Interesante el enfoque de Jorge Ferrer en El Nuevo de hoy domingo. El autor del Tono de la Voz lo explica de manera dialéctico-cibernética: Desprovistos de la figura del octogenario dictador que funcionara como valladar a la capacidad crítica de la sociedad cubana, se hacía evidente que la presión social iba a requerir una válvula por la que purgar el vapor de la impaciencia. Y fue ahí que se produjo el lanzamiento de lo que me gustaría llamar Castrismo 2.0... Ferrer sugiere que los cambios ya ocurren "a pesar de". Aprecio el enfoque de Ferrer que se separa de la pegajosa sustancia volitivo-mentalista que caracteriza muchas de las opiniones "cubanológicas" blogosféricas. Ferrerianamente hablando, lo que dicta "el cambio" no son los estados volitivos que emanan del poder, sino el proceso mismo del cual el poder y su objeto forman parte: Ya pasamos el Castrismo 1.0.