domingo, 14 de marzo de 2010

Resistencia ¡su madre!

Alfredo Triff

En los archivos de la ideología revolucionaria hay forros cardinales. Es decir, son el fundamento de ese experimento. Dos muy mal llevados: La resistencia y la libertad. Cintio Vitier los reúne en su ensayo seminal de 1992. Resistencia "y" libertad.* Acto creador. Unidos en familia por la conjunción del poeta. Uncidos. Me sorprende que Vitier da la resistencia por dada. ¿Será el dativo no concordado un arreglo retórico o geométrico? Al comienzo del ensayo, Vitier asume que resistir es resistir. ¡Uróboros! Veamos: "Convertir la resistencia en madre de una nueva libertad es desafío que se nos viene encima".

La madre. ¡Su madre! dirá la libertad. ¿Con qué derecho?, diría Cantinflas. Aquí hay fuerza casi bruta, no poética, es más metafísica. A Vitier ni se le ocurre justificar el lazo. Lo delata sin embargo el verbo "convertir", muy cristiano, casi paulista. Sin duda, San Pablo era el ideólogo del PC (el partido cristiano). Se trata de convertir algo en madre. Darle una hija. Por eso de las hipotenusas de sus cuadrados, cabe preguntar, ¿está tan desamparada la libertad que necesita una madre? ¿Por qué estaba huérfana? No sabremos nunca, ahora que Vitier mora en las regiones plasmáticas. Es un misterio.

El poeta saca de la manga a Luz el Caballero: "La libertad, el fiat del mundo moral". El hágase, dice. Lo que lo hace acto. ¿De cuándo acá Vitier es Abir Kadosh El-Olam? De declarativo a neumático. Se me olvidaba, los poetas no prueban, declaran. Probar es demasiado gustativo. Declarar viene del discurso. Fácil no es. Es inspirado.

Pero incluso a veces las palabras se le reviran al demiurgo. Aclara el poeta: "Si no liberamos las fuerzas generadoras implícitas en la resistencia, nos arriesgamos a convertirla en ídolo paralizante". Vitier admite que la resistencia paraliza. ¿Habrá que liberarla? La enrevesada maniobra es quasi esotérica: "Si la liberación es ya un hecho entre nosotros, la libertad no es nunca, ni aquí ni en parte alguna un hecho consumado". Otro dativo. Queda dado que la liberación es de un orden distinto al de la libertad.

Quisiera seguirle el paso de palo-pa-rumba a la metáfora vitieriana: ¿No es la libertad la que liberó? Y si se es libre ¿a qué viene tanta resistencia? Vitier se destapa: "No procurar una libertad mimética, sino ... extraída de la resistencia ante el Imperio, hija de la resistancia, premio de la resistencia, madre nuestra".

Cual sol al amanecer en la campiña ya se vislumbra por qué Vitier no puede definir la resistencia. Ha cambiado los nombres en la partida de nacimiento (algo que sólo podría hacer un empleado del juzgado nacional). Por obra y gracia del númen del poeta, RESISTENCIA = libertad. José, el maestro de Cintio, dijo algo martiano alguna vez: "La libertad es el derecho que tiene todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía" y "... matan un hijo cada vez que privan a un hombre del derecho de pensar".**

La suplantación de identidades dice presente en las coyunturas. Vitier es vidente: "Lo que oímos (quién oye: el poeta) en esta especial coyuntura histórica es que la resistencia frente al enemigo... pide la tensa libertad de la bandera: la libertad ondeante y sujeta". Ya sabemos que las coyunturas revolucionarias siempre son "especiales", "históricas". Pobre tela que se convirtió en asta. Ni siquiera hay viento, ni soplo, ni atman en la metáfora. ¿Qué ondeo es ese sin onda? ¿Hasta cuándo profeta? Y sigue el poeta: "Debemos ser tan libres como las palabras de un poema". Por eso paulino de convertir, Vitier ha convertido la política en sintaxis. Somos palabras en un poema, encima, con deberes:

"Pero las palabras del poema se deben al poema, están comprometidas con él y están a su servicio". Palabras son palabras. ¡Qué lástima de existencia ser léxico! ¿Podremos ser símbolos algún día? Me adscribo, por tanto, a la antinomía, la paradoja y el dilema. ¿Se te olvidaron, poeta, esas palabras que siempre quieren irse de cualquier bandera? Ausencia quiere decir olvido. ¿Y el que escribe el poema dónde está? Fuera del papel de ser palabra: Es Vitier, el Abir Kadosh El-Olam que escribe las palabras en el poema. Él no lo dice. No puede, acaso le causa espanto martiano y existencial. No sabremos nunca. Incluso la metáfora vitieriana -por más que resista- le huye a la madre. ¿Acaso por eso nunca le metiste coco, la resistencia a la resistencia?

El esoterismo poético vitieriano es síntoma del discurso susodicho. Y si LA VOZ ya no habla (bueno, a veces escribe), quedan sus ecos que llegan desde las trincheras de la resistencia. Es mucho para un poeta. No lo justifico, que se creyó profeta. Lo que digo es que el propio discurso político de la resistencia de Vitier se hace y deshace como el calcetín de Penélope. A nivel fantasmático es triste, porque Martí debe haberse revuelto en la tumba.
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*Tomado de Resistencia y libertad, de Cintio Vitier, (UNEAC, La Habana, 1999). **El propio Vitier admite que Martí no era marxista, y le consuela que "no era anti-marxista". Más vale preguntarse, que Vitier no lo pregunta, qué tipo de libertad defendía Martí en la coyuntura de los años 80 y 90 del siglo XIX. Sin que fuera un liberal al estilo de los padres de la revolución americana, como Locke -y es posible que Martí fuese algo anglófobo- no hay duda que debía sentir simpatías por el ideario anarquista. Dime con quién andas. Sus amigos anarquistas cubanos del momento, muchos de ellos miembros del PRC: Enrique Messionier, amigo del poeta, Ramón Rivero y Rivero, fundador del PRC, José Joaquín Izaguirre, Pedro Estévez, Enrique Malatesta. Incluso Carlos Benigno Baliño, que Vitier menciona como una posible conexión de Martí con el Marxismo (falso, Baliño fue marxista después) era anarquista en los años 90. De así ser, el tegumento vitieriano del Martí que antepone intereses a la libertad parece –con todo respeto a Mella - mellado. Vea El anarquismo en América Latina, Carlos M. Rama y Ángel Capelletti,  (Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1990).

14 comentarios:

william Rios dijo...

..que puedo yo cantarte comandante si el poeta eres tu....

Anónimo dijo...

BANG,BANG...LIBRE DE LOS DOS TIRANOS.

Feminista dijo...

Excelente Triff. Y sobre todo muy divertido. Conocía a Vitier el poeta no al ensayista. Muchas gracias.

JR dijo...

Bueno, esta tendencia de convertir (y uso el verbo con llanura atea), el discurso político en paisaje literario es una maniobra martianista. Todos aquellos intelectuales del siglo xx cubano que quisieron nutrir una doctrina como una vaca en pastoreo se valían de pienso de fibra martiana. El martianismo proliferó en la república y en la re(in)volución casi como la pangola. Yo creo que se puede hablar hasta de un plan de desarrollo martianícola de donde saldría suficiente suministro para la administración racionalizada, programática y pragmática del oportunismo. Sería bueno preguntarse porqué un pensamiento aparentemente tan casto se prestaba al forro discursivo cuando saltaba del flujo del ideario a la manipulación política. ¿Es en verdad el pensamiento martiano meridianamente democrático o sofisticadamente populista y ello lo convierte en martianismo? Lo consolador es que hay un pensamiento más reservado, menos grandilocuente, de manejo íntimo, que ha corrido de figura en figura relegadas a un segundo orden por el protagonismo coyuntural y que pueden que contengan una fórmula más reposada de la consolidación nacional. Suele ocurrir así, los auténticos profetas, en su tiempo, casi siempre pasan inadvertidos.

A.T. dijo...

Gracias, Willie, se ve que has leído al poeta.

Esa generación pertenece al arte de discursar.

Muy buenos puntos, JR. Vacilo lo de las metas martianícolas, que sí las habían. El martianismo de esa generación es casi genuflexo. Con esos discípulos, pobre apóstol.

willfrank dijo...

solo hay un vitier entero y genial: sergio, el hijo, el del bar, el ahijado de samuel. el padre, por el contrario, siempre fue un tipo de fila, un secundon. buen texto alfredo.

Anónimo dijo...

DE PINGA

Anónimo dijo...

Apretaste Triffilín.

La alcancia del artesano dijo...

Buen texto Alfredo, Wiwi estoy contigo, el padre es un poeta de laboratorio y el hijo sencillamente genial.

J-Sí dijo...

Excelente texto Alfredo, lo he disfrutado mucho. Coincido con tu agudo análisis y con el comentario de Jesús. Abrazos para ambos.

Anónimo dijo...

Triff, deja esa gente que son todos cadaveres.

R.L.R. dijo...

Nítida disección del intelectual como animal legitimante.
Decía Roque Dalton que el intelectual sólo puede ser enemigo, sirviente o payaso...

Anónimo dijo...

RLR, y este es el circo.

alinabrouwer dijo...

a veces escribe...jajaja...
genial y deliciosa pieza.
a.b.