domingo, 16 de agosto de 2009

Por qué necesitamos la reforma de la salud


Barack Obama

Nuestra nación está en medio de un debate crucial: el futuro de la salud pública en América. En las últimas semanas, gran parte de la atención de los medios se ha centrado en las voces más fuertes. Pero no hemos escuchado a millones de estadounidenses que luchan en silencio todos los días con un sistema que no funciona o que funciona, pero para compañías de seguros. Lori Hitchcock de New Hampshire, a quien tuve el placer de conocer la semana pasada, es un ejemplo. Lori es una trabajadora por cuenta propia y está tratando de levantar su negocio, pero como tiene hepatitis C no encuentra a nadie que la cubra. Otra mujer declaró que la compañía de seguros no cubría su enfermedad -cierta deficiencia en sus órganos internos a causa de un accidente que había tenido a los 5 años de edad. Un hombre perdió su cobertura de salud en el medio de la quimioterapia, debido a que la compañía de seguros descubrió que tenía cálculo biliar. A causa de que su tratamiento demoró, la persona murió.
Es por ello que estamos actuando de manera urgente para aprobar la reforma del seguro de salud este año. No tengo que explicar a los casi 46 millones de estadounidenses que no tienen seguro de salud la importancia que esto encierra. Sin embargo, la reforma es también muy importante para esos que ya tienen seguro de salud. Hay cuatro aspectos de la reforma que estamos proponiendo, que lograrán una mayor estabilidad y seguridad a todos los estadounidenses.

Primero, si usted no tiene seguro de salud, tendrá una opción de alta calidad de cobertura, asequible para usted y su familia; cobertura que es suya en caso que usted se mude, cambie de empleo o pierda su trabajo. Segundo, la reforma finalmente se concentrará en garantizar que los costos permanezcan bajos, lo cual significa un ahorro para las familias, las empresas y el gobierno. Vamos a disminuir cientos de miles de millones de dólares en despilfarro e ineficiencia en los programas federales de salud como Medicare y Medicaid y en las subvenciones injustificadas a las compañías de seguros, que no hacen absolutamente nada para mejorar la atención al público y todo para mejorar sus ganancias. Tercero, si hacemos que el Medicare sea más eficiente, seremos capaces de asegurar que esos dólares de impuestos vayan directamente al cuidado de personas de la tercera edad y no a las arcas de las compañías de seguro. Esto no sólo ayudará a proporcionar a los ancianos de hoy los beneficios que hemos prometido, sino que garantizará a largo plazo la salud del Medicare para los ancianos del mañana.
Nuestra reforma también reduce la cantidad que nuestros ancianos pagan por sus recetas. Por último, todo esto viene con un paquete que aportará a cada estadounidense con consejos básicos de protección al consumidor.

Una encuesta nacional de 2007 muestra que las compañías de seguros han rechazado a más de 12 millones de personas en los últimos 3 años debido a que estaban enfermos (!) Vamos a poner fin a estas prácticas de las compañías de seguro, de negar cobertura debido a su historial médico. Tampoco se les permitirá abandonar su cobertura, si usted se enferma. No podrán más eliminar la cobertura cuando uno más la necesita. Las compañías de seguro no podrán fijar topes arbitrarios a la cantidad de cobertura que usted reciba en un año o en su vida. Y pondremos un límite de cuánto puede ser cobrado para esos gastos que impactan su bolsillo. Es sencillamente injusto que alguien en nuestro país sea rechazado simplemente porque se ha enfermado.
Y lo más importante: Se requerirá que las compañías cubran chequeos de rutina, atención preventiva y pruebas de detección, como mamografías y colonoscopías. No hay razón alguna para que no tengamos un programa de prevención responsable (a la hora de detectar enfermedades como el cáncer mamario o el cáncer de la próstata). Esta política salva vidas y ahorra dinero: De eso se trata nuestra reforma. Nos aseguraremos de que ninguna compañía de seguros, o burocracia del gobierno descuide el cuidado médico que cada ciudadano se merece. Si le gusta su médico, usted podrá mantener su médico. Si le gusta su plan de salud, usted podrá mantener su plan de salud. Nuestro gobierno no se va a meter en su elección. Los que tienen que estar a cargo de su cuidado de salud son usted y su médico, no los burócratas del gobierno ni las compañías de seguros.

El debate que ha tenido lugar en los últimos meses es bueno. Después de todo se trata de nuestra nación. En los últimos días he recibido innumerables cartas y preguntas acerca del programa de reforma de la salud pública. Algunas personas están a favor, otros están preocupados. Pero casi todo el mundo entiende que hay que hacer algo. Estamos de acuerdo en que la salud es demasiado importante.
Cuando todo esté dicho y hecho, podremos forjar el consenso que necesitamos para lograr nuestro objetivo. Y estamos más cerca que nunca. Tenemos de nuestro lado a la American Nurses Association y la Asociación Médica Americana. Nuestras enfermeras y médicos saben de primera mano lo necesitados y que estamos de una reforma. Un 80% del Congreso está de acuerdo que hay que hacer algo. Ya tenemos un acuerdo con las compañías farmacéuticas de que hay que hacer más asequibles las medicinas para los ancianos. La AARP nos apoya. La reforma debe pasar de este año.

Los cínicos seguirán azuzando el miedo para su propio beneficio político. Pero en este momento no hay nada peor que no hacer nada. Si mantenemos el status quo, seremos responsables de que cada día 14,000 estadounidenses pierdan su seguro de salud. Las primas se seguirán disparando, nuestro déficit seguirá creciendo y las compañías de seguros se harán más ricas discriminando gente enferma.
Ese no es el futuro que deseamos para los Estados Unidos de América. Y no se trata de política, se trata de nuestras vida. Se trata de nuestro futuro en América. Un futuro en que podremos mirar atrás y reconocer que fuimos capaces de darles a nuestros hijos una vida mejor. Estoy seguro que podemos, y creo que lo haremos.