lunes, 21 de diciembre de 2009

El filibusterismo o cómo paralizar el gobierno




Paul Krugman para el NYTimes: A menos que algún legislador se arrepienta inesperadamente, la reforma de la salud pasará el Senado esta semana. Soy de los que consideran dicha legislación un logro impresionante. Es un proyecto de ley con serias fallas, cierto, pasaremos años, si no décadas mejorándolo, pero es sin embargo un gran paso adelante. Pero ha sido una pelea a muerte. Y el hecho mismo de que pareciera una guerra demuestra que el gobierno de EE.UU. -visto como un todo- ya casi no funciona. Después de todo fueron los demócratas los que arrasaron el año pasado -y la refora de la salud era parte central de esa victoria. En cualquier democracia avanzada de occidente eso hubiese sido suficiente. Pero vivimos en EE.UU., donde se necesitan 60 votos para ganar el debate del Senado. Basta una maniobra obstruccionista -requisito que no aparece en la Constitución sino que es simplemente un mecanismo auto-impuesto- ha convertido lo que debería haber sido una simple legislación en un voto muy cerrado, dándole a un puñado de senadores indecisos extraordinario poder para darle forma al proyecto de ley.

¿Y ahora qué? Se necesita una reforma financiera fundamental. Hay que ganar la batalla del clima. Tenemos que bregar a largo plazo con el déficit presupuestario. ¿Pero cómo vamos a hacer nada de eso con un senado tan polarizado?

Algunos dirán que siempre ha sido así. No es cierto. Han habido "filibusteros" en el pasado -sobre todo por los segregacionistas tratando de impedir bloquear la legislación pro-derechos civiles. Sin embargo, el sistema de gobierno en que el partido de la minoría utiliza la amenaza de una maniobra obstruccionista para bloquear todo proyecto de ley que no le guste, es una creación reciente. La politóloga Barbara Sinclair ha hecho el cálculo: En la década de los 60, el filibusterismo afectó sólo el 8 por ciento de las leyes más importantes. En la década de 1980, había aumentado al 27%. Después que los demócratas retomaron el control del Congreso en 2006 y los republicanos perdieron, se elevó a 70%.

Pero si una legislación es bloqueada por una maniobra obstruccionista, los reformistas deben recurrir a otras opciones. Recuérdese que la Constitución establece que el Senado es un órgano con voto de mayoría -no de supermayoría. Por lo tanto la regla de años 60 se puede cambiar. ¿Qué tal un voto de la mayoría cambiando las reglas del Senado en el primer día de un nuevo período de sesiones? Nadie debe meterse ligeramente con procedimientos procesales parlamentarios que hayan pasado la prueba del tiempo. Pero nuestra situación actual no tiene precedentes: Estados Unidos está atrapado entre los graves problemas que deben resolver y un partido de minoría que ha decidido bloquear la acción en todos los frentes. No hacer nada no es una opción, mucho menos con los problemas que quedan por delante.