martes, 7 de septiembre de 2010

El lastimero caso de Manolín, el curandero de la salsa

Justo J. Sánchez

No conocía el opus musical del tal Manolín, uno de tantos productos de la maquinaria cultural cubana que un día, de repente, aparecen en Miami. Sin éxito comercial declaró en 1999 para beneficio de la prensa cubana: “en Miami existe una mafia que discrimina y humilla a los artistas cubanos radicados allí. Lo que se ha creado en Miami es una mafia, mi experiencia en Miami es más que suficiente, yo podría decir que conocí el infierno”.

El cantautor que alega ser doctorado en ciencias médicas (¿Universidad de Regla o Guanabacoa?) publica ahora otro manifiesto en su quehacer de politólogo. Con el título “Sólo para inteligentes” -excluye al propio escritor- el salsero afirma que “los Castro [Fidel y Raúl] son gente bendecida por la vida”. El uso de “son gente” es gesto lingüístico inconfundible del español que se maltrata en la isla. Regresemos a escuchar los razonamientos y evaluaciones de Manolín: “Cuando creíamos que Fidel se moría y todo se derrumbaba, resurge Fidel en su mejor papel, que es el de político, y su hermano Raúl, en su mejor papel, que es el de administrador. Cuando creíamos que todo llegaba a su final, que no había cabeza para seguir, entonces resulta que sí, que lo están haciendo mejor. Pues Cuba es hoy, después de 50 años, lo que debió ser desde el principio. Fidel debió siempre ser el político, el que prevé los conflictos, el guía, el de los discursos, el que encanta. Y Raúl el que lleva el país, mas doméstico, es mejor administrador, lo verán”.

¿Una visión de la Cuba de Chartrand o estampas de la contemporaneidad? Desajuste sicológico.

Saquemos conclusiones. Dentro de la visión caudillista de Manolín la muerte de Fidel representa el cataclismo. Este tipo de isleño no conoce de instituciones ni procesos, sólo titanes. Fidel con sus discursos seniles sobre el próximo apocalipsis nuclear está realizando su mejor papel. La economía cubana, próxima al colapso, comedores laborales cerrados, abastecimientos limitados constituyen para el cantautor señales de progreso. “Cuba es hoy, después de 50 años, lo que debió ser desde el principio”. No consulta las estadísticas o, en el mejor de los casos, delira.

Aunque risible, no deja de ser lastimero. ¿Está buscando un regreso al tambaleante paraíso habanero? Cabe la pregunta: ¿por qué abandonó su utopía? No vemos en estas diatribas más que un infantil intento de venganza contra los que se interponen en el camino al éxito que cree merecer. Sus escritos tocan el punto neurálgico del exilio de Miami: los hermanos Castro. Otra sería la salsa de Manolín si los Estefan le otorgaran un contrato con Sony. En su repertorio escucharíamos "The Star-Spangled Banner" y "America the Beautiful". Aunque por supuesto no es siempre el caso, este patrón es el común denominador del recién llegado que sufre la perturbación sicológica del desajuste a su nuevo ambiente (Adjustment Disorder, DSM IV). Inmediatamente idealiza la Cuba que ha dejado atrás: el sentido de comunidad y solidaridad, la alegría, los logros educacionales, hasta lo bien que se pasaba en la Escuela al Campo. Por supuesto, no dejan de ser ideaciones patológicas que responden a un trauma.

Manolín y sus homofóbicos hacen un hechizo a la salsa y la sociedad.

Manolín y sus compatriotas de la generación presqu’arrivé sufren un conflicto de identidad. Busquemos su base de fanáticos: la “Generación Y”. Entre sus admiradores vemos ejemplares como Yoanka, Yolaxy, Yisel, Yisianny, Yaimara, así como Liusbiviana y Osmani. ¿Qué moda proletaria explica tantas ye? Una coetánea residente ahora en Rusia relata como en la universidad les decían “las australianas”. Han pasado su juventud y primera adultez dentro de un país que se ha definido por su posición anti-yanqui y por sus denuncias a la “mafia de Miami”. Al pasar del tiempo sienten presiones inconfundibles: la fula y la Yuma. Ven con ojos desilusionados su país derrumbarse, la necesidad de casarse con extranjeros o caer en Miami, centro de la “mafia”.

En el retrovisor, sus vidas ¿no se antojan como una gran mentira o una estafa? ¿No se experimenta un sentido fundamental de traición? ¿Cómo explicar y editar una juventud? ¿Cómo explicar ese tiempo pasado dentro de un manicomio de reglas arbitrarias en constantes permutaciones y diversos derroteros? ¿Cómo borrar al cruzar un trozo de mar los discursos en la Plaza, la UJC, la pañoleta de pionero, la beca, las guardias, las ilusiones de progreso, todo un historial de conexión institucional? Algunos, sin duda, han pensado sobre la tragedia a la que apunta estas preguntas. Las maletas en las instalaciones de Humberto Castro nos apuntan al exilio, las tambaleantes estructuras monocromáticas de Raciel Gómez Golpe son una queja y un testimonio, sutil y poderoso. Los más bailan con el tal Manolín “dando cintura” y con movimientos de brazos como aquel que limpia ventanas.

12 comentarios:

Barómetro dijo...

Justo o no justo: Sí que hay mafia en Miami, sí que el salsero delira.
Lo uno Y lo otro.

Anónimo dijo...

Donde alega Manolin ser doctor en ciencias medicas (eso seria un MD/PhD, que no existe en Cuba)?

Un médico no es un doctor en ciencias medicas.

Carlos V dijo...

Qué buen escrito sobre una “Génération perdue”. Justo, sin mucha pretensión has pasado de la patología de Manolín a todo un desajuste psicosocial, trágico por demás, de una generación traicionada. Este puede ser tu propuesta más humana. Ni la doble moral ni el mayor escepticismo con que se viva en la isla salva a los “Y” de ese profundo dolor existencial: les mintieron.
Tu amigo,
Carlos

Anónimo dijo...

Soy un outsider y por tanto no voy a juzgar lo que cualquier cubano (...residiendo en la isla o no)piense o critique de su lado contrario o incluso que denuncie a quien tenga que hacerlo. Es lícito y por lo tanto están en su derecho. Pero deje que les diga, llegando como están al final de este régimen que no tiene sentido en sí mismo, y les sugiera algo que les va ayudar: construyan aunque sea en la imaginación "puentes". Las aguas se pondrán revueltas y tienen que saber que tipo de "construcción" de diálogo habrá que aplicarse para cruzar las dos orillas sin que se hundan en las aguas de la discordia. Sin negar la evidencia que ofrecen las declaraciones de Manolín, o de Silvio, o del grupo Irakere o de Kacho o de X Y o Z...vayan en pos de buscar lo que más les une como pueblo que lo que ideológicamente les separa.

Amílcar Barca.

Pdta: Excluyo por supuesto las vejaciones, torturas, crímenes o corrupciones del régimen.

Luly dijo...

Justico:
¿Qué te parece si te digo que esta es una generación “bewitched, bothered and bewildered”? Ustedes en TUMIAMI, tomen este título para un coloquio. ¿Me toman la inciativa?

Juan Azcarate dijo...

Dicen ustedes "la tinta nihilista de Justo". Quiero corregir: el filo de un cuchillo. De Manolín pasa al DSM IV. Yo creo que por eso me gusta este blog. ¿Puede ser que todo un grupo de recién llegados sufra de maladjustive behavior? Señores aquí hay por donde cortar. ¡Menos Manolín y más DSM IV o V que ya salió! Inviten comentarios. La tesis del escritor es que el trauma comienza con el “derrumbe” y con la “presión de fula y Yuma” al caer en casa del enemigo: “la mafia de Miami”. ¿Hay más?

Anónimo dijo...

¿Quién le hace caso a Manolín? Los únicos que lo llevan a sus programas porque son de su misma calaña son Alexis Valdés y Carlos Otero. Piénsenlo bien.

Maria dijo...

Bello escrito, Justo. Y muy buen comentario el de Carlos V. Hay algo desolador y patético en ese farsante medico salsaero y sus seguidores.
No soy cubana.Pero converso con ciertos opositores en Miami y con ciertos opositores en Cuba (una esposa de preso),y a veces los veo alejados. Cuando alguien de Miami me dice "en el exilio no queremos eso", pienso qué le importa a la esposa de un preso lo que quiera "el exilio" cuando su esposo lleva más de 7 años en la cárcel y el único ingreso fijo que percibe del "exilio" son 40 cucs al mes. A ellos no les sirve que Miami se construyera de la nada, que se creara tanta riqueza, que la causa cubana estuviera siempre en el Congreso gracias a los exiliados.

Noto en los opositores de dentro con los que hablo una profunda sensación de abandono, que sus presos aburren, que las Damas son mediáticas pero que han caido en la sospecha tb muchas de ellas. Es una tragedia demasiado larga, de ahi el delirio..

Anónimo dijo...

De pinga el oportunismo del tipo o un oportunismo de pinga

IváN dijo...

Buen post. Traza muy bien un tipo de psicología social que tiene al éxito como medida de todas las cosas. No triunfar, al menos como él lo esperaba, hace que este cantante la emprenda contra las circunstancias que, según él, se lo impidieron. Eso le borra la parte de razón que tiene. Si hubiera triunfado, quizá hablaría maravillas de la situación musical en el exilio. Y también estaría mintiendo un trozo. En cuanto a lo universitario ligado a algunos barrios, no estoy de acuerdo. El Bola, tan elegante, era de Guanabacoa y no era universitario. Ni falta que le hacía.

TURANDOT dijo...

Siempre es un placer leerte.

Anónimo dijo...

Caballero, pero si ya sabemos que Manolin es la version Cubana de Las Ketchup. El es un one-hit-wonder Y vemos que el no es solo un artista mediocre, sino otras cosas mas.