domingo, 16 de enero de 2011

Tengo una cuenta que saldar con el gobierno


La última semana ha sido la hecatombe. No puedo hilvanar las ideas. La culpa la tiene la gramática: Somos el pueblo. Me siento como si estuviera en un pantano. Las palabras flotan y no se amalgaman. No se hacen oraciones, las ideas rebotan, se rechazan. Yo soy el sujeto, qué hago es el verbo, en este calabozo es el complemento directo. Oigo mucho ruido y me está volviendo loco. Me llevaron a un salón lleno de gente. Me acusaron. Son verbos, ¿no? Ella me acusa. Una jueza. Una vieja abogada me quiere aconsejar. Me habla de la pena de muerte. La muerte es el sustantivo. El gobierno, otro. El sustantivo quiere engañarme y hacerse pasar por verbo: Matar. Me llamo Jared. Tengo un uniforme naranja. Naranja es palabra y también sustantivo y adjetivo. Una fruta. La naranja mecánica de Jared. Le disparé a un montón de gente. Un disparo en la mente de Gabrielle. Matar la mente, sabor a menta. Quieren cambiar la fonética, el peso de la gramática. La tiranía política. Matar el verbo. El genocidio. El abecedario del voto. ¡El voto que presida con el verbo! Yo soy Jared, un sujeto que recuerda.

Llamé a Ben y me despedí. En MySpace escribí Goodbye friends. Pasé por casa de Michelle. Necesitaba hablar con el verbo del verbo. Gabrielle es el diablo. Pienso que es hora de acabar con el gobierno. ¡Qué infierno! No, dije: Wassup. Michelle se viró y apunté a la cabeza. No. Solo la saludé. Pero ya no me fio de ella. Estoy solo. Somos el pueblo. Ahora recuerdo: A las 11:35 p.m. dejé un rollo de negativos en Walgreens. Estaba extenuado, afín a la víctima, buscando la lógica. Llené el tanque de gasolina y alquilé una habitación en un motel. A la 1:45 a.m. manejando a casa de los viejos me tropecé de nuevo con Michelle. Es amable, pero no es confiable. Quien confía se olvida, se distrae, se despista. De ahí la duda, luego el disparate, el engaño, luego la culpa y por último, el delito. La Constitución no se equivoca jamás. Nos convoca a cumplir. Asumir qué somos. Por ahí viene Tierney. Pobre Tierney, al menos sabía de gramática. Tierney es el pretérito perfecto junto a la preposición simple. Un día le hablé de la Constitución y me dijo: no me interesa la cuestión. Ni la política. En conclusión: un verbo que no existe. Lo llamé tarde. Estaba triste: Soy Jared. We had some good times together. Peace, out.

Volví a Walgreens a ver si tenían mis fotos. Vi el reloj de la tienda (a menos que no hubiera un reloj en la tienda). Pero ahí estaba, redondo con el borde negro. Lo hube de ver a las 2:19 a.m. Regresé al motel muy cansado y me metí en la cama. Me hube de despertar sobresaltado. ¿Habrían sido las 4:11 a.m.? Fueron las 4:12. Son las 4:13. Vuelvo a MySpace. Subo las fotos: Goodbye friends. Necesito balas. A las 7 a.m. pasé por Walmart. Vuelvo a las 7:04. Creo que allí compré el backpack y más municiones. O no fue allí. Hube de comprar las balas a las 7:04 a.m. Prefiero el pluscuamperfecto. Me hubo de parar un policía. Hube de decirle: disculpe oficial. Nada de interjecciones. Nada de exclamaciones. Nada de contracciones. El verbo evita las convulsiones. De momento, hubo de aparecerse el viejo. Jodiendo como siempre. Serían las 8 a.m. Hubo de imperar el qué: Que dónde estaba anoche, que qué me pasa, que qué me creo, que voy a terminar enfermando a la vieja. Contra el estado del qué la rebelión del NO. Le dije que no entiende, que no entendía. No es sólido en sus creencias. No comprende la importancia de la gramática. No repudia al gobierno. No es un patriota. Me quiso lastimar. Lo empujé fuerte: You’re full of shit! Lo dejé cacareando. El sujeto tiene que llegar. El predicado con el verbo debe luchar.

Son las 9 a.m. Somos el pueblo. Estoy solo, tranquilo. Todo está listo: Tengo 31 balas con dos peines, un cuchillo, mi tarjeta de crédito, la licencia de conducir y $55 en la cartera. Voy caminando cabizbajo, pensando y sopesando la verdad: Matar al diablo. Llamo al taxi. Llamé al taxi. Hube de llamar al taxi. Ya llega. Son las 9:41. We are the people. Tengo una cuenta que saldar con el gobierno.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajaja. Bien lindo ese texto.

Anónimo dijo...

Acere que friki!

JR dijo...

Right on target. Accurate fiction. Psychist.

La Mano Poderosa dijo...

A schizophrenic psycopath. All the signs were there, even the school suspended this guy until he was mentally evaluated, which the parents (which neighbors say are strange themselves) took no action, as did the police, and other agencies, prior to this incident. Always the same qoutes, " We all knew it was only a matter of time before he (or she) would kill someone".I'm sure that the marijuana and mushrooms he he used only intensified the voices in his head. Like the guy who killed John Lennon, or Squeaky Fromme, who shot Brady in the head, and shot Pres, Reagan these individuals walk our streets until things like this happen. The system must look at the solution for our society to help and prevent these unbalanced and dangerous beings. Just the other day, a man bludgened his mother to death. When the mind snaps, a hammer, rock, hands, knife, or gun, anything can become an instrument of death. We must address the issue of severe mental illness in our society. Treating it, helping those which suffer from it and allowing them to lead normal free lives with proper medication and supervision, without violating their civil rights or constitutional rights. The actions of this individual are as political as the murder of John Lennon. Once the chemistry goes awry in the brain, all those in the proximity of such individuals are in peril. Time to be proactive, not reactive. Nor use such tragedy's as a political football thrown by political pundits, which misguides the public from understanding the true reason for such acts of violence.

Anónimo dijo...

Me da mucho miedo la cara de ese hombre. :+( Pero como sabe mucho de gramatica, no estaria mal que por hacer algo positivo, para que repague a la sociedad lo que de bueno le ofrecio, ofrezca clases de gramatica desde su celda de por vida. O hasta que lo linchen. Me da miedo.

Anónimo dijo...

QUITEN ESA CARA DE AHI TUMIAMI POR DIOS!!!!

Gases de Ortega dijo...

La enfermedad (el desbalance) es un producto de la cultura en la que vive el enfermo. Lo peor es que no hay cura sino un aplazamiento que se interrumpe con la muerte del individuo, que se sustituye con el parto y alimento cultural de un nuevo individuo.
La cultura es suicida.

Anónimo dijo...

Si Triff se afieta su cabello y barba, ummmm?

Anónimo dijo...

Gases, la quimica del coco es lo que te vuelve loco.