martes, 16 de noviembre de 2010

... de Sergio Giral


Tomado de La pupila insomne.

María Antonia, pese a que ubica la trama en la década del cincuenta, tiene la virtud de aproximarnos a una parte de nuestra realidad actual (el marginalismo) con una eficacia que ya quisieran algunos filmes de la producción nacional más reciente, provistos de un realismo acartonado de sospechosa utilidad. Lo susodicho, desde luego, habría de que deducirlo más allá de ese final/final osado pero facilista desde el punto de vista artístico, con el que Sergio Giral supuso pondría en la cúspide la temperatura de los ánimos. En realidad, tengo la lastimosa impresión de que el propio Giral subestimó la capacidad de sugerencias de sus ciento once minutos de fotogramas, al entender necesario mostrarnos a su ¿heroína? descendiendo de un moderno auto, cuando en efecto, cada uno de los planos anteriores, por sí solos, expresaban una autenticidad y una fidelidad a la naturaleza desgarradoramente compleja del ser humano en cualquier época que, insisto, hizo empalidecer con su obviedad a ese final de finales con que decide cerrar.