viernes, 8 de octubre de 2010

El fin del túnel


Paul Krugman para el NYTimes:

El Erie Canal. La represa Hoover Dam. El Sistema de Highways. Proyectos públicos visionarios, parte de la tradición americana, motor del desarrollo económico de nuestro país.
Ya no más: La política estadounidense actual es una locura. Los republicanos se oponen a cualquier gasto en infraestructura, no importa el precio que pague el país -si esos fondos vienen del plan de estímulo de Obama. El jueves, Chris Christie, gobernador de New Jersey, canceló uno de los proyectos más importantes de obras públicas de los Estados Unidos de que se tenga memoria: el segundo túnel ferroviario entre New Jersey y New York.

Es una decisión arbitraria, destructiva y estúpida. Pero no debe sorprendernos. Ya no somos el país que otrora asombrara al mundo con sus proyectos visionarios. Nos hemos convertido en una nación de políticos mediocres compitiendo a a ver quién es más mediocre, más disparatado, más estrecho.

New Jersey tiene 1,200 personas por milla cuadrada. Es el estado más densamente poblado de EE.UU. (y de cualquier otra ciudad europea). Añádanle a esto que un gran número de residentes del estado trabajan en Nueva York, un estado que no puede funcionar sin medios de transporte público adecuado. Simplemente no hay suficiente espacio para sostener esa masa laboral. En este momento hay sólo un túnel de ferrocarril, construído hace más de un siglo, que une Nueva Jersey y Nueva York. Y ese túnel funciona a máxima capacidad. La necesidad de otro túnel no puede ser más obvia.

Es una decisión terrible, miope, desde el punto de los intereses de New Jersey. Pero eso no es lo peor. La cancelación del túnel es un golpe a las esperanzas de recuperación nacional, es el plan cicatero de los republicanos de ahogar al país para ganar las elecciones.