretar la tuerca. No se trata de presupuesto, se trata de poder.

En principio, en el ruedo político democrático todo ciudadano tiene el mismo valor. Pero en la práctica no es así. Hoy por hoy un multimillonario tienela potestad de contratar un ejército de lobistas y cambiar el curso de la política. También puede (después de la victoria de Citizens United) canalizar dineros para poner y quitar rivales políticos (que es precisamente lo que los hermanos Koch hicieron cuando costearon la campaña del actual gobernador republicano, el Sr. Walker). Sí, en papel somos una nación de un-voto-por-persona, pero en realidad somos una oligarquía, en la que un puñado de gente rica domina.

Ante esta realidad, es imperativo poder contar con instituciones que actúen como contrapeso al poder del dinero. Y los sindicatos se encuentran entre las más importantes de estas instituciones. Usted no tiene que simpatizar con los sindicatos, ni estar de acuerdo con sus posiciones políticas para reconocer que su existencia representa los intereses de los estadounidenses de clase media y los trabajadores.

Si Estados Unidos se ha vuelto más oligárquico y menos democrático en los últimos 30 años, eso tiene que ver en gran medida con la disminución de los sindicatos del sector privado. Y ahora el Sr. Walker y sus partidarios están tratando de acabar con los sindicatos en el sector público. La ironía amarga es que la crisis fiscal de Wisconsin, como la de otros estados, se debe en gran parte al creciente poder de la oligarquía de Estados Unidos. Después de todo, fueron los súperadinerados, no el público, los que impulsaron la desregulación financiera y de ese modo, contribuyeron a la crisis económica de 2008-9, crisis cuyas consecuencia es la razón principal de la crisis actual del presupuesto. Y ahora la derecha política está tratando de manipular esa crisis, utilizándola para eliminar uno de los pocos controles contra la influencia de la oligarquía.

¿Aplastarán al sindicato público? No lo sé. Pero cualquier persona que realmente se preocupe por conservar el gobierno del pueblo por el pueblo, debería esperar que no suceda.