lunes, 28 de septiembre de 2009

El nuevo anti-castrismo en favor de la cordura, en contra de los discursos altisonantes de cualquier orilla

Armengol define una nueva corriente dentro del exilio:  

El nuevo anticastrismo admite el diálogo con Cuba, que no es sinónimo de complicidad con La Habana. Reniega de farsantes y no quiere agitadores en Washington, sino hombres y mujeres capaces, que al ocupar un cargo en el Congreso se preocupen por sus distritos respectivos (...) Esta vía que rechaza la fanfarronada estéril, en favor de la cooperación con el pueblo cubano, cobra cada vez más fuerza en Miami. Rescata el calificativo de anticastrista porque enfatiza las divergencias ideológicas y políticas respecto a La Habana, lo que no le impide apostar por el intercambio y el debate razonado. Rechaza la demagogia porque la conoce demasiado. (...) Está a favor de la cordura y la simpatía. Está en contra de los discursos altisonantes de cualquier orilla. No quiere una vuelta al pasado. Apuesta por el futuro.