domingo, 19 de septiembre de 2010

de dos en dos con Carlos Pintado



A MITAD DEL POEMA

A mitad del poema hay siempre un miedo:
toda mano vacila, tiembla el ojo,
la palabra se pierde en su despojo.
A mitad del poema hay siempre un miedo.

Como el náufrago al mar el verso agita
la quietud memoriosa del silencio,
-¿O será que la muerte es el silencio
que en el sueño su estatua precipita?-.

A mitad del poema, equidistantes,
el inicio y el fin son ya un pasado
y un mañana dudosos, vacilantes.

A mitad del poema, algo sagrado
nos empuja a seguir por los distantes
abismos que abre el sueño en lo soñado.




ELOGIO DEL INSOMNIO
para Félix Lizárraga

Hay, en el sueño, un hondo espacio abierto.
Es inútil mirar: todo sueño es oscuro
como un pozo en la noche, el menos puro
pozo que es también sueño del desierto.

Pero algo en el sueño se agita como un monstruo,
despertando al durmiente en un segundo;
(Algo que no es acaso de este mundo
le revela al durmiente su rostro y el del monstruo

como si los dos fueran ese mismo
rostro que nos dibuja la muerte en el abismo
final de nuestros días). Luego viene el insomnio:

en la espesa tiniebla sus manos se adivinan,
y uno cuenta las horas a ver si ya terminan
ese duelo final de Dios con el Demonio.
(Arte: Francis Bacon).