Friday, June 5, 2009


La burundanga no provoca únicamente la pérdida de memoria. También nos causa la pérdida de la voluntad: “La víctima queda en un estado de pasividad y en actitud complaciente”. Esta droga es, sin duda, siniestra. Como siniestro es el hecho de que sea otro capítulo -más allá de lo psicotrópico- de un síntoma más extendido. Me refiero a la narcosis que envuelve, como una atmósfera, a la sociedad contemporánea. Una sociedad armada sobre la amnesia y que parece bañada por el Leteo, ese río mitológico del olvido.

Anticipo que Iván de la Nuez afila la puntería: más político-estética que estético-política. Enhorabuena.